Crítica: Fear Factory "Genexus"

Mucho ha llovido desde que disfrutamos el impresionante "Demanufacture" (1995) siendo adolescentes y sudamos nuestras camisetas de fútbol azules con la mítica "efe" blanca sobre el pecho en su gira de presentación. Muchos no lo recordarán -otros no habían nacido siquiera- pero tras la muerte de Cobain, las discográficas se repartían los restos de una escena muerta mientras los medios buscaban nuevas corrientes y géneros. Eran los tiempos del infame post grunge, del brit pop, del nu metal y de la electrónica, no había cabida para todos aquellos grupos que habían triunfado en los ochenta y el metal en aquellos años estaba pasado de moda a menos que sonase diferente mezclándose con otros géneros; renovarse o morir y, claro, muchos perecieron. Y todo aquello, Fear Factory lo vieron venir, lo suyo no era el industrial más puro porque sus raíces -como se puede apreciar en "Soul of a New Machine" (1992)- tenían más de death y grind que de postpunk o gótico pero aquel año era, aún con la calidad del álbum producido por Colin Richardson, difícil destacar en pleno maremoto alternativo con Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice In Chains, Mudhoney, Screaming Trees o Afghan Whigs en pleno auge dominando la parrilla y las listas. A pesar del escopetazo de Cobain en el 94, el grunge no murió en aquel año sino en el 89, lo que vino después fue la vendimia de la segunda mitad de los ochenta underground que cuajó en la nueva década y cuando llegó el 95 ya no había nada excepto mediocridades como Days Of The New o Silverchair aprovechando los restos del naufragio. Para una banda como Fear Factory -con Prodigy, Underworld, Chemical Brothers, Orbital y un largo etcétera en boca de todos- era el momento perfecto. Su mezcla de metal con baterías marciales, dobles bombos, sampleados y cajas de ritmos, riffs entrecortados (el famoso staccato de Dino Cazares), la alternancia de voces rasgadas, guturales y melódicas y los arreglos electrónicos, acompañados de unas canciones sólidas y contundentes pero pegajosas con Richardson de nuevo tras los mandos, fueron determinantes para que "Demanufacture" se convirtiese en un clásico instantáneo. A Madrid vinieron dos veces en la misma gira; una en sala y la siguiente como cabezas de un festival a modo de puesta de largo, era su momento y Fear Factory eran una apisonadora con Burton, Dino y Raymond. 

Lo que vino después fue el clásico síndrome del grupo de éxito, la dificultad y la presión, los interminables cambios en la formación, las peleas internas y, por supuesto, una serie de álbumes con algún momento destacable pero sosos y poco inspirados. No dudo que, veinte años después y fuera de su contexto, algún chaval ahora pueda de verdad creerse que "Obsolete" (1998) es un gran disco pero, sin ser malo en absoluto, supuso un bajón respecto a "Demanufacture" y tras él y su gira, los siguientes trabajos fueron el claro ejemplo de que el material de "Obsolete" era las últimas gotas de genialidad del anterior. "Digimortal" (2001) era flojo y Dino abandonaba el barco, "Archetype" (2004) subía ligeramente de nivel pero "Transgressión" era aún peor y suponía el momento más bajo del grupo que resurgió levemente en "Mechanize" (2010) con la vuelta de Dino para terminar de asentarse en la mediocridad con el aburrido "The Industrialist" (2012). Por tanto, eran muchas las expectativas despositadas en este "Genexus", cuya grabación o posproducción parece habérseles alargado más de lo que ellos mismos tenían pensado.

"Genexus" es el mejor disco de Fear Factory desde "Obsolete" y eso son diecisiete años pero sería incorrecto decir que es así por su sonido ya que, lo que incorrectamente muchos llaman "señas de identidad", a un grupo que canta por el avance, la evolución, la tecnología y el progreso lo que se le puede acusar directamente es de autoplagio cuando uno descubre que en "Genexus" todo parece funcionar porque directamente recuerda en muchos momentos a su mejor trabajo, en efecto; "Demanufacture", cuya sombra es demasiado alargada y, evidentemente, parece haberles lastrado durante los discos que le sucedieron. Como explicaba Burton, su nombre deriva de la mezcla de dos palabras como son "genesis" y "nexus", un nuevo nacimiento de Fear Factory que les enlaza irremediablemente con su mejor época.

Sin Raymond Herrera, con Burton y Dino como únicos miembros de los años dorados, la ayuda de Mike Heller, Dean Castronovo y la incorporación de Tony Campos como bajista en directo, "Genexus" ha sido producido por Rhys Fulber quien no sólo mezcló "Demanufacture" sino que les has producido y ayudado con los teclados desde el EP "Fear Is the Mindkiller" (1993) hasta "The Industrialist" (2012) y abre fuego con "Autonomous Combat System", comienzo épico y una ametralladora por bombo. En este disco, Burton decía que querían el sentimiento de un batería de directo en el estudio y, aunque haya contundencia de sobra en las manos de Heller, la sensación sintética de sus arreglos, quizá su producción impiden disfrutar del trabajo del batería como se debe, sintiéndole como una máquina pasada de revoluciones. Pero, ¿acaso no es eso lo que esperamos de un disco de Fear Factory? Estrofas con voces rasgadas y estribillos melódicos, marca de la casa, nada nuevo bajo el sol excepto que es tan sencilla y pegadiza como "Anodized" cuyo estribillo es excesivamente melódico hasta resultar levemente empachoso pero, claro, se clava en tu memoria gracias a la voz limpia de Burton y su teclado. "Dielectric" te llevará de nuevo a finales de los noventa, comienzo con arreglos de cuerda y la misma contundencia de entonces. Burton nunca ha sido un gran cantante pero sus ladridos y sus brillantes coros son reconocibles y pasa lo mismo con Dino y su peculiar sonido, la estructura de la canción es tan simple como todas las de "Genexus" pero funciona y se la siente como una vuelta a los orígenes del grupo, la verdad es que si hubiésemos escuchado algo así en cualquiera de sus anteriores entregas nos habríamos ilusionado tanto como ahora porque es escuchar "Dielectric" y sentir que los años no han pasado aunque su propuesta ya no resulte tan novedosa.

Con "Soul Hacker" nos removeremos de manera incómoda en el sillón porque los primeros segundos de Dino se sienten como djent y Fear Factory debería evitar la asimilación de sus canciones a géneros que no le pertenecen, actitudes que, por cierto, les han hecho vagar a la deriva en discos anteriores. "Soul Hacker" es accesible y repetitiva, suena noventera pero en ella, como en gran parte del material de "Genexus", echaré en falta parte del ambiente o atmósferas que sólo ellos sabían mezclar con metal y electrónica. "Protomech"es una de las grandes del álbum, quizá también porque nos recuerda a "Zero Signal" de "Demanufacture", algo que no creo que sean tan sólo imaginaciones mías cuando ambas acaban con una coda similar a piano.

La canción que da nombre al disco es una amalgama de teclados tan densa que logra enganchar, sobre todo cuando nos damos cuenta de que la introducción es el estribillo y este se repetirá una y otra vez con distintos arreglos electrónicos y samplers, nada que objetar excepto que no es la mejor del álbum y "Church Of Execution", aunque beba directamente de "Digimortal", corre más riesgos  y, como ocurre con "Protomerch", su estribillo sí que es uno de los punto álgidos de este "Genexus" pero en el apartado lírico flojea y sonroja, como el resto de canciones en las que uno tiene la sospecha de que, en el momento tecnológico que vivimos, se tornan ligeramente pueriles y lo que estimulaba la imaginación hace veinte años ahora es de andar por casa. El loop de "Regenerate" y los teclados, además de su agresivo y acelerado ritmo nos llevan de nuevo a uno de esos geniales estribillos del grupo en los que se acercan peligrosamente al pop. "Battle For Utopia" es prescindible a pesar de su carácter machacón y su carácter épico gracias a los teclados que llegan incluso a sepultar la labor de Dino y "Expiration Date", con casi nueve minutos,  es una balada de regusto ochentero más cercana a Human League que a los Fear Factory que todos conocemos pero que funciona de manera perfecta para cerrar "Genexus"  y eso que, por desgracia, carece de sentimiento o emoción a pesar de tener todos los ingredientes. Como extras de la edición especial, "Mandatory Sacrifice" (Genexus Remix) que no aporta absolutamente nada al resultado final y la electronica y minimalista "Enhanced Reality (Bonus Track)" en la que uno se plantea qué ocurriría si Fear Factory explorase otros caminos y no se limitase a ser Fear Factory, para bien y para mal.

Un disco que entra rápido y deja un sabor dulce por el aroma al famoso "Demanufacture", pero que se conforma como el mayor esfuerzo de Dino y Burton en muchos, muchos años, con canciones pegadizas y un aroma tan fresco y moderno como el aire embotellado de hace veinte años pero que todavía funciona y resulta más fresco que sus anteriores entregas y hace que nos preguntemos lo siguiente; si ésta es la fórmula del éxito de Fear Factory por qué no funcionó en discos anteriores. Porque en ellos fallaban las canciones y en "Genexus", aunque no haya ningún clásico que pase a la posteridad, las recordarás cuando acabes de escucharlo, tan sencillo como eso...


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