Wet Leg llegan con su segundo disco, "moisturizer" (2025), tres años después del debut homónimo, "Wet Leg" (2022), que las puso en el mapa con el absurdo pero divertido single viral "Chaise Longue", además de girar con otros artistas diametralmente opuestos a su propuesta. El dúo original, formado por Rhian Teasdale a la voz principal y Hester Chambers a la guitarra y labores de composición junto a Rhian, se conocieron estudiando música en la Isla de Wight y ahora han ampliado la formación a quinteto incorporando a Joshua Mobaraki a la guitarra, Ellis Durand en el bajo y Henry Holmes tras la batería, lo que proporciona un sonido más colaborativo, de banda, y no de un dúo acompañado por músicos. Producido otra vez por Dan Carey, el álbum explora temas como el amor desesperado o la vulnerabilidad, influido por cambios personales como el descubrimiento de la supuesta identidad de género de Teasdale, habiendo menos del humor absurdo y tontorrón, pero efectista, que marcaba su primer trabajo, con letras más directas sobre relaciones intensas, conservando todavía algo de ironía y el peculiar sentido del humor británico, aunque de manera más rácana que en su disco anterior. El resultado es un álbum que fuerza la maduración y expandir su estilo, con riffs más pesados y algunos momentos tiernos, pero no siempre logra alejarse del todo de fórmulas que ya usaron antes; un esfuerzo por variar, pasando de la irreverencia de mentirijilla a un lado más emocional, sin ser tampoco un salto drástico. Como tampoco parecen ocultar demasiado las influencias propias de los noventa; muchos riffs parecen sacados de The Breeders, Elástica, Pavement, Dry Cleaning y algunos momentos melódicos heredados de los primeros Placebo, aunque todo esto de igual cuando todos los que crecimos con aquella música poco o nada nos importan Wet Leg y las audiencias más jóvenes no tienen memoria y mucho menos ganas como para escuchar a bandas o discos de hace treinta años, si es que no suenan en TikTok, creyendo así que Wet Leg son el colmo de la originalidad. Imposible también no mencionar el cambio estético de Rhian cuando, justo ahora que el dúo suena como una banda, paradójicamente la imagen de Wet Leg recaiga con todo su peso sobre ella; una especie de cruce imposible entre la Debbie Harry del 76, con el oportunista rollito queer actual, salpimentado con la herencia de la música alternativa de los noventa.
Las canciones giran alrededor de las clásicas tensiones/latencias románticas y autodescubrimiento, con momentos que mezclan energía festivalera y pasajes introspectivos. "Catch these fists", el single principal, incluye riffs potentes y un dedo corazón directo al acoso, con un crescendo sobre ketamina que repiten varias veces pero pierde su gracia por el recurso. "Liquidize" muestra a Teasdale preguntando con alegría, pero cierto miedo, cómo tuvo tanta suerte en el amor, como si fuese juego infantil. En "Pond song", escrita por Chambers, encontrar pareja se compara con hallar a Dios o una conmoción, a dos voces y algo de distorsión que llevan a un estribillo sobre la importancia de estar profundamente enamorado. "Davina McCall", titulada así por la presentadora de la televisión británica, queda algo tontorrona pero, junto a la balada fantasmal "11:21", ambas destacan por la versatilidad de Teasdale, que tira de ambición evocando a Fiona Apple o Björk, mezclando el recitado de una y la fragilidad melódica de la otra. Mientras que "Pokémon" se convierte en una especie de himno shoegaze ligerito, ideal para conducir, gracias a su tempo, capas burbujeantes de sintetizador y referencias a la infancia millennial británica como el juego Demon Headmaster, hilvanando lo surreal con la sinceridad en un brillante estribillo, quedando una segunda cara algo deslavazada frente al trío de ases; “CPR” con Rhian descubriendo su sensualidad en un orgasmo telefónico, “liquidize” o la pegadiza "Catch these fists”.
En resumen, "moisturizer" (2025) es un álbum más que aceptable que renueva a Wet Leg convertidas en banda, con un sonido más carnoso gracias a las incorporaciones, un completo de chapa y pintura. Rhian Teasdale y Hester Chambers manejan bien la transición de humor irreverente a algo más honesto y directo, pero, a nivel compositivo, hay demasiadas repeticiones en sus versos y estribillos que sugieren que aún podrían soltarse más. Funcionará en directo para festivales, les auguro todo un exitazo, y tiene momentos tiernos que también pegarán. Comparado con su debut, maduran sin perder del todo la singularidad del dúo, un trabajo sólido que mantiene el interés moderado, sin ser la piedra angular generacional que muchos nos intentan vender. Es innegable que canciones como “CPR” o "Catch these fists” se pegan como un chicle, pero todavía no sé si me estoy haciendo mayor o es que soy el único que entiende que esta nueva etapa de Wet Leg es tan sólo un producto, con todo lo bueno y lo malo, sonando más genuinas en su debut, aunque la estética no estuviese tan trabajada y Rhian no apareciese en las portadas de las revistas.
© 2025 Jota Jiménez



Creo que todos coincidimos en que, además de grandes compositores e intérpretes, Wet Leg son el próximo gran grupo. Cada uno de sus videoclips ha sido memorable, distintivo y original, con un presupuesto mínimo y aprovechando al máximo los hermosos paisajes de la Isla de Wight. Una de las mejores bandas del momento ❤🥊🥊❤
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