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Concierto: Judas Priest (Madrid) 26.07.2015

SETLIST: Dragonaut/ Metal Gods/ Devil's Child/ Victim of Changes/ Halls of Valhalla/ Turbo Lover/ Redeemer of Souls/ Beyond the Realms of Death/ Jawbreaker/ Breaking the Law/ Hell Bent for Leather/ Electric Eye/ You've Got Another Thing Comin'/ Painkiller/ Living After Midnight/

Cuando asistes a festivales fuera de España y eres testigo de cómo algunos artistas piden respeto para Judas Priest es cuando te das cuenta de que lo tuyo no son sólo sensaciones sino que es una realidad. En este momento absurdo del anti-periodismo y las críticas de la, ya obsoleta, nueva era digital en la que cualquiera escribe atrincherado desde la seguridad de su dormitorio, sentando cátedra y todos los conciertos son estupendos, geniales, magistrales o el tan manido y sobado adjetivo "brutal" (ante la tremenda carencia de vocabulario) sabes, sin ningún género de duda, que ni todos los directos son tan apabullantes como se relatan, ni todos los discos y giras de nuestras bandas y solitas  favoritos son su cima artística por mucho que nos duela o nos quieran vender lo contrario. Le tengo cariño a Judas Priest pero ni todo el entusiasmo del mundo es capaz de cegarme; es un grupo en total y absoluta decadencia que vivió una década y media de brillantez (con algún que otro altibajo) y una madurez prematura para vivir una vejez que se está alargando demasiado y en la que, cualquier día, esperamos su deceso artístico ya que no favorece en absoluto a su leyenda. Su último gran disco fue "Painkiller", publicado en 1990, y de eso hace ya quince años, entre medias; dimes y diretes, la salida del armario y del grupo de Halford, el toque de fondo más bajo con el simpático "Ripper" Owens y el mutis por el foro de Downing, aún sin aclarar. Entre medias, una colección de discos abominables entre los cuales se pueden salvar algunas pocas canciones que, claro, no han aguantado los envites de los años frente a tanto clásico o, como mucho, el retorno con Halford y aquel "Angel Of Retribution" (2005) que, a tenor de lo que nos esperaba, debería haber sido el canto del cisne de los de Birmingham porque "Redeemer Of Souls" (2014) es igual de deplorable y poco inspirado que "Nostradamus" (2008) aunque, todo hay que decirlo, menos soporífero y con menos aires de grandeza. Pero, en definitiva, tenemos a Judas Priest afrontando sus últimos años, sin Downing y con el insoportable de Richie Faulkner paseando el cadáver del grupo, presentando un disco auténticamente indigno. Quiero a Judas pero eso no me ciega; no me hace ver lo blanco como negro y escribir que están en un gran momento porque os estaría mintiendo, no sería verdad.

Concierto: Helloween (Madrid) 26.07.2015

SETLIST: Eagle Fly Free/ Dr. Stein/ My God-Given Right/ Waiting For The Thunder/ Straight Out Of Hell/ Lost In America/ If I Could Fly/ Power/ Medley: Halloween-Soul Survivor-I Can- Are You In Metal?-Keeper Of The Seven Keys/ Future World/ I Want Out/ 

Hacía tiempo que no veíamos a Helloween en directo (concretamente desde la primera parte del Hellish Tour, que los de Hamburgo realizaron junto a sus paisanos Gamma Ray). Desde que se anunció aquella gira, todos los fans de la "old school" del power germano empezábamos a hacernos ilusiones (algunos más que otros) con ver de nuevo sobre un escenario al line up original de los “Keepers” (obviamente sin el malogrado Ingo) o, al menos, la formación del clásico “Walls Of Jericho”. Bien es cierto que éramos conscientes de que lo segundo iba a ser más factible que lo primero -más que nada por la maltrecha relación de Weikath y Kiske- dado el carácter agrio de estos dos personajes y que contrasta diametralmente con el de Kai Hansen, un tipo que destila amabilidad y cercanía allá por donde pasa. No en vano, como muchos sabréis, en todos y cada uno de los conciertos de aquella gira denominada Hellish Tour, Gamma Ray, encabezados por el pequeño pelirrojo, se subían al escenario junto a Helloween para tocar sus dos “hits” más conocidos, “Future World”/ “I Want Out”. De cualquier manera, muchos en aquel momento veíamos mucho más cercana la posibilidad de volver a disfrutar sobre un mismo escenario de cuatro de los músicos más importantes del power metal (Kiske, Hansen, Weikath y Grosskopf), aunque de momento no parece una opción muy factible a corto plazo. Todos soñamos con reuniones de grandes bandas como Sepultura, Pantera, Guns N' Roses o Helloween y, aunque muchas veces las veamos como inviables, en el mundo de la música todo es posible, cosas más extrañas y difíciles se han visto (Black Sabbath, por ejemplo) y, como dice Michael Kiske; “no soy tan idiota de rechazar un millón de euros por tocar con Helloween”.

El cartel que en un primer momento se presentaba era realmente atractivo ya que la promotora, aprovechando la organización del Rock Fest Barcelona, decidió incluir para el concierto de Madrid a tres de las bandas que actuaban en dicho festival. El cartel venía entonces formado por Judas Priest, Helloween y Sebastian Bach aunque, por motivos no aclarados por ninguna de las partes, el ex-vocalista de Skid Row decidió suspender su presencia en ambos eventos (Rock Fest y Madrid), con lo que su puesto vacante acabaría ocupado finalmente los suizos Krokus, que soy sincero debo decir que nivel personal no me dicen nada. Así las cosas, estaba claro que para nosotros este concierto comenzaba con Helloween. En términos generales tengo que decir que la actuación de los alemanes me gustó bastante; sonaron muy bien y realizaron un concierto compuesto por muchos éxitos de la etapa de los “Keepers”. El único “pero” se lo tengo que poner a Andi Deris, ya que cada día me cae más gordo. Me parece muy bien que alarde de su español (al fin y al cabo los estudios “Mi sueño”, que son de su propiedad, radican en Tenerife), y me parece fenomenal que se dirija a nosotros en el idioma de Cervantes pero es que, como se suele decir en estos casos, lo poco agrada y lo mucho cansa y, visto lo visto (no es la primera vez que lo presenciamos), Deris parece que no conoce el término medio, por lo que, animado por sus compañeros, se pega unas parradas de muy Señor mío que, si lo hubieran dedicado a tocar, a buen seguro les hubiera dado tiempo incluir al menos un par de temas más en su repertorio.

A eso de las nueve de la noche sonaba en el auditorio Miguel Ríos las trompetas que marcaban el inicio de su debut, “Walls Of Jericho” (1985), y que daban paso en su versión de estudio a uno de los grandes clásicos compuestos para la calabaza por Kai Hansen, “Ride The Sky”. En este caso no fue el tema de Hansen el elegido para abrir su actuación (parecía obvio que no iba a ser así), sino que Mr. Weikath prefirió elegir una de sus composiciones para hacerlo, concretamente el que lanzaba la segunda parte de los “Keepers” (1988)… “Eagle Fly Free” sonó perfecta a partir de la segunda estrofa de Deris, durante la primera y el correspondiente estribillo apenas se escuchaba su voz del vocalista, aunque, por suerte, no se dilataron mucho en ponerle remedio desde la mesa. Desde el principio vimos a toda la banda muy a gusto y compenetrada sobre el escenario, con un Weikath que no dejaba de subirse a la tarima donde estaba instalada la batería de Dani Löble, haciendo sus típicas poses con la espalda encorvada, mientras que Gerstner -muy motivado- blandía su Flying V al lado de la calabaza gigante situada en el suelo y que emulaba a la que se dibuja en la carátula de su último álbum, “My God-Given Right”. Tras un breve “muchas gracias Madrid” a cargo de Deris, la banda ataca con el riff festivalero y dulzón del que fuera primer single de su segundo “Keepers” (1988). “Dr. Stein” hizo las delicias de todos los fans más antiguos de la calabaza, aunque a decir verdad, de todos los asistentes; y es que es normal, al fin y al cabo estamos hablando de uno de los temas más reconocidos y reconocibles de su carrera, lo que convierte en imposible que alguien no se venga arriba con una canción tan jodidamente buena.

Llegaba la hora de meterle mano a su nuevo trabajo, “My God-Given Right” (2015) y qué mejor que hacerlo con el tema homónimo del mismo,  del cual grabaron un bonito videoclip. Me extraño bastante que no tocaran “Battle´s Won”, ya que fue su primer single y la avanzadilla que Nuclear Blast utilizó para ponernos la miel en los labios con “My God-Given Right”. Son cosas extrañas que nunca entenderé; es cierto que el tema  es cojonudo (uno de mis favoritos) pero no lo es menos que “Battle´s Won” tiene el sabor "old school" de canciones como “Steel Tormentor” o “Soul Survivor”, la cual sonaría más adelante, aunque no en su totalidad, sino que lo haría dentro de un medley un tanto atípico. “My God-Given Right” sonó estupendamente bien, muy dura y con unas guitarras alucinantes, que Deris se encargaba de endulzar con sus agudos en la parte más alta de los estribillos del tema. ¿Lo peor? Pues que el señorito (Andi) empezó a perder el tiempo con los típicos insulsos juegos con el público, que nunca conducen a nada (al menos para mí) a excepción de perder el tiempo. Una vibrante “Waiting For The Thunder” y una pegadiza “Straight Out Of Hell”, ambas de su penúltimo trabajo, “Straight Out Of Hell” (2013), fueron las siguientes en dejarse escuchar sobre el desolado auditorio de Rivas. Utilizo la palabra “desolado” porque el recinto se quedó excesivamente grande para la gente que allí se dio cita. Recordemos que en el auditorio Miguel Ríos se celebró la última edición del Sonisphere en Madrid, con bandas de la talla de Iron Maiden, Megadeth, Anthrax, Avantasia, Ghost, Newsted…y que si entonces no se llegó a colgar el cartel de "sold-out", mucho menos iba a hacerlo un domingo de últimos de julio con cartel doble: Judas Priest / Helloween. Aún así, calculo que entre cuatro y cinco mil persones se dieron cita la noche del pasado 26 de julio en Rivas.

“Lost In America”, el tema que acompañaba a “Battle´s Won” (2015) en el single de adelanto, funcionó bastante bien en directo, lo mismo que la empachosa “If I Could Fly” de su “The Dark Ride” (2000), en la que no faltó el pregrabado de su piano inicial. He de confesar que no me gusta nada que las bandas utilicen pregrabados en los conciertos, de una manera u otra los mismos acaban por disipar la magia del directo. Entiendo que en determinadas ocasiones no tengan más remedio que utilizarse, también depende mucho del estilo que desgrane la banda que tenemos delante, pero es que nunca fui amigo de los mismos. Desde hace tiempo “If I Could Fly” se ha convertido en un tema fijo de sus directos, raramente suele faltar, y la gente la corea como la que más, pero sin duda que en “The Dark Ride” (2000) hay unos cuantos temas mejores que el empalagoso single; canciones como “Mr. Torture” o “All Over The Nation” o incluso “Salvation” tienen otro empaque y otra cara para su puesta en directo, algo así como “Power”, el siguiente en dejarse escuchar; un tema 100% Helloween de no más de tres minutos de duración donde las estrofas cortas y atrevidas se mezclan y se funden con los estribillos épicos e hímnicos del que fuera la gran apuesta de uno de los mejores discos de la época Deris; nos estamos refiriendo obviamente a “The Time Of The Oath” (1996)… Tras “Power” hicieron un medley que mezcló un poco de todas las épocas y que venía representado por “Halloween” del primer “Keeper” (1987), así como por “Soul Survivor”, “I Can”, “Are You In Metal? y “Keeper Of The Seven Keys” del segundo de los tomos de su obra culmen. Se convirtió a la postre en un popurrí un tanto extraño, ya que acortaron mucho las cuatro primeras y alargaron demasiado la última, motivado nuevamente, y al igual que en “My God-Given Right”, por la lengua de trapo de Andi Deris. Pienso, y esto no lo digo de coña, que si la hubieran tocado íntegra, se me hubiera hecho más corta y divertida.

El bis, pues como en otras muchas ocasiones, lo forman sus dos grandes clásicos por antonomasia. Kai Hansen los compuso en 1987 y, desde entonces, se han convertido en dos auténticos himnos del heavy metal. Como os podéis imaginar, “Future World” y la manida “I Want Out” cerraron un buen concierto, que podría haber sido mejor si Andi Deris se hubiera dedicado a cantar más y hablar menos…

© 2015 Lord Of Metal

Crítica: Lamb Of God "VII: Sturm und Drang"

Después de haberles visto en directo hace poco más de un mes en el Hellfest, ya teníamos ganas de analizar en profundidad el nuevo trabajo en  estudio de una de las bandas con más tirón mediático de los últimos años. Sorprende ver cómo han crecido los de Richmond en cuestión de tres o cuatro años. Con "Resolution" (2012) abrieron una brecha que para nada se podían ellos mismos ni imaginar tras la edición de "Wrath" (2009), de hecho este disco duramente criticado por una amplia parte de sus fans (algo que nunca entendí) y, menos aún, tras la edición de "Sacrament" (2006), donde no dejaban de ser unos desconocidos para la mayoría del público que hoy día les alaba y adora. Sin duda alguna, Lamb Of God han sabido conducir su carrera y estar en el sitio y el momento exactos.  Poco debate tiene la afirmación de que la línea actual que lleva Randy Blythe y compañía es totalmente ascendente, llegando en ciertos momentos a parecer vertiginosa; estamos ante uno de los grupos actuales más sólidos y estables, y más viendo la pasión que son capaces de desatar ante la edición de un nuevo disco o la puesta en escena de una de sus actuaciones.

"VII: Strum und Drang" es el octavo álbum de la banda si tenemos en cuenta "Burn The Priest", su primer trabajo, el cual editaron bajo el mismo nombre en el año 1999. Esto da que pensar que los de Virginia si no quieren cortar de raíz y meter en el baúl de los recuerdos sus primeros días de andadura en la escena musical como Burn The Priest, al menos sí quieren trazar una línea divisoria y marcar un antes y un después de la llegada de Lamb Of God y su primer álbum propiamente dicho, "New American Gospel" (2000). Para ellos "Strum und Drang" es su séptimo álbum, o al menos eso han querido dejar claro con el título del mismo, haciendo referencia al movimiento literario alemán del siglo XVIII. Una de las principales características que tiene este trabajo es la gran versatilidad y diferenciación  de las canciones entre sí; obviamente hay guturales, líneas más melódicas pero también sonidos más rápidos y agresivos que juegan y se dejan querer entre otros más tranquilos y pausados. Tenemos que partir de la premisa que el groove metal en términos generales adolece de cambios y connotaciones musicales amplias, sus músicos tienden a seguir unos patrones y unos esquemas básicos con unas líneas muy marcadas, de las cuales resulta muy difícil salirse. Pero es que Lamb Of God han reconducido mucho su sonido con "Resolution" y sobre todo con "Sturm und Drang", llegando a niveles muy superiores a los que estrictamente se pueden bajo groove. Si hay un grupo actualmente que pueda considerarse heredero del sonido de Pantera, a la vez que es capaz de llegar a las cotas establecidas por Anselmo y los hermanos Abbott, ése es sin duda Lamb Of God.

La todopoderosa Nuclear Blast (quien se hiciera el pasado mes de mayo con las labores y los derechos para editar el nuevo álbum) ya nos lo dejaron muy claro desde el principio, cuando al mismo tiempo que lanzaban la noticia de su fichaje ponían a nuestra disposición el audio de la fantástica "Still Echoes". Desde la primera vez que la escuché sabía que Lamb Of God no iban a defraudarnos, sabía que eran un valor seguro y en alza, y sabía toda la rabia y la impotencia que Randy había acumulado durante los últimos años (motivadas ambas por la acusación de homicidio  involuntario a la que fue sometido por los juzgados de la República Checa) iban a ponerse de su lado cuando decidiera volver a tomar las riendas de la composición. Y es que "Still Echoes" marca el regreso del Randy más salvaje y rotundo, donde su voz se vuelve -si acaso- más agresiva y bronca a la que de por sí ya tiene en los pasajes más guturales de "Resolution". Fantásticos Morton y el pequeño de los Adler, sacando varios de los riffs más poderosos y envolventes de su séptimo hijo, al igual que Campbell y Chris Adler creando la base rítmica de un tema que resulta idóneo para abrir sus conciertos. Nosotros tuvimos la suerte de escucharlo en directo en la pasada edición del festival galo por excelencia y, aunque en aquella ocasión no sirvió de apertura (decidieron empezar con "Desolation"), sí podemos asegurar que fue uno de los más aclamados y coreados junto a clásicos de la talla de "Walk With Me In Hell" o "Black Label"…

"Erase This" es otra de mis canciones favoritas de "VII", con un inicio un tanto despistado, donde sólo escuchamos la guitarra de Willie, pero que no tarda en romper y cambiar bruscamente de ritmo gracias a un Chris pletórico que brilla en este álbum con luz propia y que con su esfuerzo y trabajo diario hace claras oposiciones a convertirse en uno de los mejores baterías del momento. Se le nota feliz, se le ve contento y pletórico; quizá tocar al lado de Mustaine le ha ayudado a crecer y a convertirse en mejor músico o, por lo menos, cumplir uno de sus sueños como seguidor de Megadeth, Chris creció y se hizo músico escuchando la música del controvertido Mustaine, por lo que a pesar de ser duramente criticado por tomar tal decisión, no podía dejar pasar la oportunidad de poner su firma y sobre todo su música en el que será el décimo quinto álbum de la banda californiana. Vale que Megadeth no pasa por su  mejor momento y que Lamb Of God sí, pero hay que entender y respetar la postura del bueno de Chris; Megadeth es uno de los grupos más grandes de la historia del metal y eso no se puede olvidar, no lo podemos olvidar.

"512" supuso el primer videoclip de "Sturm und Drang". Estamos ante un tema que lleva un ritmo muy similar al manido "Walk With Me In Hell", donde las ritmos melódicos chocan de bruces con la robustez y brusquedad de los rasgos vocales de un Blythe en estado de gracia. Se agradece que bajen un par de velocidades su groove metal para, de ese modo, virar su música y hacerla más veloz y ligera. Algo parecido sucede en "Embers"; es cierto que Randy canta muy agresivo en las estrofas, pero también lo es que en los estribillos se controla y se modula mucho más. Como él mismo dice; ya no tiene 20 años, ya ha crecido y madurado, por lo que no tiene la necesidad de cantar con tantos guturales ni a un nivel tan agresivo como lo hacía entonces. Resaltar la actuación de Chino Moreno de Deftones, que aparece como invitado en la parte final de un tema y, sin ser un gran clásico, a nadie le defraudará ya que no conduce a engaño, lo veas cómo lo veas y lo escuches como lo escuches, sigue sonando cien por cien a Lamb Of God.

Con "Footprints" y sobre todo con "Anthropoid" la cosa se pone sería; estamos, sin duda, ante dos de los temas de choque más abruptos de "VII", donde Randy parece acercarse más con su rango vocal al thrash metal que al groove, sobre todo en el segundo, donde hay ciertos pasajes de las estrofas que tu mente dirige irremediablemente a Steve Souza de Exodus, dado el enorme parecido que lleva la grabación del registro de Blythe en varias de sus pistas. Para muchos "Overlord" será la canción más extraña ya que, aunque estemos ante un gran tema (lo es), cuesta entenderlo en un grupo como Lamb Of God. Su ritmo sureño y pesado -más típico de bandas como Black Label Society- y la línea vocal melódica (en su mayor parte) de Randy, pueden resultar chocantes para los fans más veteranos del grupo. Tampoco ayudará mucho a dichos seguidores escuchar el sonido de las guitarras de Willie y Mark en los tres primeros minutos del tema, ya que muestran una gran carencia del sonido malévolo y robusto al que estamos acostumbrado a escuchar en la mayoría de las canciones del quinteto americano, aunque es cierto que en los dos últimos minutos de su metraje la canción saca el verdadero empuje y sonido de unos Lamb Of God que con "Overlord" han querido dejar un pequeño margen para la innovación.

"Engage The Fear Machine" podría perfectamente haber salido de las sesiones de grabación de "Wrath", dado la enorme cantidad de riffs pesados que tiene, lo mismo que "Delusion Pandemic", uno de los temas más rápidos del nuevo álbum, con el que vuelve a demostrar que lo del mayor de los Adler es de otra galaxia. El disco en su edición normal finaliza con la fantástica "Torches". Podemos decir que, de la misma forma junto a "Embers" y  "Overload", forman un tridente atípico en la música de Lamb Of God y es que si en su cuarto tema Chino Moreno -un vocalista básicamente melódico- suavizaba las estrofas finales, algo parecido sucede con Greg Puciato (The Dillinger Escape Plan, Killer Be Killed) en "Torches", creando con su voz tenue y metalizada (que a más de uno le recordará incluso a la de Ozzy Osbourne) uno de los mejores temas del que, a buen seguro, será uno de los mejores trabajos de este 2015. Te podrá gustar más o menos pero no hay duda que siguen siendo Lamb Of God en estado puro. ¡Brutales!

© 2015 Lord Of Metal


Crítica: Cradle Of Filth "Hammer Of The Witches"

No puedo menos que sentirme excitado por "Hammer Of The Witches" porque perdí todo el respeto a Cradle Of Filth después de Midian (2000) y no soy de esos esnobs que creen que los grupos pierden toda su calidad, esencia o "vetetúasaberqué" cuando dan el salto a las grandes ligas (entre otras cosas porque Cradle Of Filth nunca ha logrado tal hazaña y, a pesar de ser uno de los grandes nombres ingleses de metal líderes en ventas -tan sólo por debajo de los omnipresentes Maiden- siempre se han quedado a las puertas; de ser la joven y prometedora banda que grabó el glorioso "The Principle Of Evil Made Flesh" en el 94 a terminar por convertirse en el proyecto de un único artista, Dani Filth, que publica disco tras disco sin mucho revuelo y nunca llena más allá de una sala). Pero es que estuve en la gira del "Cruelty And The Beast" (1998) y tras "Midian" (2000) pocas alegrías me han dado, "Bitter Suits To Succubi" (2001) era una colección mediocre pero era tan sólo eso; una recopilación y, por tanto, una golosina. "Damnation And A Day" (2003), el famoso álbum con Sony y la orquesta de Budapest, subía ligeramente el nivel pero perdían vuelo estrepitosamente con el flojísimo "Nymphetamine" (2004) y, aún más si cabe, con "Thornography" (2006), Filth en las entrevistas se mostraba con el falso entusiasmo del despechado; siempre el último álbum era el mejor, siempre era el más duro y sus directos más excitantes pero ni las canciones ni sus conciertos podían ocultar lo que muchos nos temíamos; los buenos días de Cradle Of Filth eran cosa del pasado. "Godspeed On The Devil's Thunder" (2008) me hizo recuperar cierto entusiasmo pero "Darkly, Darkly, Venus Aversa" (2010) de nuevo les hacía perder fuelle (a pesar de que en directo, sí demostraban haber recuperado cierto brío o, por lo menos, ilusión). Con "Midnight In The Labyrinth" firmaron su certificado de defunción de manera prematura con el peor álbum de toda su carrera y "The Manticore And Other Horrors" era superior (algo no muy difícil tras el horrendo disco anterior) pero, aunque sonaba mucho más directo tras la conversión del sexteto en trío y contenía canciones con buena pegada (aquella barbaridad de "For Your Vulgar Delectation" que en directo pudimos comprobar que era una auténtica bomba metálica con ramalazos punk), la salida de Paul Allender de nuevo presagiaba lo peor.

Tras una magnífica e inspirada portada, obra del artista Arthur Berzinsh y publicado a través de Nuclear Blast, "Hammer Of The Witches" (que toma su título de la obra del dominico Heinrich Kramer y su célebre tratado sobre la caza de brujas de 1486, "Martillo de las brujas" del latín "Malleus Maleficarum"), se encuentra el disco más contundente pero, al mismo tiempo, melódico de Cradle Of Filth, con unas letras realmente inspiradas, diez canciones escritas por Dani Filth y en cuya composición han ayudado el resto de la banda (Daniel, Marek, Shaw, Marthus y Lindsay Schoolcraft), lo más sorprendente de todo es que, a pesar de ser una nueva formación, suenan realmente unidos (también es verdad que no son precisamente desconocidos entre ellos porque de última incorporación tan sólo han sido Marek y Shaw, Lindsay lleva en el grupo desde el 2013, Daniel al bajo desde el 2012, siendo Marthus el miembro más veterano al entrar en el 2006, pero lo que podemos escuchar en "Hammer Of The Witches" es a una banda que suena como una apisonadora y que, a pesar de su reciente formación, parece que lleven toda la vida tocando).

"Walpurgis Eve" (la fiesta pagana de la primavera con la cual las brujas daban la bienvenida al verano y formaban cortejos) como bonita pero inquietante y misteriosa introducción da paso a "Yours Immortally" que es buena muestra de la cohesión del grupo; una canción que abre de manera explosiva con un doble bombo auténticamente brutal y unas guitarras que, con todo el perdón de Paul Allender, hacía siglos que no escuchaba en primerísimo primer plano en un disco de Cradle Of Filth. A mil revoluciones por segundo, el trepidante ritmo de Skaroupa encontrará su contrapunto en esos riffs y unas líneas melódicas que no ocultan la querencia de Filth por Maiden. La verdad es que nunca he entendido porque hay todavía aficionados que se empeñan en llamar black metal a lo que Cradle Of Fitlh lleva haciendo dos décadas, si uno escucha con atención a cualquier buen grupo noruego de la época se dará cuenta que poco o nada tiene en común con los ingleses, salvo quizá el maquillaje, el célebre "corpse paint". "Yours Immortally" es una maravilla melódica con partes bien diferenciadas y puentes con la ayuda vocal de Lindsay. ¿Y la voz de Filth? Chillona, maravillosa, rugiente y afilada, berreona e hiriente como nunca. 

"Enshrined in Crematoria” deja sin aliento y en ella sí que percibimos con mayor claridad los arreglos de Lindsay a los teclados pero son de nuevo las guitarras -¡benditas guitarras!- las que se llevan todo el protagonismo, sonando musculosas y con nervio; como ejemplo, el solo del minuto cuatro sobre un riff abrasador, navegando entre el metal más moderno y el hard rock, sin despeinarse (algo que podría estar fuera del estilo de los ingleses pero que, sin embargo, funciona y muy bien). Épica hasta decir basta y arrolladora, con la voz de Filth como una cuchilla afiladísima y una preciosa coda a piano para acabarla de manera elegante. "Deflowering The Maidenhead, Displeasuring The Goddess" lleva la marca de la casa de Filth, esos constantes cambios de ritmo; del alarido al ritmo más atropellado, pasando por la ametralladora y los pasajes más edulcorados con voz femenina y teclados, genial. Pero si de una canción épica tenemos que hablar es, sin duda, de "Blackest Magic In Practice" que abre con arreglos y la voz de soprano de Lindsay para cambiar a unas guitarras magníficas, absolutamente magníficas, y de ahí a la estrofa con un Filth mucho más grave y, de nuevo, cambiar de tempo y subir la emoción. Quizá la más emocional de todo el conjunto, la más romántica y deliciosamente envenenada de todas, puro Cradle Of Filth.

"The Monstrous Sabbath (Summoning The Coven)" es engañosa, nos lleva de la mano con un suave sonido de harpa hasta que se descubre una coral y unos arreglos de cuerda que, cómo no siendo Cradle Of Filth, desembocan en el estallido violento de "Hammer Of The Witches" en la que las brujas parecen tomar el control, una pequeña obra maestra de más de seis minutos que demuestra el buen estado de forma del grupo y de salud creativa de Dani al que hacía años, pero muchos, que no escuchábamos tan acertado. En ella tienen cabida todos los ingredientes clásicos del grupo y, lo que más me gusta, respira cada uno de los músicos; desde Dani, pasando por las guitarras de Shaw y Ashok o el bajo, como es muestra en el último minuto, de Daniel Firth. 

El desconcertante, por electrónico, comienzo de “Right Wing of the Garden Tryptich”, posiblemente por el Bosco, es de nuevo un acierto, desde su salvaje punto de inflexión con la angelical voz de Lindsay, sus feroces guitarras y esos cambios de tempo en los que sólo Cradle Of Filth son capaces de pasar del registro más cafre e inmundo al más salvaje y divertido. "The Vampyre At My Side" y su grandilocuente comienzo se rasga por la mitad justo por donde entran cortando las guitarras y la machacona batería de Skaroupa, suaves teclados en los puentes y, de nuevo sin que llegue el estribillo, a la melódica estrofa con la clásica alternancia de voz disonante de Dani. "Onward Christian Soldiers" con desenfunde de hoja incluido y el abrasador gañido de Filth que parece entrar a la carga a lomos de un caballo mientras las guitarras se doblan, al puro estilo Maiden, y el teclado entra a jugar con ellas mientras la batería se desboca con el doble bombo, la convierten en una de las más salvajes de todo "Hammer Of The Witches". "Blooding The Hounds Of Hell" cierra el disco con una bonita obertura digna de una ceremonia y, sin embargo, da pie a sentir que la historia no ha acabado. Como canciones extras, la brutal "King Of The Woods" y "Misericord", la primera es sencillamente apabullante en sus cambios de ritmo, tan salvaje que deja con ganas de más mientras que la segunda, mucho más pegadiza y calmada, apoyándose mucho en los juegos de voces, funciona pero no desborda como "King Of The Woods". "Hammer Of The Witches" es, sencilla y llanamente, el disco que Cradle Of Filth deberían haber publicado después de "Midian". Y al séptimo disco, Dani Filth, por fin, despertó para regocijo de todos…

© 2015 Conde Draco

Crítica: Powerwolf "Blessed & Possessed"

El primer pensamiento que se me viene a la cabeza cuando escucho el nombre de Powerwolf tiene que ver con el veloz y rápido ascenso que ha experimentado su carrera en cuestión de tres o cuatro años. Cierto es que no podemos etiquetar a Powerwolf de banda novel o nueva en el panorama musical ya que su primer álbum, "Return In Bloodred", ha celebrado recientemente su décimo aniversario, por lo que el papel de novel no tiene ninguna justificación en su caso. Ahora sí, lo que es innegable es el enorme crecimiento que a nivel de popularidad han experimentado los alemanes en los últimos años, pasando de ser unos totales desconocidos (no neguemos lo innegable) a convertirse en una de las bandas de power metal con mayor proyección, ya no es difícil verles copar los puestos más altos de los grandes festivales europeos a la vez que empiezan a moverse en giras en las que ellos empiezan a ser los verdaderos protagonistas y headliners de las mismas…

Uno de los grandes activos que tiene el sonido de Powerwolf (y esto siempre ha sido así desde su debut con "Return In Bloodered"-2005) es la fantástica producción con la que cuentan todos y cada uno de sus trabajos de estudio. Por difícil que parezca creer, son de las pocas bandas que llevan seis discos trabajando con el mismo productor y ello a pesar del cambio de sello que experimentaron con su quinto álbum, "Preachers Of The Night" (2013), mudándose de la poderosa Metal Blade a, la no menos fuerte, Napalm Records. Sinceramente, pienso que desde que llegaron al sello austríaco con "Preachers Of The Night" en el año 2012 la banda ha empezado a tener una mayor relevancia y a situarse en el lugar que realmente se merecen por la enorme calidad que atesoran.

Obviamente a esa calidad compositiva que tienen los hermanos Greenwolf, ayuda mucho contar con un productor de la talla de Fredrik Nordstrom. El sueco, conocido por sus labores en bandas orientadas a sonidos más radicales y oscuros como Dimmu Borgir, In Flames, Dark Tranquillity o Arch Enemy, entre muchos otros, sabe muy bien lo que es el power metal y cómo producirlo ya que cuando el mismo decidió formar una banda; la misma fue de power metal… Como muchos de vosotros sabréis, me estoy refiriendo obviamente a Dream Evil, la banda en la cual Fredrik es compositor y guitarrista (también productor) y que, junto a uno de los "guitar hero" del momento; Gus G. (Ozzy Osbourne, Firewind), dio a luz a tres de los mejores discos de power metal surgidos en la escena nórdica: "Dragonslayer" (2002), "Evilized" (2003) y "The Book Of Heavy Metal (2004)...Y es que "Blessed & Possessed" cuenta con un sonido y una producción realmente espectaculares, se nota que el quinteto le ha puesto la misma pasión y el mismo mimo a su nueva obra que a sus cinco anteriores trabajos, pero en esta ocasión con un componente adicional; y es que esta vez logran inyectar a su música una marcha y una velocidad de más…

Falk Maria Schlegel, teclista, ya comentaba que "Blessed & Possessed" iba a ser más heavy y más rápido que sus anteriores trabajos. Bien es cierto que ésta suele ser una afirmación a la que las bandas tienden a recurrir para presentar a los medios sus nuevos discos y sus nuevas obras; todos estamos más que hartos escuchar a músicos decir que su próximo álbum va a ser el más rápido y heavy de su historia o que por fin se va a ver el verdadero potencial de su grupo; pero es que en el caso de "Blessed & Possessed" sí que parece que dicha afirmación hay que tomársela cuando menos en serio. Con su temática eclesiástica por bandera, con un Schlegel, tirando tanto de órgano Hammond como de uno de iglesia, con un Attila que vuelve a erigirse como uno de los grandes compositores de la banda y unos Greenwolf en estado de gracia, "Blessed & Possessed" nos abre las puertas con su tema homónimo y Attila muy suelto repartiendo "Hallelujahs!" y bofetadas a diestro y siniestro. Una de las cosas que más sorprenden en la música de Powerwolf es el sonido agresivo que Falk saca a su órgano, llegando en ciertos momentos a sonar más violento que las guitaras de Matthew o Charles. La canción es perfecta para arrancar un disco de power metal, sin las típicas intros instrumentales que suelen preceder a la mayoría de discos del género y que acaban por aburrir a las piedras. Todo un acierto con un arranque de tal calibre, que te mete en vereda desde el segundo uno.

La voz de Attila es realmente sorprendente, en ciertos momentos llega a ser tan potente y aguda que parece ridiculizar los riffs de los hermanos Greenwolf. Aspecto este último que podemos comprobar en temas como "Dead Until Dark" o "Army Of The Night", su primer single, y del cual grabaron un curioso y entretenido videoclip. Precisamente, "Army Of The Night" viene a ser el típico "hit" de power metal, basado en estrofas cortas y en estribillos grandiosos y pegadizos, fáciles de recordar; lo que la convierte en un tema atractivo y sugerente para el público más fácil de contentar. "Armata Strigoi" tiene un componente épico muy ensalzado a la vez que adictivo, ante el cual resulta muy difícil no sucumbir. Algo parecido sucede con "Chris And Combact" y, sobre todo, con "We Are The Wild", un tema de esquema puramente power en el que los típicos "Hallelujahs!" de Attila vuelven a estar en primera persona a la vez que el magnífico cantante te engatusa con sus coros y los rasgos heroicos de estos en los estribillos. Simplemente sobresaliente.

Con "Higher Than Heaven" y "Sanctus Dominus" las protagonistas son las guitarras de los hermanos Greenwolf, gracias al contínuo devenir de riffs duros y musculosos, típicos del sonido Powerwolf. Su impactante estética, mezcla de metal gótico y black metal, se da de bruces con el toque eclesiástico y moral de sus vestimentas, algo en lo que el carismático Attila Dorn es su principal exponente. "Sacramental Sister" es, sin duda, una de mis favoritas;  te engancha desde su perturbador inicio, donde los teclados de Falk están por todas partes, metiéndose poco a poco en tu cabecita mientras tu cuerpo empieza a soltar dopamina en abundancia. Su componente hímnico la convierten en una de las grandes bazas de "Blessed & Possessed" junto a "Army Of The Night" o el tema homónimo que abre el álbum.

Powerwolf siempre han dicho que son una banda que está totalmente en contra de cualquier fanatismos religioso y que tienen en La Biblia una de sus principales fuentes de inspiración. En ese sentido sacan su lado más melancólico con "All You Can Bleed", un corte que no se sale del esquema y sigue los parámetros de sinfonía y orquestación que se puede esperar en cualquier canción de los teutones, mientras que con "Let There Be Night" la banda gana sentimiento en detrimento de una velocidad, que marca la nota disonante de este magnífico álbum.

La edición especial de "Blessed And Possessed" viene acompañada por un segundo disco con versiones que los alemanes han grabado en exclusiva para la edición del álbum, así como otras que ya se incluían en trabajos anteriores. Destacaría como curiosas las versiones de "Gods Of War Arise" de Amon Amarth (realmente diferente la adaptación que hacen de su métrica death metal) así como la fortísima "Power And Glory" de Chroming Rose y la inmortal "Edge Of Thorns" de nuestros queridos Savatage y es que, nos guste o no, el sentimiento de la guitarra de Criss Oliva era muy diferente a la del resto de sus contemporáneos… ¿Sería exagerada la afirmación que "Blessed & Possessed" es el disco de power metal del año? ¡En absoluto!

© 2015 Lord Of Fucking Metal

Concierto: ZZ Top (Hellfest) 20.06.2015

SETLIST: Got Me Under Pressure/ Waitin' for the Bus/ Jesus Just Left Chicago/ Gimme All Your Lovin'/ Pincushion/ I Gotsta Get Paid/ Foxy Lady (Jimi Hendrix)/ Chartreuse/ Sharp Dressed Man/ Legs/ La Grange/ Sloppy Drunk Jam/ Tush/

Que ZZ Top, "la pequeña y vieja banda de Tejas" (como a ellos mismos les gusta hacerse llamar), vuelva a tocar en el Hellfest significa muchas cosas; la primera, hace dos años dieron uno de los mejores conciertos de aquella edición y congregaron a un buen montón de gente con una propuesta que bien poco tiene que ver con el metal extremo o el rock duro y salieron ganadores refrescando el cartel del festival. La segunda, están en un estupendo momento tan dulce que les permite hacer lo que más les gusta sin rendirle cuentas a nada ni nadie y, por último; un solo acorde de Gibbons tiene más sabor que todas las escalas y arpegios que sea capaz de tocar un chaval de veinticinco años a toda velocidad porque, a veces, no es cuestión de rapidez sino de darle a la canción lo que te pide. Este año, sin embargo, aunque la actuación de los tejanos fue seguida por miles y miles de personas, Motörhead fueron quienes reventaron auténticamente la pista de los escenarios principales a pesar del frágil estado de salud de Lemmy, y decimos a pesar o gracias a ello ya que mientras la actuación del grupo era más que tibia debido a la precariedad del estado de nuestro bajista favorito, ZZ Top (que tampoco son unos críos y cargan con treinta y cinco años a sus espaldas desde su debut en 1969) dieron un concierto corto pero sólido como una piedra, basado en sus canciones más emblemáticas e incluso permitiéndose algunos caprichos como la consabida versión de "Foxy Lady" de Hendrix o "I Gotsta Get Paid" y "Chartreuse" de "La Futura" (2012) en pleno festival francés..

Enfundados en cuero, Gibbons y Dusty salieron a por todas y se arrancaron con "Got Me Under Pressure" de "Eliminator" (1983) y un sonido un tanto irregular que fue mejorando según avanzó el concierto. Dos tejanos luciendo dos Fender Custom Cabronitas rojas relicadas, tanto el bajo de Hill como la guitarra de Billy mientras Frank Beard (que, a pesar de su apellidos, es el único de los tres que no luce barba) golpea con firmeza la batería y uno entiende que poco o nada puede salir mal. Los pies de micro son tubos de escape cromados y la puesta en escena es tan sencilla que choca radicalmente con el de otras muchas bandas del festival.  ¿Acaso no es echarle huevos eso de tocar en el escenario principal de un festival como el Hellfest y arrancarse con "Have mercy, been waitin' for the bus all day. I got my brown paper bag and my take-home pay"? En efecto, "Waitin' for the Bus" tiñó de blues un festival de metal y convirtió la campiña francesa en un cruce de caminos del Misisipi y lo mejor es que el público reaccionó con agrado y supo apreciar todo el feeling que Gibbons extrajo a sus seis cuerdas. Siguen, lógicamente con "Tres Hombres" (1973) porque enlazan -como es habitual- "Waitin' for the Bus" con "Jesus Just Left Chicago" y ahora sí que nos llevan a la norteamérica más profunda y convierten el festival en un bar lleno de humo, son capaces de eso y mucho más y, tras una magnífica interpretación, vuelven a levantar los ánimos del público con la famosísima "Gimme All Your Lovin'" que suena, obviamente, mucho más orgánica y directa que la synth-blues de "Eliminator", pero es que aquello eran otros años.

"Pincushion" es otro de los riesgos que toman los tejanos, la canción de "Antenna" (1994) a pesar de lo que alcanzó en las listas, no es de las más populares y en directo se convierte en un medio tiempo correcto que, sin embargo, mantiene estupendamente la tensión del concierto gracias a la sólida unión de la guitarra de Billy y el bajo de Dusty y, casi sin respiro; "25 lighters on my dressa, yessaaaaaa. You know I gotta get paid!" y el público canta el estribillo de una canción que, en tan sólo tres años (los que han pasado desde la publicación de "La Futura" y su producción a cargo del gurú Rubin), ha encontrado su lugar entre tanto clásico. Echamos de menos el sonido gordo de la Gibson Pearly Gates o, por lo menos, su estampa colgada del cuello de Gibbons pero lo cierto es que la canción suena tan actual como poderosa y pegadiza. El sexual riff de Hendrix invade todo Clisson, "Foxy Lady" resuena monolítica y pierde a algunos que no saben qué está sonando pero estos tejanos se guardan una buena carta en las adornadas mangas de sus chaquetas de cuero y abordan "Chartreuse" que con su ritmo trotón y su parecido con "Tush", hace que corra la cerveza como ninguna otra y la gente vuelva a recuperarse justo para la traca final. 

"Sharp Dressed Man", también de "Eliminator", pone la directa hacia el éxito de un concierto espléndido, la canción es tan pegadiza y su ritmo es tan ligero que engancha a propios y extraños, las pantallas del escenario escupen divertidas imágenes y, aunque Gibbons y Dusty no se muevan demasiado (pero es que tampoco han sido nunca grandes corredores sobre las tablas), basta un par de pases de baile para que la gente sonría y saquen fotos mientras Gibbons se lanza sobre "Sharp Dressed Man" y su guitarra llena de boogie, blues, rock y pop; todo mezclado pero no agitado. Siguen con "Eliminator" y "Legs", su estribillo es puro ochentas pero me encanta y, a juzgar por las caras de todos allí, no soy el único. "La Grange" y el riff más famoso del grupo y del blues en general; versionado, usado, reutilizado por incontables artistas pero allí fueron Gibbons y Dusty los que supieron convertir el festival en el burdel de la canción a medida que la tocaban y estrangulaban sus cuerdas para acabar con la consabida "Sloppy Drunk Jam" y divertir a las primeras filas y acabar con "Tush" por todo lo grande (Billy armado con una preciosa y también "customizada" Gibson SG roja con bigsby) y ahora sí, toda la pista botando y las chicas bailando. No hay dos sin tres y esperamos volver a cruzarnos con los barbudos de nuevo en uno o dos años, nos los merecemos más de lo que se prodigan.

© 2015 Jim Tonic
Fotos de © Csaoh

Concierto: Slash (Hellfest) 20.06.2015

SETLIST: You're a Lie/ Nightrain (Guns N’ Roses)/ Avalon/ Back from Cali/ You Could Be Mine (Guns N’ Roses)/ The Dissident/ World on Fire/ Anastasia/ Sweet Child O' Mine (Guns N’ Roses)/ Slither (Velvet Revolver)/ Paradise City (Guns N’ Roses)/

Uno sabe que se hace mayor cuando cuenta una y otra vez la misma historia y la gente te escucha por educación o porque cuando ves a Slash de nuevo, otra vez sobre un escenario por enésima vez, se te acaba la paciencia y dejas de aplaudir cada movimiento de chistera para desear con todas tus fuerzas que vuelvan Guns N’ Roses y deje de tocar naderías como "World on Fire" o "Anastasia". Myles Kennedy me cae bien, es un buen tipo que trabaja con ilusión, su garganta está en forma y, lógicamente, cada vez se le ve más suelto interpretando un repertorio cuya mitad de Slash no le pertenece y la otra mitad -la de Guns- es del público. Si antes era inaguantable escucharle imitando el deje, el acento y los tics de Axl sobre el escenario, ahora cada vez es más natural y adapta algunas partes a su propia voz, lo cual es de aplaudir porque suena infinitamente más creíble y sincero, además de valiente por atreverse a ello. Y si Myles me cae bien, de Slash tampoco puedo decir lo contrario. Es normal que todos aquellos que crecimos con Guns en los noventa sintamos que Axl es el auténtico responsable de la situación actual en la cual se ven inmersos y entender que hay diferencias irreconciliables con Saul Hudson pero, como en cualquier relación, uno va creciendo, madura y entiende que nada es culpa de una parte sino siempre de dos, que tanto monta Axl como Slash cuando uno escucha a Gilby, Izzy, Duff, Sorum o el entrañable Adler hablar de un posible regreso del grupo. ¿Interpreta mejor Axl sus propios temas que Myles? técnicamente hablando no; seguramente el de Boston -por ilusión, edad y estado de forma- los dote de mayor vitalidad pero vayamos a lo que de verdad importa; nadie, independientemente de lo bien que cante, nadie podrá nunca imprimirle el sello de Axl; ni la del joven y su reptiliana forma de bailar en calentador ni siquiera la de la triste caricatura actual de Howard Hughes que pasea en vano el nombre de Guns N’ Roses por los escenarios. Axl sólo hay uno y, por mucho que nos cueste aceptarlo, su impredecible manera de ser, su mala leche, su acento e incluso sus gallos hacen que escuchar "Welcome To The Jungle" o "Don't Cry" te transporten mientras que lo de Myles con Slash se queda en un simple teatrillo.

La chistera y la Les Paul más famosas de las últimas dos décadas llegaba al Hellfest con el lógico revuelo que siempre causa su presencia en un cartel. Slash es un guitarrista correcto y me gustaría que nadie se llevase las manos a la cabeza; técnicamente no apabulla y cualquiera que entienda sabrá que dista mucho de ser un maestro, no es el más rápido ni el mejor pero también es de justicia reconocerle que supo encontrar su estilo y guste a puristas o no sus solos, licks y riffs tienen feeling y buen gusto a raudales, seguramente más que el de muchos de los guitarristas técnicamente más preparados que pudimos ver aquel fin de semana en el mastodóntico festival galo, además su simple estampa sobre las tablas es sinónimo de rock. Su último disco, "World on Fire" (2014) es sustancialmente mejor que aquel engendro llamado "Apocalyptic Love" (2012) y el absurdo primer disco en solitario, "Slash" (2010), que básicamente era un disco de duetos (algunos más acertados que otros) pero, al fin y al cabo, los tres son discos indignos y nada representativos de su talento. ¿Cuando tu nieto te pregunte quién era Slash le pincharás "Apocalyptic Love" o "Appetite for Destruction"? Estamos de acuerdo entonces.

"You're a Lie" de "Apocalyptic Love" abrió su actuación, una de las más concurridas de todo el festival. ¿Funciona el tema? Claro, tienes a Myles Kennedy sobre las tablas y a Saul Hudson vestido de Slash, ¿cómo no va a funcionar? El riff es bueno y Myles está en una forma estupenda, el estribillo es pegadizo porque la canción, en sí misma, está contruída alrededor suyo y las notas siempre son las mismas pero es con la segunda con la que la gente estalla; "Nightrain". Es tan sencillo como contemplar la respuesta del público entre una canción y otra para entender por qué estamos todos allí y porque Slash está sobre el escenario veinticinco años después. La canción de los Guns sigue exudando peligrosidad y mala baba aunque la cante un alma cándida como Myles Kennedy y le dé un toque nasal a su interpretación para acercarse a las coordenadas estilísticas de Axl. El cencerro nos recuerda dónde estamos, el musculoso riff está ahí pero uno mira a cada lado y sólo ve a tres mercenarios (como ocurre con los actuales Guns) interpretando simplemente una versión del que fuera el grupo más peligroso de Hollywood. Myles, para lo joven que es, se mueve bastante poco y Slash se limitará toda la actuación a emular a Chuck Berry y su "Duck walk", la guitarra suena estupenda pero falta algo, ahí falta algo...

La absurda "Avalon" de "World On Fire" anima en sus primeros compases ligeramente a un público que acaba de tocar el cielo y es abruptamente condenado a los infiernos con una canción mortalmente aburrida. ¿Tiene los ingredientes? Sí, una buena guitarra y un tempo trepidante, pocos cambios para que nadie se pierda y algunos licks curiosos mientras Slash acompaña a Myles pero el tema no vale nada en absoluto y, poco a poco, lo volvemos a percibir en la pista; aquellos que saltaban se aferran a sus móviles y hacen fotos, aquellos que cantaban "Nightrain" van a por cerveza, es normal, Slash y tú lo ves desde allí arriba. Pero, no contento con ello, continúa con "Back from Cali" de su primer e insufrible intento en solitario que apacigua, aún más y si esto es posible, los ánimos de los más entusiastas y cuando los bostezos dominan las primeras filas tras el entusiasmo de colgar en cualquier red social que están viendo a Slash, éste se saca de la chistera -nunca mejor dicho- un "You Could Be Mine" que despierta a los más aletargados, la batería entra en tromba y uno de los riffs más famosos de Guns espabilan a todo el festival, vuelve la fiesta y de nuevo la gente se engancha al concierto pero la travesía que viene a continuación será dura con la ligera y tediosa "The Dissident" cuyo estribillo es de lo peor que Slash ha firmado en toda su carrera y la pegadiza "World On Fire" que, por suerte y por lo menos, no desentona tanto como la anterior o "Back from Cali" pero lo peor está por llegar, en efecto; "Anastasia" con su insoportable introducción acústica y su barroco riff que no pega en absoluto con su estilo y desemboca en una canción amorfa y sin gracia. En este momento podrás pensar que soy un fan de Guns que no disfruta de Slash, que vive en el pasado y verá con malos ojos todo lo que el inglés publique pero no es así, tan sólo tendrías que haber visto al público en "Anastasia" para entender que, desde los más jovencitos a los más mayores, nadie prestó el mayor interés a la canción y se hizo larga, pesada e insoportable.

Así que, para resucitar la parte final y abandonar el concierto en hombros, Slash tira de lo fácil con "Sweet Child O' Mine" que arranca un clamor generalizado de todo el festival y es cantada por todos (en la que, esta vez, el que chirria es Myles cuando canta; "Where do we go? Where do we go now?" y alarga la vocal del "now, now, aʊ, aʊ, aʊ, aʊ, aʊ"  caricaturizando, sin querer, los maullidos de Axl. "Slither", de los difuntos Velvet Revolver (la única del supergrupo), y el final de fiesta con "Paradise City" en el Hellfest "Where the grass is green and the girls are pretty" y un mar de aplausos en un concierto en el que, sin embargo, Slash, con veinticinco años de carrera a sus espaldas, zozobró con un repertorio en el que hubo demasiado material mediocre que no hace justicia a ese otro por el que la gente, literalmente, se muere y nadie, ni Axl ni Slash, sabe o quiere dárselo al completo. Slash y Myles en forma pero estoy cansado de ver karaokes de Guns N’ Roses.

© 2015 Donnie Darko
Fotos © Ozirith

Concierto: Mayhem (Hellfest) 20.06.2015

SETLIST: Silvester Anfang/ Deathcrush/ Symbols Of Bloodswords/ To Daimonion/ My Death/ Carnage/ Psywar/ Chainsaw Gutsfuck/ Freezing Moon/ De Mysteriis Dom Sathanas/ Pure Fucking Armageddon/ 

Desde mi punto de vista, Mayhem dieron el concierto más sobresaliente de la décima edición del Hellfest; nadie, y cuando digo nadie me refiero a nadie, pudo hacerle sombra al sonido de la maquinaria noruega de black metal más clásica y pura. “The Black Metal War Machine", frase utilizada por los suecos Marduk para referirse a su clásico de 1999, “Panzer Division Marduk”, puede perfectamente adaptarse y utilizarse al belicismo que vimos en directo el sábado 20 de Junio sobre las tablas del escenario The Temple del Hellfest. Mayhem sonaron jodidamente brutales, muy diferentes del resto de bandas de metal extremo; para que nos hagamos una idea, sólo pudo hacerle algo de sombra Cronos y Venom, con el también espectacular concierto que dieron los británicos sobre el mismo escenario tan sólo unas horas más tarde de que los noruegos lo abandonaran, pero nadie más, hoy por hoy pocos pueden hacer sombra a los padres del true norwegian black metal.

Mayhem salieron enchufados desde el principio, desde el inicio dieron muestras y señales de grupo ganador, desde el comienzo de su actuación dejaron muy claro que no habían viajado a Francia a pasearse ni a cubrir el expediente. Mayhem tenían hambre de victoria, querían demostrar que lo suyo no es un juego de niños en el que se reparten continuamente gallifantes, lo de este quinteto es serio, muy serio. El show comienza con la enigmática intro "Silvester Anfang", que abría su primer trabajo discográfico, el EP "Deathcrush" (1987); obviamente era enlatada, pero consiguió dejarnos a todos boquiabiertos y con relativa cara de circunstancia. Durante el concierto, Necrobutcher -que parecía más español que nórdico; decimos esto en relación a su pequeña estatura, que llama mucho la atención respecto a lamdel resto de miembros de la banda- sacó un sonido espectacular a su bajo, que en ciertos momentos parecía más una guitarra que un propio cuatro cuerdas de la sucísima distorsión que parecía llevar. Ghoul situado, desde nuestro punto de vista, a la derecha del escenario se mostró muy serio musicalmente hablando durante los escasos cincuenta minutos de concierto. Por su parte Teloch, situado en el lado contrario, es decir a la izquierda, vestía con capucha al más puro estilo Ghost, lo que le otorgaba, si cabe, un mayor grado de maldad al que ya de por si tiene el guitarrista de directo de los también blackers noruegos God Seed. Attila en el centro vestía con una chaqueta militar y resaltaba por su sobriedad, todo lo contrario que el fantástico Hellhammer, que repartía desde atrás auténticos bombazos, con una batería que parecía estar metida dentro de una cárcel llena de barrotes.

Lo de este batería está fuera de lo que comúnmente podríamos catalogar como "normal", ya que nunca he visto a nadie aporrear con tanta mala hostia unos parches y unos bombos; y es que lo de este hombre llega hasta tal punto que los miembros de su crew se ven obligados en numerosas ocasiones del show a sujetarle la batería por los barrotes antedichos para evitar de este ortodoxo modo que el kit se venga abajo. Es algo digno de ver y elogiar ya que os aseguro que cualquier cosa que hayáis visto antes se quedará en un juego  de párvulos…Tras la mencionada "Silvister Angang" llega el tema homónimo de su primer EP, "Deathcrush". Si Maniac gritaba de lo lindo en el que para muchos es el mejor álbum de Mayhem (eso sí con una de las peores y más infectas producciones que jamás se hayan escuchado en un disco profesional), Attila no se queda atrás, desenfundando de su potente garganta los alaridos más graves y guturales del black metal actual.

Cinco minutos de concierto y la gente estaba totalmente entregada a los noruegos, ellos tenían ganas de demostrar su potencia y los que estábamos en frente ganas de recibirla. Con "Symbols Of Bloodswords" de su EP "Wolf´s Lairs Abyss" (1997), curiosamente también con Maniac como vocalista, el concierto se pone serio y se ve como la calidad se impone en el black metal, y te das cuenta que no todo en este estilo tiene porque ser ruido y sonido infecto. En el black metal también se pueden hacer las cosas bien, es un estilo de música más, por lo que existe margen maniobra y de actuación más que suficiente. Simplemente hay que saber darle el lavado necesario para que se convierta en una música con mayor alcance y repercusión (Mayhem están en la línea), obviamente sin que con ello se pierda el importante componente underground, que forma parte de su primigenio ADN.

La primera parte de “To Daimonion”, el cual se incluía en su segundo larga duración, "Grand Declaration Of War" (2000), muestra a una banda completamente integrada y engrasada, que arrasa con todo lo que se interpone a su paso. Como curiosidad diremos que más de una bandera noruega pudimos ver balancearse dentro de The Temple, siguiendo el ritmo lento y pesado de los gritos desesperados de Attila. De su tercer álbum "Chimera" (2004) arremeten con la vertiginosa "My Death", con un Ghoul demencial que logra hacer llorar a su preciosa guitarra en el vertiginoso y despiadado punteo de la misma. La siguiente en la lista en aterrizar sobre el foso galo fue "Carnage" de su demo "Pure Fucking Armageddon" (1986). La canción que se hiciera famosa tras la edición de "Live At Leipzig" en la voz del malogrado Dead (posteriormente Per Yngve Ohlin volvería a grabarla en una curiosa versión de estudio) no dejó piedra sobre piedra en el foso galo dedicado al extreme metal. Por su parte "Psywar", primer single de su último trabajo hasta la fecha, "Esoteric Warfare" (2014), con su traqueteo y ritmo infernal fue una de las más aclamadas y coreadas por una afición sedienta de buena música y buen metal. "Chainsaw Gutsfuck", para algunos la canción con las letras más terribles y horribles jamás narradas, exprimen el sonido de una banda que se ha hecho grande y seria con el paso de los años. El pobre sonido característico en "Deathcrush" (1987) en poco (por no decir en nada) se parece a la versión que pudimos escuchar en el Hellfest, donde la claridad y la vitalidad se presentaron como principal atractivo del mismo. Llegaba entonces la hora de rescatar su obra más laureada y polémica por toda la historia que tiene que ver con la quema de Iglesias y el asesinato de Euronymous a manos de Varg Vikernes… "De Mysteriis Dom Sathanas" (1994) estaría representado, como no puede ser de otra manera, por dos grandes clásicos; por una lado, la siempre eterna y heladora "Freezing Moon" y, por otro, la pieza homónima, que sin parafraseo en latín, dejó un gran sabor de boca entre todos los asistentes, con un Attila Csihar pletórico, que salió a escena portando una capa. "Pure Fucking Armageddon" de "Deathcrush" sería la encargada de poner el cierre a una de las actuaciones más memorables que jamás un servidor haya visto...

© 2015 Lord Of Metal
Fotos por © Csaoh

Concierto: Gojira (Madrid) 12.07.2015

SETLIST: Ocean Planet/ The Axe/ Backbone/ The Heaviest Matter of the Universe/ Love/ L'Enfant Sauvage/ The Art of Dying/ Solo de Mario/ Toxic Garbage Island/ World to Come/ Flying Whales/ Wisdom Comes/ Oroborus/ Where Dragons Dwell/ Vacuity/

Querer a Gojira es fácil y más aún para nosotros que les hemos visto crecer poco a poco. Son cuatro músicos excepcionales, trabajadores y cercanos a su público que han sabido encontrar su hueco en el saturado mundo del metal convirtiéndose en todo un referente, creando además su propia marca y diferenciándose del resto; bien con sus características letras o con su death metal técnico y al mismo tiempo accesible. La verdad es que a lo largo de los años les hemos visto siempre en diferentes puntos de Europa y hemos sido testigos de cómo han ido escalando posiciones en los carteles de los festivales más prestigiosos, dando el salto de tocar en los escenarios más pequeños a ser los artistas principales y uno de los reclamos durante la gira de "L'Enfant Sauvage" (2012) en los grandes festivales de todo el mundo. Pero nada de esto le extrañará a todo aquel que se acercase a cualquiera de sus fechas en España y les haya visto en sala o encabezando el Kristonfest, es increíble ver cómo han crecido y es algo que se les nota sobre el escenario. Días antes de su paso por nuestro país, nos enterábamos de la triste noticia del fallecimiento de la madre de Joe y Mario Duplantier, teniendo lógicamente que cancelar algunos de los conciertos de su gira europea, ¿en qué estado llegarían a sus tres citas españolas? Pues contra todo pronóstico y, al revés que muchos otros artistas, perfectamente engrasados presumiendo de profesionalidad, en forma y con más ilusión que nunca a pesar de los dramáticos acontecimientos.

El grupo elegido para abrir la noche fue The Raven Age, un grupo inglés novel de metal melódico sin ningún tipo gracia en el escenario y cuyo único aliciente es que su guitarrista, George Harris, es hijo del carismático Steve Harris de Iron Maiden. Todo esto y, por si fuera poco, aderezado con un vocalista, Michael Burrough, con escasa gracia, poca implicación, menos tablas y unas dotes casi nulas. Ni su garganta ni su estado físico y pocas ganas fueron capaces de enganchar poco más allá de las primeras filas que utilizaron el setlist como abanico ante una sala Arena que debió olvidarse de lo que significa un concierto en una ciudad como Madrid en pleno mes de julio y todo el papel vendido, prescindiendo del aire acondicionado. ¿Acaso piensan que estar cociéndose en su sala forma parte de la experiencia que supone asistir a un concierto de rock, como puede ser el humo o las luces de colores?

Tras una espera que se hizo eterna, suenan las primeras notas de "Ocean Planet" y podría parecer un pregrabado de no ser porque Mario Duplantier toma asiento  tras su batería, entran Christian y Jean-Michel (luciendo camiseta de los madrileños Toundra) y, tras ellos, Joe con su ya clásica Telecaster Charvel negra mate y la "G" del grupo en el diapasón, precisamente tocando con parsimonia las notas de la canción que abría "From Mars To Sirius" (2005), hasta que los cuatro músicos entran al unísono, la guitarra de Christian arranca con su agresivo riff y la batería de Mario estalla seguida por el bajo de Jean-Michel. La pista comienza a agitarse con las primeras sacudidas de la canción, empiezan los empujones y los primeros crowd-surfing de la noche cuando Joe grita "Go!" y Mario se arranca con el doble bombo. Viajamos siete años en el tiempo y nos vamos hasta "L'Enfant Sauvage" con "The Axe"que entra como una ametralladora y convierte las primeras filas en un infierno con los de seguridad constantemente evitando que, aquellos que llegan en volandas al foso, tomen el escenario. Joe se deja la voz en versos como "I lost my fears and the notion of time, I healed my sorrow" y es fácil sentir un tema que, a pesar de su contundencia, contiene letras tan emocionales. 

Volvemos de nuevo a su trabajo del 2005 con "Backbone" a la carga y confirmar que han venido a nuestro país a por todas; los excitantes cambios de ritmo y el trabajo con el doble bombo de Mario es un derroche de virtuosismo. ¿Quién necesita ver un solo de batería cuando puedes ver a Gojira interpretar "Backbone" en directo? Y seguimos con "From Mars To Sirius" y el pesado riff de "The Heaviest Matter of the Universe" que pronto se convierte en una apisonadora y a toda velocidad nos lleva a lo largo de sus cuatro minutos con Christian dejándose la yema de los dedos mientras Jean-Michel vive auténticamente cada fraseo de su bajo y Joe, tras el doble bombo de Mario, rasga su garganta con guturales. "Love" y su machacón ritmo, con los cambios de ritmo sinuosos y misteriosos alternándose con otros más violentos, nos trae a los Gojira más jovencitos, aquellos que sorprendieron a todos con su "Terra Incognita" en el 2001, del que sólo ésta será representante en el concierto pero es que, claro, tras la asfixia y angustia de "Love" llega "L'Enfant Sauvage" y en los primeros veinte segundos convierte de nuevo la pista en un remolino, para cuando suena su riff ya está siendo cantada por toda la sala. La larga "The Art of Dying" de "The Way Of All Flesh" (2008) y su comienzo nos hacen entrar en un viaje en el que Mario es el protagonista mientras él y Christian parecen seguirse el uno al otro a toda velocidad y no cuesta en absoluto imaginarse que estará pensando Joe cuando canta aquello de "This life and death more precious than anything". Personalmente, siempre he creído que "The Art Of Dying" y el disco que la contiene es una de las cimas líricas del grupo con una letra madura y compleja, muy personal; "I won't bring no material in the after life. Take no possessions, I would rather travel light. I'm of this kind that kills all day but I don't know yet how to die", verso que, por cierto, fue cantado a pleno pulmón por todos allí.

Tras el espectacular pero corto solo de Mario (que, por cierto, vendía preciosos parches de batería pintados por él mismo en el puesto de merchandising del grupo), volvemos a "The Way Of All Flesh" y "Toxic Garbage Island" en la que nos atrapan los Gojira más musculosos pero, a la vez, más complejos con sus cambios de compás y síncopas. Comenzamos a encarar el final del concierto y lo hacemos con la inevitable y ya clásica "Flying Whales" (que sonó auténticamente brutal desde el primer al último segundo) y no puede faltar en ningún concierto de los de Bayona, "Wisdom Comes" (la única de su trabajo "The Link", del 2003, el menos representado en el concierto) y la sensacional "Oroburus" con Joe alargando la introducción a solas mientras el resto del grupo se le une, cerrando con "Where Dragons Dwell" y "Vacuity", con Jean-Michel golpeando el bajo mientras hace crowd-surfing, Christian tocando sin parar, Mario totalmente sudado y deshecho por el esfuerzo y Joe sonriente. Así se hace uno grande, como Gojira, con esfuerzo.

© 2015 Jim Tonic
Fotos © Gojira

Concierto: Death Angel (Madrid) 09.07.2015

SETLIST: Left For Dead/ Son Of The Morning/ Claws In So Deep/ Fallen/ Buried Alive/ Evil Priest/ Succubus/ Execution; Don´t Save Me/ Truce/ 3rd Floor/Seemingly Endless Time/ The Dream Calls For Blood/ Caster Of Shame/ Bored/ Mistress Of Pain/ The Ultra Violence (intro)/ Thrown To The Wolves.

Ya habían pasado más de tres años desde la última actuación de Death Angel en Madrid y, si la memoria no me falla, su último paso por la capital fue el 19 de Junio de 2012 en la sala Arena. Entonces la banda actuó como segundo cabeza de cartel justo por detrás de Exodus y por delante de los reunidos Heathen y los griegos Suicidal Angel; dentro de una gira de infarto donde Death Angel celebraba el 25 aniversario de su gran clásico; "The Ultra-Violence" (1987). La celebración del cuarto de siglo de su disco más reconocido sirvió entonces para que los californianos girarán por medio mundo tocando íntegramente dicho álbum a la vez que promocionaban una segunda edición remasterizada del mismo, tras la previa que realizaron en el 2005; y aunque en la mayoría de casos las versiones remasterizadas cuentan con un mejor sonido y obviamente con una mayor claridad sonora, en el caso de "The Ultra-Violence" incompresiblemente no es así, por lo que tras varias escuchas de las remasterizaciones me quedo definitivamente con el máster original del 87...

Death Angel no lo han pasado bien en los últimos meses; el año pasado (2014) se vieron obligados a suspender toda su gira veraniega, al parecer por motivos económicos que nunca quedaron muy claros, y diferencias o desavenencias con su agencia de management (ellos nunca lo dijeron de manera explícita pero así parecía interpretarse por las noticias que iban dejando en sus redes sociales), la banda decidió suspender todas las fechas estivales europeas del año 2014 a excepción de una única, que no era otra que la participación que tenían contratada para la primera jornada del Hellfest; algo que también es difícil de entender si tienes tu residencia en Estados Unidos y atraviesas dificultades económicas pues a excepción de esta única fecha en el festival galo, el resto de la gira se fue al garete, demostrando la enorme fragilidad que todavía tiene a día de hoy una banda como Death Angel… Pero es que claro, luego pasa lo que pasa; y lo que pasa es que llegas a la sala Caracol de Madrid y ves que el aforo está muy por debajo de lo que en principio se puede esperar para un grupo así. Y es que el ambiente era realmente pobre, con un aforo que se quedó esta vez bastante por debajo de la mitad de la sala, y lo que es más grave es que esto comienza a ser un síntoma en muchos conciertos de metal de nuestro país. En lo que llevamos de año hemos visto entradas realmente dramáticas, hemos asistido a un concierto de Vader con no más de 50 personas o a uno de Marduk y Belphegor que apenas superaban el centenar. Así las cosas, uno empieza a preguntarse si realmente les sale rentable a las promotoras traer carteles de metal extremo y de bandas que están sitiadas en un underground perpetuo. De verdad, nos cuesta creer que algo así pueda salir rentable a todas las partes interesadas.

Por suerte Death Angel, al igual que otras muchas bandas, en el escenario son unos auténticos profesionales, y a tal efecto así se comportan; da igual que toquen ante 50 personas en una sala o ante 50.000 en un open air, ya que el quinteto angelino siempre sale enchufado y a darlo todo sobre el escenario, algo a lo que obviamente ayuda la botella de Bombay Sapphire que Mark Osegueda se metió a pelo a lo largo del show… La breve intro, en este caso enlatada, con la que arranca "Left For Dead", el primer tema de su último álbum hasta la fecha, "The Dream Calls Blood" (2013), te sitúa y te pone en alerta, ya que irremediablemente sabes que el thrash rudo y bronco va a impactar en tu cabeza desde el primer segundo. Dicho y hecho; Ted Aguilar (con su Les Paul ESP blanca) y Rob Cavestany (con su clásica Warrior de Jackson) disparan las continuas ráfagas de riffs cortos y musculosos de "Left For Dead" mientras un estiloso Mark Osegueda entra en acción con un volumen brutal, pudiendo escucharse con total claridad su poderosa y vehemente voz.

Death Angel están a escasos días de publicar un documental en formato DVD, titulado "A Thrashumentary". Concretamente será editado en Europa el próximo 17 de Julio por la poderosa Nuclear Blast, y el mismo vendrá acompañado por una grabación en directo realizada en su ciudad, San Francisco, bajo el título, "The Bay Calls For Blood", realizando así un juego de palabras con el título de su último trabajo, intercambiando la palabra "Dream" por la de "Bay", logrando de este modo referencia el lugar donde se originó todo esto que conocemos actualmente como thrash metal, y que no es otro que la Bahía de San Francisco. Como era de esperar el setlist de dicho trabajo en directo está prácticamente basado en su totalidad en los temas de su último álbum, lo mismo que el de la presente gira, bautizada con el nombre "The Tour Calls For Blood". Así las cosas y siguiendo el orden establecido en "The Dream Calls For Blood" (2013), la segunda pieza en mostrarse en la sala Caracol fue "Son Of The Morning", con un Mark pletórico, que no guarda fuerzas y decide entregarse en cuerpo y alma desgañitándose con el alarido inicial. Los decibelios subían a la vez que el thrash se hacía más veloz y robusto. "Left For Dead" tiene gancho; si te gusta el thrash, eso es innegable, pero hay que reconocer que "Son Of The Morning" la duplica en fuerza y tenacidad, y en directo esa apreciación parece acrecentarse e implementarse aún más, forjando a larga un tema realmente magnífico.

De su penúltimo trabajo, "Relentless Retribution" (2010) arremeten con la mediática "Claws In So Deep", con un Rob fantástico en sus labores básicas, es decir las de guitarrista, así como en su perfil vocal a la hora del estribillo, ayudando al bueno de Mark. "Relentless Retribution" (2010) fue el primer disco que grabó el actual line-up de la banda, tras la llegada del batería Will Carroll y del bajista Damien Sisson en el 2009, por lo que la banda está perfectamente engrasada tras dos discos y multitud de conciertos a ambos lados del Atlántico. Will Carroll se mostró realmente ágil, lo que puede chocar teniendo en cuenta su peso y su robustez, pero hay que reconocer que el hombre no se amilana a la hora de emplear sus brazos y piernas, y es que hay determinados momentos que parece un pulpo. Obviamente no es Geroge Kollias, ni Mangini o Portnoy, pero sí cumple con creces los requisitos para formar parte de una banda de thrash metal como Death Angel, tal y como demostró con "Fallen", donde la batería juega un papel esencial. El tercer tema de "The Dream Calls For Blood" fue de los más coreados, a la gente pareció gustarle mucho, y eso que no es de los más representativos del álbum, pero hay que reconocer que en directo les quedó de auténtico lujo. Hora de rescatar "Killing Season" (2008), y qué mejor forma de hacerlo que con "Buried Alive"… Bueno, posiblemente a un servidor le hubiera gustado más que en esta ocasión hubieran tirado de single, y nos hubiesen regalado "Dethroned"; no obstante, ninguna queja al respecto, ya que al margen del capricho personal por escuchar "Dethroned" en directo, "Buried Alive" sonó jodidamente bien, muy cortante y poderosa, con un Rob inconmensurable en las partes más rápidas de su vertiginoso solo.

Tras una breve presentación de Mark, llegaba el primer tema de la noche que se incluía en "The Ultra-Violence" (1987). En esta ocasión una demonizada "Evil Priest" sacó el lado más salvaje de los fans del verdadero old-school. Los headbanging de parte del público no desmerecieron en absoluto a los de un Mark que ya empezaba a estar tocado por la ginebra... "Succubus" aguantó bien el tirón tras un clásico como "Evil Priest", y mejor lo hizo "Execution; Don´t Save Me", con una "Execution" enlatada que vino a dibujar un estado de calma antes de la verdadera tormenta que llegaría con "Don´t Save Me", donde Ted y Rob se sacan de la manga varios de los riffs más potentes de su último álbum, "The Dream Calls For Blood" (2013). El que fuera primer single de "Relentless Retribution" (2010), "Truce", cae como agua bendita en el momento justo. Después de tanta tormenta siempre viene bien un poco de sol y de claridad, y que mejor que hacerlo con uno de los estribillos más melódicos y melosos de su discografía. Y es que hay que reconocer que les quedó genial ese doble fraseo que forman: "What do you feel inside; under the wheels of life?"...También me gustó mucho el par que formaron con "The Dream Calls For Blood" y "Caster Of Shame", ambas de su último álbum y que en directo quedaron como un tanto antagónicas, ya que son temas muy dispares entre sí, porque la melodía del primero choca de bruces con la brutalidad del segundo, donde el sonido de la vieja escuela se apodera de una canción despiadada, donde la locura de los viejos rockeros está totalmente asegurada.

De su segundo álbum, "Frolic Through The Park" (1988), se desmarcan con una descarada "3rd Floor" y una de las más violentas de todo el concierto… "Bored" sonaría en la parte final del set junto a otro tema ochentero, concretamente junto a "Mistress Of Pain" de "The Ultra-Violence" (1987), creando uno de los momentos mágicos de la noche, que se extendería aún más con las primeras notas y la parte inicial de la pieza que bautizaba su debut y que a su vez venía seguida de uno de los temas que mejor funcionan en directo, "Thrown To The Wolves", tema que abría su criticado y malogrado "The Art Of Dying" (2004). Pero que, como suele ocurrir en alguna que otra ocasión, hasta los discos menos acertados tienen grandes temas, y éste es un claro ejemplo de dicha teoría. Durante mucho tiempo "Thrown To The Wolves" ha sido una canción que venía marcando el final de sus conciertos, y es que su riff pegadizo y repetitivo, mezclado con los aspavientos continuos de un Mark -que parece entrar en trance en el arranque del mismo- pone la guinda a un pastel con poco dulce pero con mucho THRASH…

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