Crónica: Soen (Madrid) 03.12.2021

SETLIST:
Monarch/ Rival/ Deceiver/ Lunacy/ Martyrs/ Savia/ Lumerian/ Covenant/ Modesty/ River/ Antagonist/ Illusion/ Lascivious/ Sectarian/ Lotus/

Siempre habrá un antes y un después tras la pandemia, tras la sensación de meterse en una sala para escuchar a un artista y ver a todo el mundo a tu alrededor con una mascarilla. Dvne, Amenra y ahora Soen, grandes conciertos en salas pequeñas que parecen haber tenido una respuesta inaudita a causa de la necesidad de esa droga que es la música en directo. En el caso de Soen, ya resulta innegable aceptar lo escrito en esta web y desde que pude verles por primera vez con “Tellurian” (2014); los suecos grabaron dos discos en los que la influencia de Tool era, por desgracia, más que evidente para comenzar a desmarcarse con "Lykaia" (2017) y emanciparse con dos discos enormes como “Lotus” (2019) e “Imperial” (2021) y la constatación es esta gira de presentación de ambos discos que se han convertido en hermanos a la fuerza, por culpa de una pandemia que sesgó la gira de presentación de “Lotus” y, gracias al confinamiento, nos ha regalado uno mucho más pulido, “Imperial” y unas noches en las que priman sus canciones, estando únicamente presentes “Savia” de “Cognitive” y “Sectarian” de "Lykaia".

Sin embargo, si Soen están atravesando quizá su mejor momento y creo que no hay mejor oportunidad para verles en plenas facultades y madurez compositiva, la noche de Madrid tuvo otros dos protagonistas que casi consiguen estropearla; una fue la iluminación, parece mentira que sepamos que Soen van a tocar la noche del tres de diciembre, con meses de antelación y todo el papel vendido, se joda la iluminación del escenario y no haya otra alternativa o solución que verles tocar bajo la luz blanca y cruda de lo que parecía un escaparate de rebajas. El lector creerá saber que algo así es incapaz de arruinar una actuación, pero se equivoca, las luces forman parte de la experiencia de una banda en directo; hay algunos artistas que prefieren unas u otras, salir a oscuras o con un único foco, con predominancia de rojos o colores fríos, de espaldas o frente al público y Joel Ekelöf lo mencionó hasta en dos ocasiones, una al comienzo de la actuación y otra con toda la sala rendida tras “Lotus”. El otro gran enemigo del concierto fue el sonido pobre de la sala, y una banda de primera categoría y plenamente rodada luchando contra, en muchas ocasiones, un barullo en el que predominaban la batería de López y la guitarra solista de Cody Lee Ford, mientras que Ekelöf, pese a esto, sonó tan maravilloso como siempre, no sin su esfuerzo.

Con veinte minutos de retraso, tras Lizard, Soen tomaban el escenario con las sirenas de “Monarch” y López en estado de gracia, Ekelöf embutido en una chaqueta de cuero, gafas de sol y gorra, sonando poderoso durante el riff de Lee Ford y Åhlund, hasta llegar a la parte más melódica del estribillo, uno de esos capaz de elevarte y hacerte olvidar de todo. “Rival” y “Deceiver” muestran que “Lotus” e “Imperial” son dos caras de la misma moneda, pero también el tremendísimo camino que la banda ha experimentado en los últimos cinco años. Un camino que se ve representado también en el contraste entre “Martyrs” y la consabida “Savia” y el influjo de Maynard, una canción menor (me da igual su popularidad o escuchas en streaming) cuando la comparamos con, por ejemplo, “Modesty” o esa obra de arte que es “River” y el clímax de belleza alcanzado con “Illusion”, nada comparable a escuchar a Ekelöf interpretándola en directo. Unión mágica de sentimientos cuando la hilvanan con “Lascivious” o se despiden con “Sectarian” y, como decía al comienzo de esta crónica, “Lotus” con toda la sala rendida y el propio Ekelöf sorprendido por la respuesta del público. Soen siguen creciendo y creciendo, luchando contra los elementos, dejando su titubeante pasado atrás, dibujando un brillante futuro a golpe de talento. Una noche que nadie debería haberse perdido, desde luego que no…

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