Crítica: Alice Cooper "Paranormal"

Aquellos que se han llevado las manos a la cabeza por este, el nuevo álbum de Alice Cooper, es porque poco o nada saben de Vincent Furnier, y además de sus éxitos seguro que poco o nada han indagado en una discografía, a veces irregular, pero fundamentalmente notable. Y es que Cooper, como ya he señalado en más de una ocasión, hace muchos años que se olvidó de su faceta más experimental como compositor y supo ver dónde estaban los billetes, transmutado en ídolo del hard y cabeza de festivales de metal, nada en contra de ello; adoro a Cooper cualquiera que sea su encarnación pero esta última es tan sólo una cara más de su complejo universo como creador. Por tanto, he recibido “Paranormal” con una sonrisa, no me refiero a él como su mejor álbum porque eso sería hacerlo competir con títulos inmortales como “Love It To Death” (1971), “Killer” (1971), “School’s Out” (1972), “Billion Dollar Babies” (1973), “Welcome To My Nightmare” (1976) o su resurgimiento a finales de los ochenta con “Trash” (1989) pero entre medias de aquel de los setenta y el último mencionado sí que podría ubicar este “Paranormal”, allá donde otros grandísimos títulos como “Alice Cooper Goes To Hell” (1976), la novela negra de “Lace And Whiskey” (1978), la locura de “From The Inside” (1978) y sobre todo aquellos “Flush The Fashion” (1980), y los incomprendidos y criticados “Special Forces” (1982) y “Zooper Catches Skin” (1982) se hayan.

En “Paranormal” no hay arañas, telas, calaveras y pitones, es un disco de rock con invitados de auténtico relumbrón y de nuevo Bob Ezrin en la producción. En lo personal es un álbum que he quemado, lo he escuchado hasta la saciedad desde su filtración y lo he podido disfrutar; tiene sus defectos, por supuesto que sí, pero sé disfrutar de sus virtudes. La presencia de Larry Mullen Jr. de U2 es completamente anecdótica pero hay algo bueno en ella y es justo reconocérselo y es que el irlandés se convierte en un buen acompañamiento para Cooper, abandona además todos sus recursos al frente de U2 (ya se sabe; timbaletas y panderetas se quedan atrás) para abrazar un sonido más crudo, menos adornado y más básico, su forma de tocar nos recordará al rock más clásico con el que Mullen creció, lejos de las mismas sonoridades, tocará en nueve de las diez canciones de “Paranormal”, cediéndole la banqueta al mítico Neal Smith en “Rats” (una canción más directa, más punk y acelerada) y es que, para colmo, “Paranormal” incluye a los miembros originales; Michael Bruce, Dennis Dunaway, Steve Hunter, Tommy Denander, Nick Didkovski, Tommy Henriksen y, claro, Ezrin al teclado. ¿Cómo puede salir mal un álbum así, quién puede quejarse?

Sorprendentemente, para la nómina de invitados, “Paranormal” no se ve como un pastiche de la época gloriosa de Cooper y posee un fuerte sentimiento de unión en su propuesta. La inicial que da título al álbum (con el también legendario Roger Glover de Deep Purple al bajo), es rock sin ambajes con un comienzo épico y la voz de The Coop sonando sin afectación alguna, su garganta ha envejecido magníficamente bien para su edad y podría también afirmar, sin temor a equivocarme, que como artista está atravesando un momento dulce en el que está recogiendo los frutos de décadas de esfuerzo, reconocimiento y una carta blanca para hacer lo que le venga en gana que nunca ha necesitado pero que ahora le permite grabar un título como “Paranormal” y seguir encabezando esos festivales que tanto le gustan a él y a nosotros, por qué no...

La guitarra de Denander en “Dead Flies” colorea la canción con tintes funky hasta el solo en el que vuelve a terrenos más abrasadores y propios del rock. La urgente “Fireball” suena tan bien como podría haber sonado en los setenta y de nuevo volverá a sorprendernos la voz de Cooper como el single “Paranoiac Personality” con ese caluroso y viscoso sonido de bajo de Jimmy Lee Sloas al comienzo de la canción. Sé que a muchos les decepcionó un single así pero Cooper consiguió lo que quería y es sonar, llamar la atención y despertar el interés y vaya si lo ha logrado. No veo nada de malo en “Paranoiac Personality”, es pegadiza y con otro tratamiento podría haber formado parte de cualquiera de los últimos discos de Cooper, ¿qué hay de malo? Los efectos a cargo de Ezrin y Henriksen como su guitarra junto a Denander son una maravilla. ¿De verdad alguno de esos que critican la canción se han parado a desmigajarla y escuchar todo el trabajo que contiene? Me imagino que no…

No pasa nada, “Fallen In Love” tra el influjo de blues de carretera con, nada más y nada menos, que Billy Gibbons de ZZ Top, ¡qué maravilla de fraseos! “Dynamite Road” es puro Ram Jam en su riff y de nuevo a viajar con ella y Cooper relatando mientras sus amigos parecen unirse a la fiesta con su traqueteante ritmo. En “Private Public Breakdown” bajará las revoluciones con un medio tiempo más juguetón mientras que los metales nos traeran a la cabaretera “Holy Water”, quizá lo más cerca que nunca estaremos de reencontrarnos con la formación original de Alice Cooper, ¿qué puedo decir? Suena espectacular.

Una pena es despedir un disco como “Paranormal” con una canción tan desoladora como “The Sound Of A”, más cercana a la tristeza infinita que a veces transmiten las canciones de Floyd (y su mítico disco del 77), algo por lo que Cooper nunca ha ocultado su pasión, pero que hace que recurramos con celeridad a pinchar el comienzo del disco o nos vayamos ansiosos al regalo que trae consigo en forma de directo en Ohio o los extras que son “Genuine American Girl” y la resultona “You And All Of Your Friends”.

Hace poco charlaba con un amigo sobre “Paranormal” y me lloraba amargamente que no sonaba a Alice Cooper, no puedo culparle, no ama la obra de Furnier más allá de “Poison”, “No More Mr. Nice Guy” o “School's Out” y este álbum gustará tanto como el que lo escuche conozca o no a Cooper y ahuyentará a extraños y merodeadores, no pasa nada, es un lujo vivir en el mismo planeta que Cooper…


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