Crítica: Avalanch "El ángel caído"

La letra del penúltimo tema de "Llanto de un Héroe" podría ser un presagio de lo que iba a suceder tras la edición de "El Ángel Caído". Tampoco tenía que extrañar a nadier, al fin y al cabo pasa en las mejores casas. Tanto talento en tan poco espacio suele acabar por desmembrar al grupo, haciendo que sus diferentes miembros se arrojen despiadadamente los platos unos a otros sin ton ni son justificable alguno. Alberto por un lado y Víctor por otro; dos de los grandes músicos de este país, que pienso tuvieron la desgracia de no entenderse en el momento cumbre de su carrera. Estaban en su momento más dulce, atrás quedaba la iniciación que supuso en su momento "La Llama Eterna", un disco que marcó un antes y un después en el rock de este país, un trabajo que los amantes del género tenemos muy presente en nuestra cabeza y en nuestro corazón. Por otro lado ya se veía por el retrovisor a cierta distancia el sabor que había dejado el power épico y de corte medieval que se había logrado facturar en "Llanto de un Héroe"; un disco magnífico, con un grupo totalmente compactado, entregado en cuerpo y alma a su música y logrando un sonido muy sólido, capaz de encandilar a cualquiera que se considere amante de la buena música...Todo eso ya estaba hecho, ya había pasado lo peor, los momentos más jodidos y duros parecían formar parte de la historia (al menos esos pensaba yo), y el camino se abría como una autopista abierta hacia el cielo, sin ningún elemento en ella que pudiera obstaculizar o frenar su imparable ascenso.

Pero para desgracia de todos el fin de los Avalanch más "gigantes" estaba llegando. La marcha de Víctor y Alberto Ardines a Warcry no tardaría en llegar y con ella toda la polémica que suscitó en su momento. Qué si es por esto, qué si es por lo otro o por lo demás allá. El asunto es que al final Avalanch se fracturó y se dividió en dos. Víctor se llevo un trocito para Warcry mientras que Alberto se quedó con la otra parte en unos Avalanch un tanto descafeinados, que poco se parecerían a los de sus tres primeros discos. Ojo, no es que quiera cargar la culpa sobre Ramón Lage; Dios me libre. Me parece un grandísimo cantante y no es culpa suya los altibajos que pueda sufrir la cabeza de Rionda...Eso sí, tuvimos la suerte de que, antes de que todo esto sucediera, nos regalaran una última preciosidad hecha música.

"El Ángel Caído", tercer álbum de Avalanch y segundo con Víctor García, se convirtió en uno de los discos más importantes del rock en español. Fue el mejor lanzamiento de la banda, por lo menos al que más gente llegó; convirtiéndose en el disco de mayor éxito y repercusión de los asturianos, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Si en "Llanto de un Héroe" daba la ligera impresión de que las cosas podían mejorarse, aquí no queda un mínimo atisbo de ello. Todo es perfecto; las canciones, las melodías, los coros o los estribillos es de lo mejorcito que he escuchado en una banda nacional, por encima incluso de trabajos exitosos como "Sangre de Reyes" o "Tierras de Leyenda" de los riojanos Tierra Santa. Banda que a la postre compartiría, gustosamente, con nuestros protagonistas el aclamado trono del heavy cantado en el idioma de Cervantes. El punto de partida se inicia con la contundente instrumentación de "Hacia la Luz", la cual nos ilumina y nos guía para llegar a la ansiada "Tierra de Nadie", dónde vemos a los Avalanch más puros y castizos, aquellos que hicieron llorar con su música a héroes como Pelayo o a Díaz de Vivar; 100% power metal chutado en vena. Con el tema homónimo empiezan a sumar galones, los capitanes se convierten por arte de magina en comandantes al mando de una de las canciones más alucinantes que tienen en su haber. Siguen sonando fuertes, muy directos, pero ya empieza a diferenciarse en su música ciertos aspectos progresivos y meramente técnicos que en un futuro se convertirían en una de las señas de identidad de la banda. Esos elementos no se observan tanto en la voz de Víctor (al fin y al cabo es como es) como en la guitarra de Alberto, siempre adornada de grandes punteos y partes instrumentales. Si tuviera que elegir algo de la canción, me quedaría sin lugar a dudas con sus fantásticos coros y su enigmático estribillo.

El mundo de las brujas y las hadas se plasma de manera ejemplar y "mitológica" en "Xana", donde el estribillo vuelve a ganar fuerza sobre las estrofas y la melodía sobre la fuerza. "Levántate y Anda" abre la tapa del tarro de las esencias de este "Ángel Caído". La voz de Víctor suena impresionante, muy agresiva y combativa; y eso sin hablar de la marca "Rionda" en el solo del tema. Un tema redondo del que no hay mucho que decir. Para quitarse el sombrero..."Alma en Pena" y "Corazón Negro", dedicada a los mineros asturianos, dejan buen sabor de boca. Son grandes temas, muy acertados; con un Víctor cantando con un alma y un sentimiento muy especial y emotivo, pero que siendo justos deberíamos decir que nos pillan un tanto a contrapié, ya que no son comparables a la maravilla que supuso para nuestro sentidos "Levántate y Anda".

La amargura de Víctor sale a la palestra en "Delirios de Grandeza", un tema hecho a su medida y a su voz. Uno de sus canciones más conocidas y de las pocas de su primera época que todavía a fecha de hoy conservan en sus directos. Por otro lado el dolor gana protagonismo cuando el vocalista se enfrenta a "Antojo de un Dios". La nostalgia le hace mella y le castiga; se entrega totalmente a la canción, se deja llevar por su tortura y su angustia. La desesperación se palpa en cada rasgo vocal que emplea el cantante a lo largo de su generoso minutaje. Es mi canción favorita de "El Ángel Caído"...es tan emotiva y tan conmovedora que no puedo evitar ver como mis pelos se erizan cuando escucho a este monstruo cantar: "la amare, la honrare, solo en sueños la tendré, sufriré, llorare...". Es una canción que me oprime y me deprime como pocas logran hacerlo. Siempre me recuerda a las personas que por desgracia ya no están entre nosotros, que ya se han ido, pero que siempre permanecerán en nuestra memoria y en nuestro corazón.

Las "Ruinas del Eden" es un tema que se disgrega en tres actos, contando con Leo Jiménez en el segundo de los mismos. Buenos temas, muy amenos y placenteros, donde el sonido progresivo vuelve nuevamente a ganar la batalla al más heavy y clásico, mitigado exclusivamente por el desgarro de Leo cantando al más puro estilo "Agotarás" (por cierto, qué buen disco de Saratoga). Las lágrimas vuelven a inundar nuestros ojos al escuchar la guitarra de Alberto descifrar la emotiva melodía de "Santa Bárbara". Una canción que para los asturianos tiene un significado especial y diferente. Las simples notas de la guitarra de Alberto descifrando este temazo, dedicado a la patrona de los mineros, hacen empequeñecer a cualquiera. Estamos ante todo un himno, al que Rionda supo entregar mejor que nadie (como buen asturiano) su cuerpo y alma, su rock y su vida. Gracias AVALANCH!

© 2012 Lord Of Metal

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