Kreator llegan con su decimosexto álbum de estudio, "Krushers Of The World" (2026), publicado por Nuclear Blast, y mantienen el nivel alto en su regreso al thrash tradicional con "Violent Revolution" (2001), aunque con matices, claro está, porque este no es aquel. La banda alemana, liderada por Mille Petrozzajunto a Sami Yli-Sirniö, ha superado más de cuatro décadas sin grandes tropiezos (a excepción de aquel momento en el que dieron un brusco giro de timón abandonando el thrash, algo que casi nadie les perdonó), y hoy encabeza grandes festivales en Europa sin problemas o jugosas giras como la que veremos esta próxima primavera. Y, en ese sentido, este disco no introduce cambios radicales: sigue el camino de thrash furioso con toques modernos, riffs potentes y estribillos que funcionarán en directo, aunque pequen de infantiles. Petrozza y compañía entregan cuarenta y cinco minutos de material directo, con tres singles previos que ya mostraron lo que venía, y unas canciones que mantienen la misma energía sin bajar mucho el ritmo. La producción es clara y pesada, con un enfoque en la agresividad que no deja duda alguna, como tampoco espacio o tregua. No es un álbum que rompa moldes, ni sorprenda después de tantos años, pero cumple con lo esperado: thrash bárbaro y bávaro (siento el juego de palabras), letras repletas de rabia y unidad, y un sonido que encaja perfecto en su catálogo más reciente como "Hate Über Alles" (2022) o "Gods Of Violence" (2017). De nuevo un paso sólido al frente, pero no…
El disco arranca fuerte con "Seven Serpents", una canción veloz, llena de riffs afilados y melodías que explotan en esos estribillos pegajosos que mencionaba, con Petrozza gritando con tanta precisión como furia. "Satanic Anarchy" mantiene el pulso con un thrash moderno y bruto, cargado de desprecio político en cada riff, pero con demasiado toque groove, mientras que "Tränenpalast" destaca por su atmósfera siniestra, inspirada en la banda sonora de "Suspiria", con Britta Görtz (Hiraes), añadiendo una garganta extra, convirtiendo el tema en algo mucho más cinematográfico. La homónima, "Krushers Of The World", baja un poco el tempo para ofrecer un groove más sombrío, que sonará ideal en directo; parece escrita con la plena intención de ser coreada. Mientras que con "Barbarian" aceleran con riffs que thrashean duro y melodías subyacentes que la hacen más pegadiza y menos pesada. "Blood Of Our Blood" va a tope con un tempo furioso, agresión desatada y un solo sobresaliente de Sami Yli-Sirniö, añadiendo filo y salvando el pequeño bache de la mediocridad. "Combatants" es un medio tiempo sólido, mientras que "Psychotic Imperator" introduce de nuevo el caos con tintes progresivos que no desentonan en absoluto y "Deathscream" enfrenta la recta final con ese gusto primitivo del buen thrash alemán, cerrando con "Loyal To The Grave", un emotivo tributo a los seguidores, aunque innecesario, con un toque de inmediatez que promete funcionar en vivo, aunque se sienta algo predecible y dudosa en su honestidad, cuando muestra sus intenciones sin ningún tipo de ambages.
Y el problema llega cuando acaba "Krushers Of The World" (2025) y te das cuenta de que es tan sólo un álbum decente que mantiene a Kreator en forma, sin grandes fallos pero tampoco ideas, con thrash consistente e himnos que funcionarán en sus conciertos, pero que evidencian poca chispa compositiva o, peor aún, poco trabajo con la pluma. Petrozza sigue en buena forma, respaldado por una banda que toca con confianza, plenamente engrasada, y el resultado es profesional y sin fisuras. Hay canciones sólidas que destacan, como los singles y la última parte del disco, pero el conjunto no aporta mucho al legado de la banda y se queda en terreno seguro. En un año con buen thrash, es aceptable sin elevar el listón, ni tampoco decepcionar. Un trabajo que se deja oír varias veces sin aburrir, pero que se olvida con la misma facilidad que termina.
© 2026 Lord Of Metal


