Crítica: Helloween "My God-Given Right"

Posiblemente haya pecado de optimista cuando hace más o menos un mes llegó a mis manos el single de adelanto de "My God-Given Right", el nuevo álbum de los germanos Helloween. La calabaza más famosa del metal apuntaba maneras y más que buenas sensaciones con "Battle´s Won" y su cara B, "Lost In America"; de hecho yo fui uno de los primeros en reconocer que la banda parecía haber experimentado un giro notable con respecto a sus discos anteriores, que por otro lado se habían quedado un tanto flojos y opacos. Con "Battle´s Won" la alegría volvía a apoderarse de mí, por fin veía en la música de Helloween un tema un tanto "old school", construido a base de líneas sencillas y de estribillos pegadizos y dulzones, que siempre les ha funcionado tan bien. No puedo decir lo contrario, ante aquella descarga de energía y de buen rollo me vine arriba, me crecí y esperaba desde entonces ansioso por catar y degustar al completo "My God-Given Right"...¿Y ahora qué? Pues la verdad que si soy sincero debería decir que me ha dejado un tanto frío, por lo que las expectativas que me había creado se han visto sensiblemente mutiladas y sesgadas. Ello seguramente debido al exceso de ilusión y euforia que un servidor se había creado por ser Helloween una de mis bandas favoritas de adolescencia, pero que lleva ya demasiados años dando bandazos de un lado a otro, aspecto éste que se antojaba muy difícil corregir de la noche a la mañana… 

Con ello no quiero decir que "My God-Given Right" sea un trabajo malo o inaudible (ni mucho menos), simplemente que en términos generales se queda en un disco más de una banda que lo fue todo en el pasado, pero de la que siempre se espera más. A pesar de todo sigo manteniendo que temas como "Battle´s Won" o incluso el que bautiza al nuevo álbum son de los mejor que ha compuesto la banda en sus últimos 15 años, pero claro, discos como "Master Of The Ring" (1994) o "The Time Of The Oath" (1996), o incluso grandes partes de "Better Than Raw" (1998) y "The Dark Ride" (2000) (voy a ceñirme exclusivamente a la época de Andi Deris) pesan demasiado en la mochila del quinteto de Hamburgo. Y eso que con "Heroes" la banda empieza fuerte y sin tapujos, directa al entrecejo con unas guitarras abrasivas y potentes, pero la calmada voz de Deris acaba por joderla, llevando una canción de apertura a un medio tiempo soso y avinagrado, que no pude alcanzar de ninguna de las maneras el nivel óptimo para arrancar un disco de Helloween. Demasiado lejos quedan aquellos "Soul Survivor" o "We Burn" y "Steel Tormentor" con los que la banda de Weikath alcanzaba revoluciones dignas de sus mejores atributos en los 80. 

Es cierto que la banda se quedó muy coja tras la salida de Hansen en un primer momento y la de Kiske posteriormente, pero Deris es un gran frontman, un buen vocalista que cuando está fino no tiene que envidiar nada a los más grandes, los duros años de trabajo y madurez han acabado por calar hondo en un cantante que no empeora con los años. Tiene una gran voz, pero por desgracia no siempre sabe aprovecharla ni exprimirla de la forma más eficaz y eficiente. La pieza que da título a la nueva obra, "My God-Given Right", es sin duda una de las mejores, realmente significativa y con un halo de exquisitez propia de los viejos (y en su caso buenos) tiempos, donde el sentimiento y la riqueza musical salen a la luz a colación de un estribillo que podríamos categorizar como magnífico y locuaz por el cual pongo la mano en el fuego, ya que a nadie que se considere amante del power metal y de uno de sus mejores representantes (sino el que más) le va a dejar indiferente. "Stay Crazy", con unas partes muy hímnicas, sigue las líneas de "Battle´s Won" y "My God-Given Right", es cierto que no es tan llamativa ni intuitiva como las dos anteriores ya que hay que dedicarle un poco más de tiempo (y sobre todo paciencia) para poder llegar a absorber todo lo que Weikath quiere contarnos con todas y cada una de sus partes. Partimos del supuesto que no estamos ante el típico "hit" de la banda, sencillo y resultón, en este caso se le requiere al oyente un esfuerzo, digamos superior, para poder analizar todos los aspectos de un tema que tendrá mucho peso en la nota final...

"Lost In America", la que fuera cara B de su primer single, "Battle´s Won", sí que cumple con todos los requisitos de lo que se espera de una canción de Helloween y tiene todos los ingredientes para convertirse en una pieza clave en los futuros conciertos de la banda teutona, ya que estamos ante una de las canciones más pegadizas y dicharacheras de todo el álbum, con un Charlie Bauerfeind magnífico tras la producción y el trabajo de mesa, que como siempre acaba por sacar el mejor sonido a las seis cuerdas de Weikath y Gerstner...A partir de aquí comienzan a supurar y acumularse los problemas para los germanos, ya que el aire de polca rusa que disfraza "Russian Roulé", tras cada uno de los estribillos de la misma, le hace un flaco favor a una banda que debería estar más centrada en hacer power metal que en irse por las ramas con músicas y estilos poco afines a los de su génesis. Algo parecido sucede con "The Swing Of A Fallen World", un pestiño de canción infumable, que acaba por hacerse excesivamente pesada y larga, y que no hay por donde agarrar. Demasiada experimentación y demasiada modernidad que no acaba por cuajar ni encajar.

Por suerte hay temas más entretenidos como "Creatures In Heaven", donde el juego y el divertimento está asegurado desde su comienzo, con varias de las guitarras más juguetonas y frescas de "My God-Given Right", y que alcanza su cenit y su punto más álgido con un estribillo tan épico como brillante, que a buen seguro cantaremos hasta desgañitarnos en sus futuros conciertos por la Península este próximo verano. Por su parte "If God Loves Rock 'N' Roll" representa otro de los mejores cortes del nuevo retoño, aunque con un sonido y un estilo más moderno y más propio trabajos como "Gambling With The Devil" (2007) o incluso "7 Sinners". Temas como "Living On The Edge" (que nadie piense en una versión del clásico de Tyler y Perry) y sobre todo "Clawns" también nos llegan gracias a su fuerza y a su empuje, aunque nada que ver con el resto del álbum de aquí hasta el final. Demasiados temas, demasiadas canciones metidas con calzador que se tornan excesivamente pesadas, aburridas y toscas, que apenas aportan nada y que hacen que la nota global del disco, curiosamente alta hasta entonces, baje de forma precipitada y preocupante. Una vez más; aprueban por los pelos…


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