El concierto de Nick Cave and the Bad Seeds grabado en París durante su gira europea de 2024 en París, representa uno de los momentos más sublimes y poderosos de su trayectoria. Con Nick Cave ya plenamente consolidado como una figura icónica y respetada, no solamente apta para unos pocos, demuestra una energía arrolladora, donde la banda, formada por siete miembros incluyendo al bajista Colin Greenwood de Radiohead y el imprescindible Warren Ellis como multiinstrumentista, se complementa perfectamente con cuatro coristas que aportan una dimensión góspel majestuosa y en este concierto Cave no solo destaca por su escalada hacia los cielos, sino por cómo conserva esa esencia cruda pero seductora de los primeros días de los Bad Seeds, fusionada con una profesionalidad impecable que eleva cada canción directamente a la trascendencia. La interacción con el público es electrizante, como en todos sus conciertos, con coros compartidos y llamadas que unen a todos en una comunión colectiva, convirtiendo cada concierto en una experiencia catártica y humana, llena de vitalidad y profundidad emocional que recuerda por qué Cave sigue siendo un artista irrepetible.
El repertorio se centra en gran medida en las composiciones de “Wild God” (2024), con ocho de las dieciocho canciones procedente del álbum, comenzando de manera impactante con “Frogs” y la pieza principal, “Wild God”, estableciendo un tono de bombazo espiritual desde el inicio. Canciones como “Long Dark Night” y “Conversion” brillan con una intensidad huracanada, donde Ellis aporta texturas únicas con su violín y guitarra, mientras las coristas elevan los coros a niveles eufóricos, reminiscentes de las contribuciones legendarias en clásicos tempranos como “From Her to Eternity” (1984), que adquieren una dimensión teatral apocalíptica, con el piano de Cave marcando su latido de manera precisa en lo que parece una declamación profética capaz de erizar la piel. “Tupelo”, cargada de esa aura primitiva, mantiene su tensión, potenciada por esas voces que añaden dinamismo. Canciones más introspectivas como “Bright Horses” de “Ghosteen” (2019) y “I Need You” de “Skeleton Tree” (2016) ofrecen momentos cargados de emotividad para respirar, aunque es en los momentos grandiosos donde la banda despliega su plena potencia. “O Children” de “The Lyre of Orpheus” (2004) resuena con coros triunfales que universalizan el sonido, y “Papa Won’t Leave You, Henry” se transforma en un himno arrollador, mientras que la conmovedora “O Wow O Wow (How Wonderful She Is)”, dedicada a la fallecida Anita Lane, con su cadencia suave, añade la dosis perfecta de ternura. Finalmente, “Into My Arms” de “The Boatman's Call” (1997), interpretada en piano solo por Cave, se convierte en un momento de unión sincero que toca el alma, por no mencionar el estallido que es “Red Right Hand”, el auténtico cohete mediático de Cave en los últimos años.
En definitiva, una celebración fenomenal de la evolución de Nick Cave and the Bad Seeds, donde lo bombástico alcanza cotas inolvidables, como un tren que arrastra al oyente hacia la euforia colectiva. Incluso los pasajes más tranquilos, como el cierre con “As The Waters Cover The Sea” entregado a las voces corales, aportan un equilibrio perfecto, invitando a la reflexión. “Live God” captura la magia de una banda en su apogeo, ofreciendo no solo música, sino una experiencia trascendente que reafirma el poder redentor del arte de Cave; en medio de la vida, la belleza caótica y la gracia persisten con una intensidad abrumadora y profundamente inspiradora.
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Muy acertada! Vi a Nick Cave en esta gira y es asombrosa su capacidad para conectar. Intenso y emocional como pocos.
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