¡Nos largamos al HELLFEST!

Otro año más, nos vamos a Nantes para cubrir un cartel de auténtico lujo; le meilleur festival du monde!

PINK FLOYD se despiden...

David Gilmour y Nick Mason rinden homenaje a Richard Wright en "The Endless River", un disco bello y tranquilo.

MACHINE HEAD en caída libre...

En apenas veinticuatro horas muchos dijeron que era el mejor disco de metal del año, lamentamos llevarles la contraria; es quizá uno de los peores.

Ocho ciudades, ocho canciones y ninguna que justifique el disco

Foo Fighters vuelven con un disco mediocre que hará las delicias de sus fans más recientes y menos exigentes.

Con máscaras y a lo loco...

Cuando uno piensa en SLIPKNOT, piensa en esa descarga de adrenalina, en ese caos en el que se convierten sus directos...

Cantos de sirena de IN FLAMES en Madrid

Llegaban nuevamente a la capital para presentarnos un magnífico álbum por mucho que algunos se dediquen a dilapidar y a criticar con argumentos carentes de criterio.

MORRISSEY en ESPAÑA: "Todo lo que necesitas soy yo"

Moz estuvo en nuestro país y recuperamos nuestra crónica de su paso por Madrid.

Cuarenta minutos de abstracción

Un disco fascinante, extraño, menor pero extrañamente bonito, diferente y excitante...

Bonamassa contra el mundo

Porque discos así no se escuchan todos los días y, por desgracia, no se graban tan a menudo como debiera...

El Quadrophenia de U2, según The Edge

Podemos seguir echando de menos el pasado más glorioso de U2 y dejar de disfrutar del presente; “You glorify the past when the future dries up” que decían ellos mismos...

INTERPOL y EL PINTOR, su nuevo disco

Complicado no dejarse llevar por la emoción pero, tras más de dos docenas de escuchas desde su publicación, ya puedes leer nuestra crítica...

BRIAN FALLON, tocado pero no hundido…

Tras diez años de matrimonio ha decidido exorcizar todos los demonios internos de su ruptura en el nuevo disco de su grupo, THE GASLIGHT ANTHEM.

THE NATIONAL en España y nosotros nos refugiamos en su último disco...

Como dice Chuck Palahniuk, "la mejor venganza de todas es la felicidad. No hay nada que vuelva más loca a la gente que ver a alguien teniendo una vida jodidamente maravillosa" y nosotros somos felices con la música de los de Cincinnati.

IN UTERO: un viaje sin retorno

Analizamos en profundidad la grabación del último gran disco de NIRVANA y quizá de los noventa...

MASTODON: La vuelta al sol en ochenta días

Si lo que Mastodon pretende es llevarnos a otra dimensión, el experimento se queda a medio gas y es que sólo en la segunda parte de su disco seremos testigos de ese viaje...

Tenemos carta de Neil Young...

El canadiense graba su último disco en una antigua cabina del 47, una de las experiencias más low-tech que ha tenido, un experimento interesante pero desigual...

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Con su nuevo disco los suecos consiguen posicionarse en un buen puesto dentro de los grandes grupos de Power Metal...

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Nuestro amigo Joe no ha dejado de acompañarnos y, muchos años después de que se haya ido, su voz sigue sonando con la misma fuerza. Repasamos su discos en solitario…

LA ZONA MUERTA

Estrenamos una nueva sección, la más oscura de toda nuestra web...

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Black Francis pasaba por nuestro país sin apenas dirigirse a su público y esbozando una sonrisa con trabajo.

¡Hemos visto a BLACK SABBATH en París!

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ARCADE FIRE van al Primavera, nosotros al HELLFEST

"Reflektor" es el nuevo disco de los canadienses y la crítica lo ha encumbrado a lo más alto en apenas unas horas.

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¡AMÉN, hermanos, WATAIN han vuelto!

Estamos ante el mejor disco de METAL del año y Erik lo celebra invitándonos a una misa negra muy especial con "The Wild Hunt"...

Conociendo a DAVE MUSTAINE...

Tuvimos la gran suerte de poder conocerle con motivo de su visita a España en su gira con Slayer hace dos años y ahora lo recordamos, breve pero intenso.

Crítica: Marilyn Manson "The Pale Emperor"

Y, tres años más tarde, Marilyn Manson nos la volvió a colar con un disco tedioso, aburrido, lento y farragoso que divide aún más -si cabe- a sus seguidores. "The Pale Emperor" es tan desnortado que hace bueno a "Born Villain" (2012), aquel despropósito con el que firmaba su propio certificado de defunción y es que "The Golden Age of Grotesque" (2003) fue el último atisbo de frescura y eso es ya decir demasiado porque ni aquel disco era lo mejor de Manson y ni hace falta que recuerde que ha pasado ya más de una década desde su grabación. No es que disfrute atacando a Manson, nada me haría más feliz que volver a verle reinar como así fui testigo a mediados de los noventa. Pero de todos aquellos que le disfrutamos en sus años de gloria quedamos bien pocos y, claro, es complicado explicarle a un chaval de, en el mejor de los casos, veintipocos años que lo que tiene delante es un artista en declive al que el sistema y el starsystem devoró, digirió y defecó como un mal chiste. Hace muchos, muchos años en una galaxia muy lejana, Manson era peligroso, controvertido, divertido, ingenioso, ácido, mortal en sus entrevistas, devastador en directo y un arma de destrucción masiva para los medios. Ahora resulta un cliché, una parodia de sí mismo que produce más lástima que otra cosa cuando le vemos titubear en las entrevistas o ahogarse sin voz sobre los escenarios. Cualquiera con dos dedos de frente puede comprobar lo que digo a través de cualquier video "on line" o simplemente contemplando como a Manson se le relega de las primeras posiciones de los principales festivales. No faltará quien me intente llevar la contraria y esgrima idioteces como que es un artista en constante evolución, que los que escribimos no tenemos ni idea, que soy un nostálgico y que aquel Manson al que estreché la mano en el 96 nunca volverá, que el que ha envejecido es un servidor o que haberle visto ocho veces en directo y una novena este próximo verano en el último concierto de su gira "Hell Not Hallelujah Tour" no son avales suficientes como para escribir sobre "The Pale Emperor". No pasa nada, si vosotros sois los seguidores que Manson actualmente se merece quizá eso explique su patético estado actual y su, cada vez mayor, intrascendencia.

Cuando al propio Manson le preguntaron por el sonido del álbum en plena grabación del mismo, respondió que era "muy cinemático". ¿Qué quería decir? ¿Acaso que estaba en constante movimiento, evolución? Mala señal ¿Se refería quizá a la rama de la física que estudia el movimiento que prescinde de sus propias fuerzas motoras? Peor aún pero mucho me temo que nada de esto, Manson no tenía ni la más remota idea qué responder y ésta no sería la primera vez que le sentiría inseguro hablando sobre el nuevo disco, como cuando dijo que había encontrado el "Redneck" de su interior y el disco contenía ciertos elementos bluesy. No sé que me intrigó más si la relación de alguien como Manson que siempre había sido contrario a lo que un "cuello rojo" significa, la extraña relación de estos con el blues, sus paces mediáticas con Billy Corgan y su posterior intercambio de piropos a través de las redes sociales o la cara del propio Corgan temiendo que Manson no acertase con la letra cuando éste subió a cantar "Ava Adore" en un concierto de los Smashing Pumpkins. Para colmo , en otra entrevista, aseguraba que el nuevo álbum sería más melódico, no tengo nada en contra de ello pero es que el problema del Manson de nuestros días es que es literalmente incapaz de encontrar melodías que funcionen. Pero escuché "Cupid Carries A Gun" y no me disgustó e intenté entender que aquella guitarra acústica era lo que Manson llamaba "bluesy". Bueno, no era lo mejor que había firmado en años pero sonaba diferente y después llegó "Deep Six" y he de reconocer que mi corazón de mansonita sintió algo remotamente parecido a emoción. "Deep Six" suena al Manson de siempre pero también muy actual, las guitarras son magníficas y rompen y rasgan la canción por la mitad en muchos jirones, una pequeña maravilla a la que quizá, sólo quizá, le sobre un minuto para ser perfecta porque cinco son muchos para que el Manson de nuestros días sea capaz de mantener nuestra atención sin que surja algún que otro bostezo. Pero si "Deep Six" es un buen single no es así el horroroso video de Bart Hess con una estética -todo hay que decirlo- a ratos brillante pero unos efectos especiales baratos, y cinco minutos sin argumento, sin gracia, a veces en bucle y con unos primeros planos del propio Manson muy poco acertados y unos planos americanos mostrando toda su orondez, no habría estado de más recordarle a Hess la máxima de Ridley Scott en "Alien", aquella de no mostrar al monstruo en su totalidad.

Nuevo guitarrista, Tyler Bates (que también hará labores de producción junto con Manson), alguien más conocido por su labor en bandas sonoras y al que no se le ve demasiado creíble maquillado y tocando en un grupo como Marilyn Manson y un Twiggy Ramirez cuya influencia apenas se aprecia o pasa de puntillas por el disco. Un comienzo abominable con "Killing Strangers", totalmente aburrida, predecible y plomiza. ¿Dónde está la dureza de las guitarras? Tyler hará que eches de menos la macarra forma de tocar de Twiggy en estudio, que extrañes a John 5. Pero la guitarra no es lo único que echarás de menos porque la batería brilla por su ausencia, una base rítmica y poco más. Para colmo, la voz de Manson cada vez tiene menos que ver con aquella cuchilla de los noventa, su registro se ha visto mermado, carece de fuerza y expresividad, su rango es inexistente, no tiene potencia y el color es gris, perdió todo versatilidad. "Third Day Of A Seven Day Binge" es el horroroso medio tiempo que nadie debería situar en tercer lugar pero, por lo menos la guitarra de Bates aquí sí encaja y transmite, el resto de la canción es, pura y llanamente, prescindible. ¿Por qué se empeña Manson en hacer canciones tan largas? Todas superan la barrera de los cuatro minutos y son demasiados segundos para un artista cuya salud creativa es tan precaria; hacer un disco de trece canciones, cincuenta y dos canciones es poco menos que un suicidio cuando lo que estás encarando es el camino hacia el olvido.

"The Mephistopheles Of Los Angeles" tiene un puntito decadente muy agradable y es que su tema principal es suficientemente inspirador para que nos imaginemos a un Manson de casi dos metros, pasado de peso, recorriendo las fiestas de una ciudad como Los Angeles de manera patética, no lo digo yo, lo insinúa el propio Manson. En "Warship My Wreck" daréis las gracias a Darwin por tener pulgares oponibles con los que poder pasar a la siguiente canción; exasperante en la voz principal incluso fuera de compás. Hasta un tema como "Slave Only Dreams To Be King" podría haber dado mucho más de sí y produce cierta pena echar la vista atrás y entender lo que podría haber hecho Manson con él y una temática tan rica. Algo que me sorprende es que ésta, como "The Mephistopheles Of Los Angeles" comparten el mismo compás rítmico 4/4, como "The Beautiful People" pero ralentizada.

Hasta aquí, "The Pale Emperor" ha suspendido, naufragado por completo y en su segunda parte no será capaz de levantar el vuelo con una mediocridad como "The Devil Beneath My Feet" o la lenta, lentísima, "Birds Of Hell Awaiting" que nos confirma lo peor porque Manson no pisará el acelerador con "Odds Of Even", las aburridas y acústicas "Day 3" o "Fated, Faithful, Fatal". ¿Quién quiere escuchar a Manson cantar canciones de campamento? O el dislate total, con palmas incluidas, una versión acústica de "Third Day Of A Seven Day Binge" como apetitosas golosinas de la edición especial de este "The Pale Emperor". Marilyn Manson dejó de dar miedo para provocar risa y ahora tan sólo aburrimiento. Ni como posavasos, a la papelera de reciclaje.

© 2014 Fukk Fairlane

Crítica: Children Of Bodom "Are You Dead Yet?"

El propio Alexi Laiho reconocía en más de una ocasión que el mejor disco de la banda, o al menos el que marcó un antes y un después en la historia musical de Children Of Bodom, había sido sin duda "Hate Crew Deathroll". Bien es cierto que discos como "Hatebreed" y "Follow The Reaper" suscitaron un alto interés por la banda, pasando del anonimato a copar las portadas de los grandes medios especialistas. Aunque bien es cierto como dice su frontman, que no sería hasta la edición de "Hate Crew Deathroll" cuando la banda se volviera enormemente popular y se posicionara como una de las más grandes del death metal melódico mundial, vendiendo cantidad de ejemplares de dicho álbum y realizando giras a lo largo y ancho del mundo como cabezas de cartel. Con sus cuatro primeros discos la banda parecía haber cumplido un ciclo glorioso, siguiendo una línea ascendente y progresiva con cada uno de ellos, obviamente el problema se presentaba a partir de entonces…

Así  las cosas, y como no podía ser de otro modo, las expectativas para su quinto álbum habían alcanzado cotas muy altas; el "hype de Children Of Bodom estaba en un punto demasiado alto, incluso para ellos mismos, de ahí que "Are You Dead Yet?" recibiera numerosas críticas ante lo que algunos suponían un bajón y un retroceso ante la más que evidente progresión y curva ascendente que había marcado y dibujado la banda hasta entonces. Pienso que a "Are You Dead Yet?" recibió un trato bastante injusto por la mayoría de la crítica, muchos medios se dedicaron a dilapidar un gran álbum tachándoles de llevar su sonido a un plano mucho más comercial, y que parecía romper con las directrices del sonido old school del death metal clásico. Con el paso de los años vemos que aquellas razones que exponían muchos de aquellos especialistas no eran más que tonterías sin fundamento ni lógica alguna. ¿Es acaso "Are You Dead Yet?" un álbum más comercial de lo que lo es  "Hate Crew Deathroll"? ¿Suena "Are You Dead Yet?" más flojo e intenso que "Follow The Reaper"... Obviamente no. Puede que el sonido suene menos revolucionado y menos oscuro, lo que resulta lógico por otra parte teniendo en cuenta que el sonido de la banda varía en cada uno de sus trabajos, pero para nada podríamos decir que "Are You Dead Yet?" suena más débil y apagado, tal y como algunos defendían por entonces a capa y espada. Cierto es que hasta el propio Alexi veía las composiciones de su quinto álbum en un escalón inferior a las de su gran clásico del 2003, pero de ahí a decir que el sonido de la banda se había vuelto comercial y que había perdido intensidad dista un mundo. La banda era la misma, simplemente las reglas eran distintas.

"Are You Dead Yet?" venía precedido por el EP "Trashed, Lost & Strungout", un mini cd que servía para presentar al nuevo guitarrista, Roope Latvala, tras la salida de la banda de Alexander Kuoppala, después de la enorme gira y el monumental desgaste que supuso la presentación durante casi dos años de "Hate Crew Deathroll". El EP ya dejaba adivinar el sonido que iba a emplear la banda en su nuevo larga duración, Alexi y compañía mostraban abiertamente sus cartas sobre la mesa no dejando lugar para el engaño o la decepción. Ahora que ya han pasado unos cuantos años de la edición del álbum cuesta entender como alguien puede verse decepcionado por un tema como "Living Dead Beat". ¿Cómo alguien puede llegar a decir que la banda suena más floja y menos intensa que con sus anteriores discos? Admito que te guste menos "Living Dead Beat" que "Silent Night, Bodom Night", o que te transmita menos "In Your Face" que "Needled 24/7", pero coño, seamos claros, temas como "Living Dead Beat" o "In Your Face" conservan la base y la esencia del sonido Bodom, del death metal melódico hecho con ganas y con fuerza.

"Living Dead Beat" es una pieza que va de menos a más, comienza a medio gas pero no tarda en coger decibelios y garra. No es un tema muy diferente del de sus anteriores discos, los solos de Laiho con la guitarra y Wirman con los teclados siguen estando igual de presentes que en sus cuatro retoños anteriores, sonando igual de bien e igual de contundentes. Puede que en los estribillos se haya perdido un poco de la mala hostia y de la mala baba que irradiaba la voz de Alexi en los versos de sus clásicos, pero pienso que es un aspecto efímero e ínfimo teniendo en cuenta lo amigo que es el guitar hero de jugar con su voz y con sus registros. "Are You Dead Yet?" es unos de sus mejores temas, fue elegido como segundo single de la banda tras "In Your Face", y que muestra el lado más agresivo y compacto de la reestructurada banda finesa. 

Posiblemente el punto más bajo del álbum llegue con "If You Want Peace...Prepare For War", un gran título para un tema que se muestra un tanto escaso y parco en su aspecto compositivo. Tiene buenas guitarras y un ritmo trepidante, pero bien es cierto que no acabaron por encontrar el punto óptimo en una canción que se queda un peldaño por debajo de las dos anteriores. Por suerte el desazón desaparece con los Bodom más auténticos y genuinos en temas como "Punch Me I Bleed", un corte magnífico que muestra a unos Children muy experimentales, que se mueven como peces en el agua en una canción lenta y densa a partes iguales, capaz de envolverte y encandilarte con sus atmósferas pesadas y difusas. Alexi canta con un sentimiento muy hondo, disfrutando de un tema que se ha gestado para deleite del amante del buen death metal melódico. Una muestra más de que no siempre lo más duro y lo más heavy es lo mejor.

Por su parte "In Your Face" destaca por su estribillo pegadizo y cabezón, que de mano la muestran y la presentan como una de las mejores de "Are You Dead Yet?" gracias a su rango y a su casta. Fantásticas la líneas de Wirman en los puentes hacia el estribillo, demostrando y haciendo gala del peso y del estatus que tiene dentro la banda. En "Next In Line" Alexi muestra su voz y su sonido más clásico en un tema que a buen seguro salió de las sesiones de grabación de "Hate Crew Deathroll", dado el enorme parecido que tiene con los grandes clásicos de dicho álbum. Un tema que hará las delicias de los viejos fans de la old school y que para nada desagradará a los últimos reenganches. En "Bastards Of Bodom" lo que manda y prima es nuevamente el teclado de Wirman, que acompañado por las guitarras sobresalientes de Alexi y Roope crea una mezcla realmente rica y sustanciosa de la cual te resultará muy difícil no comer. Es un tema donde el desparpajo y el descaro de la marca y de la seña "Bodom" vuelve a hacer de las suyas erigiéndose como una de las más productivas y brillantes dentro de la escena del death metal.

"Trashed, Lost & Strungout" saca a la palestra a los Children Of Bodom más serios y rigurosos, en el que para mí es de lejos el mejor tema del álbum y en el que no resulta difícil perderse disfrutando de los riffs más agresivos y las líneas de teclado más impresionantes de todo el disco. Con un estribillo de diez y con un grupo cohesionado y armado hasta los dientes resulta muy difícil no rendirse ante una maravilla de tal calibre. El álbum se cierra con otra de los grandes..."We´re Not Gonna Fall" pone el punto y final con su ritmo maquiavélico y marcial, demostrando que Children Of Bodom no estaban para nada muertos y que "Are You Dead Yet?" seguía conservando la esencia de un grupo mayúsculo...

© 2014 Lord Of Metal

Crítica: Panzer "Send Them All To Hell"

De un tiempo a esta parte cada vez está más de moda la creación de los llamados "super-grupos" o "súper bandas". Día tras día asistimos atónitos a la gran cantidad de músicos destacados, que deciden juntarse con otros colegas de profesión, con el fin de crear una banda paralela a la que la mayoría de ellos tienen asignada como matriz o "banda principal". Esto, en la mayoría de los casos, lo hacen con el fin de crear una música y un estilo que bien estaría fuera de lugar en su banda, o bien porque su aportación compositiva en su "banda madre" es más bien escasa o incluso nula. Los penúltimos en subirse al tren para ir a la última han sido algunos de los miembros de Destruction y de Accept. Panzer, que así es como han decidido llamarse en honor al temible blindado alemán de la Segunda Guerra Mundial, se nos presenta con formación de trío, siendo Schmier de los thrashers Destruction su cara más visible y destacada, un gran frontman que ya sabe muy bien de qué va esta guerra. En esta nueva andadura al carismático vocalista alemán se asocia con dos miembros de la formación actual de sus paisanos Accept, concretamente con el guitarrista Herman Frank y con su batería Stefan Schwarzmann.

Como primera premisa debemos quedarnos que a grandes rasgos la música de Panzer está mucho más basada en el sonido Accept que en el de Destruction. El heavy metal es su arma principal y su activo más poderoso, siendo el thrash metal un elemento residual que apenas pasa a jugar un papel residual en uno o dos temas del total de diez que abarca el álbum. Bien es cierto que la voz de Schmier es la que es, y que por mucho que estemos hablando de heavy metal, el rasgo sucio y bronco que emana de sus cuerdas vocales no se evapora de un día para otro. Y Pienso que ésta es una de las características más llamativas que tiene Panzer; es decir, la chocante combinación que fluye al juntar el sonido heavy del más puro estilo "old school" con la voz rota y desquebrajada de un cantante hecho a medida para cantar thrash metal. Si pusiera en un lado de la balanza a Accept y en la otra a Destruction, seguramente me quedaría en última instancia con la banda de Schmier y Mike, aunque quiero dejar claro que este es un razonamiento muy personal, en parte sesgado por el enorme peso que tiene el thrash metal en mi vida. No obstante ambas bandas son muy grandes y así lo han demostrado a lo largo de sus dilatadas carreras, aunque obviamente a nadie se le escapa que en la actualidad el estatus del que goza Accept no tiene nada que ver con el de Destruction. 

Centrándonos en la música, que es lo que realmente nos interesa, el álbum comienza con el trallazo "Death Knell", donde la banda ejerce toda una demostración de fuerza y contundencia. Estamos ante uno de esos temas que te engancha desde el segundo uno, cuando la voz en off que radia el título del álbum, "send them all to hell...", se junta con la batería siguiendo un ritmo perverso y despiadado. Magnífico Frank, dejando buena marca de lo buen guitarrista que es y de lo poco que Wolfmann lo aprovecha en Accept. El bueno de Herman nos muestra sus grandes dotes con las seis cuerdas sobrándose con un solo exuberante y preciso, llenando la plana atmósfera musical con bendings afilados y rabiosos. Con "Hail And Kill" siguen empuñando las armas y conduciendo este Panzer metálico con una precisión y un celo digno de elogiar. Se muestran con un desparpajo digno de las bandas consagradas, guiando al oyente por los riffs con más músculo del álbum. Ya sé que muchos dirán que es una gilipollez, pero no me gusta que hayan titulado a este gran tema, "Hail And Kill", como el gran clásico de Manowar, que se escondía en el octavo corte de aquel magnífico "Kings Of Metal" (1988). Puede que sea una tontería (de hecho seguro que lo es), pero pienso que una canción nueva no es bueno que comparta nombre con un "masterpiece" o con un gran clásico (como todo en la vida hay excepciones, y todos sabemos que "One" hay más de uno...); pero ciñéndome a títulos con más cuerpo pienso que debería ser de esa manera. No me quiero imaginar un "The Number Of The Beast" o un "Master of Puppets" que no sea estrictamente una versión de los temas de Iron Maiden o Metallica...

"Temple Of Doom" y "Panzer" son los dos temas más destacados de "Send Them All To Hell" que los diferentes miembros de la banda llevan a su terreno y a su zona de seguridad. Se nota que aquí no quieren arriesgar, son prácticos y van a lo seguro. Las guitarras son puramente Accept; respiras ese ambiente duro y festivo en los acordes y punteos de Frank, a la vez que te sumerges en el lado oscuro, a través de la desgarradora voz de Schmier, en un alarde épico más propio de temas destructores como puedan ser "Mad Butcher" o "Bestial Invasion". "Freakshow" muestra el lado más festivo y cachondo del trío, tirando de la melodía más "happy" y chabacana del álbum, mientras que con "Mr. Nobrain" asumen los galones de sus nombres y de sus otras formaciones, haciendo una canción seria y contundente, y donde un estribillo pegadizo y juguetón se convierte en el esqueleto y en el armazón de unas estrofas más apagadas y difusas que en la mayoría de sus temas anteriores... 

"Why?" es una buena composición con grandes subidas y bajadas, una montaña rusa musical que no disgustará a nadie que se precie amante del buen heavy. Su riff es pegadizo como pocos, pero bien es cierto que le falta garra para convertirse en un tema redondo. Todo lo contrario le sucede a "Virtual Collision", mi favorita..."Virtual Collision" son cuatro minutos de fuerza y destrucción, en la que perfectamente el artista de su portada habría podido inspirarse para reflejar el apocalíptico tanque de "Send Them All To Hell". Me encanta el solo de Frank, desplegando un sentimiento y un alma al cual resulta muy difícil no rendirse. Una composición sencilla desde el punto de vista musical, pero efectiva y dura como el acero, demostrando una vez más que la mayoría de las ocasiones lo más sencillo es lo que mejor funciona...

"Roll The Dice" transmite energía y fuerza gracias a las frases cortas y chillonas de un asesino Schmier, que entona las estrofas en un tono más agudo y limpio al que nos tiene acostumbrados en Destruction. El álbum se cierra con "Bleed For Your Sins", un tema 100% speed metal, que nos da muy buenas señales y nos deja grandes esperanzas para que este nuevo "súper-grupo" no sea flor de un día o de un disco...

© 2014 Master Of Metal

Crítica: Weezer "Everything Will Be Alright in the End"

Si digo que Weezer no tiene disco malo, muchos se me echarán encima pero quizá sean esos que han disfrutado de Cuomo únicamente cuando sonaba en las listas o “Island In The Sun” era expoliada por una conocida marca de telefonía móvil y es que el grupo, incluso en sus discos menos populares, siempre ha tenido la virtud de tener grandes canciones. La verdad es que Weezer se sacaron tres discos magníficos de la manga; “Weezer” (1994), el infravalorado en su momento “Pinkerton” (1996) y “Weezer” (2001), el álbum verde con el que Cuomo se quiso quitar la espinita tras las malas críticas de “Pinkerton” (un disco que años después se ha convertido en todo un álbum de culto y una de sus cimas compositivas, cosas que pasan cuando los críticos pisamos el acelerador y emitimos juicios apresurados) y tras “Maladroit” (2002) la debacle de Weezer, aquellas tres primeras entregas serían difícil de superar. “Make Believe” (2005) y “Weezer” (2008), también conocido como el rojo, bajaban ligeramente la calidad del anterior pero si con “Raditude” (2009) dieron señales de agotamiento -a pesar de contener también grandes canciones- con “Hurley” (2010) hasta sus propios seguidores les dieron la espalda, por no hablar de las rarezas “Death To The False Metal”. Vuelta de Cuomo al redil con Ric Ocasek tras los mandos y se sacan de la chistera, cuatro años después, este “Everything Will Be Alright In The End”. 

Tras “Hurley” sintieron la urgencia de resarcirse y comenzaron a trabajar en el diso con Shawn Everett en el disco que nos ocupa, admitiendo que quizá –sólo quizá- el anterior les había quedado demasiado opaco, demasiado oscuro a su propio gusto pero también se percataron de que las prisas nos son buenas consejeras y abandonaron el trabajo en el estudio para darle más espacio a las canciones, componerlas con tranquilidad y encontrar el enfoque. Cuomo se dedicó a la meditación Vipassana para ver las cosas tal como son y su viaje iniciático le devolvió a la realidad con las ideas muy claras acerca de cómo debería ser el álbum y anunció que empezaría a trabajar en él en enero del 2014 junto con Ric Ocasek, que tan bien funcionó en su primer y tercer álbum. Grabado en los estudios californianos, The Village, “Everything Will Be Alright In The End” es una vuelta a la energía e inmediatez de sus comienzos, para el disco compusieron más de doscientas canciones de las cuales eligieron aproximadamente veinte y Ocasek, de nuevo, tuvo que sufrir a Cuomo repitiendo una y otra vez las mismas partes, arreglar al milímetro cada canción y escribir y re-escribir de nuevo las letras porque es verdad que en este punto de su carrera se jugaban mucho, ser una banda muerta y grabar otro disco que pase desapercibido para propios y extraños o grabar uno que les vuelva a poner en la órbita y les muestre al mundo como un grupo que aún tiene mucho que decir en estudio.

"He tenido otra pesadilla" -dice una voz de niña. "Vuelve a dormirte, cielo, todo saldrá bien al final" -le dice la madre y así se arranca "Ain't Got Nobody" con una vitalidad y una fuerza propias de los mejores Weezer, el puente es sensacional y lleno de sentimiento; "I'm livin' all alone. Nobody at home. It's hard to fall asleep I really start to freak" y en la canción no hay nadie que ame al protagonista y le diga que se vaya a dormir como en la introducción pero, aún así, tanto las guitarras como el vibrante bajo transmiten euforia. Gafas de pasta, guitarras propias del metal y nos largamos a "Back To The Shack" con lo que parece una salida de Cuomo por la tangente, ¿es verdad que sabe dónde tiene que volver? ¿que esa discoteca es una mierda? ¿qué se ha sentado con su chica y ha hecho las paces con su padre? ¿o es tan sólo una forma de mandar a la mierda a todos los detractores del grupo? Un riff sólido con una melodía juguetona y un estribillo repetitivo; "Take me back, back to the shack. Back to the strat with the lightning strap. Kick in the door, more hardcore. Rockin out like it's '94. Let's turn up the radio. Let's turn off…"

"Eulogy For A Rock Band" es, de nuevo, sobresaliente con una melodía magnífica, como deberían haber sonado hace mucho, Weezer no sonaban así desde hace años. "Lonely Girl" suena al álbum azul por los cuatro costados y eso, lejos de ser negativo, es bueno, muy bueno porque suena como "Buddy Holly" y cómo sólo Cuomo sabe pero sin llegar a caer el auto-plagio. Con gancho y resultona, para acabar de manera machacona gracias al trabajo de Patrick Wilson y el rugido de las guitarras de Bell y Cuomo. "I've Had It Up To Here" es la sorpresa del disco con Justin Hawkins de The Darkness que le aporta su inconfundible timbre, accesible y ligera pero con un tono radiante y dos sorprendentes giros al final; uno a modo de puente y otro incluyendo un solo. Suena jodidamente irresistible y fresca.

"The British Are Coming" te llevará a "Pinkerton"  pero quizá lo mejor de todo son las inflexiones entre el falsete y la voz principal del estribillo, una gozada. La simpática "Da Vinci" con sus silbidos y sus coros es, sin embargo, una de las mejores de todo el disco con ese estribillo que resume lo mejor de los californianos en pocos segundos, power pop lleno de distorsión con un toque personal y emotivo: "I couldn't put it in a novelI wrote a page, but it was awful. Now I just want to sing your gospel, I'm at a loss for words, I'm at a loss for words…", es una delicia. Como "Go Away" a dueto con Bethany Cosentino que recuerda a material suyo de los noventa y, aunque en el fondo sea inofensiva, es tan bonita que es imposible no sonreír como un idiota. "Cleopatra" es tan pegadiza como propia de Cuomo, sorprendente hasta el final y enlazando de manera magistral con el solo principal. ¿Cómo es posible que Weezer produzca un single en pleno 2014 que empiece con una guitarra acústica y una armónica? "Foolish Father" es otra a tener en cuenta, con la ayuda de Patrick Stickles, Cuomo parece librarse de lastre acumulado con su padre, es quizá la más emocional de todo el disco.

Y llegamos a "The Futurscope Trilogy", una suite dividida en tres partes; "I. The Waste Land", "II. Anonymous", "III. Return To Ithaka", todo un exceso repleto de guitarras que se calma en su parte central gracias a un piano, "Anonymous", y unos coros victoriosos para desembocar en "Return To Ithaka" en la que todo Weezer estalla en un febril orgasmo, brutal y desbocado, en el que Cuomo (convertido en Ulises) regresa a su Ítaca particular al descubrir lo mucho que ama volver a hacer música de esta forma. 

Parece ser que Cuomo entró en bucle y se obsesionó con este disco pero es que “Everything Will Be Alright In The End” es superior a “Weezer” del 2001 ("el verde", para los amigos) y es el mejor desde “Pinkerton” y eso es mucho decir, quizá el accidente de autobús en el que Cuomo casi pierde la vida, su meditación Vipassana, el crucero “Weezer Cruise” o los últimos dos discos de su propio grupo le hicieron ver la realidad, quién sabe, pero es pinchar “Ain’t Got Nobody” o “Back To The Shack” y volver a tener veinte años y eso, amigos míos, no está pagado. Ojalá que Cuomo nunca se olvide de “Raditude” y “Hurley”, es todo un genio y nos merecemos más discos como éste.
© 2014 Hal Incandenza



Crítica: Sodom "Sacred Warpath"

Tom Angelripper dice que el mundo se está despedazando días tras días y que al igual que le sucede a la mayoría de los mortales, a él le duele ver que nadie pone ningún tipo de freno para erradicar el problema. Según el propio Tom, "Sacred Warpath" es un grito desesperado para intentar remediar este cáncer, mientras podamos y estemos a tiempo de hacerlo. Partamos de la idea de que "Sacred Warpath" es un tema que iba a formar parte del nuevo LP de los thrashers germanos, del que al parecer ya tienen confeccionadas varias canciones y que todo apunta a saldrá a lo largo del próximo 2015. Siguiendo con las palabras del frontman, el carismático vocalista comenta que "Sacred Warpath" refleja todas las cosas que nos atemorizan y que tarde o temprano acaban por convertirse en nuestras pesadillas, en un buen reflejo de lo que es para él la situación del mundo actual; un mundo lleno de odio y de desdicha que se dirige a un camino sin retorno.

Dejando aparte la literatura apocalíptica, tan innecesaria como insuficiente para vender discos, el hecho es que "Sacred Warpath" es un regalo para sus fans más acérrimos y fieles. Ante el incesante y despiadado acecho del pirateo, las bandas y los sellos se las buscan y se las ingenian para salir del paso como buenamente pueden intentando sufrir los menos dañados posibles. Ante el auge actual que está viviendo el vinilo muchas son las empresas que se suben al carro editando nuevamente sus trabajos discográficos en el clásico formato. En una actitud muy parecida a la que hace unos días hiciera Behemoth con su EP "Xiadz", Sodom se suben al tren de la desesperación y editan "Sacred Warpath", un EP compuesto por un tema inédito y tres canciones en directo grabadas en su última gira por Alemania durante el 2014. Bien es cierto que a diferencia de la grabación de los polacos, Nuclear Blast decide editarlo también en formato estándar (CD).

Una de las primeras curiosidades que llaman la atención es el dibujo que han elegido para su portada. Se trata de una pintura al oleo realizada por el artista Chrisitan Ermel de un viejo diseño que Tom diseñara para una de sus primeras demos de los 80. Con "Sacred Warpath" Sodom quieren volver a la esencia del thrash ochentero y oscuro, fijando todos sus sentidos en crear un sonido old school y vintage que nos transporte a los mejores tiempos del thrash metal. Es cierto que si en el activo ponemos la magia y el sonido clásico en el pasivo irremediablemente se nos cuela un parcial detrimento en los sonidos de la grabación y la mezcla, que todas las grande producciones actuales contemplan. Aspecto este último que se nota mucho en la sucia y desgastada voz de Angelripper así como en la guitarra de Bernd Kost, sonando por ejemplo más desquebrajada y directa de como lo hacía en "Epitome Of Torture" o en "In War And Pieces", un disco que contaba con una producción sencillamente espectacular. No obstante merece la pena deleitarse y darle vueltas al gran punteo que se casca el guitarrista rubio, una genialidad gestada para el disfrute y deleite de los paladares más exigentes y sibaritas.

Con respecto a los temas en directo que se incluyen en el EP decir que curiosamente ninguno de los tres corresponde a canciones grabadas en los 80. La más antigua en el tiempo es "The Saw Is The Law", pieza que podríamos ponerle el calificativo de "clásica". que raramente causa "falta" en sus repertorios pero que en cualquier caso fue compuesta para su clásico de 1990 "Better Off Dead". "City Of God" de su disco "Sodom" (2006) es la que mejor recoge de las tres el sonido bruto y envejecido, mientras "Stigmatized", primer single de su último trabajo "Epitome Of Torture" (2013), es la elegida para cerrar de manera despiadada y directa este "regalo" de Navidad.

Tom Angelripper ya ha dejado muy claro, "Sacred Warpath" no es una foto del momento actual de la banda, es una visión de futuro. Su intención para los próximos trabajos es seguir por el camino descrito con este EP; tirar de pasado y de fondo de catálogo con el fin de erigirse como lo que siempre han sido (y ojo, aún siguen siendo)... una auténtica apisonadora de thrash metal.

© 2014 Lord Of Fuckin' Metal

Concierto: Mastodon (Madrid) 07.12.2014

SETLIST: Tread Lightly/ Once More 'Round the Sun/ Blasteroid/ Oblivion/ The Motherload/ Chimes at Midnight/ High Road/Aqua Dementia/ Ol'e Nessie/ Halloween/Aunt Lisa/ Divinations/ Bladecatcher/ Black Tongue/ Ember City/ Megalodon/ Crystal Skull/ Blood and Thunder/

“Open your eyes, take a deep breath and return to life. Wake up and fight, fight for the love and the burning light” y la sala La Riviera se viene abajo en el estribillo de “Tread Lightly”, no es cuestión de suerte, el camino de Mastodon ha sido duro y se han esforzado, no son unos advenedizos, durante hora y media apabullaron con su propuesta a lo largo de dieciocho canciones que se hicieron cortas pero es que podrían haber tocado diez más, se echan en falta grandes ausentes de todos sus discos porque el repertorio de los de Atlanta empieza a convertirse en uno de los pilares del metal contemporáneo. Y es que lo he dicho en muchas ocasiones, Mastodon conservan la mística de todas esas grandes bandas de los setenta y entre sus trabajos no hay ni uno sólo que, a estas alturas, suponga un traspiés en su carrera. Les descubrimos con “Remission” (2002) y “Leviathan” (2004) y seguirles durante esta década ha supuesto un camino lleno de satisfacciones mientras hemos contemplado cómo han ido creciendo y creciendo con cada lanzamiento y cada gira pero su actitud, entusiasmo y entrega no han menguado desde aquel primer concierto suyo en el 2006 durante ”Blood Mountain” (2006) que precisamente supuso la confirmación de lo que nos había maravillado en sus dos primeros trabajos y confirmó que aquello no era un espejismo. Con “Crack The Skye” (2009) se situaron en lo más alto con un disco ambicioso y genial por igual, “The Hunter” les dio la confianza y abrió las fronteras con una propuesta más directa y melódica y “Once More ‘Round The Sun” (2014) es un disco redondo que crece con cada escucha  y, sin ser ése cambio radical que prometieron, abona el futuro marcando, sin duda, un pequeño punto de inflexión.      

Con un escenario despejado, las pantallas de Hinds y Kelliher escoltando la batería de Dailor, elevada sobre una tarima, los cabezales de las guitarras a los laterales, una lona con la portada del disco y unos láser sobre la pintura de Skinner, Mastodon salieron a por todas tras sonar Queens Of The Stone Age como música ambiente. La desquiciada guitarra de “Tread Lightly” abría el concierto mientras los músicos tomaban sus instrumentos, un estallido y la pista de la sala se convierte en un mar de empujones y brazos en alto. “Once More 'Round the Sun” se despliega sobre nuestras cabezas y con la melódica “Blasteroid”, más acelerada que en el disco, convierten de nuevo la pista en una locura. Con “Oblivion” salimos de “The Hunter” para  acabar en “Crack The Skye” pero que nadie se olvide que estamos en la gira del último disco y, por eso, se sacan de la manga “The Motherload” con un Brann Dailor enorme, alternando las voces con Sanders pero cargando sobre sí mismo con todo el peso de la canción, es impresionante ver al batería defenderse mientras entona las estrofas y deja a Sanders los puentes. “Chimes At Midnight” y de vuelta a ponerlo todo patas arriba con “High Road” que resulta ser una de las más celebradas por el público y resuena de manera épica por toda la sala.

Tras la locura de “Aqua Dementia” y nuestra vieja amiga “Ol'e Nessie” (con esas guitarras magníficas que la abren y sus constantes cambios de ritmo que nos llevan a "Remission"), llega el turno de “Halloween” con Hinds como protagonista mientras aporrea una bonita Gibson SG (hasta ese momento había usado su Flying V, Kelliher no se desprendió ni un solo momento de su nueva Gibson Les Paul Signature, tan sólo en alguna canción coqueteó con su Les Paul en Alpine White, y Sanders con su bajo Fender Jaguar en Silverbust), “Halloween” gana en directo y su estribillo funciona; "You will find spirits never rise. Without warning, feel your fate as you come alive. They're here to take you hoooome",  tanto como sus progresiones, parones y acelerones o sus abrasivos solos, sin duda una de las mejores de "Once More 'Round The Sun" y pasan de puntillas por “Aunt Lisa” para acabar en “Divinations” con toda la sala coreando; "No escapeeeeeeeeeee, biiiiiiiiiiiinding spirits" y “Bladecatcher” antes de arrancarse con el oscuro riff de “Black Tongue” de “The Hunter” y acabar el grueso del concierto con “Ember City”. El grupo está espléndido, Hinds aulla mientras Sanders disfruta del escenario campando a sus anchas y canta las partes más agresivas, Kelliher es el más tranquilo y alterna los solos, doblándolos en muchas ocasiones con su compañero, Hinds, mientras Dailor golpea con fuerza los parches y hace las voces más melódicas de todo el repertorio.

Abren los bises de manera fulgurante con “Megalodon” y “Crystal Skull” para dejar las cosas claras y, por si había algún despistado que dudase a estas alturas de su directo, arremeten con un “Blood And Thunder” agresivo y arenoso, como si el mar nos castigase en un constante vaivén de restos de madera, sangre y arpones. Así se escribe la historia y Mastodon llevan labrando su leyenda más de una década.

© 2014 Hal Incandenza


Crítica: Behemoth "Xiadz"

Si hay una banda que puede presumir de un próspero 2014 ésa es sin duda Behemoth. Los polacos han firmado un año magnífico, editando uno de los mejores discos de metal, "The Satanist", además de consagrarse como una de las bandas más atractivas en directo, actuando en todos los grandes festivales de Europa (Hellfest, Wacken, Graspop...). Podríamos decir que 2014 era un año de vital importancia para Nergal. Recordemos que en Agosto del año 2010 a Adam Darski (su verdadero nombre) se le diagnostica Leucemia poniendo en una situación muy difícil a la banda, y por supuesto a sí mismo. El futuro de Behemoth pendía entonces de un hilo y todo comenzaba a estar en el aire. Como resulta obvio, ante la situación presentada, la banda se vio obligada a cancelar todos los conciertos que tenían previstos hasta final año, incluyendo todos los referentes a su gira americana. Nergal necesitaba un trasplante de médula, que por suerte llegó en Noviembre de 2010. Tras meses de altas y bajas, en Marzo de 2011 la salud de Nergal parecía entrar por fin en una fase de estabilización y mejora. Es entonces cuando Darski decide hacerse unas fotos desde el hospital y publicarlas en las redes sociales y diferentes medios para tranquilidad y alegría de todos nosotros...Mala hierba nunca muere, y todo parece indicar que Nergal no es precisamente un Santo…

Antes de que este 2014 llegue a su fin, Adam Darski decide editar un EP de tres canciones como colofón de lo que a nivel personal se ha convertido en un año fantástico. "Xiadz" editado únicamente en vinilo (no tiene versión en cd; una práctica últimamente muy habitual para las ediciones de singles y extanded plays) incluye un tema de las sesiones de grabación de "The Satanist" (2014), otra de las sesiones de "Evangelion" (2009) además de una regrabación del tema "Moonspell Rites" que se incluía en su primer EP "And The Forest Dream Eternally" (1994). Antes de entrar en detalle tenemos que detenernos un momento a pensar que este trabajo es un regalo para sus fans y sus seguidores más fieles, ya que está formado por canciones "antiguas" que en cualquier de los casos se confeccionaron antes de la edición de "The Satanist". Tengamos en cuenta que estamos hablando de dos canciones que no formaron parte de sus dos últimos discos, ni tan siquiera como bonus tracks de alguna edición especial, es decir fueron canciones desechadas en su momento (no entramos a valorar la causa) y que ahora, por un motivo u otro, deciden rescatar para alegrarnos un poco la Navidad.

"Nieboga Czarny Xiadz" lleva la esencia y el espíritu de "The Satanist" (2014), estamos ante un tema que viene impregnado por un sonido oscuro y tenebroso, y aunque bien es cierto que la velocidad de sus notas no es su principal arma y característica, estamos ante una canción realmente densa e intensa. Podríamos decir que el tema tiende más hacia la vertiente black que hacia la death metal, enjuiciada la misma con atmósferas sinfónicas y pasajes apocalípticos. Llamativo es sin duda el cambio de ritmo y de rasante que se marca en su último minuto y medio, donde el ambiente instrumental parece estar sacado de alguno de los últimos discos de Dimmu Borgir.

La brutalidad y el descaro de Nergal cantando las compactas estrofas de "Moonspell Rites" hace que la conviertan por derecho propio en mi favorita de las tres que confeccionan y arman "Xiadz". Los solos tienen la magia y la característica de sonar afilados y sobrecogedores al mismo tiempo, convirtiendo su parte final en una auténtica locura sónica de la cual resulta muy difícil abdicar y no sucumbir. Sin duda que con "Moonspell Rites" estamos ante el gran acierto de este mini-álbum.

El corto finaliza con "Towards The Dying Sun We March", una pieza que salió de las sesiones de grabación de uno de sus mejores discos hasta la fecha, "Evangelion" (2009), y que muestran el alto nivel compositivo que alcanzó la banda con una de sus obras cumbres junto a "The Apostasy" (2007) y "Demigod" (2005). Estamos ante una canción que junta el sonido black metal de sus trabajos más antiguos con el death metal profundo de sus compactos más modernos, lo que dan como resultado un tema fiero y violento que encantará a las grandes legiones de fans con las que cuenta actualmente Nergal.

© 2014 Lord Of Metal


Crítica: Taylor Swift "1989"

Como amante del rock me siento profundamente decepcionado con todos aquellos que critican a Taylor Swift y, sin ningún sentido, enarbolan la bandera de Neil Young o Bob Dylan; mortales septuagenarios pero artistas inmortales de los cuales he mamado sus canciones de desamor (entre otros muchos temas, por supuesto) que no nacieron con siete décadas a sus espaldas sino que también tuvieron veinticinco años, primeros amores, desencuentros, engaños y desengaños -como cualquier hijo de vecino- y escribieron sobre ello, a veces con éxito, como el álbum  "Blood On The Tracks"(1975) y otras con menos fortuna (¿qué curioso que hasta los grandes titanes intocables de la música popular compusiesen algunas de sus mejores canciones de amor y desamor en la veintena o treintena de sus vidas, verdad?) pero, claro, es que mencionar a Young, Dylan o incluso a George Jones y su trágico y dramático "He Stopped Loving Her Today" en la crítica de "1989" de Taylor Swift no es más que un acto de puro esnobismo onanista tan fuera de lugar y tono que seguramente esté perpetrado por todos aquellos que creen que consumir música pop es algo bajo, propio de adolescentes o ignorantes y bromean con Taylor Swift tildándola de "guilty pleasure", se justifican y tienen que demostrar que ellos no, que ellos saben lo que es bueno. Como crítico o aprendiz de ello, me abruman los sesudos estudios y sentencias de los periodistas de este país que, por una vez, consideran los elogios de la prensa especializada extranjera como el síntoma inequívoco de una preclaridad, buen gusto e inteligencia, sin duda, española; los equivocados, por primera vez en la historia de la música popular, son los del otro lado del charco, en España siempre lo hemos tenido todo mucho más claro, basta con ver las listas de los más vendidos, el magnífico apoyo tributario a la cultura  y la enorme cantidad de grandes artistas que cada año surgen en nuestro país. Miren, en mi reproductor de música, Taylor Swift comparte capacidad entre Taste (el mítico y seminal grupo de Rory Gallagher, una de mis debilidades) y  Greg Dulli y sus Afghan Whigs muy seguido del grupo de Robbie Robertson y Richard Manuel, The Band. No hay nada de que avergonzarse y justificarse, tengo tantísima seguridad en mí mismo como para, a mi edad, no tener que avergonzarme cuando digo que Taylor Swift nunca podrá ser el "guilty pleasure" de alguien medianamente inteligente porque tan sólo hay que tener algo de gusto y un poco de cultura musical para entender que "1989" es uno de los grandes discos de este año que ya se despide, me gusta y punto, además la pirueta artística de la Swift es gloriosa, no me digan que no...

Swift nunca fue country y eso también es un insulto para el auténtico country, lo suyo era un country light mezclado hábilmente con pop, nada que objetar. ¿Su música hablaba de desamores, sacaba un banjo, una guitarra acústica y unas botas camperas? Claro que sí, amigo, pero eso no la convertía en un cantante de country. Pero Swift, artística y creativamente sí que habitaba un terreno común con el country; el de la autora de canciones que, por mucho que éstas se revistan de arreglos electrónicos, bailables, pop, dub o r&b, siempre podrán ser interpretadas con una acústica, en su formato más básico. Decir que su mejor canción es "We Are Never Ever Getting Back Together" es desconocer su discografía, relegar discos como  "Fearless" (2008) o "Speak Now" (2010) para condenarlos al olvido y todo un motivo para dejar de leer cualquier crítica que pretenda, a grandes rasgos, analizar de manera superficial el disco que nos ocupa. Está claro que su relevancia en el tiempo dependerá de muchos factores y todos, absolutamente todos, se nos escapan a la mayoría de los mortales pero para apreciar el esfuerzo de Swift, disfrutar de algunos de los sonidos más innovadores de este año, mover el pie al ritmo de sus canciones sólo hace falta pinchar el álbum. Además de que "1989" nada más que por sus ventas (Swift es la gran responsable de la mayoría porcentual de discos en Estados Unidos), la polvareda con Spotify y la actitud estoica e irónica de ella ante las críticas de su inevitable y cada vez mayor pandilla de "haters", ya es digno de estudio en un momento en el que la industria discográfica debería estar muerta desde hace años y se mantiene gracias a extraños fenómenos como el resurgir del vinilo, la prostitución de catálogos, el invento de nuevos formatos y, cada vez menos, casos como el disco de Swift.

Podremos decir que "Welcome To New York" es infantil, repetitiva, ochentera (menuda estupidez) pero ninguno de estos argumentos tienen más peso que la cruda realidad; la canción es jodidamente pegadiza, es grande en sí misma, es pop sin complejos y sin profundidades, suena fresca y los Killers matarían por haber compuesto algo así en sus últimos discos. Vale que lo del grupo de Flowers no es un argumento para defender ninguna composición pero ¿cuántos esnobs defenderían "Welcome To New York" si fuese el último single de The Strokes o Franz Ferdinand, si la cantase Petty para abrir "Hypnotic Eye" a lomos de su Rickenbacker? Las bases son geniales, como ocurre también en "Blank Space", y las segundas voces de Swift crean preciosas armonías vocales en las que no hace falta ningún aderezo más. Precisamente, "Blank Space", el segundo corte de "1989" es enorme y me dan igual las influencias y referencias, suena tan perfecta como innovadora "Style" que sube la nota media considerablemente, sencillamente genial, tremendamente actual con una letra y un estribillo divertido.

Obviamente "Out of the Woods" es una de las cimas de este "1989" en el que los sintetizadores dominan la mezcla y tiñen con algo de oscuridad un disco que hasta ahora era todo luz pero la verdad es que de cuatro canciones, hay cuatro singles, una tendencia que se repetirá a lo largo de todo el disco y es que hasta las canciones menos afortunadas o radiables suenan como un auténtico filón para las listas. Los reproches, los dimes y diretes, vuelven en "All You Had To Do Was Stay". Podríamos decir que Taylor ha querido sonar como el resto de chicas del pop pero en donde otras resultan zafias y burdas, tan sólo sostenibles por su producción, las canciones de Swift siguen resultando y, a pesar de su barniz, tienen más calidad que las de sus compañeras de clase. Reírse de los demás es fácil pero saber reírse de uno mismo es más complicado y más cuando te siguen millones de personas, las piernas pueden llegar a temblarte si no tienes una canción como "Shake It Off" para un video tan divertido como el que Swift grabó pero es que, como single, es un auténtico chicle. ¡Esto es pop, así se hace! Podemos intelectualizarlo y hablar de Max Martin pero hacer eso es hablar de un género popular como el que habla de una fórmula y puede que sea así a nivel de producción pero como oyentes nos merecemos tan sólo disfrutar porque no se equivoquen, hacer buen pop es tan difícil como que muchos de los artistas que logran el plato son incapaces de repetir la receta con los mismos ingredientes.

"I Wish You Would" vuelve a acertar en el blanco y suena a finales de los ochenta por los cuatro costados y "Bad Blood" se convierte en un himno que podría ser cantado acompañado tan sólo con las palmas marcando el ritmo pero lo mejor de la canción y que nadie parece haberse dado cuenta a estas alturas es cuando Swift eleva el tono en el puente, una delicia. "Wildest Dreams" es la gran balada del disco, por sus lánguidas texturas y reverberaciones es inevitable mencionar a Lana Del Rey pero ante la pasiva y violenta sordidez de una, tenemos el arranque vitalista de ésta. "How You Get the Girl" quizá es la que menos me gusta del conjunto y es porque se acerca peligrosamente al universo de Perry pero nada que no se pueda arreglar con la carga dramática de "This Love" o "I Know Places" en la que volvemos a recuperar algo de ritmo para acabar con la minimalista "Clean", una despedida tibia que invita a volver a escuchar los grandes momentos de "1989" que, por suerte, son muchos. La edición especial o deluxe incluye "Wonderland", pura vitalidad aunque aquí sí que sean demasiado evidentes las ansias de Swift por tener su parte del pastel comercial, como en "New Romantics", enganchando bastante más esta última y la brutalidad intimista de "You Are In Love", realmente especial, y las versiones "voice memo" de "I Know Places", "I Wish You Would" y "Blank Space" en las que la propia Taylor explica un poco más sobre ellas y las desnuda. Un gran disco se mire como se mire, ella ha tenido el valor, no seamos nosotros los idiotas con nuestros prejuicios.  


© 2014 Conde Draco

Crítica: The Smashing Pumpkins "Monuments To An Elegy"

No me gusta enjuiciar tan rápido el disco de un grupo que ha significado tanto para mí y que se resuelve en poco más de treinta minutos de duración y una portada estéticamente poco acertada pero, grosso modo; “Monuments To An Elegy” es el mejor disco de The Smashing Pumpkins desde “Mellon Collie And The Infinite Sadness” (1995) y el experimento resultante de la ausencia de Chamberlain y el funesto momento personal de su creador, “Adore” (1998) y no exagero. Lo digo desde el más absoluto convencimiento y además teniendo en cuenta que, a pesar de mi amor por los Pumpkins, no por ello he perdido el sentimiento crítico y he sido el primero en cuestionar los últimos diez años de Corgan. Pero, a mi gusto, la incógnita más grande de toda la carrera del grupo de Chicago es Billy en sí mismo. ¿En qué momento y por qué perdió el rumbo? Tengo una pequeña teoría acerca de ello que me gustaría compartir con todos vosotros. Creo que este disco bien merece la pena que nos extendamos más allá del me gusta o no me gusta en las canciones, no sería justo. tampoco.

Kurt Cobain se despidió de este mundo con un tiro (o lo borraron del mapa, que cada cual tome la teoría conspiranoica que más le guste), a Layne Staley le perdimos también de manera inesperada (por no hablar de Shannon Hoon, Andrew Wood y tantísimos otros tristemente desaparecidos de aquella época) y, mientras sus cadáveres permanecen jóvenes y bellos como intacta su leyenda, Vedder, Cornell y Corgan (por favor, únicamente nombraré a los que disfrutaban de la primera línea, no nombraré a Thurston y Lee, Dulli, Lanegan o Arm, entre otros) han tenido que aguantar una prueba aún mayor; la de envejecer junto a su público. Así, mientras que Vedder lo ha hecho con coherencia y Cornell ha tenido que claudicar con unos Soundgarden cada vez más cansados, Corgan no fue capaz de soportar la presión de ser Billy Corgan, valga la redundancia.

“Mellon Collie” fue su último gran disco, un titánico doble esfuerzo que, a pesar de su larguísima duración, le consagraba como el gran autor que es. Ya no era el chaval que compuso el magnífico y, a ratos, psicodélico “Gish” (1991) a base de nerviosos guitarrazos, ni el icono generacional en el que se convirtió con el personal y emocional “Siamese Dream” pero en la gira “Infinite Sadness” no sólo murió Jonathan Melvoin con aquel chute de heroína junto a Chamberlin en Nueva York (en el que, gracias a Dios, el batería se salvó) sino también el propio grupo. Chamberlain fue expulsado de los Pumpkins y quizá eso explique las sintéticas bases que protagonizaron “Adore” (no así en directo con Matt Walker) pero aquello -a pesar de reclutarle de nuevo en el 99 para “Machina/ The Machines Of God” (2000)- le demostró a Corgan que su grupo era lo que él siempre había defendido (basta ver la analogía del circo en el “Vieuphoria” del 94) y así, aunque volvió Chamberlain salió D'arcy Wretzky y entró la guapísima Melissa Auf der Maur para finiquitar el grupo en una gira que se anunció como la última y definitiva, un disco que regalaron a sus seguidores como “Machina II/ The Friends & Enemies of Modern Music” (2000) y disolver definitivamente el binomio Iha/ Corgan. Es verdad que Corgan enseñó a Iha gran parte de lo que sabe a la guitarra, que Corgan es técnica y creativamente superior a él, que D'arcy no era una gran bajista pero le aportaban sensación de unidad, de pertenecer a un grupo en el que -aunque él fuese el líder- tenía que tener en cuenta a otras tres personas, quisiera o no. Como músicos, únicamente él y el todoterreno de Chamberlain (una auténtica fuerza de la naturaleza tras los parches) eran los verdaderos pilares de los Pumpkins.

Pero, pese a disolver el grupo, Billy no dejó de trabajar y fundó Zwan (una formación a la que no permitió crecer pesé a facturar un disco con buenas ideas, aunque mediano, como “Mary Star Of The Sea” en el 2003) y publicó su primer y único disco en solitario hasta la fecha, “TheFutureEmbrace” en el 2005, con el cual se asentaba ya plenamente en los devaneos electrónicos iniciados en “Adore” y confirmados con New Order, un más que interesante debut al que tampoco quiso dar continuidad. Pero a Billy este continuo errar se le hizo cuesta arriba, debería estar centrado componiendo canciones en un entorno estable que no consiguió ni con Zwan ni en solitario ya que, después del éxito conseguido con sus compañeros, sentía que la industria le daba la espalda a todo los proyectos que no firmase bajo el nombre de The Smashing Pumpkins y no le faltaba razón. Se había comido siete años desde la separación del grupo que le había dado la fama mundial y decidió volver por todo lo grande con “Zeitgeist” (2007) pero se quedó a medio gas y un experimento como “Teargarden by Kaleidyscope” (2009) que obviamente naufragó. Una década de buscar su lugar, profesional y personalmente, en la que ha llegado a organizar su propia liga de lucha libre, realizar infumables sesiones de ocho horas de música ambiental o convertir sus conciertos en toda una lotería porque el principal problema de la segunda encarnación de Smashing Pumpkins, con o sin sus compañeros de toda la vida, es la incapacidad de Corgan para aceptar su propio pasado y entender que sus canciones más emblemáticas deberían compartir tiempo y lugar sobre las tablas con las más recientes y no establecer esa absurda competición, ya perdida de antemano, contra un legado ya histórico. Las nuevas canciones de Corgan son buenas, algunas excelentes, pero nunca podrán debatirse con aquellas que el tiempo ha teñido de nostalgia e inmortalidad. Corgan nunca más tendrá veintisiete años y nosotros tampoco dieciséis, ni falta que nos hace a ninguna de las dos partes.

Pero la separación de sus compañeros, la pérdida de su madre a finales de los noventa, su búsqueda de rumbo, sus problemas con la industria y su incapacidad para aceptar lo que sus seguidores le pedían y le seguirán pidiendo cuando se sube al escenario, además de los rumores de maníaco, controlador, perfeccionista insufrible en las distancias corta y tiránico con sus músicos, han hecho que Billy Corgan tuerza el gesto demasiado a menudo y busque la comodidad de su tetería, Madame ZuZu en Illinois, y componga discos sin demasiada esperanza pero, al mismo tiempo, convencido de que sus nuevas canciones son igual de valiosas o más que las que compuso hace dos décadas, lo que no es lógico es que se lo pida a sus seguidores interpretando únicamente las más recientes y tocando con escaso interés las más antiguas y con mal gesto o acabándolas antes de tiempo. Billy es grande y debería aceptar que todas las canciones de su carrera forman un todo.



A priori, su alianza con Tommy Lee puede resultar extraña de no ser porque ambos músicos atraviesan un momento similar si se entiende que sus carreras no están en el mejor punto y pueden aprovechar su experiencia a su favor. Además, Tommy Lee es un batería enérgico, con carácter y con carisma (muchísimo, infinitamente más que Mike Byrne, sí). "Monuments To An Elegy" tiene un poco de "Oceania", algo de "Zeitgeist" y más aún de "Adore". Sintetizadores, piano y guitarras rugientes, baterías contundentes y también cajas de ritmos, Corgan suspira y usa su tono nasal para transmitir, las letras son más maduras y quizá ya no rebosen de angustia adolescente pero se agradece que, poco a poco, haya sabido reubicarse. "Tiberius" abre el álbum y quizá sea una de las mejores aperturas de un disco de los Pumpkins en años, no es que "Quasar" fuese mala, es que directamente se iba deshaciendo según pasaban los segundos y, sin embargo, la grandilocuencia de "Tiberius" mientras Corgan repite: "Your eyes are one that can't see what it means. Yet still I love you like everything. Goes and goes. Goes and goes, It goes and goes, It goes" es absolutamente gloriosa, sus guitarras y las de Schroeder se pegan como un chicle, un comienzo memorable, épico y grandioso. Corgan se encarga de los teclados, los sintetizados y del bajo ya que Nicole Fiorentino, por desgracia, ya no está con ellos tampoco.

"Being Beige" fue lo primero que escuchamos del álbum y, sin ser una gran canción, contiene todos los ingredientes de los Pumpkins, una caja de ritmos, una guitarra acústica y todos se arrancan para hacerla despegar, el riff suave de un piano y en segundo plano, marcará junto con la acústica el final de la canción, no sin antes volver a estallar. Pero la sorpresa llega con "Anaise!" y el permiso a "Another One Bites The Dust" de Queen en el bajo, una de las mejores del álbum, con energía y un estribillo magnífico, una canción realmente estupenda y toda una sorpresa. "Oceania" no era un mal disco, tenía alguna canción bella como "The Celestials" pero ninguna con la misma garra que "Anaise!", no se trata de hacer canciones agresivas o rápidas sino que tengan algo de magia, como la que nos ocupa que podría haber formado parte de "Adore" perfectamente.

"One and All" fue el segundo corte que pudimos escuchar y es más contundente, de nuevo suena a los Pumpkins por los cuatro costados, las guitarras están más presentes aún, la batería restalla y ahora Corgan ya no canta "I Am One", el enfoque cambia y la rabia es diferente pero sigue palpitando. "Run2me", sin embargo, rompe el disco por completo y lo parte por la mitad, al principio cuesta escuchar a Corgan cantando sobre una base electrónica y un sintetizador discotequero hasta que la batería se descuelga y la canción coge cuerpo de nuevo, la más floja y simple del conjunto, un pequeño traspiés pero con arrojo. Llegamos al tercer corte que pudimos escuchar como adelanto, "Drum + Fife", una pequeña obra maestra con un comienzo desconcertante y una guitarra realmente genial, buen cambio de ritmo y un buen estribillo de nuevo, fuerza y funciona, aunque no sea memorable. A partir de este momento, el álbum vuelve a cambiar y se torna más personal, "Monuments" vuelve a "Adore" y "Oceania" con un sintetizador como eje, una de las más valientes sin llegar a caer en el petardeo de "Run2me".

"Dorian" suena como un viejo disco de Depeche Mode de los ochenta, nada que Corgan no haya investigado ya en, por ejemplo, "Eye" o “TheFutureEmbrace” pero suena más atractiva y sugerente con una gran interpretación de Billy en las segundas voces. Mientras que la guitarra de "Anti-Hero" sorprende y nos hace acabar el disco con más esperanzas que nunca y ganas de volver a escuchar "Monuments To An Elegy" de nuevo. Echo de menos más presencia del bajo (excepto en la memorable "Anaise!", por supuesto), más guitarras en algunas ocasiones y menos sintetizadores pero también es verdad que Corgan ha conseguido un envoltorio atractivo y diferente después de varios intentos. Infinitamente superior a "Zeitgeist", "Oceania" y, por momentos y aunque no contenga singles claros ni haya sido compuesto con esa intención, incluso a un disco de culto como "Adore". El año que viene se publicará "Day For Night" y sólo espero que tenga algo de lo que "Monuments To An Elegy" contiene, Corgan va por buen camino y con canciones así da igual si toca "Zero" o no en directo.


© 2014 Jim Tonic


Concierto: Kreator (Madrid) 29.11.2014

SETLIST: Violent Revolution/ Civilization Collapse/ From Flood into Fire/ Extreme Aggression/ Phobia/ Enemy Of God/ Voices Of The Dead/ Endless Pain/ Suicide Terrorist/ Phantom Antichrist/ Impossible Brutality/ Hordes Of Chaos/ Pleasure To Kill/ The Number Of The Beast/ Warcurse/ People Of The Lie/ Flag Of Hate/ Tormentor/

Pocas bandas pueden presumir en la actualidad de tener un directo tan potente y aplastante como el de Kreator. Los reyes del thrash europeo volvían a España tan sólo dos años después de su última paso por la Península. En aquella última ocasión venían acompañados nada más y nada menos que por dos pesos pesados del death metal, tales como Morbid Angel y Nile, además de por los thrashers americanos Fueled By Fire; bandas todas ellas que están a un nivel muy superior que las que acompañan a los germanos en la actual gira (Arch Enemy, Hell y Drone) . Otra gran diferencia a resaltar (y en este caso para bien) es el cambio de sala con respecto al del mes de Noviembre de 2012, pasando de la infecta Penélope (una sala que al igual que sucedió en la gira "Heritage" de Opeth quedó ridícula para un cartel tan atractivo, y donde estábamos como sardinas en lata, sin poder respirar y menos aún hacer algún amago de movimiento) a la "señora" Riviera, todo un referente en la Capital madrileña, y donde en esta ocasión sí que pudimos movernos con total soltura y sin los agobios sufridos en Penélope...

Al coincidir su concierto en Sábado La Riviera presentaba un ambiente fantástico, incluso rozando el "sold out", aunque minutos antes del concierto nos consta que todavía había entradas en las taquillas. Debemos obviamente tener en cuenta el descenso de aforo con el que cuenta desde hace unas semanas el mítico foso madrileño y que, viendo lo ocurrido en los conciertos de Accept, Machine Head y Kreator, todo apunta a que el mismo se ha visto sensiblemente disminuido... Unos minutos antes de su hora prevista, Petrozza, Ventor, Sami y Geisler aparecen sobre el diáfano escenario de La Riviera, que tan sólo se veía adornado por unos biombos laterales y por un par de bancos (al más puro estilo Avenged Sevenfold) en su parte delantera. Obviamente y por suerte ése es el único aspecto en común que tiene los directos de Petrozza y los de Matt Shadows. Tras su intro "The Patriach" la banda despliega todo su arsenal bélico con la rápida y sonora "Violent Revolution", single y álbum que devolvió el trono a los thrashers germanos y que en el 2001 reconquistaron como muy bien describía el tema que abría aquella obra maestra, "Reconquering The Throne". Con "Violent Revolution" (2001) Petrozza se quitó los miedos y los complejos de discos como "Outcast" y el patético "Endorama", llevando su sonido, gracias a Andy Sneap (todo hay que decirlo), a un nivel superior. El thrash empezaba entonces a cambiar y a virar, y Kreator se iba a convertir en su principal revulsivo...

La locura era lógica entre el público de las primeras filas, disfrutando de continuos pits con las partes más rápidas de "Civilization Collapse", un tema que deja rienda suelta a que Ventor se luzca bombardeándonos con unas ráfagas apocalíptica. Si es verdad que en los primeros temas el sonido de sus bombos era un tanto extraño, no sonaban todo lo claro que deberían, aunque por suerte dicha merma no tardó mucho en verse corregida y solucionada. "From Floid Into Fire" fue la siguiente que decidieron tocar de su último trabajo hasta la fecha, "Phamton Antichrist" (2012). Su principio lento y calculador hizo las delicias de la gente que se dejaba la garganta tratando de emular la voz de Mille. Desde el comienzo de su concierto ya notas y percibes que la banda está en un momento de forma magnífico. Todos sabemos que Sami (a pesar de ser un gran guitarrista) no es un tipo con un gran don de gentes, que pasaría totalmente desapercibido de no ser por su vestimenta setentera y su clásica Les Paul, que pega más bien poco con la de una banda de thrash metal. Al contrario que el buen guitarrista finés se muestra Geisler, un tipo que no dejó de animar al público mostrando siempre su cara más amable y dócil con la que no le resulta muy difícil meterse al respetable en el bolsillo...

Con "Extreme Aggresion" llega el primer clásico de la noche, el tema que daba nombre y abría su cuarto álbum de estudio puso a todo el mundo a saltar y menear la cabeza como si no hubiera un mañana. La canción, que ya cuenta con un tempo muy rápido en sus primeros compases, se vuelve extrema cuando Mille y Sami metan el primer riff haciendo que todo salte por los aires; tal y como hizo el confeti que se guardaba en cuatro tubos delanteros situados en la parte frontal del escenario. Menudo sonido y menudas ganas las que pone el cuarteto, esto sí que es thrash metal de verdad, hecho con cojones y con rabia y no como el de otras bandas que todos nosotros conocemos. Hoy por hoy Kreator harían palidecer a cualquiera de los cuatro miembros del Big Four. ¿Qué no te lo crees? Pues sólo tienes que escuchar bombazos de la talla de "Phobia" o "Enemy Of God" para darte cuenta que estos "bichos" juegan en una liga superior, en la que hoy por hoy no tienen rival y en la que se erigen como reyes de la disciplina que les vio nacer y crecer. Mille es un tipo listo y supo rectificar a tiempo, lo que le hace aún más grande si cabe...

 En "Voices Of The Dead" pasan por la pantalla imágenes de los grandes iconos del Rock y del Heavy Metal, tales como Bon Scott o Ronnie James Dio. Con este tema bajan un poquito las disparadas revoluciones de "Enemy Of God", aunque las mismas vuelven a pedir paso con un tema de la vieja escuela… "Endless Pain", uno de los principales baluartes de su mejor pasado, pone La Riviera patas arriba. El tema que abría su primer álbum allá por el año 1985 debía sonar muy sólido y muy puro; y vaya si lo consiguieron. Si al igual que nosotros eres amante del sonido "old school", disfrutarás cual gorrino en un maizal con una de las piezas más emblemáticas del thrash metal...

 En un concierto de Kreator no hay espacio para la calma ni el sosiego, composiciones tan brutales y directas como "Impossible Brutality" y "Suicide Terrorist" del magnánimo "Enemy Of God" (2005), que tan sólo se ven rotas por "Phantom Antichrist", ponen el listón en un nivel muy alto y al alcance de muy pocos valientes. Estamos atravesando por el mejor momento del concierto, donde la banda se muestra totalmente entregada bordando tema tras tema. "Horde Of Chaos" fue junto a "Warcurse" las únicas que sonaron de su álbum del 2009, y sinceramente hemos de decir que no quedaron tan resultonas ni ambiciosas como el resto de su set list. Hay que tener en cuenta que a nivel compositivo "Horde Of Chaos" es posiblemente el menos bueno de sus últimos cuatro discos, lo que irremediablemente se traduce en unos temas más pastosos y opulentos en directo. No obstante estamos hablando de los reyes actuales del thrash metal, por lo que ambos sonaron jódidamente brutales. Su clásico "Pleasure To Kill", que una vez más no dejó piedra sobre piedra, fue el encargado de marcar el fin de la parte principal de su set. El final estaba llegando, pero aún quedaba el "restallón".

Tras un breve descanso la banda vuelve a tomar el escenario mientras suena la intro de "The Number Of The Beast" de Iron Maiden, tema que incluyeran como "cara b" del single "Phamton Antichrist" y que nos da una idea de lo grandes que son actualmente Kreator. Los alemanes se sacan de la manga una versión que haría ridiculizar a los mismísimos Iron Maiden, banda que últimamente parece haber perdido el norte en sus conciertos. "People Of The Lie" del noventero "Coma Of Souls" (1990) sirve de rampa de lanzamiento para el mejor momento de la noche, al menos mi favorito… El concierto llegaba a su fin, pero antes Mille tenía que blandir para nosotros la bandera del odio. Mille quería mostrarnos una vez más que el thrash metal es honor y es sentimiento, que no es simplemente una forma de vida, que detrás de esas dos palabras hay mucho más. El ensordecedor grito de "It´s time to rise the Flag of Hate!!!" no dice nada y lo dice todo. Simplemente tienes que cerrar los ojos y dejarte llevar por la esencia y el ADN del thrash metal. Un masterpiece que por sí solo bien vale un concierto de KREATOR...

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