Crítica: Taylor Swift "1989"

Como amante del rock me siento profundamente decepcionado con todos aquellos que critican a Taylor Swift y, sin ningún sentido, enarbolan la bandera de Neil Young o Bob Dylan; mortales septuagenarios pero artistas inmortales de los cuales he mamado sus canciones de desamor (entre otros muchos temas, por supuesto) que no nacieron con siete décadas a sus espaldas sino que también tuvieron veinticinco años, primeros amores, desencuentros, engaños y desengaños -como cualquier hijo de vecino- y escribieron sobre ello, a veces con éxito, como el álbum  "Blood On The Tracks"(1975) y otras con menos fortuna (¿qué curioso que hasta los grandes titanes intocables de la música popular compusiesen algunas de sus mejores canciones de amor y desamor en la veintena o treintena de sus vidas, verdad?) pero, claro, es que mencionar a Young, Dylan o incluso a George Jones y su trágico y dramático "He Stopped Loving Her Today" en la crítica de "1989" de Taylor Swift no es más que un acto de puro esnobismo onanista tan fuera de lugar y tono que seguramente esté perpetrado por todos aquellos que creen que consumir música pop es algo bajo, propio de adolescentes o ignorantes y bromean con Taylor Swift tildándola de "guilty pleasure", se justifican y tienen que demostrar que ellos no, que ellos saben lo que es bueno. Como crítico o aprendiz de ello, me abruman los sesudos estudios y sentencias de los periodistas de este país que, por una vez, consideran los elogios de la prensa especializada extranjera como el síntoma inequívoco de una preclaridad, buen gusto e inteligencia, sin duda, española; los equivocados, por primera vez en la historia de la música popular, son los del otro lado del charco, en España siempre lo hemos tenido todo mucho más claro, basta con ver las listas de los más vendidos, el magnífico apoyo tributario a la cultura  y la enorme cantidad de grandes artistas que cada año surgen en nuestro país. Miren, en mi reproductor de música, Taylor Swift comparte capacidad entre Taste (el mítico y seminal grupo de Rory Gallagher, una de mis debilidades) y  Greg Dulli y sus Afghan Whigs muy seguido del grupo de Robbie Robertson y Richard Manuel, The Band. No hay nada de que avergonzarse y justificarse, tengo tantísima seguridad en mí mismo como para, a mi edad, no tener que avergonzarme cuando digo que Taylor Swift nunca podrá ser el "guilty pleasure" de alguien medianamente inteligente porque tan sólo hay que tener algo de gusto y un poco de cultura musical para entender que "1989" es uno de los grandes discos de este año que ya se despide, me gusta y punto, además la pirueta artística de la Swift es gloriosa, no me digan que no...

Swift nunca fue country y eso también es un insulto para el auténtico country, lo suyo era un country light mezclado hábilmente con pop, nada que objetar. ¿Su música hablaba de desamores, sacaba un banjo, una guitarra acústica y unas botas camperas? Claro que sí, amigo, pero eso no la convertía en un cantante de country. Pero Swift, artística y creativamente sí que habitaba un terreno común con el country; el de la autora de canciones que, por mucho que éstas se revistan de arreglos electrónicos, bailables, pop, dub o r&b, siempre podrán ser interpretadas con una acústica, en su formato más básico. Decir que su mejor canción es "We Are Never Ever Getting Back Together" es desconocer su discografía, relegar discos como  "Fearless" (2008) o "Speak Now" (2010) para condenarlos al olvido y todo un motivo para dejar de leer cualquier crítica que pretenda, a grandes rasgos, analizar de manera superficial el disco que nos ocupa. Está claro que su relevancia en el tiempo dependerá de muchos factores y todos, absolutamente todos, se nos escapan a la mayoría de los mortales pero para apreciar el esfuerzo de Swift, disfrutar de algunos de los sonidos más innovadores de este año, mover el pie al ritmo de sus canciones sólo hace falta pinchar el álbum. Además de que "1989" nada más que por sus ventas (Swift es la gran responsable de la mayoría porcentual de discos en Estados Unidos), la polvareda con Spotify y la actitud estoica e irónica de ella ante las críticas de su inevitable y cada vez mayor pandilla de "haters", ya es digno de estudio en un momento en el que la industria discográfica debería estar muerta desde hace años y se mantiene gracias a extraños fenómenos como el resurgir del vinilo, la prostitución de catálogos, el invento de nuevos formatos y, cada vez menos, casos como el disco de Swift.

Podremos decir que "Welcome To New York" es infantil, repetitiva, ochentera (menuda estupidez) pero ninguno de estos argumentos tienen más peso que la cruda realidad; la canción es jodidamente pegadiza, es grande en sí misma, es pop sin complejos y sin profundidades, suena fresca y los Killers matarían por haber compuesto algo así en sus últimos discos. Vale que lo del grupo de Flowers no es un argumento para defender ninguna composición pero ¿cuántos esnobs defenderían "Welcome To New York" si fuese el último single de The Strokes o Franz Ferdinand, si la cantase Petty para abrir "Hypnotic Eye" a lomos de su Rickenbacker? Las bases son geniales, como ocurre también en "Blank Space", y las segundas voces de Swift crean preciosas armonías vocales en las que no hace falta ningún aderezo más. Precisamente, "Blank Space", el segundo corte de "1989" es enorme y me dan igual las influencias y referencias, suena tan perfecta como innovadora "Style" que sube la nota media considerablemente, sencillamente genial, tremendamente actual con una letra y un estribillo divertido.

Obviamente "Out of the Woods" es una de las cimas de este "1989" en el que los sintetizadores dominan la mezcla y tiñen con algo de oscuridad un disco que hasta ahora era todo luz pero la verdad es que de cuatro canciones, hay cuatro singles, una tendencia que se repetirá a lo largo de todo el disco y es que hasta las canciones menos afortunadas o radiables suenan como un auténtico filón para las listas. Los reproches, los dimes y diretes, vuelven en "All You Had To Do Was Stay". Podríamos decir que Taylor ha querido sonar como el resto de chicas del pop pero en donde otras resultan zafias y burdas, tan sólo sostenibles por su producción, las canciones de Swift siguen resultando y, a pesar de su barniz, tienen más calidad que las de sus compañeras de clase. Reírse de los demás es fácil pero saber reírse de uno mismo es más complicado y más cuando te siguen millones de personas, las piernas pueden llegar a temblarte si no tienes una canción como "Shake It Off" para un video tan divertido como el que Swift grabó pero es que, como single, es un auténtico chicle. ¡Esto es pop, así se hace! Podemos intelectualizarlo y hablar de Max Martin pero hacer eso es hablar de un género popular como el que habla de una fórmula y puede que sea así a nivel de producción pero como oyentes nos merecemos tan sólo disfrutar porque no se equivoquen, hacer buen pop es tan difícil como que muchos de los artistas que logran el plato son incapaces de repetir la receta con los mismos ingredientes.

"I Wish You Would" vuelve a acertar en el blanco y suena a finales de los ochenta por los cuatro costados y "Bad Blood" se convierte en un himno que podría ser cantado acompañado tan sólo con las palmas marcando el ritmo pero lo mejor de la canción y que nadie parece haberse dado cuenta a estas alturas es cuando Swift eleva el tono en el puente, una delicia. "Wildest Dreams" es la gran balada del disco, por sus lánguidas texturas y reverberaciones es inevitable mencionar a Lana Del Rey pero ante la pasiva y violenta sordidez de una, tenemos el arranque vitalista de ésta. "How You Get the Girl" quizá es la que menos me gusta del conjunto y es porque se acerca peligrosamente al universo de Perry pero nada que no se pueda arreglar con la carga dramática de "This Love" o "I Know Places" en la que volvemos a recuperar algo de ritmo para acabar con la minimalista "Clean", una despedida tibia que invita a volver a escuchar los grandes momentos de "1989" que, por suerte, son muchos. La edición especial o deluxe incluye "Wonderland", pura vitalidad aunque aquí sí que sean demasiado evidentes las ansias de Swift por tener su parte del pastel comercial, como en "New Romantics", enganchando bastante más esta última y la brutalidad intimista de "You Are In Love", realmente especial, y las versiones "voice memo" de "I Know Places", "I Wish You Would" y "Blank Space" en las que la propia Taylor explica un poco más sobre ellas y las desnuda. Un gran disco se mire como se mire, ella ha tenido el valor, no seamos nosotros los idiotas con nuestros prejuicios.  


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