Crítica: Decapitated “Anticult”

No puedo decir que este “Anticult” me haya cogido por sorpresa, ni siquiera que no me esperase algo así tras una actuación tan “trotona” como la que me encontré en la última edición del Hellfest en la cual, con todos mis respetos por Decapitated y lo mucho que de verdad adoro a Randy Blythe y su banda de Virginia, me encontré con unos polacos queriendo sonar como Lamb Of God. Y tampoco quiero pecar de esnob o auténtico si afirmo que, a mi gusto, el mejor álbum de Decapitated es precisamente su debut, “Winds Of Creation” (2000), como que poco o nada entiendo una carrera tras la muerte de “Vitek” en el 2007 o el que parece el triste destino de “Covan”, sin desmerecer precisamente a “Sauron” con quien grabaron sus mejores discos. ¿Por qué no entiendo a Decapitated sin “Vitek” a pesar de que “Carnival Is Forever” (2011) me pareció un regreso a la altura y además también pude disfrutarles en directo constatando su buen estado de salud? Pues porque la propuesta de Decapitated ha ido cambiando -progresando que dicen los más comprensivos- para finalmente y en este “Anticult” haberse convertido en una banda de death metal con querencia por el groove metal o, mucho peor, una banda de groove metal con sabor a death. Nadie que lea esta crítica deberá entender o leer entre líneas nada que no haya escrito, “Vogg” (Waclaw Kieltyka) sigue siendo una auténtico monstruo a las seis cuerdas y su habilidad está fuera de toda duda como que los recientes Łysejko y Więcek son una base rítmica tremenda pero algo ha cambiado y es que “Vogg” ha cambiado su forma de tocar y de componer, allá donde antes había un riff nervioso o entrecortado y una pulsión acelerada, ahora nos encontramos con riffs gruesos, guitarras rítmicas dobladas y fraseos que parecen surgidos de los dedos de Mark Morton. Claro que estoy exagerando pero es tan sólo para intentar expresar mi propio desconcierto cuando, por ejemplo, escucho una canción como “Kill The Cult” con “Rasta” dejándose la voz sobre esa guitarra (no es la música lo único que ha cambiado, la voz es aún menos profunda que en el anterior, “Blood Mantra”)

Daniel Bergstrand a los mandos, conocido por su trabajo con In Flames, Soilwork, Behemoth pero también por su labor con Meshuggah. Sin embargo, poco hay de estos suecos en la producción de un álbum que suena potente pero alejado de lo que podríamos esperar de Decapitated y mucho me temo que no es por Bergstrand sino por la propia banda.

Por ejemplo, “Impulse” es una barbaridad de canción con la que abrir el álbum, con un riff potente pero ajeno al sentimiento del death (que nadie me diga lo contrario), suena sucio y contundente (he de reconocer que crece con cada escucha) pero poco o nada tiene que ver con Decapitated; es excitante cuando la canción despega y entra “Rasta” pero si el término Death And Roll ha terminado sonando despectivo para referirnos a la música de los Entombed menos inspirados y alejados de su espíritu, lo de Decapitated podría denominarse como Groove And Death. Lo mismo ocurre con “Deathvaluation”, me encanta pero no les reconozco, me cuesta. ¿Cómo es posible que me convenza pero tenga la sensación de que algo falla? Quizá porque en “Deathvaluation” o cualquiera de las que integran este “Anticult” no reconozco a los Decapitated de "Winds Of Creation" o "Nihility" y tampoco a los de "The Negation" (2004) u "Organic Hallucinosis" (2006), como también echaré de menos la voz de “Sauron”, esa que parecía que iba a devorarnos y surgía de lo más profundo de la tierra. También tengo que reconocer que “Deathvaluation” es una auténtico latigazo y el solo, ejecutado sobre el riff principal, es capaz de levantar a un muerto…

“Kill The Cult” es pura melodía tras un tremebundo trabajo de composición de “Vorg”, pura actitud como “Earth Scar” (con un sabor más cercano a Cavalera que a Decapitated y un sonido de batería que no me encaja nada en absoluto con esta banda, no me refiero a la ejecución sino a la producción) o “Never” y “One-Eyed Nation”, un tremendo esfuerzo por cambiar, por evolucionar, por crecer u olvidarse de lo que una vez fueron, quién sabe…

Por otro lado, hay canciones en las que además de sonar diferentes intentan trascender como son “Anger Line” o esa despedida con la instrumental “Amen” como ya hicieron con “Red Sun”, canciones que demuestran que los nuevos Decapitated suenan infinitamente mejor cuando aceptan lo que son actualmente que cuando pretenden disimularlo.

No es un mal álbum y contiene algunas canciones que son verdaderamente salvajes pero me cuesta entender a una banda como Decapitated sonando así, es como si a DevilDriver les diese por grabar un álbum con la estética de “Nihility”. Si lo que buscas es potencia no saldrás defraudado, si seguiste a la banda a lo largo de todos estos años te costará digerir la nueva forma de atacar la guitarra de “Vogg” y te sentirás tan descolocado como el que escribe esta crítica.


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