Crítica: Elder “Through Zero”


Elder, la banda estadounidense afincada en Berlín que ha sabido evolucionar desde sus raíces stoner-doom hasta convertirse en uno de los nombres más respetados del rock psicodélico progresivo contemporáneo, publican “Through Zero” (2026), su séptimo larga duración, un trabajo que consolida su madurez creativa tras casi dos décadas de trayectoria. Liderados por el visionario Nicholas DiSalvo, el cuarteto se completa con Jack Donovan al bajo, Michael Risberg a la segunda guitarra, Rhodes y slide, y Georg Edert en la batería y percusiones. Grabado en bloques durante el invierno de 2025 en los Big Snuff Studios de Berlín con la producción de Richard Behrens, el disco marca un paso adelante en su exploración de texturas, donde el peso de las guitarras se entreteje con paisajes sonoros etéreos sin perder nunca la garra emocional. Lejos de ser un mero ejercicio de estilo, “Through Zero” (2026) representa la culminación de una búsqueda que comenzó en discos como “Dead Roots Stirring” (2011) y que aquí alcanza un equilibrio casi perfecto entre ambición progresiva y accesibilidad visceral. No es casual que, en un panorama musical saturado de bandas que imitan fórmulas retro, Elder destaque por su autenticidad: no copian, transmutan y continúan ese legado. El traslado a la capital alemana ha inyectado a su sonido una capa de sofisticación europea, con influencias krautrock y post-rock que enriquecen su ADN doom sin diluirlo. 


El álbum se despliega en seis composiciones que fluyen como un viaje cósmico, donde cada canción se erige como un capítulo de una narrativa mayor. “Sigil To Ruin”, es un corte épico de más de diez minutos que condensa la esencia renovada del grupo: riffs abrasadores que se elevan sobre cambios de compás sutiles, con DiSalvo desplegando melodías vocales cargadas de urgencia espiritual y un muro de sintetizadores que evoca vastos horizontes. La sección rítmica, con Donovan y Edert en plena comunión, proporciona un pulso hipnótico que invita a la inmersión total. Le sigue “Capture/Release”, un estallido de adrenalina prog-metal donde las armonías vocales amargas contrastan con un furioso entramado de guitarras terrenales y toques espaciales; aquí Risberg brilla con slides que añaden textura arenosa, y el conjunto genera un clímax irresistible, como si el oyente cabalgara sobre una ola de energía psicodélica. La canción homónima, “Through Zero”, de nueve minutos, se sumerge en un groove stoner-fusión sereno que se pliega sobre sí mismo, con capas de Mellotron y bajos retumbantes que crean una atmósfera de ingravidez antes de un clímax liberador. “Strata”, la canción más extensa, es una joya de brillantez dinámica: comienza con una amplitud casi etérea al estilo King Buffalo, con un estribillo centelleante, y muta en una carrera lisérgica donde la batería de Edert alcanza cotas de virtuosismo trepidante, respaldada por riffs que cortan el aire con precisión quirúrgica. “Sight Unseen” despliega una belleza abrumadora, abriéndose como un lento despertar con sintetizadores modulares y bajos rodantes, evolucionando hacia un krautrock hipnótico que combina lo contemplativo con lo excitante; las improvisaciones sutiles del cuarteto revelan una química desbordante. Mientras que la final, “Blighted Age”, más breve pero no menos profunda, con un gesto delicado hacia la luz matutina: melodías prog clásicas fusionadas con fervor exploratorio, deja un regusto de optimismo cósmico. 

“Through Zero” (2026) es la constatación de que Elder siguen siendo referencia indiscutible en el metal y el rock progresivo actual. No se trata solo de virtuosismo técnico o gusto por la experimentación: DiSalvo y sus compañeros canalizan aquí una urgencia vital, un rechazo a la opresión mundana en favor de galaxias más amables, invitándonos a todos a ese viaje, algo profundamente conmovedor en cómo logran que lo denso resulte ligero, en esa capacidad para hacer que riffs pesados convivan con melodías que tocan el alma sin caer en sentimentalismos baratos. “Through Zero” (2026) no es un mero divertimento; es la afirmación de que el rock progresivo psicodélico puede seguir evolucionando con integridad y fuego interior. 

© 2026 Conde Draco

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