“Requiem For A Pipe Dream” (2026) de Cyhra llega como la afirmación rotunda y necesaria tras una década de existencia. Formada por el carismático vocalista Jake E (ex Amaranthe, Dream Evil y Kamelot) y el legendario guitarrista Jesper Strömblad (fundador de In Flames, pilar de la escena melódica sueca y el verdadero reclamo de este proyecto), la banda se completa con Euge Valovirta a las guitarras, bajo y teclados, Marcus Sunesson en guitarras y Alex Landenburg a la batería. Un cuarteto que siempre ha navegado entre el death melódico y el metal melódico más pegadizo y accesible, y entrega aquí su cuarto trabajo de estudio bajo el sello Reigning Phoenix Music que, lejos de ser un mero ejercicio de estilo, destila una madurez emocional que contrasta con su pulido comercial, como si el paso del tiempo y las incertidumbres pandémicas hubiesen cincelado en ellos una vulnerabilidad que antes solo insinuaban. No es un cambio radical, pero sí un refinamiento quirúrgico: más oscuro, más afilado y, sobre todo, más sincero. Las melodías siguen siendo himnos de estadio, pero ahora cargan con una melancolía que las hace más humanas, menos pulidas para el aplauso fácil, lo que se gradece.
“Bleed With Pride” arranca con fuera, es una canción que combina riffs afilados con la voz poderosa y expresiva de Jake, quien domina cada matiz con gran solvencia, alternando entre registros limpios y guturales que elevan la intensidad. La producción, cuidada al detalle por los propios Jake E y Valovirta, dota a la canción de una inmediatez que suena más orgánica que en entregas previas, sin perder esa impronta metálica. Le sigue “Superman”, donde los ecos del death melódico clásico de Strömblad se entretejen con estribillos irresistibles; las guitarras dialogan con elegancia, creando capas que se despliegan y la batería de Landenburg impulsa todo con precisión y fuerza. “Miss Me When I’m Gone” y “Ghostbound” profundizan en la introspección, con atmósferas más densas y teclados que añaden textura gótica, mientras que “In The Center Of A Miracle” se erige como una balada épica que evita el sentimentalismo barato gracias a la entrega visceral de Jake E.
En “Skin From Bones”, el grupo se atreve con elementos electrónicos más vivos, transformando la canción en un viaje inquietante que explora la fragilidad del ser; los riffs se retuercen con rabia contenida y la sección rítmica brilla con sutileza. “Ghost I’m Meant To Be” mantiene esa línea emocional, con coros grandiosos que invitan al desgarro colectivo, mientras que “Mark Of My Sins” vira hacia terrenos más tenebrosos y tumultuosos, casi góticos, donde las guitarras de Valovirta y Sunesson suenan opresivas y contrastan con las habituales melodías luminosas. “Venom In Me” inyecta un pop-metal brutal y directo, lleno de energía contagiosa, y “Box With Spirits” cierra con una reflexión melancólica sobre el paso del tiempo. El regalo, “Hold Your Fire”, con la colaboración del vocalista Samy Elbanna de Lost Society, añade un riff alegre y enérgico que remite a los In Flames más clásicos, inyectando vitalidad sin romper la coherencia del conjunto.
“Requiem For A Pipe Dream” es un trabajo más cohesionado y honesto que los anteriores, un disco que no reniega de sus raíces melódicas pero las enriquece con una capa de autenticidad que lo eleva por encima de sus predecesores. Jesper Strömblad sigue siendo el arquitecto, inyectando esa herencia sueca que tanto amamos, mientras Jake E se consolida como uno de los vocalistas más versátiles y emotivos del metal actual. Aún así, no todo es perfecto, algunos momentos pecan de previsibles para oídos muy curtidos, pero esa ligera familiaridad se convierte en virtud cuando está al servicio de canciones tan bien construidas. No es un réquiem por un sueño fallido, sino un himno a la perseverancia creativa. Tras diez años, la banda ha encontrado su voz más genuina, y uno no puede evitar sentir que este álbum marcará un antes y un después para ellos. Un disco que merece resonar en los rincones más oscuros de quien lo necesita. Accesible, pero no vulgar.
© 2026 Lord of Metal
pic © 2026 Linda Florin


