BLUR contraataca con un regreso por todo lo alto

Doce años después, los ingleses publican "The Magic Whip" y consiguen el aplauso unánime de crítica y público con un disco diferente.

El fiasco de MONTAGE OF HECK

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¡Entrevista a Maurice Swinkels de LEGION OF THE DAMNED!

Con motivo de su próxima visita a nuestro país, hemos podido entrevistar a Maurice Swinkels, vocalista del potente combo holandés.

La catarsis de BJÖRK

La islandesa encuentra la liberación a través de la palabra en su mejor disco en años.

DYLAN por SINATRA, en estado de gracia.

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Uno de los grandes discos del año pasado; con buenas intenciones y lleno de mejores canciones.

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¡Nos largamos al HELLFEST!

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Ocho ciudades, ocho canciones y ninguna que justifique un disco

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Tuvimos la gran suerte de poder conocerle con motivo de su visita a España en su gira con Slayer hace dos años y ahora lo recordamos, breve pero intenso.

Crítica: Therapy? "Disquiet"

Me gusta Therapy? pero quiera verlo o no, lo cierto es que siempre será imposible juzgar cada nueva entrega de los norirlandeses comparándola con su magnífico "Troublegum" (1994) y de eso hace ya veinte años y es así nos guste o no. Pero no es algo tan injusto si prestamos un mínimo de atención a su discografía y la analizamos con cierto sentido crítico, olvidándonos de nuestra simpatía por el cáustico Andy Cairns y los buenos ratos que todavía nos hacen pasar en directo, porque con "Infernal Love" (1995) -que quizá nunca debían haber publicado aunque me resulte igual de atractivo que "Troublegum" y disfrute tanto como de "Nurse" del 93 o "Semi-Detached" del 98- comenzaron una linea descendente que les ha llevado al ostracismo. Claro que han grabado discos interesantes como "Never Apologize, Never Explain" (2004) o "Crocked Timber" (2009) pero tras "Troublegum" algo se perdió por el camino y, aunque con álbumes interesantes, nunca supieron adaptarse al signo de los tiempos y superar la transición del rock alternativo (con el que un grupo tan inclasificable como ellos encontró un paraguas bajo el que refugiarse y llegar a más público) enrocándose en álbumes que, con sus buenos y malos momentos, nunca terminan de despuntar. Pero supongo que todo esto que siento por los de Belfast no suena tan descabellado si descubrimos que después de girar por el aniversario de "Troublegum" (algo que, por cierto, le pega bastante poco a Andy Cairns) este "Disquiet" y su angustia podría llegar a ser visto incluso como su segunda parte y una vuelta al sonido más básico, que es lo que ellos mismos parecen haber buscado en todo momento (algo curioso si tenemos en cuenta que son un trío -un formato ya de por sí bastante básico- y que la producción de "Troublegum" de Chris Sheldon poco o nada tiene que ver con la del disco que nos ocupa). Pero volvemos al problema de siempre; lo que hace veinte años funcionaba de manera natural; ahora no. Cairns ya tiene cincuenta años y no suena demasiado creíble o peor aún; sus fans de entonces (los que fundamentalmente poblamos sus conciertos y seguimos comprando sus discos, porque pocos veinteañeros veo en sus filas) hemos crecido y esa forzada actitud de Cairns ya no es nuestra guerra porque tampoco nos suena ya creíble. Por otra parte la falta de urgencia, la falta de inmediatez en estas canciones es palpable, ninguna termina por estallarnos en la cara y, aunque bastante melódicas y accesibles en sus estribillos, simplemente no cuajan; lo que en directo les funciona con esa mala leche punky del norte de Irlanda, en disco se queda como un "revival" de rock alternativo. Seré aún más directo, si compramos discos y entradas para sus conciertos es porque la nostalgia vende, como puede pasar -y de hecho ocurre pero a otro nivel muy distinto- con un grupo como Helmet.

"Still Hurts" es esa canción que podríamos entender como el leitmotiv del grupo; todavía duele, esa angustia que antes mencionaba; esa ansiedad sigue dentro de todos nosotros por muchos años que pasen; "Each year It gets worse. It won't stop, still hurts" e incluso podemos entender ese verso de "I hear the judges judging. Shut up!" como un puñetazo en una mesa pero también como una innecesaria defensa pero esa apatía adolescente en la última estrofa que ahora mismo suena tan anacrónica como rancia; "I give up, you've won. I give it all to you. I'm helpless, I'm dumb, I watch the world on mute". Muy diferente es "Tides", no porque no ahonde en el imaginario del grupo, sino porque es pegadiza y uno encuentra cierta emoción en el estribillo. Me gusta esa imagen de "I think my ship has sailed" pero ese nihilismo ya absurdo de "I cant see tomorrow" reconduce a Cairns de nuevo al pesimismo noventero más tópico con "These tides leaving me behind. Day by day by day, your life ebbing out mine, wave by wave by wave" como ocurre con "Good News Is No News". El bajo de Michael y la batería de Neil suenan potentes y la SG de Cairns perfecta cuando su señal es limpia, lejos de ese fuzz que ahora les ha dado a todos los productores por incluir en su sonido como si éste fuese el ingrediente secreto cuando una banda quiere sonar cruda o directa (desde el punto de vista más técnico y gustándome demasiado los pedales, efectos y procesados, me gustan más las distorsiones con más compresión, no esas guitarras de garaje de mentirijillas que suenan como un ficticio cono de ampli vibrando como una pedorreta constante). Pero aunque disfrute el estribillo de "Good News Is No News", no me pasa lo mismo con su letra y termina por aburrir porque su fórmula musical esta agotada desde hace años.

"Fall Behind" brilla y su riff suena un poquito más cafre (como me gusta la estrofa con su tinte emocional) pero "Idiot Cousin" me aburre mortalmente (quizá porque creo haberla escuchado mil millones de veces a lo largo de los últimos treinta años en diferentes grupos), igual que no le encuentro la gracia a "Helpless Still Lost" aunque me guste la voz de Cairns sobre el bajo de McKeegan y agradezca el cambio pero no, no comulgo con su mensaje y me habría parecido mucho más interesante si en lugar de la ya clásica alternancia de estrofa (calmada) y estribillo (ruidoso) hubiesen explorado un poquito más. "Security" es un robo a mano armada del riff de "Trigger Inside" (del inevitable "Troublegum"). Paso por alto "Vulgar Display of Powder" (dejando a un lado las obvias gracias con el clásico), "Words Fail Me" me parece una canción menor y la punky "Torment Sorrow Misery Strife" me engancha más que las últimas porque siempre me ha entretenido mucho el punk más melódico de la costa oeste pero me resulta levemente deprimente su letra con su crisis existencial y ese contraste entre lo que uno fue y ahora se ha transformado. "Deathstimate" es directamente aburrida e inexplicable a estas alturas, siete minutos totalmente prescindibles.

Quizá sean grandes canciones y falle la producción, quizá necesitasen de un poco más de mimo pero, por mucho que nos empeñemos, y hasta las disfrutemos porque nos guste Therapy? no son más que más de lo mismo. No es un mal disco, para nada, en él encontrarás temas directos y hasta tarareables pero es un álbum más, simplemente eso, y no deja de ser algo bastante triste hablar así de ellos cuando todavía podrían tener mucho más que decir.

© 2015 Jim Tonic

Crítica: Brandon Flowers "The Desired Effect"

Si te digo que "The Desired Effect" es el mejor disco de Brandon Flowers desde "Sam's Town" de The Killers pensarás que estoy exagerando porque seguramente hayas escuchado cualquiera de sus canciones y, si no eres muy fan de Flowers, hayas salido en retirada, asustado/a por su sonido. Pero es cierto; es su mejor álbum desde hace casi una década lo que lo que, desde luego, no deja en buen lugar a "Day & Age" (2008) y, menos aún, a "Battle Born" (2012) ahora que hasta el mismo Flowers reniega de él y promete un nuevo disco del grupo para resarcirse. "Flamingo" (2010) no era, en absoluto, un mal paso, sus canciones me gustan y la producción también (aunque sea incapaz de detectar el efecto Lanois que tanto me gusta) y aunque mucha gente lo tachase de plano lo cierto es que cualquiera de sus canciones podrían haber pertenecido a cualquier disco de The Killers o, por lo menos, sus caras B pero en "The Desired Effect" hay mejores canciones, más sólidas (otra cosa es que te guste su estética; desde la portada hasta la producción todo es ochentero, suena a "FM de coche" y su portada es puro arte de cassette. Y es que si "Flamingo" era un hiato del grupo y una condena para Flowers que tenía canciones escritas pero no un grupo con el que grabarlas porque el suyo estaba exhausto tras girar y girar, "The Desired Effect" posee una naturaleza diferente y posiblemente podríamos hablar de él como su debut porque está escrito y parido como una unidad y no como una forzosa escapada. Si eres de aquellos que disfrutaban de los Killers más directos, más guitarreros, más espídicos e instantáneos, olvídate de este álbum porque aquí suena por Visage, Camouflage, Level 42, Baltimora e incluso a The Communards, obviamente todo tamizado bajo la producción de un disco en nuestra década y evitando el horterismo y la hombrera de la de aquella. Pero, claro, ¿qué le voy a contar a alguien que conozca a Flowers si éste ya apuntaba maneras versionando en directo a Alphaville? (por cierto, qué gran banda y qué injustamente tratada en el tiempo). Por tanto, lo nuevo de Flowers gustará a los más fanáticos y a aquellos que disfrutamos sin complejos el sonido de aquellos años porque crecimos irremediablemente con aquello como banda sonora y rechinará a todos los seguidores de la primera etapa de The Killers pero, si me apuran, es que "The Desired Effect" es, "compositivamente hablando", casi lo mejor desde "Hot Fuss" (2004).

Con la ayuda de Ariel Rechtshaid (quien atesora en su currículum a artistas del indie más indie como a estrellas del mainstream como Madona, Usher o Justin Timberlake) y grabado en los propios estudios de Flowers, Battle Born Studios. "The Desired Effect"suena tan exuberante como vitalista su apertura con "Dreams Come True", entre grandilocuentes metales enlatados para que Flowers saque desde la primera canción toda su imagineria religiosa recurrente en sus letras; "A natural believer I don't carry any bones. If you see things a little different I'm not casting any stones, you're taking it for granted I've got the right to speak my mind. I'll overcome the dark just like the dead, the lame, the Leper and the blind like Lazarus or the mother of Peter's wife" pero no pasa nada, la religión y sus imágenes siempre han tenido a la música como poderoso vehículo y el élan vital de Flowers siempre ha sido la religión, esa que le ha hecho compaginar su vida privada con la de una estrella rock. La canción funciona y bien, muy bien, con su reverberación en la voz, su comienzo vibrante, sus coros y todo el exceso del que se ha querido servir como "Can't Deny My Love" es un single perfecto con el que viajamos en el tiempo a excepción de un par de compases que delatan la rabiosa actualidad de sus sintetizadores, por mucho que Rechtshaid y Alan Moulder los hayan coloreado. "I Can Change" es bonita y cumple "el correcto lugar de la tercera posición en un disco" con una subida de intensidad con Jimmy Sommerville aullando, suena a The Communards y por eso gusta, además del mensaje optimista de Flowers.

"Still Want You" es divertida y no hay que buscarle más, el estribillo es genial y aunque pueda no resultar del todo ese curioso "hijo bastardo que es el soul blanco de onda media de los ochenta", tiene un puente a la altura. "Between Me And You" cierra la primera mitad de manera calmada y mucho más elegante, quizá una de las mejores aunque resulte menos atrevida que el tono general de todo el álbum. Y es que "The Desired Effect" me gusta en especial porque es un disco estupendamente equilibrado que no decae en ningún momento y así se abre la segunda mitad con "Lonely Town" en la que lo único que me sobra es el maldito autotune que no creo que Flowers necesite en absoluto como tampoco la canción, que es una maravilla en sí misma. "Diggin' Up The Heart" podría haber sido firmada por The Killers pero las guitarras son claras herederas del rock n' roll más clasico a pesar del envoltorio. "Never Get You Right" no termina nunca de arrancar y podría ser la menos agraciada del conjunto por ello, porque nunca alcanza un clímax y, de haber sido concebida así, debería ser capaz de mantener el interés o la emoción durante sus más de tres minutos pero para ello ya está "Untangled Love", una auténtica maravilla pop con toda la épica que le falta a los últimos discos de The Killers y  demuestra una prematura madurez de Flowers en solitario como la sintética y de comienzo minimalista, "The Way It's Always Been" que, paradójicamente, es la única de todo el disco que produce a solas el propio Flowers.

"The Desired Effect" es valiente, tan valiente que dividirá a su audiencia, que confirma a Brandon Flowers como un buen compositor de pop y que hará que otros muchos suspiren por la vuelta de The Killers pero seamos sinceros; Brandon Flowers está vivo y muchos de los que les descubrimos en "Hot Fuss" ya no (la mayoría de aquellos chavales han crecido y quizá no con tanta gracia como el cantante de The Killers), un disco que de tan fresco asusta pero, aún así, no resulta ni lo mejor de lo que podría haber sido ni se confirma como el espaldarazo definitivo a su carrera en solitario, es un buen disco con estupendas ideas pero no es todavía el gran disco de Flowers.
© 2015 Conde Draco

Crítica: Iron Savior "Megatropolis 2.0"

Resulta cuando menos extraño ver reediciones de trabajos discográficos que apenas cuentan con ocho años de vida, es algo que evidentemente no podemos catalogar de frecuente o de habitual. Las reediciones tienden a surgir y ver la luz con el paso de las décadas, recuperando etapas discográficas un tanto olvidadas tanto en la retinas de los músicos como del público. El caso de "Megatropolis" y de Iron Savior es un tanto atípico; "Megatropolis" es un álbum editado en 2007, una fecha considerada reciente teniendo en cuenta que estamos en 2015, pero que al parecer se habría visto agotado las ediciones que la discográfica AFM Records tenía en su poder. En un comunicado que recientemente sacaba Piet Sielck así lo expresaba, y en ese sentido añadía que él no había quedado nada satisfecho con el resultado final de la obra, afirmando que había cometido muchos fallos y errores debido a que por entonces estaba centrado en su otra banda, Savage Circus; y que en vez de volver a tirar del máster, que hubiera sido los más eficaz, prefirió reeditar el álbum con una nueva mezcla e incluyendo un par de bonus tracks. Aunque eso de bonus tracks entre comillas, ya que una de ellas se recogió en la primera edición japonesa mientras que la segunda lo hizo en la edición especial en digipack, la cual se editó en Europa. También hay que destacar que este año 2015 la banda de Sielck verá editado su primer dvd/cd en directo, si no tenemos en cuenta aquel "Interlude" de 1999, el cual recogía cinco canciones de su primer trabajo, "Iron Savior" (1997), y que fueron grabadas en directo en el festival del Wacken de 1998, y en el que además de esas cinco piezas se recogían varios descartes de dicho debut y una versión de "Desert Plains" de Judas Priest, una de las bandas favoritas de Piet.

Iron Savior ha sido el claro ejemplo de una banda que ha ido de más a menos. Se creó en la ciudad alemana de Hamburgo, cuna del movimiento power alemán, y lo hacía justo cuando el movimiento atravesaba por su mejor momento. Subidos en la cresta de la ola surfearon como los mejores, sacándose de la manga un debut fantástico y glorioso, que en poco tiempo se convirtió en uno de los referentes para la etiqueta. En contra de lo que predicaban sus colegas de escena, Piet dejó de lado los mundos fantásticos, los dragones, los castillos y las princesas, para centrarse en el espacio y en el mundo futurista, que es donde se sentía realmente cómodo. Sielck, un conocido de la escena alemana, se supo arrimar a buen hombro y reclutó a dos viejos amigos para grabar el álbum que llevaba años rondando por su mente. Los elegidos para formar parte de su primera aventura fueron ni más ni menos que Kai Hansen (Helloween, Gamma Ray) y Thomen Stauch (Blind Guardian, Savage Circus), dos de los artistas más relevantes con los que contaba entonces el power metal y que le dieron el sabor y una entidad muy personal a aquel "Iron Savior" (1997), que todos los amantes del buen power no olvidarán con facilidad.

Con "Unifacation" (1999) empezaron a aparecer en escena los primeros fantasmas. Algunos definieron (sin razón ni criterio alguno) el disco como progresivo, comentaban que la banda se había vendido y había renegado de sus raíces. Desde un punto de vista personal he de confesar que nunca vi ningún aspecto "progresivo" en "Unification". Es cierto que los temas no eran tan directo ni tan revulsivos como los que integraban y se planteaban en su debut, pero de ahí a decir que el álbum era progresivo....Por desgracia todo lo que vino después de "Unification" sumió a la banda en una caída libre total y absoluta. La pendiente comenzaba a descender y los frenos empezaban a fallar; un tímido "Dark Assault" apenas pudo salvar los muebles para la quema que posteriormente llegaría con "Condition Red" y sucesores, tras la marcha definitiva de Kai Hansen (Stauch, aunque trabajaba con él y con el sueco Jens Carlsson- Persuader - en Savage Circus, ya había dejado Iron Savior en el primer álbum). Así las cosas, discos como "The Landing" o "Battering Ram" pasaron totalmente desapercibidos, la banda se desinflaba por momentos y perdía el impacto mediático que había logrado crear en los últimos 90. "Megatropolis" (2007) fue más de lo mismo, nunca llegó a cuajar del todo entre un público, que en el nuevo milenio prefiere otras recetas a las clásicas de los noventa.

Pero es que "Megatropolis" es un buen disco, no es que estemos ante un clásico del power metal, obviamente no lo es, pero sí que tiene temas interesantes y destacables. La nueva mezcla que llega bajo el nombre de "Megatropolis 2.0" (2015) les ha quedado jódidamente bien, se nota que Piet tenía ganas de resarcirse y darle un viraje a la grabación del 2007. "The Omega Man" transmite fuerza, transmite pasión; con un comienzo al más puro estilo Judas Priest (antes comentábamos que los británicos son una de las bandas favoritas y de referencia de Piet) te deja muy buen sabor de boca, gracias a unas guitarras afiladas como cuchillos a un Sielck cantando a un nivel realmente óptimo, que no se amilana y que va a más con el paso de los minutos. "Megatropolis" se fija más en el ADN de los temas de "Unification", un corte más colorido que directo, que muestra la versatilidad de un vocalista y un guitarrista hecho para el directo. Un tema muy rápido que hará las delicias de aquellos que como un servidor disfrutamos de canciones como "Starborn" o "Coming Home"...

"Megatropolis" es un trabajo muy constante que no pierde fuelle ni temple con facilidad, así tenemos tracks tan rudos y vigorosos como "Flesh" o "Cybernatic Queen", que sin ser de los más rápidos, sí que son de los más certeros, gracias en el caso de "Cybernatic Queen" a uno de los mejores estribillos de la discografía de Iron Savior. Un tema realmente apasionante, donde Piet canta con un sentimiento y con unas ganas dignas de admirar. Sin duda estamos ante una de esas canciones que no te cansas de pinchar una y otra vez... "Running Riot" es un old school en toda regla que viene sellada con la marca de la casa, en donde el speed metal gana posiciones en detrimento de los adornos musicales, mientras que "A Tale From Down Below" se queda un tanto coja, ya que la composición no cumple los requisitos mínimos para distanciarse de los temas más criticables de la banda germana. A "Cyber Hero", aunque un poco más animada que la anterior, le sucede algo parecido, no acaba por estallar y sobre todo por despertar en nosotros un mínimo de curiosidad, ya que viene conjugado por la vieja y minada fórmula del power metal teutón, y que en pleno siglo XXI te pilla un poco a pie cambiado...

Sin ser la alegría de la huerta, "Still Believe" y "Farewell And Goodbye" se dejan querer gracias a unas buenas baterías y a unas más que interesantes melodías. Dos temas que marcan la parte final de un álbum que sin ser un clásico, se deja tocar y escuchar.

© 2015 Lord Of Metal

Crítica: 4Arm "Survivalist"

Muchas cosas son las que les ha sucedido a 4Arm en muy poco tiempo; tras la edición de su tercer álbum, "Submission For Liberty", y cuando la cosa parecía ir sobre ruedas para una de las bandas australianas de thrash metal con mayor proyección, todo se tuerce y se va al garete. Desde su debut en 2005 con "13 Scars", el line up de la banda permanecía inquebrantable, logrando de este modo forjar una banda realmente sólida y genuina. Pero como se suele decir, la alegría dura poco en la casa del pobre, y no tardarían mucho en aflorar los problemas típicos entre los músicos de cualquier banda de este podrido mundo. En 2013, por motivos familiares, su guitarrista John Paul (Johnny) Glovasa abandonaba el barco por motivos familiares, presuntamente serios y ciertos. No mucho más tarde le llegaría el turno de partida a su frontman, Danny Tomb, un tanto cansado del rumbo indefinido de la banda y buscando encontrar su sitio y espacio en el atestado panorama musical. Un Danny que por otro lado más preocupado por codearse y hacerse fotos con los grandes del thrash metal que de hacer música propiamente dicho. Parece no obstante que tras meses a la deriva ha logrado centrarse un poco, y su proyecto Meshiaak verá pronto editado su primer trabajo. Cierto es que ha logrado juntar un line up realmente llamativo, con la batería de Jon Dette (Anthrax, Slayer, Testament, Iced Earth...) como principal baza, y en el que también participan su amigo, el guitarrista Dean Wells, y el bajista Nick Walker.

Con este plante sobre la mesa, los dos miembros fundadores de 4Arm, el bajista Andy Hinterreiter y el batería Michael Vafiotis, toman la decisión de continuar con la banda, y distanciarse de este modo de los pasos seguidos de los que por entonces eran sus compañeros. En un primer lugar, tras la salida de Johnny en 2013, y con la banda en plena gira, los australianos deciden contratar a Markus Johansson para cubrir el último "leg" que les faltaba para concluir el tour de presentación de "SFL". El de Chicago encajó perfectamente en la banda, hasta el punto que en Enero de 2014, y tras la sorprendente salida de Danny, le contratan definitivamente como guitarrista y vocalista, pasando de este modo a convertirse en el nuevo frontman de una banda que no atravesaba por su mejor momento, pero que obligatoriamente debía (y tenía) que volver a creer en sí misma para no perder el aval y el sustento que se ganaron con sus tres trabajos previos. Con la banda en formato de trío empiezan a surgir los primeros matices del nuevo álbum. El año 2014 fue sin duda un año lleno de brainstorming para los australianos, ya que donde se gestaron las principales ideas que posteriormente se materializarían en "Survivalist", su cuarto y mejor vástago hasta la fecha.

Con "Survivalist" ha ocurrido todo lo contrario de lo que en un principio se podría esperar dada la situación previa de la banda, ya que la pérdida de dos guitarristas y un cantante (recordemos que Tomb era guitarrista y vocalista) no pueden considerarse menores en una banda de thrash metal. Pero es que Johansson y sobre todo, su flamante fichaje, el "guitar hero" greco-alemán Evan K, un shredder melódico al más puro estilo Gus G., han sabido rellenar e incluso cubrir con cierto desahogo los huecos dejados por Danny Tomb y Johnny Glovasa. "Survivalist" es un gran trabajo, uno de mis favoritos de lo que llevamos de año, al menos uno de los que más me ha llamado la atención. En esta ocasión el thrash metal deja hueco y vía libre a otras estilos y a otras etiquetas anteriormente inexistentes en los australianos. De primera mano no podemos aseverar categóricamente que "Survivalist" sea un disco exclusivamente basado en sonidos thrash metal, en él hay mucho más...hay heavy, hay rock, hay elementos progresivos e incluso (sí, que nadie se asuste) algún que otro guiño power. Y en cierto modo ésta puede que sea la mayor diferencia con el fantástico "Submission For Liberty". Su tercera obra era un disco directo y enormemente agresivo, no dejaba lugar a dudas, en él las medias tintas no tenían sentido, iba directo y dirigido al entrecejo, a reventarte y partirte en dos. Con la producción exquisita de Vafiotis y Tomb (Danny proviene de una familia donde todos sus miembros son músicos; su padre saxofonista, su hermana violinista y su otro hermano, guitarrista al igual que él), y con la buena mano que siempre tiene para el proceso de mezcla un nombre de la talla de Matt Hyde (Machine Head, Metallica, Slipknot...) el resultado final de "SFL" fue realmente brillante...Con el nuevo line up, la banda ha dado un paso hacia adelante, se ve que han progresado a nivel musical, han madurado y son más músicos, lo que les ha llevado a moverse por terrenos mucho más elaborados y dinámicos, dando un valor añadido y sorprendente a su música. Dicho de otro modo, "Survivalist" no tiene nada que envidiar a cualquiera de sus anteriores composiciones.

El comienzo de "Eyes of the Slain" deja muy claro por dónde van a ir los tiros en la nueva obra. Es el primero de ocho temas, sensiblemente extensos en su mayoría, donde el aporte instrumental va a tomar un papel especialmente relevante. Se nota que sus dos guitarristas, Johansson y Evan K, vienen de la onda clásica, y que en ese sentido son capaces de hacer lo primero que se les venga a la cabeza con su instrumento. Con un sonido fantástico, los riffs están siempre en todo momento adornados por parches milimétricos o punteos estratosféricos, siendo la batería y las guitarras las principales bazas de una banda, que guste o no, ha perdido cierta calidad vocal con la baja de Danny. No obstante este aspecto no deja de ser totalmente imperceptible cuando te dejas llevar por las maravillas musicales que contiene "Survivalist". Muy emocionante el comienzo de "Fragment of a Dream", con un Johansson magnífico haciendo rugir su Kramer y con un Evan K disuasorio, capaz de hundirte la moral con los continuos punteos que desata su Flying V destilados a través de su amplificador favorito, el Engl Ritchie Blackmore, y que como ya anunció en más de una ocasión, utilizará para la grabación de su futuro álbum en solitario.

"Poisoned Mind", el primer adelanto que ofreció la banda para dar a conocer la buena nueva a sus fans , es uno de los temas más directos y compactos que nos vamos a encontrar; de alguna manera continua la estela de los temas que formaron "Submission For Liberty", más aguerridos y brutos, donde el sentido común se imponía a la pasión. Sin duda y sin miedo a equivocarnos, diremos que "Poisoned Mind" hará las delicias de los amantes del groove más pesado y dinámico. Difícil resistirse a una maravilla de tal calibre...Algo parecido sucede con "Poverty Of Flesh", resultando muy difícil dar la espalda a un tema que entra de primeras, que se presenta sin avisos ni concesiones. De mano te encuentras que uno de esos punteos gloriosos que la doble pareja de hachas vuelve a sacarse de sus chisteras. Los solos abundan en un tema mayoritariamente instrumental, con algunas marcas y registros más propios del power y del happy metal que de sonidos más puros y extremos. No obstante que nadie se asuste ni se lleve las manos a la cabeza; los puristas pueden estar tranquilos, que aquí hay música de todos los colores.

Después de "Poverty Of Flesh" llega el momento de disfrutar de toda una obra maestra y de todo un cinco estrellas de los que por desgracia escasean en el panorama musical actual. Pocas canciones han sido capaces de despertar en mí tanto sentimiento y tanta rabia acumulada como "Lights Out", donde las guitarras limpias y afiladas se fusionan con varios de los riffs más profundos y dolorosos de todo el álbum. Como si de un "Crusade" (Trivium) en su fase preliminar se tratara, "Lights Out" es una de esas canciones que te llenan y te alcanzan, que te tocan la patata y que no te dejan impasible. Su enorme versatilidad y sus poderosos cambios de ritmo la convierten por derecho propio en el activo más preciado y con mayor proyección futura de estos australianos. Por su parte con "In Living Decay" recuperan la velocidad y el frenetismo de piezas como "Poisoned Mind". He de reconocer que en algunas partes de la misma el registro de Johansson se muestra realmente similar al que utilizaba Tomb en varios de los cortes de "13 Scars".

En "Ignitor" es la batería de Vafiotis la que juega a sus anchas, equilibrando a la perfección la conjunción entre las pista vocales de Johansson y la de sus guitarras. Otro tema fantástico, que no hace otra cosa que sumar y añadir fuerza y sobre todo carácter a un disco realmente brillante...Ponerle cuatro o cinco estrellas en este caso es irrelevante, se mire por donde se mire "Survivalist" es un trabajo sobresaliente. ¡Larga vida a 4Arm!

© 2015 Lord Of Thrash Metal

Crítica: Death Cab For Cutie "Kintsugi"

Quizá todo se deba a esa manía nuestra, tan inherente al corazón, de empeñarnos en que aquellos artistas que una vez tocaron nuestra fibra vuelvan a acertar y darnos en el corazón con cada muestra de su arte. Pero en los últimos pasos de Death Cab For Cutie el problema no parece nuestro sino de Ben Gibbard porque durante años mostró su genialidad; su habilidad para sacudirnos emocionalmente y ahora la magia simplemente se ha esfumado. No estoy exagerando, Death Cab For Cutie son un gran grupo y Gibbard sigue componiendo grandes melodías pero son sólo fuegos artificiales, no duran demasiado en el recuerdo, no marcan a fuego como antes, no te hacen volver una y otra vez a ellas. Lo peor de todo es que, aunque "Kintsugi" tenga calidad a raudales, a veces uno tiene la sensación de que Gibbard está a medio gas, su voz no transmite como antes y se le siente desganado en algún que otro momento. Quizá, y volviendo a mi planteamiento inicial, en el cual eximimos de toda culpa al artista para cargarnos nosotros con ella; los artistas son personas, maduran, crecen y rara vez es como todos querríamos o no es en sincronía con su público y tampoco tienen por qué pero nosotros tampoco por qué de guardarles fidelidad y agradecimiento eterno por lo que una vez fueron capaces. Si Gibbard firmase de nuevo algo tan intenso como "Trasantlanticism" ni a nosotros mismos, doce años más tarde, nos llegaría igual.

Quieran o no, la marcha de Chris Walla afecta y quizá no tanto su mutis por el foro como la incomprensible rémora que ahora parece haber supuesto su presencia en los últimos años sobre los hombros de Gibbard, aquel que era llamado "el arma secreta" del grupo. No es algo que me esté inventando, basta leer las declaraciones de Ben para adivinar cierta sensación de alivio en la salida de Chris recordándonos a todos a esas parejas en las cuales ninguno de los dos está a gusto pero tampoco alguno da el paso y cuando una de las partes se anuncia en retirada el otro respira aliviado. El abrazo tras la última canción no sabe a nada si durante las últimas entrevistas dejas ver el peso del que te has librado porque el otro haya tomado la decisión y el binomio Gibbard/ Walla resulta que estaba dañado desde "Narrow Stairs" (2008) o incluso "Plans" (2005). Al final, parece que el grupo era demasiado pequeño para un Gibbard, para un Walla…

Primer disco sin Walla a las guitarras, en las canciones y, por supuesto, tras los mandos de la producción que en este último asume Rich Costey. Decir que se nota en detrimento del álbum es toda una estupidez porque suena fantástico pero sí que cambia ligeramente el sonido del grupo y tan sólo conservará su identidad en algunas canciones pero el principal inconveniente que veo en él es la aparente falta de gracia a pesar de contener  grandes temas como "Black Sun" o la bonita y acústica "Hold No Guns", como ligeramente poco afinada me parece la inspiración de Gibbard en el apartado lírico; siempre me había gustado su capacidad para diseccionar el complicado mundo de las relaciones, la distancia entre las personas, la soledad, la aparente esperanza en un email, un mensaje de texto, una llamada o una foto y todo el imaginario con el que Gibbard era capaz de contar una historia en tres minutos y llegar a conmover con pocas palabras, en "Kintsugi" no escucho nada de eso y hasta llamar "Kintsugi" a este disco puede parecer pretencioso cuando uno quiere dar la sensación de que no hay fractura, ni profesional ni personal, o ruptura alguna que haya que unir con canciones de oro y plata porque nada más lejos de la realidad.

"No Room In A Frame" nos reconcilia y hace de espejismo abriendo el disco, como "Good Help (Is So Hard To Find)" (con un gran ritmo funky mezclado con los adornos más horteras de los ochenta pero funciona a pesar de que Daft Punk ya hubiese llegado mucho antes a ese planeta) que nos hace creer que hay frescura, que hay actitud o nos hemos encontrado de nuevo con el Ethos de los de Washington. Y hasta "Black Sun" o "Hold No Guns" que son grandes avales pero también hay tremendas estupideces de la magnitud de "Little Wander" por la que deberían pagar derechos de autor a Robert Smith de por vida por robarle el sonido de sus guitarras (y que nadie me malinterprete porque luego la canción despega en el estribillo y de qué manera), "Ingenue" o "Binary Sea" que pretenden cerrar el disco de manera solemne y sólo consiguen arrancarnos un bostezo.  Letra interesante, por la imagen, en "The Ghosts Of Beverly Drive" y por cómo coge brillo y fuerza el estribillo o su guitarra entrecortada en las estrofas pero, como todo en "Kintsugi", tiene su contrapunto en la gran favorita de Ben Gibbard que es "El Dorado" que, aunque podría haber resultado una gran canción, se pierde en una nadería.

Unir las piezas rotas de cerámica con oro y plata puede ser un arte pero, en su origen, no deja de ser un objeto quebrado y unido a la fuerza (sin entrar en valorar esos Kintsukuroi que ya nacen como tal y son quebrados de manera artificial para ser falsamente unidos de nuevo) y Death Cab For Cutie es lo que ahora mismo parece; un grupo que ya no está en su mejor momento y permanece unido gracias a unas canciones con vocación noble pero que no dejan de ser Super Glue y nos muestran a una banda fracturada y tocada de muerte a menos que Gibbard recupere la chispa, a Walla y ambos las ganas…

© 2015 Jota

Concierto: Legion Of The Damned (Madrid) 08.05.2015

SETLIST: Son Of The Jackal/ Mountain Wolves Under A Crescent Moon/ Bury Me In A Nameless Grave/ Death´s Head March/ Bleed For Me/ Night Of The Sabbath/ Diabolist/ Malevolent Rapture/ Cult Of The Dead/ Armalite Assassin/ Pray And Suffer/ Werewolf Corpse/ Doom Priest/ Taste Of The Whip/ Legion Of The Damned/ 

Siempre se dice que "segundas partes nunca fueron buenas", es como una especie de condición que difícilmente tiende a romperse y que siempre suele salir ganadora la apliquemos a una u otra faceta de nuestra vida cotidiana. Estábamos ante la segunda vez en poco más de un año que volvíamos a ver en directo a Legion Of The Damned, uno de los mejores grupos holandeses (por no decir el único) que sabe combinar a la perfección las malas artes del thrash y el death metal. En el mes de Febrero de 2014 pudimos verles en un ambiente radicalmente distinto; por entonces la banda de Maurice visitaba España como acompañantes e invitados especiales de la gira europea de los brasileños Sepultura, y en la que presentaban su décimo tercer álbum de estudio, "The Mediator Between Head and Hands Must Be the Heart". Entonces pudimos disfrutar de una actuación fantástica de los holandeses en la sala Shoko de Madrid, con un ambiente realmente bueno y con una entrada más que aceptable para tratarse de un concierto de thrash metal (no olvidemos que en el Carnage Tour del año 2011, Slayer, Megadeth y Angelus Apatrida ni tan siquiera llenaron La Riviera). En esta nueva cita con el estado español, Legion Of The Damned venían con el vitola de ser cabezas de cartel de la tercera edición del festival Thrash Inmortal, un evento que como su nombre indica se dirige hacia el lado más thrasher del metal, y por el que han pasado bandas como los británicos Onslaught o los fineses Lost Society en anteriores ediciones. El lugar destinado para el concierto fue en esta ocasión la sala We Rock de la Capital, una especie de bar o discoteca (por llamarlo de alguna forma) de unas dimensiones más bien pequeñas, pero que esta ocasión se quedó increíblemente grande.

De primeras debemos decir que es lamentable que una banda internacional como Legion Of The Damned, acostumbrada a tocar en los festivales más grandes y prestigiosos de Europa (Summer Breeze, Wacken, Graspop), no llene ni tan siquiera una sala "minúscula" en Madrid un viernes noche. Resulta desolador para los que amamos esta música ver como apenas una treintena de personas (y creo que estoy siendo benévolo en dicha cifra) poblaban una sala situada en el mismísimo centro de Madrid, ante un cartel más que atractivo en el que también se colaron los germanos Dust Bolt y los catalanes Aggression. ¿La culpa? Pues nos resulta muy difícil de apuntar a un sólo objetivo, pero lo que sí que es cierto es que aquí hay muchos más culpables que el IVA. Para algunos, los lloricas de siempre, no dejará de ser un cúmulo de desgracias que se dan en una música dirigida a un público, ya de por sí minoritario, y a la que encima le ha caído el peso de la subida del IVA cultural (anteriormente en el reducido, 8%, actualmente en el general, 21%). Huelga decir que nosotros somos los primeros que desearíamos que bajase el IVA cultural, pero de igual modo que deseamos que bajen todos los impuestos, y en todos los ámbitos. Pero es más, nosotros no sólo somos partidarios de que bajen el porcentaje del IVA cultural al tipo reducido actual del 10%, sino es que seríamos partidarios de que lo pasaran al superreducido del 4%, e incluso de que lo incluyeran en el artículo 20 de la Ley 37/1992 y lo dejaran exento, al igual que ocurre con la sanidad o la educación. Por pedir... pero claro, pensar que el IVA es el principal problema de halla tan sólo treinta personas un viernes de noche, en una sala de Madrid y ante un concierto con bandas internacionales de cierto nivel, es para hacérselo mirar...

Nosotros no nos vamos a poner a buscar culpables de tal desaguisado, ésa no es nuestra misión, aunque obviamente tenemos nuestro criterio; y en ese sentido que cada une saque sus propias conclusiones y ate cabos, pero lo que es cierto es que empieza a ser realmente preocupante ver panoramas tan desoladores como los vividos últimamente en conciertos de bandas como Vader, Marduk, Belphegor, Amenra o Legion Of The Damned, en salas como Arena, Caracol, Shoko o We Rock. Pero es que la falta de promoción por parte de organizadores y promotores (aspecto este último que está más que comprobado por nuestra parte) sumada a la dejadez de discográficas y bandas (también tiene su parte de culpa, no se las puede eximir) hacen que todo esto cada vez tenga peor pinta en un país en el que Rock pare estar herido de muerte. Claro, y luego queremos tener aquí un Hellfest, un Wacken o un Graspop, cuando tenemos a promotores y personajillos, de sobra conocidos por todos nosotros, hablando de que un festival como el Leyendas del Rock representa a todos los rockeros españoles; o que ya quisieran muchos festivales europeos (sí, sí, con dos cojones) tener el recinto y las instalaciones del festival levantino. Pero ¿dirán estas cosas en serio? ¿Habrán estado alguna vez estos "predicadores de la verdad absoluta" en algún festival europeo? Si la respuesta a estas dos preguntas es afirmativa, creo que a nadie se le escapa que tenemos un problema muy gordo, o lo que es peor, que nos quieran hacer tontos a base de comulgar con ruedas de molino...

Legion Of The Damned son unos profesionales como la copa de un pino, ya pueden estar expuestos ante treinta mil personas o ante sólo tres decenas, que ellos salen a morder, salen a matar y a darlo todo por y para sus fans. Como ya nos comentó Maurice en una entrevista que tuvimos la oportunidad de hacerle hace unos meses, el setlist de los tres conciertos españoles, que se integraban en el itinerante Thrash Inmortal, iban a estar basados tanto en temas extraídos de su nuevo álbum, "Ravenous Plague" (2014), así como en otros más clásicos y representativos. Si queremos hacer un resumen, podríamos decir que el setlist estuvo basado casi en su totalidad en cortes de "Ravenous Plague" (2014) y en piezas de su debut, "Malevolent Rapture" (2006), al que personalmente considero su mejor trabajo hasta la fecha, y el que cada vez suena más fuerte para ser fusilado en su integridad en una futura gira en el próximo 2016 coincidiendo con el décimo aniversario de su edición. 

Con casi una hora de retraso respecto al horario marcado para su salida al escenario, los holandeses arrancan con un comienzo viene marcado por la intensidad del tema que da título en singular a su segundo trabajo, "Sons Of The Jackal" (2007), y por el que fuera el primer single de su último trabajo, "Ravenous Plague" (2014). La banda suena realmente demoledora, la batería de Fleuren tiene gran parte de la culpa del sonido atronador que saca tanto en estudio como en directo Legion Of The Damned, aspecto este último que podemos corroborar en los primeros compases de mi tema favorito, "Bury Me In A Nameless Grave", de su última obra, y en la que Erik saca sus mejores pegadas. Twan y Hein cumplen a la perfección sus labores, por un lado el primero, un shredder magnífico capaz de sacar los sonidos más trepidantes y abruptos con su guitarra, mientras que el joven Willekens tiende a regalarnos la mejor de sus sonrisas y sus fantásticas habilidades con las seis cuerdas, así da gusto.

Por su parte, Maurice es el frontman y el alma de la banda, eso se nota y se percibe a la legua. Temas como "Malevolent Rapute" o "Werewolf Corpse" dejan claro que Maurice nació para cantar metal extremo. Su voz permanece inalterable durante toda su actuación, ya puedes estar en el minuto uno o en el minuto sesenta, que su voz no pierde ni un ápice de fuerza ni de vitalidad; nada que ver por otra parte con lo que les sucede a muchos cantantes de las extremidades más angostas del metal, que a la media hora de concierto ya están afónicos...Un buen concierto, que a nivel artístico tan sólo se vio empañado en su parte final con algún que otro molesto acople, surgido por el exagerado volumen al que estaban tocando. Esperamos volver a verles pronto, pero esperamos que sea con un nivel de público acorde a su calidad y a lo que realmente se merecen...

© 2015 Lord Of Fuckin' Metal


Crítica: Mumford & Sons "Wilder Mind"

Los años en la industria musical son como los años perrunos; un año en las listas, lidiando con la fama, haciendo cientos de conciertos, estrechando manos y firmando autógrafos equivale a siete años humanos. Así, en este mundo que nos ha tocado vivir; en el que se asciende a la cima con la misma facilidad con la que se desciende a los infiernos del olvido y tu disco se convierte en la carpeta del escritorio de tus seguidores, a los grupos -como ya he dicho en infinidad de ocasiones- no se les deja crecer y se les pide que conserven su esencia pero, al mismo tiempo, evolucionen y sorprendan para mantenerse arriba y seguir resultando un producto atractivo. El caso que nos ocupa, el tercer larga duración de Mumford & Sons; "Wilder Mind", es especialmente doloroso porque en él, paradójicamente, sí hay canciones que merecen la pena, compuestas con mimo y con ganas, con buenas letras y grandes momentos pero aquí lo que falla es el cambio brusco de timón, esa obsesión por dejar instrumentos de bluegrass como el banjo o el contrabajo de lado y colgarse una semihueca o una Jazzmaster al cuello para mimetizarse con el resto de artistas indies del momento, el grupo ha querido cambiar y lo ha hecho de tal manera que ha perdido sus señas de identidad, "estandarizando" y "homogeneizando" su sonido al del resto de bandas del momento. Sería injusto, por tanto, culpar a la producción de James Ford o la mano de Aaron Dessner de The National porque lo único que hacen es echar secundar a Marcus y su grupo en esta decisión que han querido dejar de ser un grupo folkie, rootsy de universidad para sonar como Coldplay.

James Ford a la batería y Dessner a los teclados mientras el grupo se limita a interpretar canciones con guitarra y bajo eléctricos, con poca gracia, buenas formas pero en ocasiones parece que sin ganas. "Tompkins Square Park" es buen ejemplo de ello, de ese emparejamiento con el sonido del grupo de Chris Martin y aunque Mumford & Sons quieran resaltar los bajos y una percusión seca, las guitarras les traicionan y Marcus suena demasiado parecido a Martin pero, para colmo, con menos registro. Y es que esto es lo que pasa cuando te mueves en un territorio que no es el tuyo, "Tompkins Square Park" es una buena canción y tiene un estribillo bonito pero, por favor, ¿no habría sonado mejor con acústicas y la batería de Marcus a pleno trote? La parte central o segunda estrofa, con ese sonido de caja de ritmos es aburridísima.  "Believe" nos desconcertó a todos, habían cumplido su promesa de olvidarse de los banjos, mandolinas y contrabajos, nos encontrábamos con un tema lento y atmosférico que podría haber formado parte de "Ghost Stories" de Coldplay y en la que ni siquiera el estallido del final con esa guitarra ruidosa pero llena de "reverb" es capaz de arreglar. A lo largo y ancho de este "Wilder Mind" uno tiene la sensación de que el grupo ha copiado sin alma el sonido de otros, por ejemplo U2, con sus peores tópicos  y tics.

"The Wolf", por lo menos, inyecta algo de sangre en las venas con la que, quizá y sólo quizá, sea la canción con el tempo más acelerado de sus tres discos. "Wilder Mind" es un interesante pero todo un horror, suena demasiado ochentera y los que no lo quieran ver (perdón, oír) que, por favor, no enarbolen la ajada bandera del homenaje, del revival o de la madurez porque "Wilder Mind" es lo último que querríamos escuchar en un disco de Mumford. Las guitarras de "Just Smoke" son bonitas pero, al basar toda la canción en ellas y su compás, resulta repetitiva y empacha por dulce. "Monster" actúa como cierre de la cara A y sólo cómo eso, como cierre apagado que se supone que encontrará su contrapunto en la cara B, nada más, sólo eso. Vamos a ver, que sí; que las canciones son agradables de escuchar y seguramente sean un fondo perfecto mientras le preparas el desayuno a la mejor amiga de tu novia después de habértela cepillado y ella, para colmo de los tópicos, lleva tu camisa mientras todo el piso huele a café recién hecho. Que sí, que es un "disco blanco" o lo que es lo mismo; esos que pueden sonar de fondo en la consulta de un dentista, en un ascensor o en un Zara, pero ése es su problema: es uno de esos discos en los que nadie repara y terminan por pasar sin pena ni gloria, de puntillas.

Lo peor es que "Snake Eyes" comienza la nueva cara de la misma manera que hemos abandonado la anterior, de manera bonita, sí; pero aburrida. Tan sólo despegará ligeramente cuando el bajo domine la mezcla y suba de volumen ligeramente mientras el teclado lanza un loop de fondo. "Broad-Shouldered Beasts" habría sido redonda con acústicas -como casi todo el disco- porque su toque oriental al comienzo es magnífico y la melodía también pero es que, a pesar de lo bonito de sus teclados, la canción no acaba de cuajar, no convence. "Cold Arms" es muy intimista y me gusta pero la voz de Marcus es limitada y no es su registro (imaginemos, por ejemplo, a Eddie Vedder cantándola, ¿qué cambio, verdad?). "Only Love" es la que más nos recuerda a lo que el grupo era en el disco anterior pero sí, seguimos echando de menos sus señas de identidad, esas que -aunque todos supiésemos que eran algo forzadas- nos gustaban porque despegaban del resto de grupos y aquí, en "Only Love", los nuevos recursos no resultan y cuando le llega el momento a la emocionante "Hot Gates", uno entiende que el disco ha entrado en un punto de no retorno desde "The Wolf" para llevarnos al sopor y a las medias tintas y ésa, queridos amigos, era la tercera canción de las doce que componen el conjunto.

La edición de lujo contiene cuatro innecesarias tomas en directo de "Tompkins Square Park", "Believe", "The Wolf" y "Snake Eyes" que confirman que no son, en absoluto, malas composiciones y que en directo ganan alejadas del sonido de este "Wilder Mind" pero innecesarias, como decía, porque uno se da cuenta que no aportan nada nuevo a las originales y ni siquiera se nota que sea un directo, como registros carecen de sangre y emoción. "Wilder Mind" es el clásico disco que divide y pone las cosas aún más difíciles para el futuro, para ellos y para sus seguidores.

© 2015 Sam Malone

Concierto: The National (Murcia) 02.05.2015

SETLIST: Don't Swallow the Cap/ I Should Live in Salt/ Bloodbuzz Ohio/ Sea of Love/ Afraid of Everyone/ Squalor Victoria/ I Need My Girl/ This Is the Last Time/ Abel/ Slow Show/ Apartment Story/ Pink Rabbits/ England/ Graceless/ Fake Empire/ Mr. November/ Terrible Love/

Hace mucho tiempo leí una crítica sobre la situación en la industria musical y sus principales protagonistas que me parece que viene muy a cuento del dulce momento que están viviendo The National. Corría el año 96 (ya, ya se que muchos de los que leéis esta crítica aún estabais en pañales pero seguid leyendo) y R.E.M. firmaba un polémico contrato con Warner por nada más y nada menos que casi diez mil millones de pesetas únicamente por cinco discos, sí habéis leído bien la cantidad, no me he equivocado y además debéis añadirle el comienzo de una crisis en la distribución que lo cambiaría todo; Internet. El caso es que, aunque ahora el grupo de Michael Stipe se haya separado y nos parezcan puramente mainstream, R.E.M. fueron auténticos pioneros del rock alternativo e independiente y no fue así por su música, por sus letras o por incorporar mandolinas y lograr sonar en la onda media (que también), no. Sino por su forma de lidiar con el éxito, la industria y los negocios sin perder su integridad. A mediados de los noventa, un conocido crítico musical daba con la clave del éxito masivo de la propuesta de los de Athens y el respeto que despertaban; "mientras U2 habían acercado su música al gran público, éste había tenido que acercarse a la de R.E.M. sin tener éstos que hacer concesiones". Y algo muy similar es lo que les está pasando a The National que a fuerza de trabajar y dar conciertos como el de Murcia se han ganado a pulso su fama y prestigio, además del favor de la crítica y el respeto de sus compañeros. Dejemos de hacer bromas con su seriedad, su dramatismo y la sobriedad de sus miembros porque de ellos ya circula otra de esas grandes sentencias que acompañan a los grupos de por vida; "The National son incapaces de hacer una canción mala". Seis discos y ningún fallo, ninguno mediocre, hasta el opaco Sad Songs for Dirty Lovers (2003) funciona bien en la intimidad.

La última vez que pudimos verles en directo todavía estaban enfrascados en la segunda vuelta de la gira del genial "Trouble Will Find Me" (2013) que, dos días más tarde de su paso por Madrid, acabaría de manera explosiva en el O2 Arena de Londres y la verdad es que se ha notado el cambio de marchas en el grupo tras una gira larga y tan extenuante lejos de sus familias. Tras la publicación de la inédita "Sunshine On My Back" como regalo del documental "Mistaken For Strangers" y sabiendo que vuelven al estudio este otoño para trabajar en su próximo disco, el grupo ha disfrutado de unos meses de descompresión y tanto los hermanos Dessner, los Devendorf como el propio Berninger lucen más descansados. Sobre todo es Matt el que acusa más las emociones en el escenario, funcionando como catalizador; sus actuaciones suelen ser muy emocionales y no hace falta ser un experto para identificar su estado de ánimo y ver cómo, poco a poco, va calentando, como va subiendo la intensidad de su interpretación, como va metiéndose en el concierto y las canciones y los golpes de su micro no tardan en aparecer, cómo se deja la garganta o salta una, dos, tres veces entre el público o ninguna. Si al final de la gira de "Trouble Will Find Me" se le notaba especialmente cansado e irritable e incluso diciendo entre canción y canción lo mucho que echaba de menos a su familia en directo, a Murcia llegó más tranquilo y descansado.

Si localizar a Morrissey por el backstage era todo un reto, The National campaban alegremente y sin presión pero marcando ligeramente las distancias hasta que subieron la rampa a la una de la madrugada, siendo los últimos en subir Bryan (mientras estiraba) y el propio Matt Berninger. La música ambiente (Warpaint y su "Keep It Healthy") dejó paso a la ya conocida "Riders On The Storm" de The Doors como introducción. "Don't Swallow The Cap" abrió el concierto con su tensión, el ritmo seco de Bryan y Berninger encontrando el tono, pronto fue coreada por las primeras filas; "I'm not alone, I'll never be. And to the bone, I'm evergreen…", "I Should Live in Salt" calmaba los ánimos con cierta suavidad, engañándonos a todos (ajenos a lo que se nos venía encima), que no con falta de emoción. Adoro esa canción y cómo despega tras el estribillo. "Bloodbuzz Ohio" sonó en tercera posición, mostrando las intenciones del grupo, igual que "Sea Of Love" con su ritmo contenido, ése que parece que va a estallar en cualquier momento y lo único que hace es dejarnos exhaustos hasta el final. "Afraid Of Everyone" sonó auténticamente emotiva, derrochó intensidad con todos nosotros cantando; "With my kid on my…. shoulders I try…. not to hurt anybody I like but I don't have the drugs to sort it out" pero nos llevaron al límite con la dura "Squalor Victoria" y la bonita "I Need My Girl" que sí fue coreada por todo el público.

"This Is The Last Time" me parece una obra maestra y en directo es redonda, me gusta como The National es capaz de dominar la atmósfera de sus conciertos incluso cuando son en un gran recinto o en un festival, me gusta como son capaces de echar el freno y convertir cualquier lugar en una sala para hacerla reventar de emoción y me gusta "This Is The Last Time" por sus suaves cambios de ritmo y su puente, así como su coda final; "Jenny, I am in trouble, can't get these thoughts out of me. Jenny, I'm seeing double I know this changes everything. It takes a lot of pain to pick me up, It takes a lot of rain in the cup. Baby you gave me bad ideas. Baby you left me sad and high". "Abel" volvió a poner todo del revés con Matt totalmente fuera de sí repitiendo una y otra vez "My mind is not right, my mind is not right, my mind is not right". Pero hay algo que me gusta aún más de los hermanos Dessner, Devendorf y Matt Berninger y es su habilidad para estructurar los conciertos de manera inteligente porque sólo así se puede entender que después de una salvajada como "Abel" puedan encajar "Slow Show" y la sorpresa, para mí, de "Apartment Story" para ir saliendo, poco a poco de nuevo a la superficie, con una bonita "Pink Rabbits" y continuar la escalada hacía cotas de emoción insospechadas con una épica "England", la coreadísima "Fake Empire" con los ojos acuosos de algunos de los presentes y acabar de manera brutal y descarnada con "Mr. November" y Matt Berninger cantando entre nosotros, saltando el foso y sumergiéndose entre la gente mientras luchaba por terminar la canción, conseguir salir del tumulto gracias a la seguridad del festival y rematar la actuación con una ruidosa "Terrible Love" para volver a zambullirse entre todos y hacernos entender que lo que allí habíamos visto era simplemente histórico; un grupo en su mejor momento, dejándose la vida en cada actuación desde la supuesta normalidad de cinco tipos corrientes y molinetes que podrían ser tus vecinos o compañeros de trabajo y, sin embargo, dejaron a miles de personas en carne viva devorando a mordiscos un festival de miles de personas. Abandonan el escenario y Matt se mete veinte minutos en su autobús, no es el único que necesita descompresión, todos allí nos quedamos igual de tocados.

© 2015 Jim Tonic
Fotos Getty Images Uk (Xavi Torrent)

Concierto: Morrissey (Murcia) 01.05.2015

SETLIST: Suedehead/ Staircase at the University/ Kiss Me a Lot/ World Peace Is None of Your Business/ I'm Throwing My Arms Around Paris/ Mama Lay Softly on the Riverbed/ Stop Me If You Think You've Heard This One Before (The Smiths)/ First of the Gang to Die/ Istanbul/ Certain People I Know/ The World Is Full of Crashing Bores/ Speedway/ The Bullfighter Dies/ Everyday Is Like Sunday/ Meat Is Murder (The Smiths)/ Scandinavia/ Irish Blood, English Heart/ What She Said (The Smiths)/

Por mucho que a algunos les moleste; Morrissey es un gigante, uno de los pocos artistas sinceros e inteligentes que todavía disfrutan subiéndose a un escenario y mostrándose desbordantes con su sola presencia y el festival SOS 4.8 se le quedó pequeño, muy pequeño. Un evento lo más parecido a las fiestas de un pueblo que, por mucho que crezca, tendrá ese carácter si sigue basando su cartel en un infumable batiburrillo indie de artistas nacionales de los que dentro de unos años poco sabremos, gracias a Moz. Así, mientras la zona vip se mostraba repleta de gente relajándose en el chill out, chavales jugando al futbolín y parejitas pidiendo copas mientras de fondo sonaba algún estúpido showcase, el backstage era un constante trasiego de personal y personajes, todos muy cool, dejándose ver pero ni rastro del protagonista de la noche. Es curioso como alguien que se supone que es un egocéntrico y un egotista, la nueva y quizá última prima donna del pop, se muestre tan esquivo a las miradas ajenas y prefiera esconderse de todos esos indies que rondaban entre la tramoya, supongo que consciente de la fascinación que ejerce sobre aquellos que le consideran padrino de un estilo que él se empeña en dejar huérfano y esos otros que deseaban ver al personaje y, por qué no, colgar una foto con él en su Instagram.

Pudimos alcanzar la primera fila, no sin esfuerzo, y nos situamos en uno de los laterales mientras disfrutábamos de unos teloneros de lujo y no me refiero a la prescindible actuación de unos aburridos Supersubmarina que un público fundamentalmente veinteañero e ignorante disfrutó como gorrinos en un maizal (que nadie lea entre líneas y piense que la veintena es sinónimo de incultura; se puede ser joven y cultivado pero éste no era el caso y me baso en ello por la cantidad de exageradísimos adjetivos con los que se ha descrito la actuación de los jienenses y la respuesta ante un grupo que, sin embargo, tuvo la inmensa habilidad de convertir el escenario principal de un festival en el de una sala) porque con "teloneros de lujo" me refiero a las proyecciones a las que Morrissey nos tiene acostumbrados; desde imágenes de la muerte de Margaret Thatcher con la canción "Ding-Dong! The Witch Is Dead" de Harold Arlen para "El mago de Oz" (1939), unos jovencísimos New York Dolls con su "Looking For A Kiss", Charles Aznavour cantando "Emmenez-moi" ("Llévame") que, por cierto, tocaría en Madrid seis días más tarde, un fragmento de una entrevista a la poetisa Edith Sitwell, Allen Ginsberg o a James Cagney en un fragmento de "Jimmy The Gent" (1934) aquí traducida como "A la caza de herederos". Pero, claro, cómo explicarles a todos esos críos que lo que estaban a punto de contemplar sería seguramente histórico, complicado…

Moz y su banda salieron puntuales y comenzaron de manera arrolladora con "Suedehead", su compañero de armas, Boz Boorer, a su derecha y el de manchester visiblemente más delgado y en mejor forma que en su último paso por nuestros escenarios, vestido con un vaquero anchísimo y una blusa azul de dudoso gusto. "Suedehead" sonó inmortal y una declaración de principios porque abrir una actuación con un single de ese calado es ir a por todas. Morrissey domina la parte central del escenario y, de vez en cuando, se balanceará entre lánguidos pasos de baile, driblando sobre sí mismo, rondando a su propia sombra como un boxeador sobre la lona o haciendo del cable del micro (elemento indispensable para su representación) un látigo para mantener a raya a las fieras. "Staircase at the University" es una de mis preferidas de "World Peace Is None of Your Business" y me encantó escucharla en directo con ese toque de silbato con el que abre, aprecié el esfuerzo del grupo por llevarla sobre las tablas con todos sus arreglos y la forma de cantar del propio Moz fue, simple y llanamente, deliciosa como estupendo el solo de Manzur con su guitarra española (¡aunque tocase con púa!).

De "Kiss Me A Lot", sin embargo, no puedo decir lo mismo. Entiendo que es una canción menor por la que no se le recordará y que funciona como un single, es pegadiza y gana muchísimo en directo pero palidece frente a clásicos como "Suedehead" y se empequeñece aún más cuando suena un single de los Smiths. "World Peace Is None of Your Business", por ejemplo, sí da la talla en concierto y su "in crescendo" se llena de emoción para acabar con el mejicano Gustavo Manzur repitiendo "paz mundial es asunto que no te concierne". "I'm Throwing My Arms Around Paris" fue fantástica y "Mama Lay Softly on the Riverbed"se mostró sólida y marcial gracias a las tres cajas de batería que terminaron tocando. El primer clásico de The Smiths fue "Stop Me If You Think You've Heard This One Before" y lo cierto es que la noche no fue generosa con el legado del grupo ya que tan sólo interpretaría tres títulos de todo su repertorio, pese a ello, Morrissey saldría victorioso porque posee una carrera con suficiente calidad como para sobreponerse a su propia leyenda, algo impensable para otros artistas. Después de haber "Stop Me If You Think You've Heard This One Before"  hasta la saciedad nunca podría haberme imaginado que llegaría a escucharla en directo y me llevó a otra época. Volviendo a esos singles ligeros a los que Moz nos tiene acostumbrados llegamos a "First of the Gang to Die" y tras ella a la intensidad de "Istanbul" que me gustó bastante más que el año pasado, en plena gira de presentación de "World Peace Is None of Your Business". Con "Certain People I Know" y su toque rockabilly acústico volvimos a "Your Arsenal" (1992) pero si hubo una con la que la actuación y todos los allí presentes llegamos al clímax fue con "The World Is Full of Crashing Bores", sencillamente inmensa desde su presentación hasta la interpretación del propio Moz. Desde luego que sí, el mundo está lleno de idiotas aburridos.

"Speedway", de quizá mi disco favorito "Vauxhall and I" (1994), en la que Morrissey ya estaba completamente caliente y dentro de la actuación, sintiendo cada palabra y la inevitable "The Bullfighter Dies" con su mención a Murcia (todos los miembros del grupo lucían la camiseta "No Mercy In Murcia") o "Everyday Is Like Sunday" con la avalancha de cuerpos cayendo de costado sobre el foso para intentar alcanzar a Morrissey, darle la mano, rozarle, tocarle o dedicarle una mirada mientras los miembros de seguridad se volvían literalmente locos conformaron el cuerpo central del concierto. "Meat is Murder" se ha convertido en una de mis preferidas en directo, obviamente por la carga e intensidad en su forma de cantarla mientras la elección de una hipnótica "Scandinavia" me parece de lo más arriesgado para encaminar la recta final de una actuación en un festival pero nada que Moz no pueda solucionar con la indenciaria "Irish Blood, English Heart" o la cruda "What She Said" de sus tiempos con Marr.

Una actuación soberbia, propia de un coloso, que no hace más que agigantar su figura a pesar de todas las polémicas y contradicciones que constantemente parezcan rondar su discurso y alimentar las críticas de aquellos que no entienden que Morrissey es demasiado grande; Morrissey, ése artista al que algunos detestan porque no para de hablar de sí mismo cuando todas sus canciones hablan de nosotros, esos que las escuchamos a diario. Minutos después, el backstage se oscurece y nos dirigimos a uno de los laterales, comentamos la actuación y una oscura figura pasa a escasos metros de nosotros, hay que intentarlo y le llamamos, el encuentro tiene lugar, no siempre se tiene la oportunidad de estrecharle la mano a un dios pero eso es otra historia...

© 2015 Lord Jim
(Fotos de El País y La Información)

Crítica: Unleashed "Dawn Of The Nine"

La que es considerada por muchos como la banda pionera del "viking" dentro del death metal, vuelve a ser noticia en estos días por la edición de su duodécimo álbum de estudio, "Dawn Of The Nine". Los suecos regresan una vez más a la escena del crimen, auspiciados por Nuclear Blast, tras su convulso paso por Century Media y SPV/Steamhammer, y lo hacen con un disco lleno de rabia y vitalidad, donde son capaces de demostrar por si mismos que estamos ante una banda doctorada dentro del death metal. Con su line up inalterable desde hace 20 años, Johnny Hedlund y los suyos nos adentran con su nuevo trabajo en la oscuridad de los nueve rasgos característicos que necesitarán todos los guerreros para sobrevivir en el futuro, al menos eso es lo que Anders Schultz ha llegado a explicar de su nuevo título. Para Hedlund, Unleashed, no deja de ser un hobby o un pasatiempo en el que entretenerse y ejercer su tiempo de asueto cuando el maestro abandona su trabajo como director financiero en una importante empresa sueca. En alguna que otra entrevista le hemos leído decir que gracias a las nuevas tecnologías, en el autobús de gira dedica varias horas diarias a la que es su principal fuente de ingresos. Obviamente Unleashed no da para vivir, es muy complicado subsistir de un género tan relegado al underground como es el death metal. No obstante, y a pesar de las inevitables dificultades y penurias que siempre sobrevienen a todo músico, sobre todo en sus inicios, Unleashed son una de las bandas más respetadas del old school sueco, junto a piedras angulares como Entombed, Grave o Dismember. Sin duda cuatro de las bandas más brillantes que ha dado el death nórdico.

A pesar de los años y de una docena de trabajos ya registrados en su activo, Johnny conserva un estado de forma magnífico, su voz ha permanecido inalterable en la última década, sus progresiones y su acto de rigurosa madurez (ya no se emborracha a diario como hacía en sus inicios) le han conducido a conservar un poderoso y potente registro, que despliega tanto en sus grabaciones de estudio como en sus participaciones en directos, tal y como pudimos comprobar en la novena edición del festival galo, Hellfest. Por desgracia estamos ante una banda que no se prodiga mucho por los escenarios españoles, motivado la mayoría de veces por discográficas que no hacen bien su trabajo (no han sido pocas las veces que hemos leído a Hedlund rajar de las mismas) o promotores, que por una razón u otra, desconocen su existencia o simplemente no saben ver más allá de un nombre conocido. De cualquier forma, una verdadera lástima.

"Dawn Of The Nine" es un disco que necesita tiempo y paciencia, no podemos pretender devorarlo de una sola sentada, ya que de intentarlo, a buen seguro nosotros seríamos sus víctimas y los más perjudicados. De mano diría que merece la pena perder unos minutos disfrutando de su preciosa portada, con una runa tallada en fuego sobre la piedra vertical que esconde el mjolnir de Thor a sus pies. El colorido de "Dawn Of The Nine" contrasta de forma radical con la lúgubre y minimalista que dibujaba su anterior trabajo, "Odalheim" (2012), donde el aspecto paisajístico y real contrarrestaba con el fantástico y ensoñador del nuevo redondo. A nivel musical las diferencias entre ambos trabajos deberíamos calificarlas de mínimas por no decir insignificantes. A estas alturas tampoco creemos que Unleashed se vuelvan locos y les dé por hacer otra cosa distinta de la que llevan haciendo más de 25 añoa. La calidad es una cualidad constante e inalterable en las grabaciones del combo sueco, lo mires por donde lo mires, "Dawn Of The Nine" cumple todos los requisitos para hacerse con uno de los puestos de honores dentro de los discos de metal extremo de este 2015; sino tiempo al tiempo.

Temas como "A New Day Will Rise" o "They Came To Die" muestran a una banda totalmente entregada a la causa desde el segundo uno, con un Anders Schultz pletórico en su pegada, relegándonos varios momentos legendarios afines a los acaecidos en "Midvinterblot" o "Blood Of Lies". Hedlund siguen recio en sus trece, modulando su voz como le viene en gana en la que apenas dilucida algún momento melódico. Las guitarras son más espesas, tienen más cuerpo y músculo, tal y como se pude comprobar en los estribillos de "They Came To Die", donde la voz de Johnny tan sólo sirve para adornar las fabulosas métricas de Tomas y Fredrik, siendo este último quien posteriormente se despachará a gusto con uno de sus rápidos y trepidantes solos. 

"Defenders Of Midgard" podría ser un tema propio de alguno de los discos de Johan Hegg y Amon Amarth, basta con que le pongáis la pincelada melódica de las guitarras de Mikkonen o Soderberg para disfrutar de uno de los momentos más lúcidos y brillantes del nuevo álbum. Algo parecido sucede con "Where Is Your God Now?", donde los pasajes épicos y guerreros se desgranan sobre una de las mentes más brillantes a la hora de escribir canciones de vikingos. Los riffs poderosos de Tomas y Fredrik se erigen como principales estandartes de la que es para mí la mejor canción de "Dawn Of The Nine", gracias a su variedad y a su frescura, donde a pesar del magnífico sonido y producción no se pierde ni un ápice de la esencia ni del sabor "old school".

La banda arremete con toda su artillería en "The Bolt Thrower", otro tema que podría perfectamente encajar en cualquier álbum de la discografía de sus hermanos menores, Amon Amarth. El típico riff machacón y rudo, que forma la base principal del tema, es el encargado de dinamitar tus cervicales, ya que el headbanging en este caso se convierte en mucho más que una opción. "Let The Hammer Fly" es una de las más rápidas e incisivas, con la que el cuarteto sueco demuestra que lo suyo no es perder el tiempo en nimiedades ni cosa menores. "Where Churches Once Burned" coquetea y se acerca en sus primeros compases a un black metal dormido y apagado, del que sólo logran despertar con los gritos ensordecedores de un Hedlund pletórico y en estado de gracia, que lleno de rabia arremete contra todo lo que se interfiere en su camino.

En "Land Of The Thousand Lakes" el bajo de Johnny se muestra realmente gordito y hambriento, guiando a otro de los riffs más poderosos del nuevo retoño . Aunque de corte más pesado y lento, "Land Of The Thousand Lakes" acabará haciendo las delicias de sus fans más antiguos, ya que cumple con creces las condiciones para que así sea; sólo hay que darle un poco de tiempo y unas cuantas escuchas. No se convertirá en un "hit", pero no debemos despreciarlo, ya que el juego de las guitarras de Tomas y Fredrik es de lo mejor de "Dawn Of The Nine"...El tema homónimo se convierte en el más extenso y largo de los diez que integran el álbum, y en él se resume a la perfección lo que los suecos han querido reflejar y presentar con su nuevo trabajo. Con Unleashed el death metal se escribe con mayúsculas…

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