Enslaved regresan con “Mið” (2026), un disco que no se contenta con prolongar la senda abierta por “Heimdal” (2023), sino que la replantea desde el núcleo mismo de su mitología. El título, palabra del nórdico antiguo que designa el centro o el medio, no alude a un lugar geográfico ni a una figura concreta del panteón, sino a un eje desde el cual el pasado, el presente y el mito irradian con igual fuerza. Ivar Bjørnson y Grutle Kjellson, únicos miembros constantes desde los orígenes en Haugesund, han optado por un enfoque más concentrado: ocho canciones, menos expansión formal y una escritura que, según confesiones del propio Bjørnson, llegó de manera espontánea en el estudio en lugar de planificarse de antemano. El resultado, publicado por Nuclear Blast, mantiene la tensión característica entre el black metal áspero y las texturas progresivas, pero la organiza en torno a un centro de gravedad más nítido. La formación habitual (Bjørnson a las guitarras y teclados, Kjellson a la voz y el bajo, Arve Isdal a las guitarras, Håkon Vinje a los teclados y la voz melódica, Iver Sandøy a la batería) se ve enriquecida por dos colaboraciones que amplían el diálogo cultural: el joik (forma tradicional de canto de los samis, el pueblo indígena del norte de Escandinavia) del artista sami Johan Sara Jr. en “I Am Ice” y los cantos del anciano de la nación indígena Blackfeet, Kevin Kicking Woman, en “Spirit Helper”. No es un punto de inflexión, sino una reubicación: Enslaved siguen siendo ellos mismos, pero ahora miran el paisaje desde un punto que permite observar con más claridad tanto lo que queda atrás como lo que se abre delante.
“Non-Being” es un breve umbral instrumental, una corriente de acordes limpios que flota sobre una oscuridad subyacente, casi como si emergiera de un fondo marino o de una grieta montañosa. De ahí se deslizan hacia “I Am Ice”, donde la voz de Kjellson recobra su gruñido reconocible mientras Sara Jr. entrelaza su canto en un recorrido accidentado de estructuras progresivas y pasajes ambientales. La canción no se limita a acelerar: alterna ráfagas densas con momentos más opacos en los que las teclas de Vinje introducen notas inquietantes. “Solar Will”, single de adelanto, combina la agresividad del black metal con un esqueleto de heavy metal de medio tempo más clásico y Kjellson construye la letra sobre una rivalidad entre dos figuras nórdicas que prefiere no nombrar. Los solos de Isdal se mantienen al servicio de la melodía, evitando la pirotecnia gratuita. “Mountain” comienza con guitarras limpias y voces que acompañan esa calma inicial, evocando la escalada a una cumbre; a mitad de camino da un giro brusco hacia un riff grave y pesado que carga el peso de la roca misma, utilizando progresiones de acordes que se apartan de lo previsible. “Spirit Helper” incorpora el canto de Kicking Woman, basado en una oración matutina tradicional; la banda adapta sus afinaciones y su pulso para que el material no suene como una nota demasiado exótica, sino a un diálogo real entre ambas tradiciones. “Parting”, una de las piezas más extensas, arranca con piano y una atmósfera magnánima antes de que caiga un riff poderoso y pegadizo; las voces limpias de Vinje y Kjellson ocupan el espacio justo para desplegar melodías elaboradas que contrastan con la ferocidad. “Tales of Trees” utiliza la vida del árbol (crecimiento, marchitamiento, cuidado) como metáfora de la mente humana; las melodías irrumpen con fuerza, apoyadas por teclados que añaden capas sin sobrecargar. Cierran “I Miðju”, cuyo título significa “en el medio”: resumiendo su propio concepto, alternando melodías abiertas, agresión desnuda y transiciones que unen lo que parecería incompatible, como si el centro no fuera un punto fijo, sino el lugar donde las fuerzas opuestas se reconocen mutuamente.
Lo que más destaca de “Mið” (2026) es la sensación de que Enslaved han encontrado una forma de concentración que no sacrifica la inquietud. Las canciones más breves no se sienten recortadas; al contrario, ganan en precisión rítmica y en la claridad con que Isdal y Bjørnson dialogan sobre los riffs de Kjellson y Sandøy. La presencia de Vinje resulta esencial en los pasajes limpios, donde su voz y sus teclados evitan que la agresividad se vuelva monótona. Las colaboraciones externas no diluyen la identidad del grupo: el joik de Sara Jr. y los cantos de Kicking Woman se integran en el tejido armónico y rítmico, ampliando el eje temático sin convertirlo en un ejercicio de eclecticismo superficial. Tras tantos discos en los que la evolución progresiva a veces diluía el impacto inmediato, recuperando cierta inmediatez sin renunciar a la complejidad.
© 2026 Lord Of Metal
