Concierto: Ministry (Madrid) 24.07.2012

SETLIST: Ghouldiggers/ No W/ Rio Grande Blood/ Señor Peligro/ LiesLiesLies/ 99 Percenters/ Watch Yourself/Life Is Good/ Waiting/ Worthless/ Relapse/ The Last Sucker/ Khyber Pass/ Psalm 69/ N.W.O./ Just One Fix/ Thieves/ So What/ United Forces/

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que ver a Ministry por nuestras tierras era algo muy difícil y coincidió, quizá, con su etapa de mayor reconocimiento; cuando el Rock Alternativo y el Industrial inundaban las listas. Pero es que no es difícil de imaginar que, en aquella época, Al Jourgensen estuviese muy solicitado en algunos de los festivales más reconocidos ya que hablamos de unos años en los que facturó joyas del género como "The Land Of Rape and Honey" (1988), "The Mind is a Terrible Thing to Taste" (1998) y el rupturista "Psalm 69: The Way to Succeed and the Way to Suck Eggs" (1992), si es que alguna entrega de su discografía puede no ser tachada con ese adjetivo desde que se abandonase al rock más salvaje a partir de 1988. 


Posteriormente, se sacó de la manga el sólido, pero menos inspirado, "Filth Pig" (1996), el oscuro "Dark Side of the Spoon" (1999) y el contundente "Animositisomina" (2003) y, a partir de ese momento, Al Jourgensen tuvo la suerte de vivir en un país con un presidente como Bush Jr. ¿Por qué? Pues porque, a pesar de lo que él mismo pueda creer, le sirvió para parir algunos de sus mejores discos en años, atacando sin piedad la figura representada por W.

"Houses of the Molé" (2004), "Rio Grande Blood" (2006) y "The Last Sucker" (2007) le sirvieron para estar de plena actualidad y girar a lo largo y ancho de este mundo con su "Evil Doer Tour", "MasterBaTour" y la despedida, por todo lo grande, que supuso el "C-U-LaTour" (qué, por suerte, sí paso por nuestro país). Así, Al Jourgensen, se despedía de sus fans con aquel "Adios... Puta Madres" (2009) intentando abandonar su degenerado estilo de vida durante las giras de Ministry. Y, cuando escribo "degenerado", no me refiero a emborracharse o ingerir todo tipo de sustancias sino a vivir como si no hubiese un mañana y estar al borde de la muerte casi cada noche, cada día; durante veinticuatro horas. El mundo de Al Jourgensen no es ni siquiera el de Nikki Sixx, es peor, mucho peor.



Así, incapaz de abandonar su proyecto, Jourgensen empezó a componer y, cuando se percató del sonido de las nuevas canciones, no tuvo más remedio que volver a Ministry publicando un disco de retorno verdaderamente duro y machacón, quizá más alejado del rock Industrial y más centrado en el Metal. "Relapse" (2012) nos pillaba a todos por sorpresa y, más aún, cuando Jourgensen anunciaba su vuelta a los escenarios.

Ayer, La Riviera se mostraba tristona y desangelada con la mitad del aforo vendido, los balcones cerrados y sólo la pista abierta para unos pocos incondicionales de Ministry. No es cuestión de la crisis (que también) porque hace ya tiempo a su paso con el "C-U-LaTour" del 2008, la antigua sala Heineken (sustancialmente más pequeña que La Riviera) también se mostraba a medio llenar. Francamente, no sé por qué un grupo como Ministry arrastra a tan poca gente en nuestro país y, sin embargo, a tanto fanático. Me explico; excepto algún despistado/a, el resto de la audiencia éramos seguidores de Jourgensen y un alto porcentaje de auténticos fanáticos que llevan a Ministry como religión. Desconcertante.

Un escenario sobrio, con un par de banderas con el logo del grupo colgadas como fondo, amparando una pantalla, y el clásico y extraño pie de micro de Jourgensen que, en esta gira, está coronado por una calavera. Diez minutos antes respecto a las nueve y media como marcaba la entrada, comienza a sonar "Ghouldiggers" con el video de Jourgensen y su discurso moralizante como intro, con guitarras chirriantes y ritmos machacones desembocamos en una "Rio Grande Blood" más grande que toda la leyenda de Ministry tras declarar el propio Jourgensen el largo mandato de Bush que sufrieron. Para rematar la jugada, presenta una celebrada y pesada "Señor Peligro" que terminó con los pocos huesos sanos de aquellos ubicados en el centro de la sala y, tal y como indicó Jourgensen, la última de las canciones dedicadas a Bush Jr. Pero es que hasta ese momento, la pantalla se ha vuelto literalmente loca y no para de escupir imágenes del antiguo presidente mezcladas con todo tipo de imaginería y ataque social.

"LiesLiesLies" nos azota duramente mientras bailarinas "virtuales" mueven sus caderas a ritmo de Victor, Scaccia, Quirin, Bechdel y Campos. A Jourgensen se le ve desmejorado y más delgado que en anteriores visitas, vestido con botas, pantalón corto y una camiseta cuatro tallas más grande, el pelo recogido, dejando ver unas pocas rastas y la cara llena de piercings. El single "99 Percenters" con el video promocional de fondo nos confirma que "Relapse" es un buen disco y, a pesar de su leve alejamiento Industrial, se integra perfectamente entre todas las canciones del repertorio de Ministry. La orwelliana "Watch Yourself" termina por ponernos en órbita y en "Life Is Good" se despliegan todos los encantos decadentes, socarrones e irónicos de Al. "Worthless" tampoco dio tregua y con "Relapse" dan por concluida la presentación de los temas de su última obra.

Si antes nos anunciaban que los temas a Bush se habían acabado, rompen su promesa con "The Last Sucker" y se marchan a los bises tras el mantra arábigo-electrónico que supone "Khyber Pass". La gente pide más y presentan "Psalm 69" para regocijo de los fans más veteranos, "N.W.O." y la intravenosa "Just One Fix" con unas insistentes imágenes de un colocón de heroína tras el grupo. "Thieves" y la irónica "So What" terminan por convencer en un concierto notable. Slayer es al thrash lo que Ministry al Industrial.

Recuerdo que hace muchos años, en los servicios de un conocido festival, alguien había escrito a rotulador, con letra irregular (y sin duda influído por los placeres del alcohol) una frase con la que no pude evitar sonréir: "Moriremos sin ver a Ministry" Pues bien, casi quince años más tarde les hemos podido ver en un par de ocasiones y el que no estuvo ayer en Madrid es porque no quiso. Perderse a Al Jourgensen en directo debería estar castigado porque uno no sabe cuando va a ser la última, simplemente histórico.

© 2012 Pogo
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