Crítica: Soen "Reliance"

Es una pena pero, al final, siempre es la misma historia; la banda que comienza con ilusión y muestra, sin temor, sus influencias, “Cognitive” (2012), ante el éxito vuelven a publicar más de lo mismo, “Tellurian” (2014), necesitan crecer, cimentar su propio camino y lo hacen con éxito, “Lykaia” (2017), graban un disco que los consolida, “Lotus” (2019) y se dedican a fotocopiarlo una y otra vez, como si en lugar de entrar en un estudio, lo hiciesen a una copistería. “Imperial” (2021) me gustó, pero sentía que eran descartes del anterior por lo continuista del resultado, con “Memorial” (2023) estuvimos comiendo también los restos de una cena de Nochevieja y, ahora, regresan con “Reliance” (2026), dándome la sensación de que estos tres últimos discos son el mismo, validando mis peores augurios cuando aseguraba que Soen están convirtiéndose en lo que son los actuales Katatonia, que llevan veinte años sin grabar un disco que sorprenda y, sin ser capaces de grabar un mal disco, la sensación de no querer salir de su zona de confort los ha vuelto aburridos. Soen presentan su séptimo álbum de estudio, "Reliance" (2026), editado por Silver Lining Music y producido de nuevo por Tony Lindgren. La banda sueca, con Joel Ekelöf como vocalista principal, Martin Lopez (ex Opeth) a la batería y Cody Ford a la guitarra líder, junto al regreso del bajista Stefan Stenberg, sigue refinando su metal progresivo moderno que mezcla cada vez más groove con melodías, también cada vez más accesibles y toques djent. Desde "Lykaia" (2017) en adelante, han ido simplificando estructuras, priorizando coros y recortando las composiciones para sonar más directos y accesibles. Y este disco mantiene esa línea: riffs pegadizos y modernos en un lado, armonías brillantes y contraste en la base rítmica, con una producción cálida que resalta la voz de Ekelöf sin adornos excesivos. "Reliance" (2026) no innova respecto a "Memorial" (2023); repite patrones familiares que generan cierta sensación de déjà vu en los momentos más intensos y el bajo de Stenberg se queda en el puro acompañamiento, más que complejas jams, y el conjunto, lógicamente, fluye con facilidad, pero sin grandes picos que sorprendan. 


El repertorio de “Reliance” (2026) orbita entre temas pesados y medios tiempos, con una personalidad dual que no siempre se diferencia lo suficiente. Arranca con "Primal", un riff que suena como un viejo amigo y los mismos recursos de siempre, con un crescendo donde Ekelöf se pone al frente cuando la banda guarda silencio, algo que Soen ha repetido una y otra vez en los últimos años. "Mercenary" y "Axis" repiten con riffs que suben de intensidad, pero se sienten demasiadon parecidos entre sí y a canciones como "Unbound" o "Draconian". En "Discordia" destaca el toque djent, con Ekelöf añadiendo algo de poderío en las armonías sutiles, en "Drifter" mete un toque poppy cuando doblan la voz en el estribillo. Mientras que las canciones más lentas, como "Huntress" (escrita con la intención de ganar en directo) e "Indifferent" ofrecen algo de variedad, aunque esta última suene un poquito forzada. El cierre con "Vellichor" vuelve a un ataque más progresivo con una guitarra heredera de los Floyd y Ford intentando emular el tono de Gilmour, aunque el tinte sea el de Katatonia. Las canciones se dejan escuchar gracias a unos estribillos que funcionan y una producción que suena limpia, pero la baja diferenciación entre unas y otras hace que muchas se fundan en un collage de himnos con el mismo estado de ánimo y tratamiento, resultando agotador.

Al final, "Reliance" (2026) es un álbum decente que confirma a Soen como banda estable en su nicho. Ekelöf sigue siendo el centro aportando personalidad, aunque no cambie apenas de registro y eso también juegue en contra, mientras Lopez y Ford aportan groove y solos sólidos. Por supuesto, la producción es más expresiva que la de los últimos discos de Katatonia, pero no eso no es suficiente y se queda en un punto medio, sin cruzar del todo la línea hacia algo más memorable. Un trabajo profesional que se deja oír, pero nada extraordinario, más de lo mismo.

© 2026 Conde Draco

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