Crítica: Ghost "Opus Eponymous"

La primera vez que supe de la existencia de Ghost fue cuando servidor y uno de los grandes redactores de esta página fantaseábamos con un supuesto viaje al mítico festival "Hole In The Sky" en Bergen allá por verano. Ghost, procedentes de Suecia, ocupaban toda la atención de la web del mítico festival noruego con la cara de su cantante, Papa Emeritus, dando la bienvenida. Es verdad que el león no es tan fiero como lo pintan y, más allá de la imagen, Ghost no practica otra cosa que rock clásico así que su imagen se queda en poco menos que un concepto, una reminiscencia al "shock rock" al que tanto venero y que tantos grandes momentos nos ha dado. Las coordenadas exactas para ubicar su música quizá sean los primeros Black Sabbath, Blue Oyster Cult y Mercyful Fate/King Diamond con el aderezo estético de Alice Cooper o aquel lejano Marilyn Manson de 1996 que nunca debería haber salido con vida de aquella gira. Desconozco, por el momento, cómo se las gastan Ghost en directo (a día de hoy se rumorea una posible gira por España para el año que viene) y sólo puedo guiarme a través de los vídeos que de ellos circulan por la red pero si tenemos que dejarnos llevar por este disco, publicado en otoño del 2010, podemos afirmar que es una pequeña obra maestra a la que, a la larga, la llamativa imagen de sus componentes puede hacer más daño que otra cosa ya que este "Opus Eponymous" está lleno de grandes temas, salpicados de melancolía y ciertas atmósferas oscuras que rápidamente se diluyen gracias a esos estribillos radiantes y pegadizos.

Empecemos poco a poco (como más nos gusta). Ghost está formado por el Papa Emeritus, toda una suerte de Papa Oscuro con cara de calavera y cinco "Nameless Ghouls" de cuya identidad no se sabe nada ya que salen totalmente encapuchados a tocar. Pero el detalle auténticamente kitsch (y lo que emparenta a esta formación con el shock rock más teatral y rancio) es que fuera del escenario, en sus entrevistas, siguen manteniéndose fieles a sus roles, interpretando su papel. En estos tiempos, con internet corriendo como un río de información, no es difícil rastrear a los músicos que forman Ghost pero, hasta la fecha, parece que nadie ha dado con su identidad exacta; In Solitude, Watain o Repugnant pero nadie puede afirmar con exactitud quién demonios es el Papa Emeritus. ¿De verdad importa a estas alturas de la película? ¿Acaso somos incapaces de intentar disfrutar un poco de la magia del misterio? ¿Somos más felices conociendo el aspecto real de Gene Simmons o Corey Taylor? No, desde luego que no. ¡Que comience la función!

Un disco corto; una intro y ocho canciones. "Deus Culpa" te adentra en el mundo de Ghost de la fría mano de un órgano catedralicio que sirve de intro a "Con Clavi Con Dio", tres minutos y medio de canción que pueden mirar a los ojos de cualquier clásico imperecedero del rock, ecos setenteros y un riff auténticamente matador con un puente y un estribillo de los que se te meten en la cabeza. Da igual si no escuchas metal porque esto no es metal y tampoco importa si sólo escuchas metal porque tiene suficientes ingredientes como para atraer a todo tipo de paladares. Un éxito instantáneo. No deja de sorprenderme verme en el coche tarareando; "Satanás, somos uno de cada tres, trinidad" en una suerte de adolescencia recuperada como cuando fantaseaba con Alice Cooper o me mataba en la primeras filas de la gira "Antichrist Superstar".

Pero la mayor sorpresa llega con "Ritual", que no es un tema más sino una composición nacida para llegar al éxito más absoluto, todo un "hit" de lo que podría llamarse AOR-satánico, si es que existe una etiqueta así. Tan pegadiza o más que "Con Clavi Con Dio" y unas armonías vocales más cercanas a Journey o Boston que a una banda sueca de Metal. Es en "Elizabeth"donde se puede rastrear más que nunca la influencia de Black Sabbath y el tono de Ozzy hasta que el Papa Emeritus cambia de registro y aborda el estribillo de manera melodiosa junto con el órgano que inunda cada una de las atmósferas de un disco sin llegar a cargar y con una producción bastante cruda para los tiempos en los que nos ha tocado vivir.

"Stand By Him" vuelve al estribillo de herencia setentera, convirtiéndola en un gran tema. Si este álbum se llega a publicar hace treinta y cinco años no habría desentonado en la escena musical, resulta reconfortante sentir de nuevo estas atmósferas y texturas sin que por ello se mermen las melodías y el grupo sea capaz de oscilar entre el hard rock y el rock más de "efe eme". "Satan Prayer" con un tempo más lento y una nueva forma de cantar del Papa Emeritus nos adentra en el final de un disco con "Death Knell", la más fantasmagórica del conjunto aunque en el estribillo recupere la intensidad, como "Prime Mover" que recupera la energía del arranque de este "Opus Eponymus" y, para acabar, la bizarra, psicodélica y "kingcrimsoniana" "Génesis" con un final de guitarra clásica.

Cuando tus nietos le pregunten a su abuelo qué sonaba allá por el 2010, haz sonar "Con Clavi Con Dio" y sonríe de satisfacción, quizá ellos no te entiendan pero en esos pocos minutos verás resumidas muchas emociones.

© 2012 Jim Tonic