Alter Bridge publican su octavo disco de estudio, "Alter Bridge" (2025), a través de Napalm Records y no sé si entender que es una declaración de intenciones -como, actualmente, suele ocurrir cuando las bandas publican un álbum sin título- o, mucho peor, falta de ideas. Alter Bridge mantienen su línea de hard rock sin riesgo, con toques melódicos y riffs que han definido su carrera desde hace más de veinte años y, aunque este álbum esté recibiendo valoraciones altas en diferentes publicaciones, siento que se conforman con jugar en terreno conocido cuando, a nivel de composición, siguen afincados en el recurso de riffs robustos con melodías accesibles, sin grandes experimentos ni desvíos del estilo que los ha hecho populares. Kennedy sigue destacando por su potente y versátil chorro de voz, capaz de cortar en los temas intensos y brillar en los más suaves (recordando, como siempre, a una mezcla de Cornell y Kotzen), mientras Tremonti aporta riffs que impulsan la mayoría de las canciones. Siendo positivos, el álbum dura lo justo (no porque sea un suplicio escucharlo, nada de eso, sino porque no alargan lo innecesario y agradezco que eviten el exceso de minutaje porque sí), con doce canciones que fluyen sin rellenos evidentes, predominando los medios tiempos que ya son su marca registrada, evitando la ensalada de baladas (aunque, por otro lado, "Hang By A Thread" es sobresaliente y, de ser así, tampoco habría estado mal romper tanto medio tiempo con alguna lenta más, si el nivel hubiese sido el exhibido en esta) y el conjunto transmite energía con algo de alma emocional, pero nada que rompa moldes o sorprenda después de tanto tiempo en la escena. Es un disco sólido que confirma su consistencia, sin más pretensiones. No deja de ser irónico que generaciones actuales critiquen a AC/DC o Motörhead por su falta de cambio de registro a lo largo de su carrera, pero se traguen como pelargón a otros artistas, de mucho menor calado, con menos fondo de armario y oficio que los australianos o el de Burslem.
El comienzo con "Silent Divide" pone las cartas sobre la mesa: riffs furiosos, tempo animado y la voz de Kennedy cortando limpia sobre las guitarras pesadas, con mucha melodía que equilibra la agresividad. Es cierto que esos mencionados medios tiempos llegan demasiado pronto con "Rue The Day", "Power Down" y salpican demasiado, como ocurre con "Disregarded" o "What Lies Within", cargados de estribillos sólidos, guitarras y batería que mantienen el pulso sin variar mucho el esquema. Hay algo de riesgo controlado en canciones como "Trust In Me" o "Scales Are Falling", que bajan la intensidad pero conservan la pegada y el único respiro real llega con "Hang By A Thread", una balada con toque country donde Kennedy saca un leve acento sureño (algo que no me suele gustar, lo siento, también critiqué su manía de cantar con acento angelino cuando actúa con Slash) y su voz crece en registros más brillantes y emotivos, luciéndose de verdad. Otras canciones como "Tested And Able", "Playing Aces" y "What Are You Waiting For" siguen la línea de rock directo con energía suficiente para dejarse el cuello en sus conciertos o el cierre con "Slave To Master", que intenta un toque épico para darle el toque definitivo al disco, pero no llega a ser grandiosa del todo y en su exceso, en su exagerada búsqueda de la emoción, logra que uno termine por perder la atención.
En definitiva, "Alter Bridge" (2025) es un álbum correcto que muestra al grupo en forma después de dos décadas, con hard rock repleto de vitalidad y algo de corazón, pero se queda en lo predecible sin ofrecer novedades que justifiquen ese entusiasmo exagerado de algunas críticas. Myles Kennedy y Mark Tremonti entregan lo esperado: voz imponente y guitarrazos que funcionan bien en conjunto, respaldados por la sección rítmica sólida de Marshall y Phillips. Hay momentos destacados, pero falta más variedad para equilibrar el álbum. Cumple para aquellos seguidores sin mucho espíritu crítico y se deja escuchar sin problema, aunque no compita con lo mejor de su catálogo anterior, es un trabajo profesional que mantiene el nivel, nada más. Tremonti y Kennedy son buenos tipos y músicos más que solventes, pero eso no basta.
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Totalmente de acuerdo con la crítica. Le falta algo de alma al disco.
ResponderEliminarEse alma q sí tenía el anterior que me parece de lo mejor q tienen en los últimos años.
Otro disco que suena exactamente igual que los últimos cuatro. Myles cantando en el mismo registro de siempre, Mark con los mismos riffs reciclados de Fortress y Pawns & Kings, y la producción tan pulida que ya cansa. Cero riesgos, cero evolución. Aburrido desde la tercera canción...
ResponderEliminarMyles está en piloto automático vocalmente. Hay momentos en los que parece que está cantando con el freno de mano puesto. Y las letras… más de lo mismo: dolor, lucha interna, metáforas repetidas desde One Day Remains. Nada nuevo bajo el sol.
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