¡Entrevista a Maurice Swinkels de LEGION OF THE DAMNED!

Con motivo de su próxima visita a nuestro país, hemos podido entrevistar a Maurice Swinkels, vocalista del potente combo holandés.

La catarsis de BJÖRK

La islandesa encuentra la liberación a través de la palabra en su mejor disco en años.

DYLAN por SINATRA, en estado de gracia.

El auténtico placer de cumplir años es no tener ni Dios ni amo; decidir a quién se le da la mano...

Perdidos en el río con BOB...

Uno de los grandes discos del año pasado; con buenas intenciones y lleno de mejores canciones.

ROYAL BLOOD vuelven a España...

Y nosotros rescatamos nuestra crítica de su álbum para ir calentando motores.

Cuomo, un acidente en carretera y la meditación Vipassana...

Han logrado que WEEZER publique uno de sus mejores discos en años, "Everything Will Be Alright In The End".

¡Nos largamos al HELLFEST!

Otro año más, nos vamos a Nantes para cubrir un cartel de auténtico lujo; le meilleur festival du monde!

PINK FLOYD se despiden...

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MACHINE HEAD en caída libre...

En apenas veinticuatro horas muchos dijeron que era el mejor disco de metal del año, lamentamos llevarles la contraria; es quizá uno de los peores.

Ocho ciudades, ocho canciones y ninguna que justifique un disco

Foo Fighters vuelven con un disco mediocre que hará las delicias de sus fans más recientes y menos exigentes.

Con máscaras y a lo loco...

Cuando uno piensa en SLIPKNOT, piensa en esa descarga de adrenalina, en ese caos en el que se convierten sus directos...

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Llegaban nuevamente a la capital para presentarnos un magnífico álbum por mucho que algunos se dediquen a dilapidar y a criticar con argumentos carentes de criterio.

MORRISSEY en ESPAÑA: "Todo lo que necesitas soy yo"

Moz estuvo en nuestro país y recuperamos nuestra crónica de su paso por Madrid.

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Tuvimos la gran suerte de poder conocerle con motivo de su visita a España en su gira con Slayer hace dos años y ahora lo recordamos, breve pero intenso.

Crítica: Faith No More "Sol Invictus"

Corro despavorido cada vez que escucho a alguien decir de sí mismo que entiende o sabe de música y, más aún, de todos aquellos que vienen así avalados por familiares, amigos y conocidos porque saber de música -propiamente dicho- nadie tiene o tendrá un conocimiento universal o estará en posesión de la verdad absoluta más allá de lo que le gusta y entender -como tal- es imposible más allá de sentir o no algo por las canciones o el artista. Resumiendo, la música o te llega o no; te hace sentir algo o no. Y digo todo esto porque tiene mucho que ver con el nuevo disco de Faith No More; suena bien, muy bien pero le falta chispa. A estas alturas, no pretendía que Patton; Gould, Bordin, Hudson y Bottum me hiciesen sentir algo remotamente parecido a lo vivido cuando les vi por primera vez sobre un escenario (hace ahora mismo la friolera de veinte años, siendo adolescente) ni tampoco una obra como "The Real Thing" (1989), "Angel Dust" (1992) o incluso discos como "King For A Day... Fool For A Lifetime" (1995) o "Album Of The Year" (1997), tan sólo pedía algo que recordase a las nuevas generaciones quiénes fueron Faith No More y me entusiasmase y creí que así era cuando anunciaron su regreso a los escenarios con una gira (aquel "The Second Coming Tour") en la que sonaban estupendos, llenos de energía con un Patton auténticamente desbordante. Hasta vi con buenos ojos su negativa a grabar un nuevo disco, me pareció honrado y lo más prudente pero aquella gira de reunión, poco a poco, se fue alargando más y más, más y más con casi cien conciertos y llegó lo inevitable; Faith No More se meterían de nuevo a grabar. Por un segundo sentí algo de ilusión; si se conservaban en tan buena forma sobre los escenarios y parecía haber química de nuevo, ¿por qué no probar en el estudio? El adelanto de "Motherfucker" para el Record Store Day Black Friday me dejó frío, no era una canción digna del grupo, no estaba mal pero no era lo que esperaba después de diecisiete años desde su último disco. Pero sonreí pensando que era una de las bromas de Patton, uno de esos puntapiés a todos aquellos que esperaban el regreso de Faith No More, pura ironía o, en todo caso, una canción para abrir sus conciertos a modo de introducción. Pero lo que hizo saltar todas las alarmas fueron las declaraciones de Mike Bordin en las cuales se mostraba algo inseguro; "mucha gente dirá que no está a la altura, sé que no le va a gustar a todo el mundo pero me encanta, es lo mejor que podemos sacar, es jodidamente bueno y estoy deseando publicarlo". Vamos a ver; cuando uno está seguro no es necesario andar con paños calientes.

Quizá "Sol Invictus" sea una metáfora demasiado forzada, demasiado pretenciosa, como para bautizar así a tu nuevo disco pero por todos es sabido que Faith No More no practican precisamente la contención y, aunque las letras del disco a veces sean un poquito simplistas, tiene su gracia que vean a su disco de esta manera. Grabado en los estudios Koolarrow y Vulcan de California y producido por el propio Billy Gould, nadie puede negarles que "Sol Invictus" suene mal, todo lo contrario; suena potente, compacto, abigarrado, sólido y musculoso pero con suficiente esquinas como para poder apreciar todos sus matices y el omnipresente piano de Bottum pero, sencilla y llanamente, lo que falla en "Sol Invictus" son las canciones. Son grandes músicos y la voz de Patton sigue siendo una auténtica maravilla, es asombrosa, conserva toda su potencia y es tan versátil que es capaz de cambiar de tono en una milésima de segundo pero faltan las canciones. ¿Dónde están? Hay grandes momentos como en "Cone of Shame", "Separation Anxiety" o "Black Friday" pero también es cierto que en cualquiera de los proyectos de Patton, desde Mr. Bungle a Tomahawk o Fantômas (por no mencionar sus escarceos arty o colaboración The X-Ecutioners) hay canciones con más cojones e inspiración que cualquiera de las que integra el nuevo álbum de Faith No More.

"Sol Invictus" es puro teatro, dramatismo, llena de intensidad y solemnidad pero, aunque el piano de Bottum sea magnífico y la voz de Patton suba de intensidad no nos hará tocar el cielo, en directo puede ser complicada, no es la más apropiada para un festival en el que el grupo tenga que descargar su material más efectista, la canción homónima al disco -aunque esté llena de emoción cuando se crece; "Come the day, come the dawn. Somewhere in the rain. Low my heart, Low my life" no parece más que una introducción para "Superhero". ¿Esto es lo mejor que pueden ofrecernos Faith No More actualmente? Un poco más de nervio, suben las revoluciones y las dobles voces son geniales; cómo se alternan y Patton se deja la garganta. Mención aparte son las guitarras de Hudson y Gould, llenas de nerviosismo e inmediatez o la batería de Bordin en constante ebullición pero el piano de Bottum, ese maldito piano de nuevo en primer plano, sitúa algunas canciones de "Sol Invictus" en un difícil término medio entre el rock más descafeinado y un incomprensible influjo oriental como pasa en "Superhero" cuando la guitarra parece diluirse en la mezcla, perdiéndose en pleno solo, una lástima. A "Superhero" le sobran, por lo menos, dos minutos, la canción entra en punto muerto a los dos minutos y medio en los que ni siquiera hay una estrofa, tan sólo la repetición del puente y Bottum aporreando su teclado, por lo menos en directo -como hemos podido comprobar- sí funciona y suena aún más potente que en el disco.

"Sunny Side Up" me parece grande, claro que no es de lo mejor de Faith No More pero la voz de Patton suena profunda y resonante y el estribillo es magnífico, lleno de magia. Mucha gente se indigna cuando hablo o escribo constantemente de los noventa pero es que, en este caso; como en muchos, nos estamos refiriendo a una banda que vivió su momento de esplendor en dicha década y, por consiguiente, su mejor material nos recordará inevitablemente a tiempos pasados y con él deberemos compararlo como referencia. El Wah de la segunda estrofa es de lo mejor del disco y los constantes cambios de ritmo son tan adictivos como genial el puente con Patton desgañitándose mientras Bottum repite el título a modo de mantra. 

"Separation Anxiety" nos devuelve a los Faith No More más sólidos, no nos descubre nada nuevo porque su riff es el típico desarrollo al que el grupo está acostumbrado en directo para mantener la tensión en muchos de sus clásicos, ese efecto de "centrifugar" mientras el bajo de Gould domina. Lo malo es que son cuatro minutos idénticos en los cuales tan sólo se desbocarán durante los últimos segundos.  En "Cone of Shame" las guitarras crean una atmósfera agobiante mezclada con los gruñidos y el mismísimo Patton logrará convertirse en un animal más para cerrar la canción; gruñiendo, gritando, jadeando, volviéndose literalmente loco a cada segundo pero ni rastro de la influencia del black metal que mencionaba Billy Gould en algunas entrevistas (empieza a resultar irritante que el black metal esté tan de moda que ahora todo el mundo lo cite como influencia o especia con la que aliñar sus guisos). "Rise of the Fall" es un mal chiste, divertido por segundos pero insufrible, acabando entre castañuelas y, de nuevo, el piano de Bottum.

"Black Friday" y su comienzo acústico es genial, tras la voz de Patton se suceden los coros y los ecos de su propia voz y la de Bottum, el cambio de ritmo es imprevisible y lleno de fuerza. De "Motherfucker" poco vamos a poder decir más allá de que es un medio tiempo dominada por la batería de Bordin y el piano de Bottum, según el propio grupo trata sobre rendir o no rendirle cuentas a alguien pero, aunque en el estribillo gane algo de fuerza, la canción no nos hará levantarnos, ni gritar, ni saltar, ni cantar siguiéndola, nada parecido. "Matador" es lo que faltaba; el cortafuegos perfecto a cualquier estado de ánimo que aceleré nuestras pulsaciones, me gusta su "in crescendo" y el bajo de Gould que suena más grave y potente que en todo el disco, como la voz de Patton allá por la segunda mitad, justo cuando sube el tono, pero no, no funciona porque cuando, para colmo, llega la acústica "From the Dead"estamos descendiendo a los infiernos del tedio y el aburrimiento más absolutos. 

De acuerdo, es un disco trabajado, perpetrado por cinco músicos profesionales, solventes y con talento, con un cantante que es un auténtico superdotado y todo un showman en directo pero, como decía al principio de esta crítica; o te llega o no y las canciones de "Sol Invictus", aunque llenas de buenas ideas, carecen de la chispa y la genialidad de antaño. Dímelo tú, cuando les veas en directo de nuevo estarás deseando que suene "Epic", "Fall Into Pieces", "Digging The Grave", "Midlife Crisis" o "Sol Invictus", "Matador" y "Cone of Shame"? Pues eso, geniales pero con nuevas canciones carentes de ese algo que hacía especiales a Faith No More. ¿Algo más? Personalmente sigo echando en falta a Jim Martin y sí, el brillo de Andy Wallace a la mezcla, capaz de convertir un buen disco en un cohete con el que sonar en cualquier medio. Nada más que añadir excepto que agradará a aquellos que esperan este disco como agua de mayo y, por supuesto, no atraerá las atención de ningún chaval que haya crecido después de los noventa.


© 2015 Jack Ermeister

Crítica: Helloween "Battle's Won"

Es cierto que estamos ante un single solamente y que nunca conduce a buen puerto vender la piel del oso antes de cazarla, pero es que con las cartas sobre la mesa, situadas boca arriba y sin nada que esconder, el primer adelanto del nuevo álbum de Helloween nos hace ser sensiblemente optimistas si echamos un ojo a su pasado más reciente. Quiero con ello decir qué cualquier alegría, por pequeña que sea, ¿sería suficiente para echar las campanas al vuelo? Pues obviamente no, tratamos primero de ser honestos con nosotros mismos, para posteriormente intentar trasladárselo a nuestros lectores, pero es que si somos mínimamente rigurosos deberíamos decir que "Battle's Won" es el tema, de los últimos 15 años, que mejor representa la esencia originaria de Helloween. 

Los de Hamburgo ya no son una chavalillos, por mucho que la entrada de Gerstner y de Löble haya podido contribuir a refrescar un metal un tanto caduco y escaso de alegría en los últimos tiempos. Helloween siempre destacó por posicionarse en los puestos de élite del "happy metal", guste o no, es justo reconocer que siempre han estado un pasito por delante de todos sus perseguidores, y aunque las terribles (por no decir catastróficas) pérdidas de Kai Hansen, en un primer momento, y de Michael Kiske, unos años más tarde, dejaron a la banda tocada y hundida, Michael Weikath tiro de casta y supo sacar a Helloween del atolladero donde entonces se encontraban, gracias a un frontman de la personalidad y carisma de Andi Deris. Las comparaciones son tan odiosos como inevitables, y si normalmente todos tendemos a comparar churras con merinas (quien esté libre de pecado que tire la primera piedra), como no vamos a hacerlo con Deris y Kiske; pensar lo contrario sí que sería totalmente irracional e insensato, pero nosotros no estamos aquí y ahora para entrar disquisiciones tontas. Como se suele decir, para gustos... 

Los dos primeros discos con Deris fueron realmente destacables, tanto "Master Of The Rings" como "The Time Of The Oath" tenían gran parte de la calidad y del salero musical de los viejos Keepers; admitamos que no fueron tan geniales, pero no obviemos por otro lado que llevaron al público a un optimismo y a un estado anímico realmente notorio y relevante, ante el bajón que supusieron los dos últimos discos con Michael Kiske, "Pink Bubbles Go Ape" y "Chameleon"... Pues podríamos decir que algo parecido ha sucedido ahora con este pequeño adelanto en forma de single que edita Nuclear Blast para dar a conocer al planeta Tierra el nuevo trabajo de los power metaleros germanos, "My God-Given Right".

Con "Battle's Won", Helloween parece (y digo parece) que quieren romper lazos con su pasado más reciente, para volver a la fórmula que más éxitos y alabanzas les ha dado en sus 30 años de historia. "Battle's Won" se hace contigo desde la primera escucha, desde la primera vez que escuchas a Deris cantar su estribillo facilón y dulzón. Pienso que el estribillo es en este caso el filón y el arma más destacable, con un Deris fantástico que tira de sus registros más melódicos y creativos. En el power metal en general, y en Helloween en especial, lo que mejor les ha funcionado son los temas sencillos y directos, aquellos que están por debajo de los cinco minutos, y no los que los tratan de superar. La fórmula que emplean es tan sencilla como clásica; estrofa, puente, estribillo, estrofa, puente, estribillo, solo y estribillo. La Dean de Gerstner y la Gibson de Weikath suenan con cuerpo, con ganas, se nota que esta vez no están forzadas y que no están por estar. En esta ocasión tienen fundamento y esencia, tal y como se aprecia en su "solo" sencillo y corto, olvidándose de los enredos y de las distracciones de sus últimos trabajos. 

La producción vuelve a ser genial como sucede siempre que Charlie Bauerfeind (Hammerfall, Blind Guardian, Rage, Angra, Saxon, Primal Fear...) toma los mandos. El single en formato siete pulgadas se completa en su cara B con "Lost In America", otra pieza que dará mucho que hablar, gracias a su desparpajo y sobre todo al buen rollo y alegría que transmite. Las guitarras musculosa y robustas vuelven a erigirse como instrumento conductor principal y que adornadas por la prodigiosa voz de Andi dan como producto otro corte sobresaliente ante el que todo seguidor del "happy metal" caerá rendido. Señoras, señores..."My God-Given Right" promete!

© 2015 Lord Of Metal

Crítica: Slayer "When The Stillness Comes"

Slayer lleva ya unos meses preparando su undécimo álbum de estudio, el cual está previsto que sea editado a lo largo de este año 2015 por Nuclear Blast. Ya han pasado la nada desdeñable cifra de seis años desde aquel notable "World Painted Blood" (2009), y si estamos acostumbrados a que la vida vire ciento ochenta grados de un día para otro, pues imaginemos en seis años. De golpe y porrazo Slayer ha perdido a Jeff Hanneman, quien fuera el máximo artífice y compositor de los temas más reconocidos de la banda, el riffmaster por excelencia de una de las mejores bandas (sino la mejor) que nos ha dado el thrash metal. Pero es que además, si la pérdida del bueno de Jeff no fuera suficiente, otro de los principales activos de la época dorada de la banda, Dave Lombardo, también acabaría causando baja unos meses más tardes de la muerte de Jeff, cuando Kerry King decidió expulsarlo por motivos económicos un tanto extraños y oscuros.

A estas alturas de la película tampoco creo que nadie pueda verse sorprendido por la oscuridad con la que siempre ha jugado King, un maestro de las artes negras y del despiste. Obviamente Slayer es una banda muy grande, que está por encima de cualidades individuales, así que el dicho "a rey muerto, rey puesto" se iba aplicar en su seno más temprano que tarde. Gary Holt (Exodus) fue el primero que se adhirió a Araya y a King, ya que jugaba con la ventaja de haber girado con la banda tras la picadura de araña que parecía haber sufrido Hanneman y que entonces le impedía tocar con los que fueran sus compañeros. Por su parte, en la batería, tras un pequeño número de conciertos en el festival Soundwave australiano junto a Jon Dette (Testament, Anthrax, Iced Earth, Meshiaak...), la banda decide fichar a jornada completa a otra de las grandes figuras de la Bay Area, y quien por otra parte ya militara en Slayer en el periodo que abarca desde 1994 a 2001. Hablamos obviamente de Mr. Paul Bostaph (Testament, Exodus, Forbidden...).

Tras varios conciertos y giras, y ya con los dos nuevos miembros totalmente integrados, el combo se lanza a por su undécimo disco de estudio. Aunque "When The Stillness Comes" es el primer single propiamente dicho del nuevo álbum (aún sin título), no podemos olvidar que hace unos meses el cuarteto lanzó un tema inédito titulado "Implode", y con el cual quisieron demostrar que a pesar de las bajas y de las penurias por las que habían atravesado en los últimos tiempos, Slayer seguía siendo sinónimo de garantía y fuerza. "When The Stillness Comes" se editó el pasado 18 de Abril, coincidiendo con el Record Store Day del año 2015. A la edición en picture disc hay que unir las diferentes siete pulgadas que Nuclear Blast puso en funcionamiento ese mismos día, y en las que además del single propiamente dicho, se añadía en su cara B una versión en directo del clásico "Black Magic" ("Show No Mercy"-1983), tocado en directo en la edición 2014 del festival alemán Wacken Open Air.

No podemos negar que"When The Stillness Comes" sea un tema marca de la casa, ya que tiene el grado de oscuridad y densidad que siempre registra la marca Slayer; en ese sentido no engaña a nadie. Su inicio lento y angosto, en el cual Araya no fuerza en absoluto ningún registro especial, te va preparando y metiendo en vereda para las segundas estrofas, donde los riffs de la hermandad Holt/King te asaltan logrando su objetivo prioritario y primitivo. La canción va ganando según van pasando los segundos, en una primera escucha te deja un poco frío, pero es cierto que cuanto más la escuchas, más te empieza a gustar. También hay que dejar claro que no estamos ante un tema old school, donde la Esp de Holt grita de dolor ante el trato despiadado que siempre tiende a recibir su vibrato, ya que la pieza en cuestión carece de solo de guitarra, lo cual no deja de ser significativo teniendo dentro del núcleo del grupo a un genio de la talla de Gary Holt. Y ésta es una de las cosas que más rabia me da y que no llego, ni llegaré a entender; pero es que resulta desalentador ver como King no aprovecha a un "guitar hero" como el que tiene en casa, con lo fácil que sería...pero si es que hasta el propio Holt ha dicho en más de una ocasión que estaba preparado para escribir para Slayer. ¿Lo entendéis? Yo no...

Esperemos que en el álbum podamos ver una papel más protagonista de Gary Holt, ya que Slayer lo necesita. Sin Hannemann en la banda y sin una presencia más notable de Holt, seguro que pintarán bastos...

© 2015 Lord Of Metal

Concierto: Wilko Johnson (Madrid) 16.04.2015

SETLIST: All Through the City (Dr. Feelgood)/ If You Want Me, You've Got Me/ The More I Give (Dr. Feelgood)/ Dr. Dupree/ Going Back Home (Dr. Feelgood)/ Roxette (Dr. Feelgood)/ Sneakin' Suspicion (Dr. Feelgood)/ Keep on Loving You/ When I'm Gone/ Wooly Bully (Sam the Sham the Pharaos)/ Everybody's Carrying a Gun/ Back in the Night (Dr. Feelgood)/ She Does It Right (Dr. Feelgood)/ Johnny B. Goode (Chuck Berry)/

Cuando anoche sonó "Going Back Home" como una apisonadora y Wilko cantó; "I wanna live the way I like" no pude evitar pensar en la actitud que derrochó cuando hace dos años se enteró de que tenía cáncer de páncreas. Al igual que otros grandes como Warren Zevon o Joey Ramone, Wilko organizó una gira de despedida que le tendría ocupado hasta que su tumor se lo llevase de este mundo pero sobre un escenario con las botas puestas y así, como dice la canción; "vivir como él quiere". Wilko eligió vivir y disfrutar del poco tiempo que le quedaba y no sólo giró sino que publicó un maravilloso disco, precisamente "Going Back Home", con Roger Daltrey, vocalista de The Who. Por eso, cuando el médico llamó a Wilko por teléfono y le dijo que el tumor inexplicablemente no había crecido y quizá con una difícil operación de más de diez horas podrías recuperarse, seguramente fue el propio Wilko el que se extrañó cuando ya se daba por desahuciado de este mundo, como Raymond Carver; ahora se encontraba con la propina que la vida le daba. Por suerte para nosotros, todo salió bien, sobrevivió y continúa girando, acompañado del bajista indio Norman Watt-Roy y el batería Dylan Howe. 

Produce cierta lástima el poco apoyo mediático, la escasísima promoción de la visita de un grande, de un artista que, aunque siempre haya sido de culto para una selecta minoría, se merece mucho más. Pero es el auténtico signo de los tiempos que nos toca vivir y de nada sirve lamentarse. No deja de resultar irritante que siempre que se hable de crisis en la industria musical, siempre que se menciona la promoción de conciertos, la oferta cultural de nuestro país, siempre se acuda a viejos tópicos como el IVA o la piratería y nadie profundice un poco más. La mayoría de los que estuvimos ayer viendo a Wilko lo hicimos de una manera activa, ninguna radio, ninguna televisión nos informó o bombardeó sobre su visita a nuestro país. Caso similar fue el de Mick Taylor, ex-guitarrista de los Rolling Stones, cuando hace unos años pasó por nuestro país y fue incapaz de llenar una sala pequeña en pleno centro de la ciudad para luego ser recibido por un mar de aplausos cuando tocó con los Stones en el estadio Santiago Bernabéu pero es que, claro, una vez más el artista no recibió promoción alguna y no me refiero de los medios sino de su propia promotora, que parecía más preocupada en anunciar la cerveza que patrocinaba el ciclo de conciertos que de otra cosa.

Por suerte, algunos afortunados estábamos allí para darle la bienvenida a Wilko como se merecía. La sala But de Madrid es un horror, un feísimo búnker con una acústica deficiente, una laberíntica discoteca reconvertida en sala de conciertos y cuyo acceso es como el descenso a los infiernos, una porquería. La media de edad del público era de cincuenta para arriba, claro que había treintañeros pero allí lo que mandaban eran las canas y lo agradecí porque acostumbrado a asistir a conciertos en los que todavía el público está por destetar, estar rodeado de gente respetuosa que aplaude y canta desde la pasión pero con educación y sin meter la pata resulta reconfortante.

A las nueve y media en punto, saltan Howe y Watt-Roy, seguidos de Wilko y el concierto despega como un cohete. "All Through The City" y a volar, los tres vestidos de negro, Wilko armado con su Fender Telecaster con golpeador rojo sólido (aunque la que aquí lleve se trate de su signature mejicana que suena igual o más rabiosa, por cierto) aporreando las cuerdas con la mano, sin púa, con ese estilo seco y cortante pero poderoso que le ha convertido en uno de los guitarristas más originales y enérgicos de la historia (me recordó a Lou Reed en una de sus visitas a España cuando Wilko, en ningún momento, se descolgó la guitarra en todo lo que duró la actuación. Tocando una canción tras otra como el que descarga todo su arsenal sobre el público). "If You Want Me, You've Got Me" y le vemos cantar con fuerza, pasear por el escenario, bailar nervioso y agitar a las primeras filas, dar pasos de baile e incluso divertirse con sus músicos. Los clásicos de Dr. Feelgood se mezclarán con su carrera, suena "The More I Give" y "Dr. Dupree", al lado mío tengo a varios tipos ya afónicos pero es cuando suenan "Going Back Home" y  "Roxette" que la sala entera se viene abajo en un suspiro de aprobación. Acompañaremos a Wilko en cada palabra, me resulta inevitable recordar a Lee Brilleaux y su inconfundible estilo al cantar pero él ya no está y tenemos la inmensa suerte de estar frente al bueno de Wilko. 

"Sneakin' Suspicion" y "Keep on Loving You" continúan con urgencia convirtiendo la sala en un pub de Canvey, alargará hasta la extenuación "When I'm Gone" y lanzará ráfagas con su Telecaster convertida en ametralladora. La sorpresa fue escuchar "Wooly Bully", de Sam the Sham the Pharaos, en la que tanto Howe como Watt-Roy hacen a tres los coros en el estribillo. Norman tiene la camisa negra empapada y su sudor resbala por el cuerpo de su bajo Fender color crema mientras Dylan sigue aporreando los parches con fuerza. La noche se acerca a su fin, suena "Everybody's Carrying a Gun" y la alegría de todos con los primeros acordes de "Back In The Night" es tan evidente que hace que Wilko sonría una y otra vez. Abandona el escenario y vuelve para una nerviosísima "She Does It Right" y "Johnny B. Goode" con Wilko haciendo el mítico "paso del pato" de Chuck Berry, abandonan el escenario y el equipo comienza a apagar los amplificadores, ha sido una hora y cinco minutos pero ha cundido y en ella hemos visto desfilar instantes de nuestra vida.  ¡Esto es rock 'n' roll y lo demás son tonterías, larga vida a Wilko!


© 2015 Jim Tonic

Crítica: My Morning Jacket "The Waterfall"

Debe ser auténticamente irritante estar constantemente luchando contra uno mismo; peleando contra el pasado, compitiendo sin descanso. Así debe ser para Jim James que, cuatro años más tarde de publicar un sensacional "Circuital" (2011), puede ver cómo cualquier trabajo suyo es defenestrado a las pocas horas cuando se le compara con "It Still Moves" (2003), "Z" (2005) o "Evil Urges" (2008) pero también debería saber que es inevitable, que siempre es así cuando se accede a un publico mayoritario en el que pronto surgen las diferencias entre aquellos que creen conocer la obra mejor que uno mismo, criticando sin cesar cada nuevo paso y aquellos sin criterio que ven con buenos ojos cada nueva creación del artista. Pero supongo que Jim ya estará acostumbrado desde que publicó sus discos en solitario y aquel con "Monsters Of Folk" en el 2009, justo antes de "Circuital". Es verdad que la citada trilogía (en la que podríamos incluir "At Dawn" del 2001 para transformarla en tetralogía) es auténticamente magistral y marcó un antes y un después con su psicodelia, sus guitarrazos cercanos al éxtasis, sus originales composiciones y la voz de James aullando sobre los acordes de su guitarra pero desde que se filtrase "Big Decisions" ya comenzó a sentirse cierta sensación de pesimismo ante "The Waterfall". ¿Qué le vamos a hacer? Nunca nada estará a la altura de los discos antiguos de My Morning Jacket, nada cubrirá las expectativas de los más exigentes o esnobs que parecen pedir una obra maestra con cada lanzamiento, además de un sonido innovador y revolucionario, como si no fuese suficiente componer buenas canciones que tuviesen que demostrar con cada nuevo álbum su valía. Si lo pensamos bien, esto es algo tan antiguo como la industria de la música; el público es habitualmente cruel y no entiende que los artistas crezcan y evolucionen, que pueden haber alcanzado el clímax de sus carreras hace algunos discos y lo que nos espere, simple y llanamente, sea buena música que nunca más nos noqueará como la primera vez que escuchamos algo de ese artista.

Recuerdo que cuando se publicó "Z" en el 2005, el disco recibió críticas absolutamente exageradas y otras muy tibias, parecía que no había término medio; o lo amabas o, por el contrario, eras más auténtico que el propio Jim James y lo bueno ya había pasado con "It Still Moves" dos años antes. Estuve en aquella gira y las crónicas eran tan dispares y extremas como las del disco; había plumillas que literalmente volaban con su música como otros que se quejaban de que aquello era un soberbio coñazo a medio cocer por "un grupo de country alternativo que se había empeñado en hacer shoegaze con tintes psicodélicos", cita absurda pero verídica. Pero pasó el tiempo, bendito tiempo, y aquellos que se mostraron templados con "Z" enarbolaron la bandera de que aquel y el siguiente ("Evil Urges") eran obras maestras y conformaban esa extraña trilogía que antes mencionaba. Por supuesto, cuando se publicó, tres años después, "Circuital" no faltó esa otra escena que describía al principio de este artículo; aquellos que a las pocas horas veían claramente un bajón creativo frente a esos otros que, minutos después de la primera escucha, aseguraban sentir escalofríos ante la nueva genialidad de My Morning Jacket. La verdad es que no sé a cuál de las dos facciones prefiero, ambas me parecen lamentables, supongo que es por ellas que Jim James comenzó a practicar meditación.

¿Y qué nos espera en "The Waterfall"? Un gran disco pero no una obra maestra, estupendas canciones interpretadas por un grupo notable y algunas, muchas de ellas, crecen dentro y emocionan, sacuden y agitan el interior de uno. ¿Qué más se puede pedir a estas alturas? Levemente superior a "Circuital", aunque en la línea, y quizá más redondo que "Evil Urges".  Así, el grupo se largó a los estudios Panoramic House en Stinson Beach del cual dice que se enamoraron y no deja de ser esclarecedor que Hallahan mencione la palabra presión en varias entrevistas promocionales, aunque sea de pasada y para acabar hablando de libertad. Según el batería, para la grabación del disco tenían tanta libertad que pudieron liberarse de toda la presión (¿presión, quién dijo presión?) y se sintieron tan inspirados que Blackenship, Broemel, Koester, James y Hallahan se encerraron y en pocos días se dieron cuenta de que tenían material de calidad suficiente como para completar un disco doble. Para James, Stinson Beach es algo místico y lleno de psicodelia, un sentimiento que se puede captar en su disco y más en concreto en "Like A River". Repitiendo de nuevo con Tucker Martine tras "Circuital", el grupo pasó también por los La La Land en Louisville y Flora de Martine en Portland para volver, de nuevo y sin remedio, a los Panoramic House de Stinson Beach y desechar por completo la idea de un disco doble, decidiendo sacar a la luz "The Waterfall" este año y otro más el año que viene, no sin antes embarcarse en una gira. Para James, este disco y el siguiente son como un puzzle que, supongo, interpretaran entrelazado en directo.

Si los antiguos My Morning Jacket ya nunca más van a volver y las canciones de "The Waterfall" parecen  sobras de los anteriores; os puedo asegurar que me encantan los nuevos My Morning Jacket y disfruto como un gorrino en un maizal con las sobras de la noche anterior porque el comienzo con "Believe (Nobody Knows)" no es solamente esperanzador sino un chute de optimismo. De acuerdo, no hay nada novedoso en ella (ni en el resto de canciones que componen el disco) pero "Believe" consigue hacerte saltar y es lo más parecido al sonido del deshielo con los primeros rayos de sol de la primavera. Jim James sube su tono en el estribillo como él sólo sabe para conseguir tocarnos la fibra y, aunque no haya guitarrazos, nos emociona igualmente, el trabajo de Koster es excepcional y su piano es el culpable de tanta frescura. "Compound Fracture" suena, cien por cien, a ellos mismos sin caer en el  patetismo del autoplagio; es soul y rock, es una puta maravilla en su puente y cómo se remata en el estribillo, pura alma...

La esencia de Stinson Beach se debería sentir en "Like A River", según James; una guitarra acústica, voces dobladas y fantasmagóricos ecos que, junto con arreglos de cuerda, se transforman en un estribillo levemente psicodélico en el que superponen capaz, capas y más capas. "In Its Infancy (The Waterfall)" comienza nerviosa, de manera compulsiva, para ser rota por las teclas de Koster. Es una canción que comienza de manera gigante, pareciendo un monstruo y, poco a poco, se va diluyendo hasta que vuelve la urgencia y se transforma en un medio tiempo en el que se incorporan el saxo de Carl y la sacudidas nerviosas al brazo de tremolo del puente de la Duesenberg de James y acaba como un mantra. El final de la cara A no podría ser de otra forma que con una delicada "Get The Point" que marca la diferencia y con la mano de Broemel en el pedal steel nos lleva a una de las composiciones más sencillas y amables de todo el disco, servirá de contrapunto a "Spring (Among the Living)" y de nuevo el grupo sonando como ellos mismos antes de desperezarse en el estribillo entre machaconas y ululantes guitarras con un final absolutamente orgásmico con el falsete de James cerrando con un aullido.

"Thin Line" suena bien y las guitarras parecen doblarse sobre sus propios arpegios pero, aunque suba la intensidad gracias a las voces, después de "Spring (Among the Living)" su efecto se disipa. El gran momento es cuando James se desboca como Neil Young y estrangula las seis cuerdas pero es un espejismo, sólo eso. "Big Decisions" es un buen single, puede parecer todo lo comercial y fácil que uno quiera pero no es más que "rock de arena"*, un canción infinitamente más accesible que el resto, no es la mejor composición del grupo pero cumple su función y el estribillo es pegadizo aunque el final sea simple de tan jodidamente obvio que es.

"Only Memories Remain" son siete minutos de textura, de ambiente, de soul-pop de influjo exótico y pinceladas setenteras, de nuevo es Carl Broemel el que la hace crecer gracias a su pedal steel y las guitarras soleando por Nels Cline la convierten en un tema hipnótico que alarga incomprensiblemente su final en busca de un clímax que, por desgracia, no termina de alcanzar. "Tropics" cerrará el disco con más fuerza y unas guitarras que, esta vez sí, nos hacen alcanzar el éxtasis justo antes del último estallido eléctrico. Como decía Hallahan, "el disco estará cuando tenga que estar" y, aunque parezca una perogrullada, no se me ocurre mejor muestra del buen estado de salud del grupo, estoy convencido de que My Morning Jacket todavía nos regalarán grandes canciones, que el resto llore todo lo que quiera y vuelva a escuchar sus antiguos discos, no les echaremos de menos en nuestras filas.

© 2015 Hal Incandenza

* "rock de arena"; Estilo o género perpetrado por artistas cuya ambición es tocar en recintos denominados "arenas", el término hace alusión a la "accesibilidad" y "estándares" de la melodía de sus canciones, digerible por todo tipo de públicos. En cuanto a la construcción, es una expresión muy norteamericana acuñada a un estadio cubierto, también llamado arena, con un área techada, casi siempre de forma circular u ovalada, diseñada para eventos deportivos así como presentaciones musicales. Se compone de un gran espacio abierto en el centro, rodeado por graderías y asientos para los espectadores. La característica clave es que el lugar donde se realiza el evento, se ubica en el punto más bajo (como la arena de los antiguos circos romanos), permitiendo una gran visibilidad. Suelen tener un capacidad de entre 6.000 y 20.000 espectadores siendo la antesala de los grandes estadios al aire libre.

Crítica: Shining "Halmstad"

Si eres de los que encuentran un placer morboso en el suicidio y disfrutan filosofando sobre el fatalismo o, si por el contrario y como nosotros, encuentras cierto deleite en su contemplación y las historias que rodean al acto, todo su fetiche y glamour, "Halmstad" (2007) para ti es un disco ineludible. El quinto trabajo de Shining, publicado en el sello Osmose Productions, arranca de manera excepcional e intrigante con un verso del poeta, de finales del diecinueve, William Highes Mearns; "Ayer, cuando subía las escaleras me encontré con un hombre que no estaba allí. Hoy tampoco estaba y deseo que se haya ido muy lejos" y un estallido oscuro como el carbón para "Yttligare Ett Steg Närmare Total Jävla Utfrysning" o, lo que es lo mismo; "Todavía, otro paso más hacia el completo y jodido ostracismo". Una maravilla de canción de más de seis minutos con tintes de black, metal, doom, hard, prog y hasta flamenco. Y es en este preciso momento donde, antes de describir el disco o intentar analizarlo, me veo en la obligación de hacer una pequeña reflexión sobre Shining y su creador porque me resulta del todo inconcebible que un tipo tan inteligente como Niklas Kvarforth y con una cabeza tan prodigiosa para la composición se comporte como un imbécil y eche por tierra su talento y trabajo él mismo. Me explico; Shining es un proyecto unipersonal pero no por su origen sino por el constante vaivén de entradas y salidas de músicos en sus filas de los que, tras casi veinte años desde su formación, tan sólo queda el propio Kvarforth. Al fin y al cabo, él solo se basta para componer las canciones y sostener, más mal que bien, ideológicamente al grupo. Niklas asegura que cuando ficha a sus músicos, éstos aceptan de inmediato y al percatarse de que la extrema actitud de Kvarforth es tan real como la vida misma, corren despavoridos. Shining, musicalmente hablando, podrían ser herederos de Bethlehem pero su propuesta es más rica por lo que esa supuesta herencia se queda tan sólo en ideológica, "etiquetológica" o seminal porque Kvarforth le da a ésta una vuelta de tuerca más, siendo la música Shining denominada como "black metal suicida", una etiqueta completamente absurda y opuesta al "depressive black metal". Vayamos por partes (nunca mejor dicho, hablando de Shining), la mencionada categorización me parece absurda porque estamos hablando de intentar describir con ella el subgénero de un subgénero de un subgénero como es el metal; me parece una estupidez porque la música de Shining actualmente contiene tantísimos elementos que denominarla black metal es quedarse corto; me parece algo pueril el que Niklas ahonde en el tan manido discurso de "lo mío es auténtico", "soy más negro que el black metal", "lo mío es auténtico de verdad" que tan sólo nos llevan al hastío...

Y, por último, detecto tantísimas incoherencias en su discurso estético y pretendidamente misántropo de autodestrucción, tan absolutamente carente de sentido y filosóficamente incongruente que quiero pensar que, en el fondo, lo de Niklas es tan sólo un error de puntería y, queriendo llegar a un público más amplio, se ha equivocado por completo. Su audiencia siempre se dividirá entre los tarados incapaces de ver las diferencia entre huevo y una castaña (los más peligrosos para ellos mismos y para el resto) y aquellos que acuden a sus conciertos alentados por su extraordinaria propuesta musical y salen espantados tras un festival de escupitajos, cuchillas de afeitar, sangre, arcadas y magreos a las primeras filas (para el propio Niklas, sin duda con poca vista comercial, éstos últimos no son más que "posers indignos" a los que vende su música pero sabe que no la sienten). 

En realidad, la propuesta de Shining quizá nunca llegue a trascender debido a que el gran público (ése al que Niklas, incomprensiblemente también teniendo en cuenta sus máximas, quiere acceder cuando suspira por tener la presencia de Dimmu Borgir) se quedará en la simple caricatura del tipo que se automutila en directo, que repartió cuchillas de afeitar entre su público y cuyo máximo sueño -hace unos años, según declaraba en varias entrevistas- era pegarse un tiro sobre un escenario pero, ahora porque llueve; mañana porque hace sol, nunca llega a perpetrar. Con esto no quiero decir que desee que Niklas se descerraje un tiro en plena actuación sino que quiero evidenciar lo débil de su discurso, lo insostenible de su supuesta y misántropa propuesta teórica cuando descubrimos que alguien que odia a la humanidad y proclama su autoextinción incluso ha tenido una hija o firma amablemente autógrafos. Prefiero tenerle muchos años entre nosotros si sigue componiendo cualquiera de los discos de los últimos quince años. Pero, por otra parte, me parece verdaderamente peligroso que alguien inteligente o con talento predique ideales tan dañinos si caen en manos equivocadas a sabiendas de lo poco que profundiza la gran masa borreguil, esa con tendencia a malinterpretar. Para llegar a la música de Shining -sin duda bella y magnética- hay que sortear varios escollos como es apartar la mirada de su puesta en escena, dejar a un lado su filosofía y obviar muchas veces las palabras de Niklas para no perder la magia.

Como decía, "Yttligare Ett Steg Närmare Total Jävla Utfrysning" es emocionante y despega con un ritmo pesado, guitarras enmarañadas y la desquiciada voz de Niklas (eso sí, más comedida que en otras ocasiones) para convertirse en una inquietante pieza acústica que divide la canción en dos partes. ¿Una guitarra flamenca? Sí, en efecto pero pronto se despereza una guitarra acústica que "suena por todo los Watain y Eriks" del mundo para volver a la calma y ser un sinuoso bajo el que marque el ritmo que será el que protagonice un cambio de ritmo glorioso en el minuto 4:56 y con un "ough!" muy a lo Tom Warrior y haga desembocar la canción de manera muy blacker.

Pero el tema que nos hará coger el disco, mirar la portada y darle la vuelta una y otra vez será "Längtar Bort Fraan Mitt Hjärta" ("El anhelo de mi corazón") en la que, por increíble que nos parezca, las guitarras (acústica arpegiando y la solista sobre ella) junto con el bajo, suena por los cuatro costados al "Animals" (1977) de Pink Floyd. Pronto cambiamos de ánimo y nos vamos a la densidad de la guitarras más metálicas, la canción remonta y con ritmo galopante, Niklas vuelve a regalarnos sus gruñidos, la batería se encabrona y el doble bombo atacan mientras la voz sube de intensidad para volver a la calma tensa del comienzo mientras Schill golpea su baqueta contra el herraje de la caja, la acústica vuelve a hacer acto de presencia y un bajo gordo y asfixiante rematan un agobio coronado por frases de la película de Erik Skjoldbjaerg, "Prozac Nation" (2001) con Christina Ricci. Más de ocho minutos que pasan en un santiamén...

La intensidad sube de nuevo con "Laat Oss Ta Allt Fraan Darandra", no es black metal -aunque las estrofas sean igual de agresivas y caóticas en su tono- ni falta que le hace, las guitarras rozan la acidez del industrial más noventero y el bajo vuelve a llevar el papel protagonista junto con la voz de Niklas. La tensión vuelve a hacerse patente con nuevos samplers y voces angustiosas, un precioso piano y arreglos de cuerda. El "in crescendo" es sencillamente magistral gracias al teclado y la batería marcial que acompañan a Niklas hasta que un riff cargado de mala ralea y un cencerro marcan el final de la canción mientras la guitarra se debate entre armónicos artificiales, distorsión a raudales y un pedal wah. No, no es black metal pero tiene su mala baba y entra como un tiro.

La pieza central es la desquiciante "Besvikelsens Dystra Monotoni" ("La melancólica monotonía de la desesperación") en la que Shining consiguen aunar arreglos de cuerda y guitarras eléctrica a la perfección, dos minutos de introducción de los más de diez de duración y la garganta de Niklas cabalgando ese traqueteante riff en el que uno no sabe quién se dará por vencido antes; si él o las guitarras. De nuevo, un armónico que despega como un cohete y blast beats a un ritmo endiablado. Una parte central, de nuevo acústica, en la Nicklas vuelve a volarnos la cabeza cuando (si antes nos parecía imposible la referencia al flamenco) nos vamos con una ranchera siniestra y fronteriza a sus alaridos, arreglos de metales y acústicas hasta un final totalmente jazzy (trompeta o sintetizador junto con un bajo y una batería a punto de romper en jam) para  rasgar de nuevo la canción con el riff inicial y esa batería negrísima que remata de manera machacona.

"Attiosextusenfyrahundra" ("86.400") es una bonita pieza de poco más de dos minutos sobre la sonata para piano nº14 en do menor,  popularmente conocida como "Claro de luna" de Beethoven que añade, aún más si es posible, dramatismo a "Halmstad". El comienzo de "Neka Morgondagen" ("Negación del mañana") podría haberse interpretado con violines pero son las guitarras las que, imitando su sonido, nos sumergen en casi nueve minutos -que, de nuevo, comienzan con Niklas muy a lo Warrrior- de hard rock, parte central acústica incluída, y un final acelerado que acaba de manera tajante, sumiéndonos en un silencio que, si escuchamos el disco con cascos y en plena noche, nos dejará espacio para pensar si automutilarnos los brazos o volver a escucharlo desde el principio en una de las experiencias más intensas que apenas cuarenta y cinco minutos puedan capturar. 

Un disco soberbio, inteligente, oscuro, negro, negrísimo y precioso, con tanto nihilismo y negación que casi consigue el efecto contrario. Una maravilla para gourmets exigentes amplios de miras pero no frágiles de corazón. Soberbio.

© 2015 Jota

Crítica: Morgoth "Ungod"

Tras casi veinte años de la edición de su último álbum, "Feel Sorry For The Fanatic" (1996), y casi veinticinco de su debut y obra culmen, "Cursed" (1991), los deathmetaleros germanos Morgoth vuelven al panorama musical con un nuevo trabajo discográfico, auspiciados por la discográfica de toda su vida, Century Media. En 2011, coincidiendo con el vigésimo aniversario de "Cursed", la banda decide abandonar su periodo de barbecho y reflexión para retomar la su actividad musical ante la "presión" de muchos de sus fans y promotores por realizar algún concierto especial para festejar tan conmemorativa fecha, y que daría como fruto su primer y único álbum en directo, "Cursed To Live", en el año 2012. Sí resulta curioso que la vuelta a la actividad se haya hecho con el nombre asignado por dos miembros que no forman parte del line up actual de los germanos, tal y como son Carsten Otterbach y Rüdiger Hennecke, guitarrista y batería respectivamente de su etapa más fructífera y exitosa, que abarca desde 1985, con la edición de las primeras demos y maquetas, hasta 1998, año en el que se produce la ruptura y quiebra de la banda tras las posterior gira de "Feel Sorry For The Fanatic" (1996), un disco adelantado a su tiempo pero que muchos de sus fans no supieron encajar fruto de un exceso inusitado de elementos electrónicos e industriales para la época en la que nos encontrábamos. Tal y como cuenta Sebastian Swart, antiguo bajista y actual guitarrista, tanto Carsten (dedicado a actividades relacionadas con el manager de bandas) como Rüdiger (metido a productor) eran en aquella época grande seguidores de la literatura de Tolkien, de ahí la elección de Morgoth (personaje temido de "El Silmarillion", maestro de Sauron y señor oscuro por antonomasia) como nombre para la banda, siguiendo de este modo la estela de otras muchas bandas de Rock y Heavy Metal. Sebastian sabía que tanto Carsten como Rüdiger no querían volver, no querían resucitar una banda cuyo último disco había sido fechado hacía ya quince años, pero por suerte tenía a Harald Busse en la recámara.

Si nos centramos en el presente diremos que Morgoth siguen sonando igual que hace 25 años, su death metal clásico parece no haber sufrido las inclemencias del tiempo ni el paso de los años, que de una manera u otra siempre acaba por influir en todos y cada uno de nosotros. Morgoth conocen muy bien sus raíces, obviamente éstas no se olvidan de un día para otro y tal como ellos defienden, nunca renegarán de ellas y a buen seguro que no caerán nuevamente en la trampa que supuso "Feel Sorry For The Fanatic" (1996). Ellos son los primeros conocedores de los activos que les trajeron hasta nuestros días, saben mejor que nadie que lo suyo es el death metal, que han nacido para tocarlo, logrando así el objetivo que todo músico desea alcanzar, y que no es otro que el disfrute personal y colectivo con su música y sus creaciones. Con el paso de los años Morgoth se han convertido en una banda muy sólida y respetada, de las pocas de coyuntura clásica que despuntaron en el país teutón, mucho más prodigioso y bondadoso en otros estamentos y otras etiquetas metálicas, tales como el thrash, el power o incluso el heavy clásico. Tras un Otoño (el de 2014) bastante movido para la banda, que comenzaba con la potente gira europea que juntó a los deathmetaleros germanos con los británicos Bolt Thrower durante 14 fechas los pasados meses de Septiembre y Octubre (Incantation, Vallenfyre o Soulburn también formaron parte de la misma) y que germinó con la entrada en el estudio para la grabación de su cuarto álbum, "Ungod", la banda afronta un 2015 lleno de proyectos y de buenas sensaciones, con un verano realmente apetitoso en cuanto a apariciones en conciertos y festivales se refiere, destacando su actuación en los tres grandes europeos, Hellfest, Wacken y Graspop. Seguro que no defraudan.

Lo que está claro es que "Ungod" lleva firmado el sonido oscuro y envolvente de cualquiera de los discos noventeros del quinteto teutón. Tema este último que resulta obvio descubriendo su tétrica y apocalíptica portada, cualidad que por otro lado era de esperar teniendo en cuenta la firma de la misma, y que no es otra que la del prolífico Seth Siro Anton, bajista del grupo heleno Septic Flesh y actualmente uno de los artistas más reputados dentro de la elaboración de artworks y portadas de discos de bandas de heavy metal (Moonspell, Caliban, Soilwork, Belphegor, Paradise Lost o los alemanes Heaven Shall Burn son algunos de sus muchos clientes)... El ritmo funesto lo marca desde el principio "House Of Blood", el tema más corto del álbum, pero el que mejor define el sonido de la banda, acercándose al sonido Tampa de coetáneos como Obituary y a los cuales hacen más de un guiño a lo largo del álbum, centralizados los mismos en la idea y el sonido de "Inked In Blood" (2014).

Por su parte "Voice Of Slumber", de la que recientemente grabaron un bonito videoclip, tiene la característica de ser uno de esos temas que te enganchan desde el principio, desde la primera escucha, gracias a un sonido duro y remolón ante el cual resulta imposible no doblegarse. Las guitarras denotan fuerza, ganas y para nada cansancio o hastío ni ninguna otra cualidad negativa; se nota que tenían ganas de grabar y de crear nueva canciones. "Snakestate", tema que lanzaron al planeta mundo para dar a conocer el nuevo trabajo (dejemos un lado "God Is Evil", Ep de adelanto). Posiblemente estemos ante mi tema favorito, donde el death metal fluye por sí solo y sale del alma de unos músicos que han crecido y madurado con un género que tiende a dar más disgustos que alegrías.

Con "Black Enemy", con un ritmo muy simétrico a "Snakestate", puedes sentir como se corta la respiración, el pulso se te acelera si te dejas llevar por las fantásticas estrofas y los prodigiosos puentes que nos llevan al apabullante gutural de Jäger. Un tema donde los punteos brillan por su ausencia pero que lo compensan con unas guitarras compactas que convierten la canción en un auténtico bloque de cemento totalmente impenetrable. "Descent Into Hell" es la más rocosa y abrupta de "Ungod", no es fácil de asimilar de primeras, pero no podemos negar que cuanto más escuchas le dedicas, más huele a azufre. El tema homónimo, "Ungod", se convierte en el corte con mayor metraje; estamos ante una pieza instrumental que a nivel particular no me dice nada y que considero se la podrían haber ahorrado, lo mismo que "The Dark Sleep", otra instrumental que resta más que suma y que de una manera u otra hace decrecer la nota global. Por el contrario "Nemesis" y "God Is Evil" sí que resultan menos chocantes, están más nutridas y más anquilosadas en el sonido old school de la banda, aunque para tema destacable o estrella habría que quedarse con "Prision In Flesh", donde las guitarras dobladas de la pareja Busse/Swart harán las delicias de los más familiarizados con los sonidos melódicos. Sin duda una de las mejores piezas de "Ungod", tratando de tú a tú y manteniendo una lucha de poder con la grandilocuente "Snakestate".

El disco finaliza con "Die As Deciver", tema que se incluía como cara B del single "God Is Evil" y que ya conocimos en 2014, y con "Battalions Of Strangers", que de una manera notable, aunque no sobresaliente, cierra la vuelta de uno de los grupos que mejor representan el old school en Europa...


© 2015 Lord Of Metal


Crítica: Primordial "Where Greater Men Have Fallen"

Como amante de la música hay bandas, estilos y discos que te van marcando como persona, te van guiando y te van moldeando. Es algo poderoso que por otro lado tiene la música y que otras artes poseen en menor medida o grado, y donde la capacidad de influjo o influencia que tienen es sensiblemente menor. Muchos de los que leéis con asiduidad (o no tanta) esta web ya habréis caído en la cuenta que los redactores de blogofenia sentimos verdadera admiración (también respeto, por supuesto) por un género tan poco usual como lo es el black metal. Siempre hemos defendido (y si nada lo remedia, así seguiremos haciéndolo) que el black metal es una música jodida y enrevesada, poco eficaz y menos aún eficiente. Estamos ante un estilo que cuenta con tantos admiradores como detractores, una etiqueta o marca que no conoce el punto intermedio de la balanza y que por causas extrañas y porque no decirlo, oscuras, siempre acaban por posicionarte en un lado u otro de la misma, y ves como de una forma un tanto innata viras sin compasión hacia el "sí" o el "no", hacia el "like" o hacia el "hate". Los extremos nunca han sido buenos, pero el black metal no entiende de medios caminos ni medias tintas.

Al igual que el resto de etiquetas musicales grupos de black metal hay a patadas, dicha subcultura (no seremos nosotros quienes neguemos que va dirigido a un público muy minoritario) tiene fuentes y raíces en todas partes del mundo, por mucho que los noruegos quieran bautizar su black metal como el auténtico y genuino. Bandas como Bathory o anteriormente Venom arrancaron las primeras sonrisas a los últimos 80 y primeros 90 a los adolescentes noruegos, a veces mucho más preocupados por montar escándalo que por hacer música propiamente dicha. Con ello no quiero decir que todos los miembros de aquella idea y de aquella fuente fueran iguales, todos sabemos que dicha generalidad siempre trae como consecuencia más errores que aciertos. Entonces, al igual que ahora, había músicos muy respetables y respetados, músicos de una gran categoría que con el paso de los años se han convertido en grandes iconos y grandes mitos. Músicos como Ihsahn (Emperor), o Fenriz (Darkthrone) e incluso Hellhammer (el más listo de los cuatro integrantes de Mayhem) hoy en día tienen una reputación y un reconocimiento total y absoluto. Así hemos visto a  Emperor llenar los Mainstage de los mayores festivales del mundo (Hellfest, Wacken, Bloodstock...) o a Hellhammer participar como batería invitado de bandas tan "hype" como pueda ser la formada por sus paisanos de Dimmu Borgir (para los menos familiarizados con la materia recordemos que las baterías de "In Sorte Diaboli" están grabadas por Hellhammer). Por cierto, un disco muy curioso el octavo de los de Oslo, donde su edición especial en digibook contenía un espejo para que pudieras leer, aunque fuera de manera un tanto insuficiente y torpe, las letras de su libreto, escritas en este caso de abajo arriba y de derecha a izquierda, creando de este modo un grado de satanismo y maldad nunca antes visto en el artwork general de la banda más mimada de Nuclear Blast. Hellhammer tocaba entonces los parches con la banda en los estudios Fredman de Fredrik Nordström, ¿habría tenido algo que ver con esa idea? Lo desconocemos, pero no lo descartamos.

Como comentábamos anteriormente el black metal no es un estilo propiedad de Noruega, ni tan siquiera de los países nórdicos; bandas alemanas como The Ruins Of Beveristas, los clásicos Helrunar o los místicos Nargaroth cuentan con el valor de tener en su activo varios de los discos más importantes, o al menos más refutados, del perfil más negro del metal. Curiosamente y aunque pueda parecer lo contrario, en una tierra tan alegre como la de San Patricio también hay bandas que se guían y se dejan querer por el black metal. De todas ellas la más representativa, o al menos la que tiene un mayor reconocimiento sobre el papel es Primordial, la banda de Alan Averill, uno de los frontman más serios y contundentes del metal extremo.

Alan Averill, un tipo que creció escuchando a Bathory, Celtic Frost e incluso Venom, no es de clase de personas que tienden a callase las cosas, las dice y las espeta como las siente en ese momento. Tras casi treinta años en la brecha, el vocalista vuelve a la escena musical con su octavo trabajo, "Where Greater Men Have Fallen", un título que en principio instiga un grado relativo de humildad y sobre todo de fragilidad. Averill, un tipo que odia las producciones discográficas actuales con programas como Pro Tools o Cubase, ha querido darle a su nuevo trabajo un enfoque y una frescura distinta a la que estamos acostumbrados en la mayoría de discos del siglo XXI. "Where Greater Men Have Fallen" no es un disco conceptual, no es un álbum que esté formado por una única y misma idea. Estamos ante un trabajo que habla de los ideales y de las esperanzas de una época y de una historia concreta, aunque como el mismo Alan reconoce, la idea central e inspiración principal le asaltó tras leer un libro que narraba la Exposición Universal de Chicago en el siglo XIX y que posteriormente completó con informaciones de la denominada Primavera Árabe y del fanatismo religioso. Primordial es un grupo muy político y social, muy atento a las informaciones del día a día y de los problemas por los que atraviesa este jodido mundo, y que Alan acaba por transferir a sus trabajos. Temas como la personal e inaccesible "Babel´s Tower" son capaces de dejarte de piedra gracias al sentimiento y al giro oscuro que es capaz de dar la poderosa voz de Averill. Un tema, que al igual que el resto de este "Where Greater Man Have Fallen", discurre por un ambiente lento y opulento, donde las guitarras pesadas y abruptas marcan la guía y la senda a seguir. No os esperéis temas enrevesados en la música de Primordial, la voz de Alan siempre ha sido su activo mejor valorado, en la que las inevitables depreciaciones del paso del tiempo parecen no tener consecuencia (al menos visible) en la misma.

Por su estilo musical para muchos Primordial tiene una cercanía mayor al Pagan Metal que al Black Metal, aunque el propio Alan contradice a todos los que predican dicha afirmación, diciendo que hoy en días las bandas actuales de Pagan Metal hacen Power Metal, y que Primordial para nada es una banda feliz y alegre; acto del que uno se da buena cuenta si escucha la canción homónima del nuevo redondo o la poderosa "The Seed Of Tyrants", una pieza sólida que arranca al desgarrador grito de "traitors" y que marca su fin al despiadado tono de "fools". Estamos ante la canción más corta de las ocho que forman este "Where Greater Men Have Fallen", que alcanza su culmen con la musicalidad y la melodía de su parte central, evocando un sin fin de notas que te hacen saborear un estilo único y genuino. Los parches lentos y sosegados marcan el comienzo de una de mi favorita, "Ghosts Of The Charnel House", donde Alan vuelve a desgañitarse para todos nosotros, poniendo una pasión y un sentimiento difícil de asimilar y descifrar sólo con palabras. Hay que escucharle narrar frases del tipo "The poor mouth speaks of begging bowl politics" o "It´s words cast long shadows from the doorway of the charnel house" para darse cuenta lo que realmente quiere expresar con cada una de esas palabra, o en la parte final de "Born To Night", donde su ambiente desolador es capaz de impregnar todo de tristeza y oscuridad, donde la desdicha y el infortunio aflora en primera persona . Tienes que cerrar los ojos y dejarte llevar por su música y su voz, debes hacerlo, ya que de este modo es como únicamente podrás disfrutar con total plenitud del sentimiento y la entrega de Alan y de Primordial. 

Nos encanta ver que todavía existen músicos tan entregados y tan profesionales, que no están simplemente por cumplir y llevárselo calentito a casa con una legión de fans de hace veinte años. Todavía hay gente que lucha por ser novedosos, por hacerse un hueco en el cada vez más difícil mundo del Rock. Ellos merecen todo nuestro respeto y admiración. ¡Grandes Primordial!

© 2015 Lord Of Fuckin' Metal

Crítica: Collapse Under The Empire "Sacrifice & Isolation"

Oscuro, tenebroso, sombrío, lóbrego, borroso, opaco, negro, nebloso, renegrido, cubierto, cerrado, nocturno, eclipsado, confuso, impenetrable, misterioso, ambiguo, irrespirable, sofocante, angustioso, agobiante, asfixiante, angustioso, dominante, dificultoso, arduo, complicado, complejo, engorroso, embrollado, enrevesado, intrincado, malvado, perverso, amenazador, pérfido, maligno, inicuo, tétrico, espeluznante, lúgubre, trágico, aterrador, enigmático, secreto, oculto, encubierto, recóndito, reservado, incógnito, indescifrable, tenebroso, abrumador, preocupante, sofocante, fatigante, opresivo, atosigante, agotador, desesperante, alucinante, atrayente, deslumbrante, fascinador, encantador, fantástico, asombroso, maravilloso,estupendo, extraordinario, fascinante, misterioso, divino, celestial, sobrehumano, mágico, taumatúrgico, extraordinario, fabuloso, asombroso, maravilloso, perspicaz, espabilado, despierto, vivo, astuto, despejado, agudo, lúcido, ingenioso, raro, chocante, insólito, excepcional, misterioso, singular, sorprendente, raro, chocante, insólito, excepcional, misterioso, singular, sorprendente, agotador, molesto, pesado, agobiante, agobiador, atosigante, angustioso, abrumador, agobiante, enigmático, secreto, oculto, encubierto, recóndito, reservado, incógnito, indescifrable, tenebroso, oculto, tapado, disimulado, encubierto, guardado, apartado, retirado, recóndito, desconocido, secreto, misterioso, considerable, significativo, principal, sustancial, notable, primordial, valioso, interesante, trascendental, fundamental, sólido.

Vital, urgente, grave, conveniente, solemne, preponderante, grande, enorme, pasmoso, sorprendente, admirable, fascinante, mágico, milagroso, portentoso, prodigioso, sobrehumano, increíble, fenomenal, sensacional, estupendo, extraordinario, desconcertante, extraño, conmovedor, embarazoso, turbador, embebecedor, embobador, entontecedor, espantoso, aterrador, magnífico, soberbio, maravilloso, espléndido, excelente, fenomenal, asombroso, inaudito, notable, apreciable, estimable, estupendo, encantador, sorprendente, prodigioso, pasmoso, fascinante, deslumbrante, mirífico, extraordinario, portentoso, fenomenal, magnífico, sensacional, fantástico, colosal, admirable, maravilloso, estupendo, extraordinario, soberbio, maravilloso, milagroso, fenomenal, prodigioso, asombroso, admirable, singular, increíble, grandioso, pasmoso, extraordinario, excelente, eminente, excelso, grandioso, extraordinario, digno, loable, serio, decente, íntegro, mesurado, honorable, eminenteinsuperable, excepcional, inestimable, espléndido, soberbio, admirable, inmaterial, celestial, divino, glorioso, paradisiaco, esencial, principal, importante, sustancioso, potente, vigoroso, enérgico, activo, fuerte, recio, valeroso, elevado, alto, eminente, encopetado, honrado, poderoso, influyente, fundamental, sustancial, básico, principal, primario, importante, necesario, decisivo, crítico, culminante, trascendental, trascendente, clave, esencial, capital, irreemplazable, necesario, fundamental, indispensable, imprescindible, esencial, obligatorio, forzoso.

Vital, primordial, central, vital, básico, fundamental, esencial, crucial, crítico, exacto, conciso, cierto, riguroso, específico, minucioso, detallista, determinado, concreto, matemático, claro, básico, elemental, esencial, primordial, importante, vital, severo, formal, sensato, circunspecto, responsable, digno, prudente, reservado, mesurado, imperturbable, solvente, discreto, respetable, respetuoso, cumplidor, puntual, celoso, recto, escrupuloso, reflexivo, sobrio, tieso, seco, taciturno, adusto, ceremonioso, solemne, franco, verdadero, confiado, cordial, natural, honrado, noble, limpio, veraz, serio, espontáneo, leal, abierto, efusivo, claro, ingenuo, inocente, frugal, parco, moderado, austero, mesurado, comedido, contenido, reprimido, parsimonioso, sensato, circunspecto, conciso, sereno, sencillo, escueto, prudente, serio, formal, abstemio, arisco, áspero, ceñudo, antipático, torvo, reservado, huraño, seco, serio, adusto, desabrido, intratable, insociable, ceremonioso, majestuoso, imponente, suntuoso, impresionante, germano, teutón, tudesco, boche, electrógeno, galvánico, electrizante, dieléctrico. 

Dos, dueto, pareja, par, fresco, gélido, helado, congelado, frígido, álgido, glacial, sofoco, calor, calina, agobio, calorina, ardor, ahogo, asfixia, calima, sofocación, sofocamiento, ejemplar, genial, perfecto, superior, estupendo, extraordinario, magnífico, soberbio, soledad, abandono, retiro, retiramiento, destierro, separación, apartamiento, secesión, reclusión, encierro, recogimiento, retraimiento, incomunicación, misantropía, ascetismo, clausura, abnegación, sufrimiento, padecimiento, renuncia, generosidad, privación, inmolación, martirio, expiación, oblación, ofrenda, afán, ahínco, ardor, brío, impulso, ánimo, denuedo, vigor, sacrificio, sudor, trabajo, empeño, valentía, decisión, arrojo, valor, ánimo, esfuerzo, intrepidez, ímpetu, denuedo, alentía, decisión, arrojo, valor, ánimo, esfuerzo, intrepidez, ímpetu, denuedo, ulterior, subsiguiente, consecutivo, siguiente, eterno, sempiterno, imperecedero, perpetuo, infinito, forzoso, obligado, preceptivo, necesario, imperativo, imprescindible, indispensable, preciso, imprescindible, indispensable, obligatorio, forzoso, inevitable, ineludible, imperioso, inapelable, inexcusable, irremediable, inenarrable, maravilloso, genial, sublime, único, divino, original, exquisito…

© 2015 Jota Jiménez

Concierto: Royal Blood (Madrid) 01.04.2015

SETLIST: Hole/ Come On Over/ You Can Be So Cruel/ Figure It Out/ Better Strangers/ Little Monster/ Blood Hands/ One Trick Pony/ Careless/ Ten Tonne Skeleton/ Loose Change/ Out of The Black/

Estaba muy motivado, me apetecía muchísimo ver a Royal Blood pero, según avanzaba la tarde, me fue entrando también mucha pereza mientras sonaba su disco de fondo. Madrid ayer lucía soleado y hacía calorcito, abrí un libro de Dave Foster Wallace y, de pronto, ver a dos paletos de Worthing (Inglaterra) tocar doce canciones sobre un escenario se me antojó como el peor plan posible para la tarde del miércoles, colgadme en la hoguera; me avergüenzo de mi comportamiento, podéis captar la insondable pena que me aflige y me sonroja mi falta de profesionalidad y objetividad matemática -inherente a todo buen crítico- ante mi aparente apatía por los nuevos "salvadores del rock" y por cómo me atrevo a escribirla en piedra. Que tampoco nadie me malinterprete por haberles llamado paletos porque no tengo nada en contra de ellos y seguro que son buenos chicos pero, acostumbrado a que todo el mundo diga que mis críticas son inusualmente subjetivas y personales, he decidido tirar la toalla y expresarme de la misma manera que el público de la sala La Riviera; de manera básica y sin criterio. Ayer la gente aulló, mugió, bufó, chilló y rebuznó en un protolenguaje primitivo o animal (sin duda adquirido en alguna universidad privada o festival indie) mientras tecleaban nerviosos en sus smartphones de última generación, los pulgares oponibles nunca han trabajado tanto como en este concierto... Con esto quiero justificar el que mi crítica será tan subjetiva como sus muestras de júbilo, sus exagerados adjetivos, sus estúpidas sentencias en redes sociales; "el dueto inglés" (desconocía que Mike y Ben cantasen alternando sus voces), "ayer incendiaron Barcelona y hoy debutarán en Madrid" (una web, supuestamente especializada en música independiente, que aseguraba sería la primera vez del grupo en la ciudad y también que en Barcelona, el día anterior, habían "incendiado" la sala calcando el mismo repertorio) o, la más divertida de todas; "maldigo a todos aquellos que estáis viendo a Royal Blood mientras yo estoy en casa" porque fue la única que consiguió producir en mí un atisbo de envidia insana imaginándome leyendo en la mía, ganándole tiempo al tiempo y no perdiéndolo en este concierto. Y es que ayer no eras nadie, socialmente hablando, si no subías a tu cuenta (de cualquier red social existente) una foto o un video de lo que muchos han bautizado como el "acontecimiento musical del año"… ¿En serio? ¿De verdad lo que vimos ayer en Madrid puede llegar a ser histórico? Pero volvamos a mi vida que, sin duda para mí es infinitamente más interesante que un hype como Royal Blood. Como os decía, amigos míos, estaba totalmente atrapado en la, a veces laberíntica, prosa de Foster Wallace e interrumpirla me parecía una indecencia. No es esnobismo, es que estaba enganchadísimo y no me apetecía coger el coche para largarme a un concierto y os juro por Pynchon y Barthelme que si dejé a Wallace fue porque había quedado con un amigo para ver el concierto juntos. No os espantéis cuando os aseguro que de no haber sido así le habrían dado mucho por el culo a la actuación del dúo inglés, perdón por lo que acabo de escribir pero, al fin y al cabo, ¿quiénes son Royal Blood? Un grupito con un sólo disco, teloneros de Foo Fighters y carne de la prensa inglesa que dentro de un par de discos de estudio, un directo, un dvd o un recopilatorio les abandonará a su suerte a menos que sean mínimamente inteligentes y sepan rodearse de amiguetes, se dediquen a producir, rodar documentales ("fufaitear" que decimos los entendidos) o provocar en sus entrevistas con titulares calentitos.

Pero, mira, es que no es posible que todos los conciertos sean "brutales", que todos los artistas "revienten" las salas, que todos los grupos sean "apisonadoras" en directo para todas las webs y todos sean "sold out" o, como anuncia un promotor español, "casi sold out" cuando la noche está a punto de acabar y no ha vendido más que uno o dos tercios de la entrada, ¿no te das cuenta?. Es que, matemáticamente/ lógicamente, es del todo imposible. Pero, ¿cómo explicarle a un chaval que ayer mojó sus calzoncillos, en la primera fila de Royal Blood, que lo que acaba de ver es un producto de segunda?

Desde el punto de vista técnico: Son dos músicos poco competentes. Mike toca con púa y rara vez digitará correctamente con todos los dos dedos de la mano izquierda (ésa que recorre el mástil, sí ésa). No tiene groove alguno o sentido del ritmo y apostaría lo que fuese a que comenzó tocando la guitarra en su adolescencia. Su técnica al bajo es pésima y cuando digo que toca con púa es obvio que lo hace porque su mano derecha no es la de Flea o Pastorius y será incapaz de seguir el ritmo mientras canta sino porque no tiene ningún recurso expresivo más que aporrear el bajo y, además, con la púa hará algunos riffs en las primeras cuerdas. Para rellenar el sonido utiliza un pedal octavador y para distorsionar un fuzz acompañado de un Super Shifter o un Harmonist por lo que nunca echarás de menos una guitarra , en realidad es lo que está tocando mientras el octavador (creo que el POG) rellena las partes del bajo. No pasa nada, no es la originalidad en persona pero supongo que para los chavales que estaban allí eso de ver a un grupo con sólo un bajo tiene que ser toda una novedad la mar de excitante y, por lo menos, sus riffs tienen tirón. Pero, aún así, lamento desilusionarles; Kerr no viene de Krypton e incluso cuando saca un "slide" para usarlo en su bajo, no resulta y parece que escuchemos la misma canción una y otra vez. "Ten Tonne Skeleton" es un aburrimiento en directo  y "Better Strangers" produjo un bajón insuperable en su actuación... Caso aparte es su voz, muy limitada y falta de potencia (en ocasiones tapada por la música), su tono es demasiado parecido al de White, demasiado. Tan sólo en un par de ocasiones podrá desprenderse de las comparaciones con el de Detroit para parecerse incluso a Bellamy como demostró en la mencionada "Better Strangers". 

Por otro lado, Ben no tiene pegada. ¿No tiene qué? Por muchos aspavientos que haga en directo, deja caer las baquetas y parece que ha pegado un buen "ostión" pero nada más lejos de la realidad. Como batería es también bastante pobre y se limitará a replicar las notas de todos y cada uno de los riffs, mismo compás y a tirar millas, como una base programada.

El sonido a un buen volumen, atronador por momentos pero no por el coraje de los músicos. Por mucho que subas el volumen y conviertas el techo de la sala en una masa de retroalimentación y pedos sonoros, no te olvides de que lo que "incendia" una actuación no  está en las manos del técnico sino en la de los músicos. Además, la sala tiene ya sus años y nunca ha sonado bien, menos con ese techo móvil que se retira en veranito y la deja al descubierto. Pero no pasa nada, obviemos la parte técnica porque nadie va a ver a Royal Blood a recibir una master class.

Desde el punto de vista de la entrega: Doce canciones, las mismas de los últimos conciertos. Se supone que son un grupo joven en pleno subidón a la fama. ¡Es su momento y tan sólo se limitan a repetir una noche tras otra las mismas canciones en el mismo orden!  La semana pasada, Van Morrison aseguraba que el repertorio había que cambiarlo todo lo posible para pasarlo bien tanto el público como los músicos, lo contrario es todo un aburrimiento. Morrison tiene sesenta y nueve años, Mike y Ben suman poco más de cincuenta entre los dos y repiten noche tras noche. Ni un cambio, ni siquiera la versión de "Roxanne". ¡Coño, algo que me demuestre que están vivos! Nada, cero. Salieron, tocaron y se fueron y después de "Little Monster", la sexta canción, comenzaron a extenderse entre canción y canción. Se apagaban las luces y nadie sabía que estaba pasando, si Mike cambiaba o no de bajo o tenían algún problema pero las interrupciones eran todo un "interruptus". Me hizo gracia ver a Ben salir al escenario con cerveza en mano y moviendo la cabecita con gesto de aprobación hooligan, me hizo gracia verle levantarse de su asiento tras la batería como si fuese Ulrich, me hizo gracia ver como su rostro no cambió ni un sólo segundo y se limitaba a beber cerveza tras cerveza y cómo, tan sólo al final y durante la absurdamente alargada versión de "Out Of The Black" saltó al escenario en lo que imagino, para él, era el clímax de su actuación.

Desde el punto de vista escénico: La batería sobre una tarima en el lateral derecho (desde la perspectiva del público) para llenar el vacío de no tener un grupo al completo y supongo que favorecer la interactuación entre los dos músicos. Un muro de "spots" tras ellos; un juego de luces ramplón donde los haya que sólo puede considerarse como parte del escenario porque los "spots" no se mueven; sólo se encienden, se apagan o varían la intensidad. El resto pertenecía al emparrillado habitual de la sala.

Desde el punto de vista económico para el bolsillo: La actuación de Royal Blood fue de poco más de una hora, 12 canciones a 24,80€ las sitúa a 2,06€ cada una. Supongo que a todos esos que les parece cara la descarga legal de música y el precio de la cerveza en la sala podrán entender que más de dos euros por tema, cuando muchos ni siquiera despegaron los ojos de sus móviles y el grupo poco aportó respecto a las interpretaciones del disco, sin duda, las convierte en algo caro.

Desde el punto crítico hacia el público: Una pandilla heterogénea de festivaleros indies, treintañeros con camisetas de Foo Fighters, pandillas universitarias. Todos muy guays, todos muy guapos (no todos pero no quiero ser hiriente, claro está) llenos de papel de fumar y tabaco de liar en sus bolsillos, vaqueros tobilleros, barbas de todo tipo, gafas chachis y "tatus" molones e incompresibles en la muñeca. Todos muy "jasp", todos muy "cool", todos con mucha conciencia social y modernos, todos armados con sus smartphones y, al menos, dos o tres redes sociales que alimentar. Todos permanentemente conectados, echando de menos y dando envidia a los "eternos ausentes" que se han perdido el evento del año porque son unos desgraciados y algunos "palos" de selfie sobrevolando entre la masa. Pero, en realidad, un público poco exigente que se largó religiosa y ordenadamente de la sala tras la duodécima canción, sin rechistar y creyendo haber visto el concierto de la primavera. Un público que celebró hasta el afine de una cuerda por parte del técnico y orgasmaron disparando fotos como locos cuando Mike tocó cuerda al aire y sonó un MI. Para colmo, en dos ocasiones se dignaron a cantar "Seven Nation Army" como si fuese de Royal Blood pero es que, claro, cuando Ben también la oyó se puso a dar palmas como el que más…

Volviendo a las impresiones generales; por momentos me encontré fuera de lugar. ¿Estaba loco o en el concierto equivocado? ¿Tenía todo el mundo razón? Por desgracia es algo mucho más sencillo. Royal Blood es un grupo más, ni han inventado ni inventarán la rueda. El término que mejor se ajusta a su propuesta es el de "telonero", es más; se inventó para ellos porque al terminar su actuación uno se queda con cara de póquer, esperando a que salga el artista principal. Son el típico grupo que no está mal para un festival indie, que es divertido y con el que te entretienes pero con el que si coincides en un gran festival (con mayúsculas) y ya les has visto una vez; aprovecharás para ir a comprar tokens para cerveza, un kebap o una camiseta para tu chica. 

Al acabar, a mi amigo no le había parecido tan horroroso y me decía: "bueno, no está mal, es su primer disco" pero, hacedme caso, he visto a grupos con un sólo disco dejarse la piel en el escenario y tocar como si fuese su último día en la tierra, lo de Royal Blood es pólvora mojada. Mi amigo insistía, "no está del todo mal, es pasable" y hasta dudé: ¿hemos venido a ver actuar a su hijo? No entendía sus paños calientes porque cuando alguien responde "bueno, no está mal" es que ha sido una puñetera mierda. De un concierto sobresaliente uno tiene que salir en éxtasis, queriendo escuchar toda su música e incendiar el mundo.

¿Hubo algo que mereciese la pena de la actuación? Claro que sí, salvo algún que otro momento como "Figure It Out" (en la que Mike imita a Jack White sin ningún tipo de complejo, como en "Blood Hands") o mi favorita; "Little Monster", cuyo estribillo me gusta mucho. ¿Algo más? Claro que sí…. Me gustan los bajos que luce Mike; ese Fender Starcaster o el bonito Gretsch Electromatic G2220 Junior Jet II Bass. Me gustó la rubita del lateral izquierdo que tuve todo el concierto delante, con su camisa blanca transparente, bebiendo cerveza a solas en plena madurez sexual, disfruté más con a ella que con el concierto de Royal Blood. Si lee esta crítica puede mandarnos un email y quizá, sólo quizá, leamos juntos "La Broma Infinita" de Dave Foster Wallace. El disco de Royal Blood ya lo he borrado de todos mis dispositivos y dudo mucho que vuelva a perder el tiempo con ellos, hay demasiada buena música ahí fuera como para perder el tiempo con modas.


© 2015 Hal Incandenza