"Down Below" de TRIBULATION

Suena a vampiros y fantasmas, a goticismo urbano y crímenes y pasiones desatadas bajo un cielo pintado con los colores de un corazón desangrándose...

TAAKE: El rey del invierno

Ha vuelto y, en ausencia de IMMORTAL, Hoest reclama su trono.

"Mirror Reaper" de BELL WITCH o la eterna sensación de ausencia...

Especial, sencillamente especial, y no apto para todos los gustos pero sí para aquellos que buscan una experiencia vital a través de la música…

"Nightbringers" de THE BLACK DAHLIA MURDER; joder si tiene encanto...

Nadie suena como ellos en un álbum que bien podría entenderse como el mejor de su carrera hasta la fecha.

FOO FIGHTERS regresan con "Concrete And Gold"

Qué razón tenía Neil Young en "Hey Hey, My My (Into The Black)", es mejor arder que desvanecerse poco a poco...

Jacksonville en Madrid...

El triunfo de RYAN ADAMS en su paso por nuestro país, con "Prisoner" bajo el brazo. Esos grandes para los que a veces parece que sí hay un reemplazo...

"Hydrograd" de STONE SOUR no es lo que parecía

Le guste o no a Corey Taylor, STONE SOUR siempre será el proyecto paralelo del cantante de SLIPKNOT...

ROGER WATERS ha vuelto, nunca se fue...

Su mejor álbum desde "Amused To Death", atrevido pero también nostálgico...

"Emperor Of Sand" de MASTODON

El cáncer, el paso del tiempo y la redención en la nueva obra maestra de los de Atlanta.

PILLORIAN, de las cenizas de AGALLOCH

John Haughm vuelve a la carga con uno de los mejores discos del año, "Obsidian Arc"

KREATOR, el olor del buen thrash alemán por la mañana...

Su intención era continuar la senda de "Phantom Antichrist" pero han parido un nuevo monstruo aún más feroz...

El emotivo lanzamiento de LAMB OF GOD

"The Duke" es la historia de una estoica lucha contra el cáncer pero también de una amistad...

Fenriz y Nocturno Culto han vuelto con "Arctic Thunder"

Crítica y fans siguen ladrando al paso de DARKTHRONE, luego cabalgan...

Ese genio llamado DEVIN TOWNSEND

Nueva dosis de grandilocuencia, sobreproducción y exceso creativo del canadiense en "Transcendence"...

ALEMANIA no levanta cabeza...

Primero nos decepcionaron DESTRUCTION con "Under Attack" y ahora son SODOM con "Decision Day", por suerte tenemos a KREATOR.

NAILS: "Nunca serás uno de los nuestros"

Si este álbum se hubiese publicado en los ochenta estaríamos hablando de todo un disco de referencia, una obra seminal en la que muchos artistas se mirarían y buscarían para definir su propio sonido.

HARAKIRI FOR THE SKY regresan con "III:Trauma"

Los austríacos parecen firmar el final de un trilogía con su mejor álbum hasta la fecha.

¿Un disco de thrash progresivo, conceptual y ambientado en el espacio?

VEKTOR han firmado uno de los grandes álbumes del año. Tan técnico y apabullante como emocionante y épico que te deja con ganas de más.

La escapada a ninguna parte de RED HOT CHILI PEPPERS...

Aquellos que esperan reencontrarse con los Chili Peppers de siempre se darán de bruces con un disco atípico y con canciones poco inspiradas o indignas de unos músicos que podrían dar mucho más de sí y parecen haber perdido la frescura.

El irregular regreso de DARK FUNERAL

Los suecos aciertan de pleno en el título de su nuevo álbum en el que, en efecto, sólo hay sombras, poca luz y menos oscuridad...

"Magma" de GOJIRA: el disco de la polémica.

Para muchos es una obra maestra, para otros el primer paso en falso de los de Bayona. Los hermanos Duplantier, por primera vez, no cumplen las expectativas.

La decepción de DESTRUCTION...

Tras muchas escuchas, el último álbum de los thrashers alemanes muestra su gran punto débil en la composición.

ROB ZOMBIE repite la misma fórmula...

Resulta complicado evaluar un álbum que ya hemos escuchado un millón de veces a lo largo de los últimos veinte años pero con título diferente, Rob Zombie produce discos como una cadena hamburguesera; sacian al instante pero no alimentan a la larga...

La piscina con forma de luna de RADIOHEAD

Cincuenta y dos minutos y once canciones es lo único que le hace falta a la banda para demostrar que siguen siendo tan geniales como sorprendentes tras cinco años de ausencia...

Así es "Dreamless" de FALLUJAH

Mejorando el sonido en el estudio tras "The Flesh Prevails" pero con una segunda cara regular, electrónica y repleta de altibajos.

AMON AMARTH: nunca des la espalda a un vikingo

"Jomsviking" es el mejor álbum de los suecos desde "Twilight of the Thunder God", Odín vuelve a estar con ellos...

¡Nos largamos de nuevo al HELLFEST!

Nos llena de orgullo y satisfacción; otro año más, nos vamos a Nantes para cubrir un cartel de auténtico lujo... le meilleur festival du monde!!

Jesse Leach se abre en "Incarnate" de KILLSWITCH ENGAGE

Y publican un álbum sólido y coherente pero la sombra de "Alive Or Just Breathing" es alargada…

"Phenotype" de TEXTURES; ¿tendremos que esperar a escuchar su genotipo?

Los holandeses vuelven con un álbum bajo el brazo para el que deberemos esperar a su segunda parte para saber si han acertado en el blanco...

IGGY y HOMME; la extraña pareja...

"Post Pop Depression" ha sido una de las grandes sorpresas de este año y el mejor desde "American Caesar"

ABBATH es el auténtico rey de Blashyrkh

El noruego demuestra que hay vida después de Immortal y se lo pone difícil a Demonaz con un álbum repleto de fuerza y frío invernal...

CASPIAN; cuando la música puede ser arte.

Los de Massachussets han parido su mejor álbum hasta la fecha; arriesgando sin perder su identidad y conservando toda su emoción.

AHAB queman las barcas...

Los alemanes han grabado un auténtico monstruo con canciones de más de diez minutos capaces de mantener tu atención y tu alma en vilo…

La mecánica de fluidos de TAME IMPALA

Kevin Parker, en constante cambio, se disculpa por ello en sus canciones pero firma uno de los discos del año.

Y al séptimo disco, CRADLE OF FILTH resucitaron…

Nueva formación y las canciones más inspiradas que Dani Filth ha escrito en los últimos quince años...

BLUR contraataca con un regreso por todo lo alto

Doce años después, los ingleses publican "The Magic Whip" y consiguen el aplauso unánime de crítica y público con un disco diferente.

DYLAN por SINATRA, en estado de gracia.

El auténtico placer de cumplir años es no tener ni Dios ni amo; decidir a quién se le da la mano...

Cuomo, un acidente en carretera y la meditación Vipassana...

Han logrado que WEEZER publique uno de sus mejores discos en años, "Everything Will Be Alright In The End".

¡Nos largamos al HELLFEST!

Otro año más, nos vamos a Nantes para cubrir un cartel de auténtico lujo; le meilleur festival du monde!

Cuarenta minutos de abstracción

Un disco fascinante, extraño, menor pero extrañamente bonito, diferente y excitante...

Crónica: Cradle Of Filth/ Moonspell (Madrid) 15.02.2018

SETLIST: Gilded Cunt/ Beneath the Howling Stars/ Blackest Magick in Practice/ Heartbreak and Seance/ Bathory Aria: Benighted Like Usher/ A Murder of Ravens in Fugue/ Eyes That Witnessed Madness/ Dusk and Her Embrace/ The Death of Love / You Will Know the Lion by His Claw/ A Bruise Upon the Silent Moon/ The Promise of Fever/ Achingly Beautiful/ Nymphetamine (Fix)/ Her Ghost in the Fog/ Born in a Burial Gown/ Blooding the Hounds of Hell/

El pasado viernes me sentí como un superviviente, la primera vez que disfruté de Cradle Of Filth en directo fue en la presentación de "Cruelty and the Beast" (1998) y no os voy a mentir, el sonido de la banda quizá no era tan exuberante como ahora, pero lo suplían con magia y entrega, además estaban en un auténtico periodo de bonanza creativa que acabaría en "Midian" (2000), aunque he de reconocer que -con mayores aciertos o desaciertos- la discografía de los Filth siempre me ha parecido excepcional. Así que, veinte años más tarde, me encontraba en una asfixiante sala madrileña para disfrutar de Dani y los suyos, como si el tiempo no hubiese pasado para ninguna de las dos partes. Y lo escribo así porque entre aquella primera vez y esta última he vivido muchas actuaciones de la banda y creo que desde hace tiempo es justo admitir que Cradle Of Filth es el proyecto personal de Dani, en el que ha habido un auténtico desfile de músicos (echando de menos a algunos más que otros) como el genial Paul Allender. Pero también que Dani es un compositor poco valorado con un instinto magnífico para crear imágenes románticas de terror a las que acompaña de su característica mala leche. Con la misma formación que grabó el sólido "Hammer Of The Witches" (2015), con Richard Shaw y Marek 'Ashok' Šmerda a las guitarras, Daniel Firth al bajo y Martin 'Marthus' Škaroupka a la batería, además de Lindsay Schoolcraft al teclado y coros, Cradle Of Filth regresaban a la capital tras una ausencia de seis años y un bolo con God Seed (con Gaahl y King Ov Hell de Gorgoroth) que a Dani le supo a pinchazo en su orgullo de vampiro y del que se acordaría en más de una ocasión la pasada noche, haciéndonos partícipes de su mala ralea e intentando calentar los ánimos con absurdas y pueriles comparaciones entre las dos ciudades agraciadas en esta gira y sus respectivos públicos.

Pero uno de los platos fuertes de la noche no procedía de la fría Suffolk sino de Portugal, nuestros vecinos Moonspell venían presentando "1755" (2017), por segunda vez, y decir que encendieron la sala es poco. No es que su álbum sea uno de los mejores del año pasado, sino que estoy convencido de que marcará un antes y un después para la propia banda, "1755" es arriesgado, ambicioso y derrocha calidad en todas sus canciones. Fernando Ribeiro estuvo enorme en su interpretación, abrieron con "Em nome do medo" y "1755" a las que siguieron "In Tremor Dei" o "Desastre" con Pedro Paixão y Ricardo Armorium derrochando pasión, no cuesta nada en absoluto entender la respuesta de un público que se volcó con la banda. Oscuridad, dramatismo y un sonido enorme que dejó la sala pequeña, "Todos Os Santos" y "Alma Mater" nos mostraban a Ribeiro sonriente tras sus interpretaciones, dando la mano a las primeras filas con "Full Moon Madness". Moonspell no necesitaban "1755" para ser grandes pero qué duda cabe que con él han dado un paso de gigante.

Y llegó el momento de escuchar en directo las canciones de "Cryptoriana - The Seductiveness of Decay" (2017), mientras montaban el escenario y retiraban el equipo de los portugueses, la sala cambió por completo, no sólo porque muchos aficionados asistiesen tan sólo por ver a Moonspell (espectacular la cantidad de público que fueron capaces de atraer, por encima del artista principal) sino que la tensión aumentó según se acercaba la hora de Cradle of Filth hasta que los músicos accedieron por el lateral izquierdo del escenario; Martin, Daniel, Lindsay, Mark, Richard y Dani Filth encapuchado -cual boxeador- con bombona de oxígeno incluida.

Un comienzo aterrador con "Gilded Cunt" de "Nymphetamine" (2004) con Dani al galope espoleando los lomos de Škaroupka dio paso a la mágica "Beneath The Howling Stars", no sería la última vez que regresasen a "Cruelty and the Beast", como con "Bathory Aria" en la que Dani se quejaría amargamente del "sonido de mierda" de la batería de aquel mítico álbum. Nos deleitaron con "Blackest Magick in Practice" de "Hammer Of The Witches", demostrándonos que aquel álbum fue de verdad el regreso de Cradle Of Filth por todo lo alto tras " The Manticore and Other Horrors" (2012). Una noche que continuó con "Dusk and Her Embrace" y nos mostró a una banda sólida (estupendos son Richard y Marel, como la labor de Lindsay, un apoyo totalmente necesario) sobre el escenario y un Dani al que, sin embargo, le cuesta alcanzar algunas de sus notas más altas y chillonas.

Me sobró "You Will Know the Lion by His Claw" pero es la gira de "Cryptoriana - The Seductiveness of Decay" y, claro, toca presentar las nuevas canciones, como me sorprendió la inclusión de "The Death of Love" (excesivamente dulzona pero tan pegadiza como siempre) con la ayuda de Lindsay, igual que en "Nymphetamine (Fix)", tras lo que llegaría la traca final con la ineludible "Her Ghost in the Fog" (canción que no envejece y conserva toda su aura), "Born in a Burial Gown" o "Blooding the Hounds of Hell". Casi dos horas de celebración de Cradle Of Filth con Dani y su helador y aterrador grito en cada canción. Veinte años después de "Cruelty and the Beast", nos demostró que conserva la esencia y que no cede a estúpidas presiones por una u otra gira sino que la banda, su proyecto, sigue su camino, presentando un nuevo álbum cuando lo fácil habría reinterpretar las canciones de aquel clásico. No es cierto que los vampiros no envejezcan, pero algunos lo hacen como el buen vino…

© 2018 Lord James Tonic


Crítica: Phil Campbell and the Bastard Sons “The Age of Absurdity”

Me gustaría saber cómo explicarles a todos esos chavales que creen estar de vuelta de todo que si no entienden un álbum como "The Age Of The Absurdity" de Phil Campbell es porque quizá no tienen la madurez suficiente. No es que el álbum sea una maravilla, un hito para el guitarrista, es que esa no ha sido remotamente siquiera su pretensión al grabarlo. Y es que he leído todo tipo de críticas y absurdas elucubraciones al respecto, como aquellos que se han vanagloriado de darle la espalda no asistiendo a sus conciertos por aquella estupidez de no traicionar a Lemmy como si a este le importase una mierda lo que un crío decida hacer o no con su dinero a estas alturas. "The Age Of The Absurdity", que lo entienda todo el que lea esta crítica; es una tabla de salvación, un pequeño seguro de vida para asegurar un amerizaje lento y sin sobresaltos de un músico de pura cepa al que debemos agradecerle años de entretenimiento y buena música que ha visto como su amigo, compañero y jefe ha dejado este mundo y tras más de tres décadas a su lado, siendo guitarrista de Motörhead (casi nada…) y de país en país, se ha encontrado en una vida que no entiende sin la carretera y sin nuestro querido Lemmy. "The Age Of The Absurdity" es, por tanto, una excusa, una mano sobre el hombro por parte de su familia para que el retiro no sea tan fiero, para que el bueno y fiel Phil no sienta lo brusco del frenazo, igual que un auténtico monstruo como Mikkey se ha enrolado en Scorpions. ¡Que se vaya el mundo a la mierda si dos músicos con tanto pedigrí y saber hacer a sus espaldas no tienen derecho a intentar sobrellevar la muerte de su amigo y sus carreras de la mejor forma posible!

Y digo todo esto sabiendo de la complicada posición de Phil Campbell, que tendrá que aguantar todo tipo de comparaciones entre The Bastard Sons y Motörhead, como si eso tuviese algo de sentido. Pero, aun así, es lógico que aquel que acuda a "The Age of Absurdity" espere encontrarse algo que le recuerde a la banda de Lemmy, Dee y Campbell y no es extraño porque, aparte de las expectativas, la urgencia con la que se abre "Ringleader" recuerda levemente Motörhead, aunque sea durante un par de compases, hasta que entra la voz de Neil Starr y nos damos cuenta de que no hay garganta aguardentosa que sustente unas canciones demasiado pulidas en el estudio y parece que escritas a vuelapluma. "The Age of Absurdity" suena bien, muy bien, pero extremadamente artificial, equilibrado y perfecto en su mezcla, hasta tal punto que llega a ser una producción estándar -propia de nuestros días- y las canciones parecen sonar todas iguales, con el mismo tratamiento, en la que no hay nada que destaque. La guitarra de Phil es igual de ardiente pero le falta sudor y sangre, necesita bourbon. Sus hijos, Todd, Dane y Tyla son solventes, suenan potentes y con cuerpo, pero son una buena banda de acompañamiento y punto. Aún con todo ello, quizá lo peor sea la voz de Starr; ojo, no porque no esté a la altura sino porque, en unas canciones con ninguna vocación de trascendencia, la garganta de Neil tiende a "popizar" el resultado, no es descabellado pensar que a The Bastard Sons le vendría mejor una voz curada a base de años y cigarrillos, como que Starr no desentonaría en Fall Out Boy o The Damned Things, no es una crítica negativa; es lo que es.

El riff de "Freak Show" es el que más me gusta; es redondo y pegadizo, tanto que cae en el pecado de que la canción dependa por completo de él, la melodía de la voz de Starr se adaptará como un guante, tornándose algo repetitiva, igual que "Skin And Bones", en la que intentan hacer algo diferente, tanto que hasta la guitarra de Phil pierde su personalidad. "Gypsy Kiss" vuelve a sonar por Motörhead en su influencia punk, como "Welcome To Hell" me suena completamente ochentera, con sabor a L.A. GUNS o "Dark Days" tira de influjo bluesy. Excelentes ejercicios o divertimentos, a los que le vendría mejor una voz con un timbre diferente y un tratamiento especial al resto de instrumentos que supiera teñir de cada uno de los colores que necesitan todas esas canciones para no terminar sonando tan genéricas.

"Dropping the Needle" ahonda en la misma influencia de "Welcome To Hell", sentimientos encontrados; como en "Step Into The Fire", en los que la ejecución del gran Phil nos recordará a Motörhead pero en una versión inofensiva, castrada y con bozal. "Get On Your Knees" se acerca peligrosamente al pop en su estribillo, algo que parecen intentar solucionar con "High Rule" y un fuerte sentimiento glam o esa aburrida y dramática despedida que es "Into The Dark" en la que ni siquiera una balada servirá para hacernos cambiar de opinión, menos a estas alturas y de tan poquito calado.

Porque les he visto en directo en un gran festival, sé que la mezcla resulta y en directo son tan entretenidos como magníficos se muestran en sus reinterpretaciones del legado de Lemmy pero lo que sobre las tablas funciona gracias a la excitación de disfrutar de Phil de nuevo en directo, en casa y con los cascos, "The Age of Absurdity" lo pierde cuando se escucha con algo de sentimiento crítico y más calma. Si el álbum de Phil Campbell y The Bastard Sons pierde comba no es porque no suene a Motörhead, es sencillamente porque no es para tanto y es tan sólo una excusa para encontrarse con él en carretera. Por otra parte, ¿qué más queremos?

© 2018 Jack Ermeister

Crítica: Saxon "Thunderbolt"

No sé a vosotros, pero yo siento placer al pinchar un nuevo álbum de Saxon o, como me ocurría hace unos años; al escuchar las últimas canciones de Motörhead y que ahora, con la terrible marcha de Lemmy, ya no disfrutaremos nunca más. Son precisamente algunas bandas veteranas -las elegidas por los dioses- aquellas por las que siento un pequeño escalofrío cada vez que escucho su último álbum y con las que me siento como en casa. A esos artistas no les pido que innoven, que suenen diferente, tan sólo pido mi dosis y Saxon; Byford y Quinn, me lo siguen dando, año tras año, con cada álbum o actuación. Hace un tiempo, un amigo me decía que no solía escuchar los discos de Saxon en casa pero le encantaba encontrarse con ellos en directo y era cuando entendía de su oficia y saber hacer y lo entiendo porque es un sentimiento parecido, el de reencuentro con unos amigo. "Thunderbolt", producido por el mítico Andy Sneap (que, por cierto, reemplazará a Glenn Tipton en la nueva gira de Judas Priest, tras el fatídico anuncio del diagnóstico de parkinson) suena actual pero todo lo clásico que una banda como Saxon necesita. Quizá, si se me apura, menos potente que "Battering Ram" (2015) y menos accesible en sus mejores golpes pero el aroma es puro New Wave of British Heavy Metal mezclado con hard rock, una mezcla atemporal por la cual "Thunderbolt" podría haber sido publicado hace diez o quince años y sonar igual de bien y relevante.

A nivel compositivo, nos encontramos ante un gran esfuerzo de Saxon, superando a sus últimas entregas pero no a "The Inner Sanctum" (2007), "Lionheart" (20049 o "Heavy Metal Thunder" (2002), un ejercicio notable de estilo y honestidad que cualquier seguidor de la banda y del género disfrutará sin necesidad de comparar ninguno de sus álbumes. Tras la introducción que es "Olympus Rising", "Thunderbolt" abre fuego de manera directa, sonando a continuación de "Battering Ram" pero más directo; Quinn y Scarratt magníficos y Glockler y Carter, una sólida base rítmica sobre la que a Byford se le siente igual de cómodo que siempre en esa clase de himnos para lanzarse a la batalla. Pero es en "The Secret of Flight" en la que encontraremos el clásico sonido de Saxon y un estribillo tan pegadizo como siempre, un medio tiempo que funciona de maravilla.

Me gusta el intento de cambio de tercio, el dramatismo de "Nosferatu (The Vampires Waltz)" y el tinte oscuro de la composición; Byford adapta su voz y los arreglos inundan la mezcla, mientras que "They Played Rock and Roll" es un homenaje a Motörhead y a su amigo personal, nuestro Lemmy. De nuevo, todo un ejercicio que Saxon aprueban, en el que adaptan su sonido a algunas de las señas de identidad de Lemmy, Phil y Mikkey, desde ese comienzo explosivo hasta el fraseo de las estrofas. No es memorable pero no creo que el interés de Byford sea otro que rendir tributo a un compañero de filas y amigo, nada más que eso.

"Predator" cuenta con la ayuda de Johan Hegg de Amon Amarth y es interesante escuchar la voz de Byford doblada con la del vikingo pero, a mi gusto, habría funcionado mucho mejor si cada uno cantase su parte respectivamente o Hegg hubiese participado en "Sons Of Odin" en la que el bajo de Nibbs Carter es lo mejor y el tempo nos recordará a la inolvidable "Holy Diver" de Dio (además, es la canción en la que el bajo de Carter tendrá más presencia porque en el resto de canciones las guitarras se lo comen, quizá es algo buscado por la banda o el propio Sneap) y en la que el vocalista de Amon Amarth habría doblado la épica. De "Sniper" disfruto especialmente el solo y el riff principal, además por cómo Saxon ponen la directa y se dejan de rodeos. Lo que precisamente echo en falta en "A Wizard's Tale", canción que se me hace especialmente larga, tanto musical como conceptualmente con una letra un tanto forzada. Pena que "Speed Merchants" sea tan monótona o la divertida "Roadie's Song" no tenga un tratamiento más desenfadado, más cercano a Motörhead, por ejemplo, y suene tan emocional en algunos momentos.

De "Thunderbolt" me quedo con el sentimiento del trabajo bien hecho, del reencuentro con unos amigos que nunca fallan, de la maquinaria bien engrasada, del pacto con el diablo de unos veteranos que morirán con las botas puestas con todos nosotros a pie de sus conciertos. Dentro de muchos años echaremos de menos a una banda como Saxon, ahora toca celebrar cada disco, cada concierto suyo. ¡Gloria a Saxon y nada más!

© 2018 Lord Of Metal


Crítica: Ensiferum “Two Paths”

Esta es la historia de una banda de Helsinki que parecía invencible, destinada a cimentar su leyenda con discos como "Ensiferum" (2001), "Iron" (2004), "Victory Songs" (2007) o "From Afar" (2009), grandes títulos para unos artistas que dejaron pequeña la, a veces denostada, etiqueta de folk metal mezclando con sabiduría la mitología vikinga, el death metal más melódico y elementos cinematográficos que dotaban a sus canciones de una épica majestuosa. "Unsung Heroes" (2012) o "One Man Army" (2015) eran un traspiés que se podían permitir por su alto nivel instrumental, su inspiración parecía intacta, quizá no estaban todo lo afinados que en el pasado pero no había motivo para desconfiar de Petri Lindroos tras la marcha de Jari Mäenpää, a dos grandes discos habían sucedido otros dos grandes títulos, quizá "Unsung Heroes" o "One Man Army" eran tan sólo una pequeña equivocación, una muy pequeñita y poco acertada. Pero el pasado septiembre se confirmaron todos nuestros miedos con la publicación de "Two Paths" (2017) y tres meses más tarde la salida de Netta Skog, un álbum que he tardado en reseñar no sé si por la decepción, por la esperanza de haberme equivocado en mi apresurado juicio a tenor de una canciones que con suficientes escuchas sí terminan entrando (aunque con calzador, todo sea dicho) la confirmación tras ver a Wintersun en directo de que quizá Jari haría que las cosas funcionasen de nuevo, por la partida de Netta (y con ella espero el destierro definitivo de la jodida acordeón) o porque no tenía gana alguna de darle dos estrellas a una banda capaz de firmar aquellos cuatro discos que mencionaba al principio de esta crítica, una cuestión puramente sentimental.

Vaya por delante que nunca he sido amigo de los acordeones y el folk metal lo suelo administrar con moderación, el motivo es tan sencillo como que lo que empieza con acústicas o épicas eléctricas a menudo corre el riesgo de convertirse en un empacho de canciones de taberna, pinturas de guerra de mentirijilla, corsés apretaditos y voces femeninas que fagocitan composiciones que se convierten en algodón de azúcar, con músicos de habitual perfección instrumental condenados a un segundo e injustificable segundo plano. En definitiva, la caricatura del folk metal en la que muchas bandas terminan por pecar y que hace las delicias de un público joven que ha hecho el viaje del power al folk y acaba emborrachado de runas, galadrieles y vikingos de Primark. Quizá la marcha de Skog encierre más de una verdad y es la cantidad de críticas que Ensiferum han cosechado por su acercamiento a otras bandas o artistas y cuya salida ha sido enmascarada como las ansias de nuevas aventuras cuando lo que parece esconderse tras la decisión de no reemplazarla es la clara intención de Lindroos de librar a la formación de todo ese azúcar en directo y de cara a un próximo disco, algo así como un Ensiferum Zero.

Pero sería injusto acusar a una empleada como Skog del actual estado creativo de la banda, algo que se lleva masticando desde "Unsung Heroes" y ante lo que muchos no hemos querido atender. Con la producción de Anssi Kippo, ahora sí ya podemos asegurar que lo mejor de "Two Paths" es, sin duda, la portada de Gyula Havancsák. Tras la heroica introducción que supone "Ajattomasta Unesta", llega el épico riff de "For Those About to Fight for Metal", que nadie se olvide de Markus Toivonen. El problema es que la canción es un horror, el nivel instrumental es alto (algo innegable y que no me cansaré de repetir una y otra vez) pero el tema, en sí mismo, es un tópico de cinco minutos, repleto de guiños a lo que se supone que uno espera de Ensiferum; coros, arreglos, ritmo, cadencia… Como si Ensiferum hubiesen puesto la directa; ¿qué es lo que quiere nuestro público? ¡Démoselo! Y, sin devanarse muchos los sesos, hubiesen convertido ideas o ensayos en canciones que no funcionan por mucho arreglo y fantasía de las que quieran impregnarlas.

"Way Of The Warrior" es otra cosa y hubiese deseado que este "Two Paths" prosiguiese esta línea, el sonido es puramente Ensiferum pero no la pantomima que antes indicaba sino ese que deviene de su calidad como intérpretes y trabajo compositivo, me gusta su desarrollo y cómo articulan las diferentes partes. Lo peor de todo es que digo esto aún a sabiendas de que podría haber encajado perfectamente en un álbum como "One Man Army", así que cualquiera puede hacerse a la idea de mis expectativas y grado de conformidad. Pero el bajón definitivo llegará con "Two Paths", cantada por Markus Toivonen y Sami Hinkka, en contraste con la voz más rasgada de Lindroos, una canción que no funciona, que es un horror, que no debería tener cabida en un álbum de Ensiferum y que refuerza mi teoría de que el repertorio no ha sido lo suficientemente trabajado.

"King Of Storms" puede ser la mejor de todo el disco pero la cruz de esa moneda es el horror de "Feast with Valkyries" en la que la ex-Turisas, Skog, mete mano hasta en la composición (como en "Unettomaan Aikaan" o la inicial "For Those About to Fight for Metal", quizá las peores de todo el álbum junto con "Two Paths"), otra canción que no debería haber sido incluida en el álbum, basta escuchar el sufrimiento que ha tenido que experimentar un batería como Janne Parviainen, haciendo de acompañamiento de un acordeón. "Feast with Valkyries" es un chiste y "Don't You Say" les acerca a Eluveitie mientras que "I WIll Never Kneel", a pesar del intento de inyectar testosterona al estribillo, deja que ese acordeón aparezca de nuevo en primer plano y arruine el resultado, lo mismo que ocurre en "God Is Dead" en la que servirá de introducción y acompañará la melodía de la voz. A estas alturas, "Two Paths" ya está tocado de muerte, "Hail To The Victor" es ridícula como la bonita "Unettomaan aikaan" pierde lustre como despedida por culpa de una segunda cara tan mal planteada y de nuevo Skog apropiándose de ella.

Echo de menos grandes y largas, pero justificadas, canciones repletas de emoción, de cambios y épicas subidas de ánimo, echo de menos mayor presencia del componente melodeath (si se me permite) y menos acordeones, no quiero que Ensiferum caigan en el mismo saco que Alestorm o Fintroll, quiero que miren de frente a Wintersun. Mientras tanto, volveré a pinchar "From Afar" con la esperanza de que recuperen la sensatez e intentaré olvidarme de "Two Paths".

© 2018 Lord Of Metal

Crítica: Portal "ION”

De todos los músicos que nos han regalado las antípodas del rock, Portal quizá sean los más excéntricos, pero no sólo de allí sino de toda la escena metálica mundial. No es que no haya bandas que practiquen un death metal enrevesado y técnico y otras lo mezclen con black, no se disfracen y cuiden su estética, es que Portal lo llevan todo a otro nivel en una peculiar discografía sin parangón que comenzó allá por 2003 con "Seepia", los notables "Outre" (2007), "Swarth" (2009) y el último "Vexovoid" (2013) en el que se permitieron bajar del sobresaliente al notable. "ION" prosigue la misma línea, pero subiendo de nivel, sin llegar al magnífico "Outre" (que podríamos considerar, por el momento, como la piedra angular de su carrera) pero que sí que define mucho mejor la estética de la banda que sus logros más recientes. "ION" es oscuro, aterrador y eléctrico, la pesadilla hecha música y a un nivel instrumental glorioso pero tan deliciosamente caótico como disonante, no apto para todos los públicos. Si tuviésemos que definir la música de Portal podríamos hacerle escuchar a cualquiera este "ION" y concluir que es death metal profundamente técnico, con tintes de black y desarrollos progresivos, al que sazonan convenientemente con elementos de psicodelia y un gusto exquisito y diferente por lo tenebroso. Su imagen y sus nombres, su empeño por mantener el anonimato, es poco menos que anecdótico cuando escuchas su manera de entender e interpretar su propuesta musical.

Odio las introducciones en las bandas de metal, creo que están ya muy vistas, sobrevaloradas y sirven de auténtico relleno, son la grasa de los discos; si las eliminas, en muchas ocasiones, no pasa nada excepto que los estos suelen mejorar considerablemente. No es el caso de "Nth" que parece dejarnos caer a través de un abismo cargado de estática hasta introducirnos de manera acertada en "Esp Ion Age", una constante sacudida de miles de voltios capaz de atravesar nuestro cuerpo mientras resuena su título a modo de estribillo en la voz de The Curator, su vocalista. "Husk" convulsiona gracias a las guitarras de Horror Illogium y Aphotic Mote mientras en "Phreqs" serán capaces de mantener la tensión, a lomos del death más aguerrido, con The Curator menos bronco y más rasgado en su registro vocal, pero una base musical tremendísima.


La introducción de "Crone" es necesaria si no queremos volvernos locos, es la tregua necesaria para sobrevivir a un álbum como "ION" en el que hasta una canción breve de tres minutos lograr sumergirnos en un espiral descendente de oscuridad, como ocurre ne los últimos minutos de esta. "Revault Of Volts" es un aún más imponente, el trabajo de Ignis Fatuus a la batería es de matrícula de honor mientras que la dinámica de Horror Illogium y Aphotic Mote en las guitarras es también digna de reseña, a un altísimo nivel, mientras Mote trabaja los riffs, Illogium complica aún más la composición con su caótica manera de escalar por el mástil.

La única canción menos intrincada es "Spores" que si puede parecer menos compleja es por esa tormenta de guitarras que parecen construir un poderoso muro alrededor de la música de Portal y que si parece avanzar a alguna parte es por la base rítmica de Ignis y Omenous. "Phathom" y "Olde Guarde" parecen recuperar el álbum en su recta final, haciéndonos creer a todos que "ION" se ha vuelto a cargar gracias a la potencia de una despedida en la que Portal no parecen querer ahorrarnos ni un solo segundo de caos.

Un álbum al que los más nuevos deberán echarle paciencia para picar las capas de hormigón que recubre sus canciones y desenmarañar los cables eléctricos a los que los músicos parecen haberse conectado, para llegar a descubrir la esencia de sus canciones. "ION", a pesar de su reciente publicación, es una auténtica referencia de culto que se agotó a las pocas horas de salir a la venta (magnífica la edición fluorescente que aumenta esa sensación de estar viendo girar un generador en lugar de un vinilo sobre el plato) con una portada soberbia de Zbigniew M. Bielak, un artista que nunca defrauda, y convierte al vinilo en una auténtica joya de coleccionista. Del mismísimo material del que se componen las peores pesadillas, de escucha obligada.

© 2018 Lord Of Metal

Crónica: Metallica (Madrid) 3-5.02.2018

SETLIST: Hardwired/ Atlas, Rise!/ Seek & Destroy/ Leper Messiah/ Harvester Of Sorrow (5)/ Welcome Home (Sanitarium)/ Fade To Black (5)/ Now That We're Dead/  Confusion/ Dream No More (5)/  For Whom the Bell Tolls/  Halo on Fire/ Vamos Muy Bien (Obús)/ Los rockeros van al infierno (Barón Rojo)/  Die, Die My Darling/ Last Caress (Misfits) (5)/  Fuel/ Creeping Death (5)/  Moth Into Flame/  Sad but True/  One/ Master of Puppets/ Spit Out the Bone/ Blackened (5)/ Nothing Else Matters/  Enter Sandman/

Seis años de espera han sido los que han pasado entre aquella gira de aniversario del “Black Album” (1991) que tuvo lugar en la edición del 2012 del Sonisphere (tras el fiasco que supuso la publicación de “Lulu” en colaboración con Lou Reed) y el regreso, por todo lo alto, de Metallica con “Hardwired...to Self-Destruct” (2016). Cuesta creerlo pero en ese impasse de seis años ha habido una nueva generación de seguidores que ha pasado de la adolescencia a la veintena y nunca habín visto a James y Lars sobre un escenario; lo que para otra banda sería un suicidio comercial, para Metallica sirve únicamente para que la demanda aumente. Curioso es, lo menos, que muchos de aquellos que en “Reload” (1997) se acababan de quitar los pañales, sean ahora en redes sociales lo más críticos o, por el contrario, los más apasionados con un banda que han tenido que esperar casi dos décadas para ver en directo en una de sus mejores encarnaciones, tras unos años como fueron los finales de los noventa y primeros de los dos mil que supusieron toda una auténtica prueba de fuego para otros y en los cuales muchos se perdieron por el camino, no puedo culparles...

Crítica: Cavalera Conspiracy “Psychosis”

Para empezar a escribir una crítica de un álbum de Max Cavalera hay que situarse en el justo contexto y conocer los antecedentes; entender que Max no es aquel de hace veinte o treinta años (sería una locura pedirle lo mismo) y esto no es Sepultura. Pero, para hablar de él muchos se tendrían que lavar la boca; esos mismos que critican a Lars Ulrich o aseguran que Max deberían no publicar más discos. Y es que no han sido pocos aquellos que me aseguran que Sepultura están sobrevalorados y que ni "Schizophrenia" (1987) ni "Beneath The Remains" (1989) son para tanto, que "Arise" (1991) no está mal y que "Chaos A.D." (1993) lo peor que firmaron antes del desastre definitivo con "Roots" (1996). Y a mí, lejos de la polémica, me entra la risa floja. Hace poco un lector se quejaba de la supuesta condescendencia hacia esos pobres chavales a los cuales suelo mencionar en mis críticas, pero es que, querido amigo, pocos son aquellos que sudaron la camiseta en Barcelona durante "Arise" o se dejaron la voz en Madrid durante la exclusivísima gira de "Roots" que se atrevan a mentar "Schizophrenia" o "Beneath The Remains" en vano. Por la misma razón que encontraré a pocos compañeros de armas que musicalmente no respeten a Phil Anselmo porque para nosotros será siempre parte de Pantera y su legado forma ya parte de la historia de la música.

Pero, si en algo he de darle la razón a todos esos que critican y critican pero luego son capaces de vender un riñón por asistir a un concierto que luego despellejarán es que Max no siempre ha estado acertado y ha publicado mucho disco prescindible o se ha enfrascado en proyectos que poco o nada han aportado a su currículm. "Psychosis" no es lo mejor de su carrera, pero es quizá el esfuerzo más sólido de esa aventura con su hermano Igor, llamada Cavalera Conspiracy (de la que únicamente podría salvar "Inflikted", 2008) o "Archangel" (2015) de Soulfly, disco que disfruto escuchando pero que soy consciente que no supera a "Enslaved" (2012). Pero vayamos más lejos, porque "Pyschosis" me parece infinitamente mejor que "Machine Messiah" (2017), "The Mediator Between Head and Hands Must Be the Heart" (2013), "Kairos" (2011), "A-Lex" (2009), "Dante XXI" (2006), "Roorback" (2003), "Nation" (2001) y "Against" (1998) de sus compañeros en Sepultura y no, no estoy exagerando. Pero sí le pido al lector que considere que "Psychosis", no siendo una maravilla, muestra el deplorable estado creativo de los de São Paulo. Y "Roots"…. Antes de continuar con esta crítica, reconoceré que fue un error artístico, pero no comercial; la idea era buena, el mestizaje entre la música étnica brasileña y el thrash, su problema fue que no respetaron la naturaleza del álbum y terminaron "norteamericanizando" el producto, estandarizándolo hasta convertir la idea en un juguete más de Roadrunner. Pero si aquel fallaba como disco, como producto triunfó; es verdad que aquello no eran los Sepultura de los que nos habíamos enamorado, pero en plenos noventa, pocos fueron los que no se dejaron seducir por "Roots Bloody Roots" y, por supuesto, "Ratamahatta". Nos guste o no, pese a que es el peor disco de la formación original, se convirtió en influencia para cientos de músicos y resulta icónico.

Con Marc Rizzo echando una mano en las guitarras, Igor abre fuego y de qué manera… "Insane" es trepidante, la voz de Max hace mucho que cambió, no tengo pega alguna y la canción es tan efectiva como un disparo a bocajarro. Será Rizzo el que intente seguir a Igor en la rapidísima "Terror Tactics", otra canción que funciona maravillosamente bien y nos muestra a un batería musculoso como es Igor (su instrumento suena espectacular por obra y gracia de Arthur Rizk)

Como inevitable es pensar en Sepultura cuando uno escucha "Impalement Execution" o "Spectral War". "Crom" nos trae ecos de batalla, metal contra metal, y un solo de Rizzo que sirve de introducción en la composición más épica de todo el álbum. Sin embargo, "Hellfire" cuenta con la participación de Justin Broadrick de Godflesh pero la canción, como tal, es totalmente desconcertante y hace que el disco pierda fuerza y nosotros interés. Tanto que ni siquiera un auténtico cañonazo como "Judas Pariah" conseguirá engancharnos en un álbum tocado de muerte que no hace más que confirmarlo en la innecesaria instrumental o la pesadísima "Excruciating" con el recitado de Jose Mangin de SiriusXM.

Harto de las eternas comparaciones de Max con Sepultura, de los viejos debates sobre su voz o su actitud en directo, la única verdad es que "Psychosis" es mínimamente digno y deja buen sabor de boca a pesar de no poseer una sola canción que podamos considerar representativa de Cavalera Conspiracy, de Max y Igor en cualquiera de sus encarnaciones, y pierda fuelle en su segunda cara, más siendo un álbum tan breve. No le pido más a los hermanos Cavalera, quizá porque el que no ha perdido el norte soy yo y no tengo ninguna añoranza o frustración, lo viví y ahora, como ellos, estoy en otra aventura y este álbum no me hará cambiar de opinión, ni para bien; ni para mal, pero tampoco me inventaré el pasado o menospreciaré las obras que les hicieron grandes y sigo disfrutando, porque eso -lejos de reforzar la innecesaria certeza de que el tiempo pasa para todos- dice más de la cultura musical de aquellos que les critican que de ellos como músicos.

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Crítica: Tribulation “Down Below”

Parece más claro que nunca que la carrera de Tribulation puede ser interpretada de dos maneras muy diferentes: Una, por aquellos que creen que es descendente, siendo "The Horror" (2009) su mejor álbum, seguido de "The Formulas Of Death" (2013) y "The Children Of The Night" (2015). Y esos otros, que consideramos que lo que han hecho ha sido evolucionar hacia una suerte de rock gótico o deathroll melódico con tintes de hard rock que les sientan maravillosamente bien, siendo "The Children Of The Night" el verdadero punto de inflexión y, por mucho que algunos lo lamenten (seguramente aquellos tan auténticos que ni siquiera sabían antes de su existencia), el álbum con el que se han dado a conocer a un público masivo. Y, claro, tras aquel se planteaba la gran prueba de fuego de Tribulation, ¿serían capaz de evolucionar o, por el contrario, se estancarían con una segunda parte de "The Children Of The Night"? La respuesta a esa pregunta ha tardado tres años en llegar con "Down Below" tras la marcha de Jakob Ljungberg, siendo sustituido por Oscar Leander.

Realmente me cuesta entender por qué no hay ninguna banda que haya sabido entender el nicho que han ocupado Tribulation y cómo es posible que una propuesta tan rancia y poco innovadora suene tan fresca y mágica, suene tan jodidamente evocadora y cautivadora en manos de unos músicos que no han inventado absolutamente nada pero cuya mezcla de estilos suena tan genuina y particular en sus dedos como, por ejemplo, Ghost. Tribulation no son death metal, ni siquiera quieren serlo, tampoco es black metal o, la buscada etiqueta por muchos, doom. Su música bebe de tato de Sisters Of Mercy pero también Opeth, aunque no en la misma proporción que, por ejemplo, Mercyful Fate. Todo ello mezclado, no agitado, con una actitud a caballo entre lo gótico, el black y el hard más glam. Cuesta entender a Tribulation si uno intenta encasillarles sin saber que toman todo lo que les rodea como influencia, desde lo musical hasta del séptimo arte, de Dissection a Danny Elfman.

El primer gran acierto de un álbum como "Down Below" es ese "no emborracharse" del éxito de "The Children Of The Night", grabando un álbum doble o con más canciones de las justas (soy de los que creen que lo bueno, si breve, dos veces bueno), es mejor quedarse con ganas de más que sufrir el tedio de escuchar un disco que se haga infinito. El segundo gran acierto, al margen de la producción de Martin "Konie" Ehrencrona o la portada del propio Jonathan Hultén ("Necromantic Art"), es el orden de las canciones. "Down Below" está perfectamente estructurado y uno tiene la sensación de estar escuchando un concierto, siendo las canciones que lo abren auténticos valedores del álbum y, tras un apropiado interludio, un final a la altura.

"The Lament", por ejemplo, muestra un trabajo magnífico de Adam Zaars y Jonathan Hultén en el que la raposa voz de Olof Wikstrand encaja a la perfección, un toque progresivo y unas notas de piano lograrán la magia en ese "in crescendo" soberbio que sirve como puente. "Nightbound" nos sumerge de lleno en la noche y en los ochenta, de la épica de las guitarras de Zaars y Hultén. Como el pegadizo single "Lady Death", órgano incluido, y ese riff que funciona como un torbellino o la lección bien aprendida de Paradise Lost en "Subterranea" en la cual se atreven con el piano para marcar el riff o un sintetizador sin que nada de ello les aleje del resultado estético buscado (y, aunque no sea un fundamentalista de los guturales, agradezco muchísimo que Tribulation no se dejen seducir por la moda de las voces melódicas y pierdan parte de su identidad; de esa mezcla entre la pulsión gótica de sus arreglos y la agresividad de Johannes).

"Purgatorio" funciona a la perfección, como si de una pieza de Elfman se tratase, y divide "Down Below" que vuelve a despertarse con "Cries From The Underworld", tirando aún más de épica con campana incluida, o la más agresiva del álbum; "Lacrimosa", en la que suenan más que nunca a unos comedidos Satyricon sino fuese por su desarrollo central y, de nuevo, el uso del sintetizador que en "The World" será el que lleve por completo la melodía o ese final (si no contamos "Come, Become, To Be" cantada por Johannes como si se tratase de un hechizo), de siete minutos y medio, con "Here Be Dragons" en la que -nunca mejor dicho- parecen ser conocedores de estar adentrándose en un terreno por explorar y dejar el capítulo abierto para su próxima grabación.

"Down Below" suena a recorte de tejados apiñándose bajo la luna; a estufas de gas y frío invernal, a noche cerrada y gárgolas oteando la ciudad; a vampiros y fantasmas, a goticismo urbano y crímenes y pasiones desatadas bajo un cielo pintado con los colores de un corazón desangrándose. Tribulation son grandes y han firmado un grandísimo álbum que les sobrevivirá, sólo el tiempo nos dirá si son tan enormes como alargada parece su sombra…

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Crítica: Machine Head "Catharsis"

Perdóneme el lector si sonrío con malicia ante todos aquellos chavales que lloraban con cada crítica de un álbum que he escrito pero, en el caso de Machine Head, la sonrisa se convierte en carcajada cuando recuerdo sus airados comentarios y amenazas encubiertas (porque aquí recibimos de todo y habitualmente son furibundas quejas sobre aquello que parece haber quedado escrito en piedra, por parte de enojadísimos lectores que no entienden que opiniones las hay de todos los colores). Recuerdo que cuando la banda publicó "Unto The Locust" o "Bloodstone And Diamonds" aseguré que Robb Flynn encarnaba lo mejor y lo peor de Machine Head, un tipo que es capaz de grabar "Burn My Eyes" (si te parece que no es para tanto es porque lo estás escuchando con la mentalidad y los oídos "de ahora") o el inconmensurable "The Blackening" pero también de grabar "The Burning Red" (que nadie se olvide jamás de los jamases de semejante paso en falso de Flynn con el pelo teñido de rubio, gomina y chándal, mostrando tan poquita inspiración como dirección) o "Supercharger" ante los que un disco tan tibio como "Through The Ashes Of Empires" parecía todo un repunte y un acto de enmienda que se concretó en "The Blackening". 

Pero Flynn parece tener problemas para entender lo que está bien de lo que está mal (menos cuando son los demás los que se equivocan, claro), para cerrar la boca y ahorrarnos comentarios innecesarios porque Flynn, estoy seguro de que todo el mundo lo sabe, opina de todo incluso cuando Flynn (repetición como ironía) no tiene razón o necesidad y disfruta generando polémica mientras promociona tan mal un álbum como "Catharsis" que él, mejor que nadie, sabía que no iba a funcionar y todos sus titulares han sonado y siguen sonando a excusa, a tirita y mercromina antes de la herida.

Y es que lo que sorprende es el ansia de Flynn por salirse del camino correcto, "The Blackening", con obras menores o ese empeño por mentar y regresar a "The Burning Red", cuando debería tener claro que aquel disco, como tal, encarna lo peor de sí mismo. Lo que me hace entender que esto quizá lo que enmascare sea un problema de inspiración y actitud, Flynn parece incapaz de definir el camino de Machine Head, de encontrar la orientación. La verdad es que si "Unto The Locust" o "Bloodstone And Diamonds" (dos discos pésimos a lo que mucha gente quiere encontrarles el puntito, intentando justificar lo injustificable) ya mostraban señas de agotamiento, el oportunista single, "Is There Anybody Out There?", planteaba aún más dudas sobre el futuro de Machine Head. Por lo tanto, no hay sorpresa alguna con "Catharsis", un álbum en el que, qué queréis que os diga; sigo echando de menos a Adam Duce porque, aunque sé que no es la solución ante un egomaníaco como Flynn, me da la sensación de que este encontraba algo más de oposición y sentido común en él.

De "Catharsis" se podrán decir muchas cosas y habrá quien lo defienda porque, en efecto, en él hay dinero invertido (lógicamente suena aunque su sonido no nos guste) y grandes músicos (como Phil Demmel o McClain), hay de todo en la viña del Señor, pero es un disco incoherente, desnortado y falto de inspiración y ganas, pretendidamente polémico y rematadamente absurdo en su resultado. Tiene tanto de metal o groove como de pop o hard del malo. Hay riffs ejecutados sin sentido alguno, puentes metidos a calzador y estribillos repetitivos cuando los recursos parecen haberse agotado, con tanto azúcar y pocas ganas que amargan la escucha. Hay arreglos de cuerda y viento ("magnífica" la flauta en un disco de estas características, muy acertada, sin duda), guitarras acústicas y el doble bombo del pobre de McClain que parece no saber muy bien en qué álbum se encuentra, si en uno de una banda de groove, thrash metal o en una de nu-metal. Una cosa hay que reconocerle a Flynn y es la puesta a la venta de entradas para la gira mucho antes de escuchar semejante desaguisado, pobres de aquellos que las hayan comprado y se encuentren con canciones como "Beyond The Pale" o "Bastards", porque a la gira de este álbum sólo es posible acudir con la certeza del forense que confirma la presencia de insectos en un cuerpo ya corrompido.

Me sorprende que su voz tan característica parezca haber perdido toda su identidad en "Volatile", una canción de la que no me gusta su riff porque me suena excesivamente a los noventa y ni siquiera la guitarra de Demmel parece sonar como debería mientras Flynn se muestra especialmente ramplón en la letra, infantil como poco. Pero lo peor de "Volatile" es que parece mejor de lo que es cuando uno escucha "Catharsis" con esos arreglos de cuerda enlatados del principio, esa percusión y ese riff, la voz melódica de Flynn y ese estribillo, por no hablar del horrendo puente que no añade intensidad alguna. "Beyond The Pale" con un poco más de groove es directamente insoportable, aparte de que al solo le falta más presencia del bajo de Jared, el estribillo es tan irritante como cargante.

Pero lo más grande de "Catharsis" es el auténtico descenso a los infiernos de la mediocridad de la mano de Flynn porque cada canción parece peor y más inconsistente que la anterior, "California Bleeding" es buen ejemplo de ello o el auténtico coñazo de "Triple Beam" en la que debemos aguantar el fraseo de Flynn o las palmas de "Kaleidoscope", lo que parece una canción de campamento interpretada por una banda de metal.

La polémica de "Bastards" es justificada y sé de gente a la que no le ha terminado de disgustar del todo. Veréis, el problema de escuchar a Flynn cantando como Steve Earle una americanada sin sentido mientras Demmel parece interpretar la sintonía de un videojuego de 8bits de los ochenta es que cuando la canción despega, Machine Head parecen convertirse en una mala copia de The Pogues. No es que "Bastards" sea mala, que lo es; es que no es una canción de Machine Head y causa vergüenza ajena escuchar a Flynn cantar semejante bodrio con un acompañamiento folkie-metal en una banda que debería estar destinada a lo más grande y no a las medianías.

"Catharsis", como álbum, muere en "Bastards"; habrá alguno que me quiera hacer ver las bondades en la segunda cara, en "esa canción a la que nadie presta atención y encierra la esencia del grupo" pero no. "Hope Begets Hope" o "Screaming At The Sun" siguen la misma senda de la primera parte del disco; bombásticos pero perdidísimos riffs, armónicos artificiales tan forzados que despeinarían incluso a Zakk Wylde y una forzadísima rotundidad con Flynn cantando de manera rasgada hasta el dislate definitivo en "Behind A Mask" (que sí, que habrá quien llore) como estoy seguro de que acabará en alguna superproducción adolescente de Hollywood.

Once canciones que se hacen eternas y en las que uno deseará, en más de una ocasión, acabar como el modelo de la portada de "Catharsis" cuando hay que lidiar con engendros como "Heavy Lies The Crown" (por favor, que alguien la escuche) o la vuelta al ruedo de las malas intenciones con "Psychotic" en la que, si en la anterior escuchábamos a un Flynn susurrante, debemos escucharle en un tono más parecido al de Fafara en Coal Chamber, mostrándose "todo lo psicótico" que su título indica.

"Grind You Down" por Jonathan Davis hará las delicias de Korn como a los más veteranos nos recordará la introducción de Dave McClain a la de Davidian y "Eulogy" es puro relleno en la línea de "Hope Begets Hope", una manera triste y aburrida, muy aburrida, de despedir un álbum que nunca debería haber sido publicado.

Flynn, sé fuerte. Acabas de grabar el peor álbum de Machine Head, para el que no tienes justificación alguna porque no estamos en los noventa todavía y no hay Fred Durst en lo alto de las listas al que echarle la culpa, la noche ya no debería confundirte a tu edad. La crítica se te echará encima y los fans aceptan que tu carrera es una auténtica tómbola. Ya puedes seguir hablando de Dimebag o Phil Anselmo. Lo bueno de "Catharsis" es que cualquier disco que venga tras él será recibido como el mejor de Machine Head en mucho tiempo y creeremos que has vuelto a recuperar la cordura, cuando tu talento sólo ha despuntado en dos ocasiones en veinte años.


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