Desde que se anunció esta gira, con este triple cartel, me llamó la atención Immolation, ¿qué tenían que ver los neoyorkinos y su death metal técnico con el black de Marduk o Mayhem? En efecto, nada, pero tampoco podía negarme a semejante cartel, no sería la primera vez que los viera con Marduk, y era la única fecha en nuestro país para ser testigo de una de esas giras obligatorias para todo aquel que presuma de amar el metal más extremo. Un domingo desangelado, pero una larga cola de entrada presagiaba una buena noche de metal y tampoco me equivocaba. Con todo, la sala no mostraba un lleno absoluto, lo que me resultó desconcertante porque todo el mundo parece amar la música pero, en la mayor parte de las veces, siempre desde el salón de su casa. Immolation salieron con un tercio de la capacidad, algo que no impidió que Ross y los suyos, con la promesa de un nuevo álbum en ciernes, “Descent” (2026), descerrajasen un repertorio bruto que, lógicamente, hizo que el público, según entraba, se agolpase contra las primeras filas. “An Act of God” nos dio la bienvenida, con un Ross Dolan feliz de volver a nuestro país, Steve convertido en un martillo hidráulico y Robert y el bueno de Alex ocupándose de las guitarras. “Swarm Of Terror” o la salvaje “Majesty And Decay” dejaron claro que Immolation están donde están por su impecable talento; todo sonó a la perfección y su habilidad nos demostró por qué su fama técnica, el nuevo single, “Adversary”, funcionó en un repertorio en el que repasaron su carrera, “Dawn Of Posessión”, “Blooded”, en incluso metieron algunas canciones como “Higher Coward” de “Close to a World Below” (2000), que no me esperaba. “Nailed To Gold” de “Here In After” (1996) y “The Age Of No Light” del reciente “Acts of God” (2022), sirvieron para entender que pasado y presente no son más que un concepto en Immolation, que su carrera es tan coherente como el buen envejecer que estos veteranos están atravesando. Pero, al mismo tiempo, mientras Ross y Alex se bajaban con una sonrisa del escenario (por cierto, curiosa la foto de él con Andreas Vingbäck, Heljarmad, de Dark Funeral en las calles de Madrid) empecé a entender que mis dudas sobre este cartel eran más que razonables, cuando presagié lo que se venía y es que Immolation fueron los vencedores de la noche, sin que esta hubiese empezado. Otra mala señal fue que decenas de personas prefiriesen amontonarse en el puesto de merchandising para comprar camisetas a lo loco, en lugar de disfrutar de estos titanes en directo, cosas que pasan pero evidencian el público que asistió…
También es verdad que su death metal no hace justicia al black de, por ejemplo, Marduk. Los suecos no están atravesando su mejor época y, aunque “Memento Mori” (2023) me sigue pareciendo un álbum notable, no está a la altura de sus mejores entregas. “Viktoria” (2018) es un disco discreto y el pasable “Frontschwein” (2015) contiene uno de sus peores singles, paradójicamente, aquel con el que cerraron la noche. Morgan y Mortuus dieron la sensación de poner la directa y, siendo tan contundentes como siempre, el malísimo sonido del que hicieron gala jugó en su contra, más aún tras la descarga de Immolation. Arrancaron con “Frontschwein” y “Wolves”, interpretaron “Throne Of Rats” con fiereza, al igual que “Cloven Hoof” de “World Funeral” (2003) pero Morgan parecía disfrutar de un segundo plano y el habitual poderío y presencia de Mortuus se vieron relegados en una noche gris. ¿Me gustó escuchar “On Darkened Wings”, “Infernal Eternal” y, fundamentalmente, “Pancer Division Marduk”? Sí, por supuesto, pero el trabajo de Simon no se apreció en absoluto en directo y, para colmo, la elección de una canción menor como “The Blond Beast” para cerrar su actuación, me dejaron mal sabor de boca. Esta es la enésima vez que veo a Marduk, sin exageración alguna, y no sentí lo mismo que veces anteriores.
Llegaba el turno para el cabeza de cartel de la noche, nada más y nada menos que Mayhem, estrenando disco, “Liturgy Of Death” (2026) con la formación más estable de su carrera y Attila, Necrobutcher y Hellhammer herederos de un álbum, “De Mysteriis Dom Sathanas” (1991), que se ha convertido en pieza seminal de la música extrema, sin ellos quererlo y por mucho que disguste a algunos. Acompañados de Teloch y Guhl, Mayhem despegaron con “Realm Of Endless Misery” y una puesta en escena que poco o nada tiene que ver con sus comienzos y tampoco tiene que envidiar a otras bandas de mayor impacto económico y seguidores. Atacaron “Buried By Time And Dust” demostrando que esta gira, Death Over Europe, no se trata de un aniversario u homenaje y la noche mezclaría clásicos con otra más recientes, “Bad Blood”, e incluso se permitieron incluir “Psywar”, “View From Nihil” e incluso “Chimera” pero aquí es donde me surgen más dudas y es que son composiciones que me gustan pero hay muchísima diferencia entre unas y otras. “Whore” pilló con el paso cambiado a muchos, que no la conocían, e incluso esos que pueblan las redes y elogian “Grand Declaration Of War” (2000) no tenían ni idea de “View From Nihil” y la pista lo notó; los arrebatos y el oleaje sentido en Immolation desaparecieron y esta parecía un mar en calma que sólo cambió cuando su superficie se llenó de teléfonos móviles en la consabida “Freezing Moon” y esos que escuchaban a Mayhem como si estuviesen en un concierto de la sinfónica de Viena, con rictus serio y dramático, pero comprobando una y otra vez el repertorio en sus teléfonos para no perderse tras la única que se sabían. Los bises se inauguraron con la introducción “Silvester Anfang” e imágenes en la pantalla mostrando fotos de la época con Euronymous, Maniac y Manheim como estrellas de un collage sobre fondo rojo, igual que si estuviéramos viendo el concierto de una banda de arena (ese mismo tipo de fotomontaje propio de Kiss o Metallica con Burton, que escupen las pantallas en estadios), sonó “Deatcrush”, “Chainsaw Gutsfuck” y, lógicamente, acabaron con “Pure Fucking Armageddon”, un acierto por lo apocalíptico de su riff pero todo un sinsentido tras lo que acabábamos de contemplar. Es 2026 y me sigue pareciendo algo demencial que una banda como Mayhem exista, he disfrutado y disfrutaré de todos sus discos y los directos que pueda, pero sentí que algo fallaba y no sólo era el sonido, fue la constatación de que cuando el metal extremo pierde su capacidad revulsiva y es abrazado por todo lo preestablecido, queda lastrado y, por supuesto, que el oficio, la profesionalidad y el talento de cuatro tipos trabajadores como Immolation le comieron la tostada a Marduk, Mayhem y todo su envoltorio estético y leyenda a sus espaldas. Y es que hay que ser muy tonto, un inconsciente o no considerar a tu público, para dejar que los de Yonkers abran la noche…
© 2026 Lord of Metal
video © 2026 Daniel F
Foto © 2026 Alex Bouks



