"El olor del espíritu adolescente" por JULIÁN SKYE



Julián Skye no es sólo uno de nuestros redactores más famosos sino también uno de los fundadores de la web. Amante del Stoner y el Rock Alternativo, alterna chupitos de Jägermeister con su trabajo en la redacción, si le ves en algún concierto no olvides invitarle a una cerveza pero, mientras tanto, puedes conocerle un poco más gracias a este artículo.

Quien ande rondando los treinta y pico me entenderá, los que la han sobrepasado seguro que han vivido algo parecido con otros protagonistas y los que hayan nacido con el nuevo milenio espero que algún día tengan la suerte de encontrarse con esta sensación en algún momento de su adolescencia.

Mucho ha cambiado desde entonces, atrás se quedó mucha gente, vivencias, aventuras y desventuras, recuerdos al fin y al cabo. No era más que un mocoso, no me consideraba una oveja negra y tampoco lo pretendía, pero sí notaba que algo empezaba a encenderse en esa cabeza que solo pensaba en jugar al balón y aprenderse todos los afluentes de los ríos de la península y que a día de hoy apenas recuerdo y ni falta que hace.

Sí notaba que a mi alrededor las cosas cambiaban. La gente no era la misma, alrededor mío encontrabas una incipiente tribu urbana: al heavy, al punki, el mod, y te llamaban la atención quieras o no. No iban la moda, pero marcaban estilo. Me acercaba a ellos con curiosidad, mientras que otros los despreciaban y se apartaban de ellos por raros.

En mi familia no eran de escuchar música: los 40, baladas, pop y poco más … hasta ese día en que en la tele apareció un grupo americano con un cantante de aspecto andrajoso, que se desgañitaba delante de tu cara y que parecía escupirte si no fuera porque te separaba el cristal de la caja tonta. No sólo te entraba por los ojos y los oídos yo creo que hasta lo olías: el espíritu adolescente se metía por tu nariz y se mezclaba con el aire que entraba en tus pulmones. Si en ese momento hubiese internet, el temita en cuestión hubiese sido trending topic en twitter, hubiese tenido millones de downloads en youtube y el grupo hubiese ganado otros tantos likes en facebook. Lo único que te quedaba en aquella época era comentarlo al día siguiente con tus colegas en el recreo: “Oye, ¿visteis ayer el videoclip de un grupo que se llamaba Nirvana?” la mayoría dio la callada por respuesta y continuaron dando patadas al balón. Pero seguían sonando esos acordes en mi cabeza, veía esa cara totalmente desencajada, esa grada de púberes calmada que acaba en llamas, la cheerleader moviendo sensualmente los pompones…

No volvió a salir el tema, hasta pocos días después en clase de Literatura y no recuerdo a cuento de qué (tampoco prestaba mucha atención…) el profesor dijo algo de “alcanzar el Nirvana”, un pequeño murmullo se armó al decir la frase, miré para atrás extrañado y oh sorpresa! ¡Alguien más los conocía!, alguien más recibió el “puñetazo” visual y auditivo igual que yo, por lo que una inconsciente sonrisa se dibujó en mi cara y los ojos del profesor se fijaron en mí (aún no sé por qué estaba delante de él, en primera fila, yo me portaba bien, era un “niño bueno”), con cara de mosqueo me preguntó: ¿por qué tanto revuelo? ¿qué he dicho que les haga soliviantarse? Y yo dije orgulloso: “no…. Nirvana….. ehhhh ….. es… un grupo musical.”

¿Qué tontería más grande verdad? Pues sí. Desde esos días mi círculo de amistades cambió y con él mi vida, la forma de entender y sentir. Las caras han ido cambiando pero el espíritu sigue siendo el mismo: vives la música entonces y vives la vida. 

En ese momento fue “Smells Like teen Spirit”, fue Nirvana, fue el “grunge” … pero su paso fue tan efímero (fagocitado por el propio mecanismo de usar y tirar del star system) que los huérfanos de ese estilo hemos sido acogidos por otras corrientes o por todas ellas, da igual, el poso nos ha marcado y seguimos a día de hoy hablando de música, rasgando una guitarra, poniéndonos la camiseta roída de nuestro grupo favorito, metiéndonos entre pecho y espalda, en algunos casos, miles de kilómetros para ir a festivales, gastándonos la nómina en ellos o viviendo un concierto, escuchando un disco, ojeando o releyendo una revista de música y acudiendo a un bar para tomarnos una cerveza con un buen hilo musical de fondo.



© 2014 Juli In The Skye

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