Crítica: Deserted Fear "Drowned by Humanity"

Llevo una racha en la que no termino de encontrar un disco que realmente crea que merezca la pena, quizá porque me hago mayor; quizá porque poco de lo que se publica en estos días la merece de verdad. El caso es que no son pocas las veces en las que, charlando de música entre unas cervezas, no haya uno o dos que difieran y crean haber encontrado un disco sensiblemente mejor de lo que es, por culpa de algunos ingredientes que parecen ser inequívocos. Tal es el caso de “Drowned by Humanity” de los alemanes Deserted Fear; lo tiene todo, pero sólo en apariencia, una vez rascas no queda nada. Bajo una impactante portada en blanco y negro, siguiendo la estética de la banda y sus lanzamientos anteriores, nos encontramos con un álbum que suena como el metal más genérico de nuestros días, la producción es tan potente y con tanta compresión que el trabajo (a cargo del propio Hildebrand, por cierto), como tal, cuela y engañará a esos compañeros de cervezas hasta que lo escuchen con suficiente tiempo y paciencia. Las guitarras de Fabian Hildebrandt y Manuel Glatter escupen ciclados riffs y la batería es una apisonadora, de verdad que lo es, además la letras son tan agresivas y contundentes como podríamos esperar de un disco de death metal en pleno 2019 pero, con todo y con eso, “Drowned by Humanity” suena como si hubiese sido parido en serie, como si nada de lo que contienen sus surcos resultase de verdad original y, cuando la siniestra pero épica introducción que lo abre resuena, ya sabemos lo que nos espera; cero originalidad, canciones que noquean a la primera escucha y prometen más de lo que terminan ofreciendo en una memoria que le costará recordarlas una vez hayan concluido y en las que los homenajes son tan evidentes que podrían ser tildados de plagios.

Si “An Everlasting Dawn” suena a los padres del melodeath es porque es una copia a papel carbón de At The Gates, no nos compliquemos ni estrujemos las neuronas, es lo que es, como “The Final Chapter” y su balanceo, una triada inicial en la que tan sólo “All Will Fall” puede ser considerada como un single mínimamente genuino por su pegadizo riff inicial. De “Reflect the Storm“ podría destacar la labor de Simon Mengs y la rabia con la que canta Glatter, recordándome por momentos a The Haunted. Pero, maldita sea la manía reinante por las introducciones, “Across the Open Sea” logra el interruptus (ambas, tanto “Intro” como esta, a cargo de Norman Wille), lo que no ayuda nada en absoluto a “Welcome To Reality”, quizá la canción más sosa y predecible del conjunto, y su continuación “Stench Of Misery”, pesadísimos movimientos, aburridísimos desarrollos y, lo peor de todo, de escasa originalidad, el poco esfuerzo por encontrar su propio sonido o componer algo que, como oyentes, nos haga arquear las cejas y levantarnos del sofá para darle la vuelta al vinilo y leer el título de la canción; nada de eso ocurre en “Drowned by Humanity” y lo que parece la misma canción sonar una y otra vez.

La guitarra de Henrik Osterloh, como invitado, tiene más que ver con el rock alternativo que con nada remotamente parecido al death en “A Breathing Soul” pero, por lo menos, marca la diferencia hasta que el mismo ritmo y golpe trotón hace entrada y, para colmo, acaba en uno de esos odiosos fade-out que tanto me disgustan. “Sins From The Past” posee el groove, qué duda cabe, pero nada más y tanto ella como “Scars of Wisdom” dejan poca cicatriz en tu recuerdo, tanto o menos que el regalo que es “Die in Vain”, siendo lo único reseñable la regrabación de “Tear of My Throne”, por querer aferrarme a algo.

Un álbum que, para colmo, crece a la sombra de los brutales “My Empire” (2012) y “Kingdom of Worms” (2014) y, claro, las expectativas creadas cuando Deserted Fear parecían estar despuntando y, aparte de estar mucho más inspirados, todo lo anterior y lo exhibido en este disco podía perdonárseles como pecadillo de juventud. El tan temido bajón llegó con “Dead Shores Rising” y ahora se confirma con “Drowned by Humanity”; canciones que resultan y pueden engañar a cualquiera a causa de su flamante envoltorio, pero no son capaces de hacer lo propio con el más avezado oyente de metal. Sí, suena bien y posee todos los elementos, pero ninguno es original y sigue faltando la gracia de las musas. Esto es lo que pasa cuando te limitas a tomar apuntes y evitas crecer o no sabes cómo, pero tienes a Century Media detrás tuya…


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